
«Once in a Lifetime» Fic de lyra
Capítulo 35
Con los ojos cerrados, Bill suspiró y se dio la vuelta en la cama con torpeza. Abrió los ojos lentamente y sonrió al ver la gran chimenea de piedra que había a los pies de la gran cama en la que se encontraba. El fuego ardía en ella y podía sentir el agradable calor desde donde estaba. Era invierno, el día anterior había nevado y todo se había vuelto blanco.
Se hallaba solo, sabía donde estaría Thomas en esos momentos. Como todas las mañanas, y a pesar de que no era necesario, le gustaba levantarse al alba y salir a cortar leña.
Lallybroch era muy grande y gracias a las reformas hechas en esa época contaba con una buena calefacción central, pero aún tenían esas grandes chimeneas en cada dormitorio y como en los viejos tiempos, se encendían cada noche para que sus ocupantes no pasaran frío en las largas noche de invierno.
Unas pisadas al otro lado de la puerta le hicieron sonreír, Thomas regresaba y sabía que le llevaba el desayuno a la cama, como todas las mañanas.
Se incorporó con esfuerzo y poniendo una almohada en su dolorida espalda se recostó en el cabecero mientras alisaba las sábanas sobre su cuerpo.
Al momento la puerta se abrió y un sonriente Thomas entró portando en sus manos una bandeja repleta. No venía solo, un niño de unos 4 años se cogía de su mano mientras que con la que tenía libre mordisqueaba un trozo de pan recién hecho.
—Buenos días, sassenach—saludó Thomas sin perder la sonrisa en ningún momento.
—Buenos días—saludó Bill a su vez ahogando un bostezo.
Thomas colocó la bandeja sobre la mesilla y cogiendo a su hijo en brazos lo alzó y sentó en la cama, sonriendo al ver como corría a meterse bajo las sábanas y se acurrucaba al lado de su cansado padre.
— ¿Has pasado buena noche?—preguntó Thomas también sentándose en la cama.
Bill asintió con la cabeza y dejó que le pusiera una servilleta sobre su regazo mientras que alzando un brazo lo pasaba por encima del pequeño Jamie y lo estrechaba con cariño.
— ¿Y qué tal ha dormido mi pequeño sassenach?—preguntó besando su frente.
—Muy bien, athair—respondió Jamie sonriendo—He vuelto a soñar con mis hermanitos.
Bill sonrió al escucharle y se llevó la mano a su abultado vientre. Con solo 24 años jamás llegó a soñar en tener ya una familia numerosa. Y el pequeño Jamie era lo bastante mayor para comprender que dentro de 3 meses tendría unos hermanitos nuevos.
¡Gemelos!
Cuando su madre le dio la noticia creyó que le iba a dar algo. Thomas y él siempre quisieron darle un hermanito a Jamie con el tiempo, pero ya en la primera ecografía se veía claramente 2 corazones latiendo al unísono y más adelante supieron que iban a ser una niña y un niño. Y seguro que serían pelirrojos como Jamie, que había heredado de su abuelo el color del pelo y sus grandes ojos azules.
Una vez repuestos de la emoción por saberlo, no habían pasado ni 5 minutos y ya tenían elegidos los nombres. La niña se llamaría Claire sin duda alguna, y el niño Duncan.
Bill sabía que le esperaba mucho trabajo por delante, pero gracias a la ayuda de su madre que les echaba una mano con la casa sabía que sus hijos estarían bien atendidos cuando él necesitara un descanso.
Al igual que la señora Murray, su ama de llave, cocinera y pariente lejana. Gracias a ella y a su marido, los últimos dueños legales de Lallybroch, la casa se había mantenido intacta y en la familia. Se habían encargado de su cuidado, de arreglar los desperfectos cuando fue necesario y de que tuviera las últimas comodidades acordes a esa época. Como agua corriente, calefacción y una buena cocina bien equipada.
Aún recordaba con nostalgia la primera vez que pisaron Escocia tras su vuelta al futuro y re encuentro con Thomas. Fue 6 meses después de tener a Jamie, habían querido esperar a que él se hubiera recuperado del parto y Jamie fuera lo bastante mayor para emprender un largo viaje en avión.
No fueron solos, Simone y Gordon les acompañaron encantados de conocer la tierra de sus antepasados. El primer día se quedaron con Jamie en la posada de Inverness y Thomas y él alquilaron un coche con el que llegar a Lallybroch.
Por el camino, Bill no podía evitar sentir nostalgia por haberse separado de su hijo. Desde que naciera era la primera vez que no le tenía en sus brazos, aunque sabía que estaba muy bien cuidado con sus abuelos que tanto lo adoraban.
Recordaba con cariño la primera vez que le vio, el parto fue algo largo y en ningún momento Thomas se separó de su lado. Su madre fue la encargada de traerlo al mundo y tras cortar el cordón umbilical se lo pasó a Thomas para que como ya era una tradición en el clan McKaulitz, envolviera al recién nacido en un kilt con los colores del clan y acercándose a una ventana lo presentara al sol que en ese mismo momento estaba saliendo.
Y con el pequeño James Simon McKaulitz Fraser en brazos Thomas lloró de alegría al igual que Bill, sabiendo que a partir de ese momento serían 3, empezando una nueva vida cuya raíz estaba en Escocia.
Y cuando llegaron a Lallybroch, fueron recibidos por una bella joven que cogía flores del jardín que rodeaba la casa. Cantaba una vieja canción escocesa, por supuesto en gaélico y Thomas la reconoció como una de las favoritas de su madre.
La chica dejó de cantar al verlo, se puso en pie y se quitó el sombrero de paja que llevaba dejando al descubierto su largo y pelirrojo pelo. Se les quedó mirando fijamente por unos minutos y esbozando una amplia sonrisa se inclinó haciendo una perfecta reverencia y les dio la bienvenida.
—Bienvenidos a casa, señores de Broch Tuarach—saludó con respeto.
Thomas la miró sin entender, en esa época el título ya no tenía tanto valor como entonces. Además, legalmente pertenecería al último dueño de Lallybroch al ser el heredero del título que había ido pasando de generación en generación.
—Por favor…llámeme Thomas—pidió Thomas algo cortado—Y debería ser yo quien se inclinara ante el señor de estas tierras.
—Estas tierras siempre serán suyas, Thomas—dijo con firmeza la joven—Mi familia sabe todo lo ocurrido, y la promesa que ha ido pasando de generación en generación junto con la propiedad. Hasta la vuelta de su único y verdadero señor podríamos disfrutar de sus posesión, pero llegado el día le sería devuelta a su legítimo dueño. Y ese día, ha llegado.
—Pero no quisiéramos echaros de vuestro hogar—intervino Bill.
—Nadie vive en Lallybroch—aclaró la joven—Mi familia se ha encargado del cuidado de la casa pero nadie vive en ella. Nos alojamos en otra casa cercana, al igual que los últimos descendientes del clan McKaulitz. Todos estábamos esperando con ansias el regreso del verdadero señor de la casa.
— ¿Y cómo sabías que éramos nosotros?—preguntó con interés Thomas—Hablé por teléfono con Douglas Fraser Murray, esperaba poder verle.
—Es mi padre, y yo soy su hija Moira—contestó la joven sonriendo ampliamente—Y les he reconocido por el retrato de mi antepasada.
Bill y Thomas se le quedaron mirando como si hablara en chino. Moira sonrió y les señaló la casa para que entraran. Se pusieron en marcha y Moira les guió aunque no hacía falta, se conocían de memoria el camino.
Entraron en el salón y entonces comprendieron de qué les estaba hablando. Sobre una de las paredes y regentando la estancia había un cuadro de grandes dimensiones. Era un retrato de ellos dos vistiendo un kilt. Bill aparecía sentado sobre la hierba y Thomas inclinado sobre él. Ambos sonreían, y sus ojos no podían apartarse de los de su contrario.
—Tu hermana cumplió su promesa—susurró Bill.
— ¿Qué?—preguntó Thomas emocionado.
—Moira, me dijo que nos haría un retrato—explicó Bill sonriendo—Decía que tenía buena memoria y que no hacía falta posar para ella, que podía pintar con los ojos cerrados.
—Mi antepasada fue una famosa pintora en su época—explicó con orgullo Moira—Pero está fue su mejor obra sin duda alguna, ahora os tengo delante y es como veros reflejados en un espejo.
Bill asintió con la cabeza, ni él mismo lo había podido expresar mejor.
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Y en ese mismo momento, el cuadro se hallaba colgado sobre la chimenea de su habitación, pensaron que era mejor no dejarlo tan a la vista, recibían muchas visitas en la casa gracias al libro que entre Thomas y Gordon habían escrito, Lallybroch era parte de la historia de Escocia y algunos colegas de profesión querían verla en persona. No querían que nadie pudiera estudiar el cuadro con atención y darse cuenta que había sido pintado 300 años antes y los protagonistas tenían solo unos 20 años y aparecían en el cuadro como si por ellos no hubiera pasado el tiempo….
—Estás soñando despierto, sassenach—dijo Thomas sacándolo de sus pensamientos.
—Recordaba nuestra llegada a Lallybroch—murmuró Bill suspirando—Ya llevamos 5 años pero parece que fue ayer cuando regresamos a nuestro hogar.
Thomas sonrió al escucharle, la verdad era que al principio le había costado mucho volver a poner un pie en la casa por los recuerdos que había en ella. Pero con el paso del tiempo supo que habían hecho la mejor elección. Paseaba por la casa sintiendo la presencia de sus padres, casi podía escuchar las risas de sus hermanas mientras corrían por el pasillo tratando de pillarse, y ver la sonrisa de su hermano Duncan cuando se unía a sus juegos.
Y cuando se sentía nostálgico, echaba mano del diario de su madre y las cartas que su familia le habían escrito tras su inesperada marcha. En ellas había mensajes de despedida, deseándole toda la suerte del mundo y le mandaban todo su amor y cariño.
Bill también las había leído, junto con el segundo diario de Claire donde además de contar todo lo ocurrido a su madre dedicaba una parte a relatar lo ocurrido en su ausencia.
Como por ejemplo que tras la muerte del capitán Jost tuvieron que posponer el viaje pues tenían noticias de que fue visto por ultima vez en sus tierras, pero por más que rebuscaron la guardia británica no dio con pista alguna de su paradero.
Y con la batalla de Cullodem Claire fue muy necesaria para el cuidado de los soldados heridos, era una sanadora excelente y a pesar de querer irse a Leizping como sabía que tenía que ser, su deber le obligaba a quedarse a echar una mano.
Y no solo a los soldados británicos, muchos escoceses que participaron en la batalla necesitaron de su cuidados y entre ellos Georg. A pesar de que Claire le insistió que era una batalla perdida decidió participar y quedó herido en una contienda, perdiendo una de sus manos en una explosión.
Gracias a eso no pudo participar en Cullodem y eso le salvó la vida. Y una vez recuperado regresó a Leoch a por Alice, con la que se casó y formó una familia.
Claire también les dio buena noticias de su otro primo, Gustav. Tuvo más cabeza que Georg y no participó en ninguna batalla por su familia.
Thomas le alegraba mucho saber que sus dos primos que eran casi como dos hermanos más habían seguido con vida tras Cullodem.
Y una vez acabada la batalla y viendo que la historia era tal y como Bill había contado, cuando se prohibió toda cultura escocesa como llevar los kilts, Claire y Jamie partieron rumbo a Alemania junto a sus hijos. Criaron en Leizping a las gemelas, y Duncan se casó con una bonita alemana con la que tuvo 3 hijas y dos preciosos gemelos a los que llamó Thomas y William.
Y con el paso de los años y viendo que sus hijos tenían familia propia, asegurándose el futuro de Bill, Claire y Jamie decidieron volver a Escocia a pasar el resto de su vida. Dejaron en manos de Duncan todo su legado, los diarios de Claire junto con su alianza que nadie más se iba a poner salvo Bill 300 años después.
Murieron con casi 80 años, primero Jamie y una semana después lo hacía Claire. Estaban enterrados en el cementerio familiar que había en Lallybroch y Thomas les llevaban flores frescas a sus tumbas cada día.
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—Ahora eres tú el que sueñas despierto—murmuró Bill.
Thomas sonrió y cogiendo la mano de su esposo se la llevó a los labios y besó su alianza.
Tal y como le habían prometido a Simone, realizaron una segunda boda en Lallybroch 4 meses después de instalarse en ella. Invitaron a todo el clan McKaulitz de esa época, y fue toda una fiesta. Vistieron los kilts de nuevo para esa ocasión, la ropa que habían llevado cuando viajaron a futuro. Y de nuevo intercambiaron sus votos ante el cura, sellando la promesa con un beso que pareció no terminar nunca…
—Deberíamos hacer una fiesta—dijo de repente Thomas—La última fue por nuestra boda.
— La semana pasada hubo una cena con los amigos de Gordon, ¿no te acuerdas?—comentó Bill sonriendo—Os pusisteis a hablar de historia hasta bien entrada la noche.
Thomas sonrió al recordarlo, desde su llegada a Lallybroch y gracias a Gordon había encontrado trabajo en la universidad de Inverness como ayudante suyo, quien daba clases de historia.
Y Bill había decidido retomar sus estudios de medicina y una vez sacado el título consiguió trabajo en el mismo hospital que su madre, pero no era lo mismo que cuando ayudaba a Claire echando una mano en el pequeño hospital de Lallybroch curando solo con hierbas medicinales.
Sintió mucho dejar el trabajo, pero sentía no era lo suyo. Con ayuda de Thomas, escribió un libro dedicado a la medicina tradicional, y le gustaba cultivar sus hierbas en el pequeño huerto de Lallybroch que volvió a plantar y se dedicaba a hacer aceites y remedios naturales que vendía en un pequeño local de Inverness.
Gracias a esos ingresos, los beneficios obtenidos por ambos libros y el trabajo de Thomas en la universidad ganaban lo suficiente para mantener una casa como Lallybroch, ayudados también por las cosechas que se plantaban en las pocas tierras que quedaban. Muchas habían sido reclamadas por la guardia británica tras Cullodem, o vendidas para poder mantener Lallybroch.
Poco quedaba de las grandes posesiones del clan McKaulizt, como el castillo Leoch, en ruinas en esa época. Tras la muerte del tío Simon, Amish fue su heredero pero por mucho que intentó salvar el legado de su padre no tenía tanto poder como él ni coraje, y tuvo que ver con pesar como con la batalla de Cullodem Escocia quedaba reducida a cenizas al igual que Leoch.
Pero con Lallybroch no había ocurrido así, y las tierras que quedaban que no eran pocas se sembraban con ayuda del resto del clan McKaulitz.
Así había sido hasta la vuelta de Thomas, señor en esos momentos de las tierras. Y quiso recompensar a su último dueño que tan amablemente le había cedido el título sin impedimento ninguno. Douglas era el encargado de llevar las cuentas y parte de la recaudación de las cosechas era para el y su familia. Su mujer Margaret Murray trabajaba en Lallybroch como ama de llaves y cocinera, y Moira echaba una mano con Jamie y cuando nacieran los gemelos su ayuda sería indispensable.
Y aparte de las cosechas, Thomas restauró los establos y volvió a llenarlos de caballos. Tenía buena mano con ellos, le gustaba mucho ir al establo tras su trabajo en la universidad, con Jamie en brazos le explicaba como tenía que cepillarlos y todo esto en gaélico. Quería que su hijo aprendiera la lengua de sus antepasados y a sus 4 años era capaz de pronunciar muchas palabras con fluidez.
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—Entonces, haremos una fiesta—dijo Bill sacándolo de sus pensamientos.
—Pronto es la recogida de la cosecha—comentó Thomas sonriendo—Como en tiempo de mis padres, los arrendatarios vendrán a pagar los impuestos y las mesas se llenarán de los mejores guisos. Haremos un fuego en el patio y por la noche nos sentarnos a recordar viejas historias, y cantar canciones de entonces…
Sonrió al recordar como cuando era joven y llegaba la fiesta de la cosecha él y Duncan se lo pasaban como nunca, bebiendo y comiendo con sus numerosos primos. Los mayores se sentaban a contar viejas historias de guerra, y recordaban en canciones populares algunas de ellas.
Y eso no había cambiado, Moira le había explicado que en la época en la que Thomas y Bill desaparecieron, por mucho que Claire y Jamie dijeron que se habían ido a vivir lejos, muchos creyeron que Claire había usado su magia con ellos, cosa que así había sido, pero nunca jamás lo confirmarían.
Y poco a poco se fue olvidando el asunto, quedando con el tiempo en el recuerdo de los más ancianos que ya no sabían si era verdad o uno de los muchos cuentos de hadas que se contaban entonces cuando había algo imposible de creer.
Incluso habían escrito una canción sobre ellos dos, Moira se la sabía y Bill alucinó cuando tras escucharla en gaélico Thomas le explicó mejor su significado. Hablaba de él, de un joven sassenach que apareció en Escocia de la nada y que se enamoró de un bravo guerrero y juntos emprendieron un viaje que les llevó a un mundo donde pudieron amarse sin que nadie se interpusiera entre ellos.
Esa parte de la canción le recordaba mucho a Thomas al altercado que hubo con Andrew, su madre le había explicado en su diario que Andrew fue engañado por el capitán Jost, que abusó de él y se deshizo de su cuerpo pensando que estaba muerto. Pero Andrew vivió lo suficiente para ser encontrado por los hombres de Leoch que Simon había enviado y contar así lo que el capitán Jost planeaba hacer con Bill.
Y pidió también perdón por sus pecados, habló cegado por la rabia y el dolor, pero supo arrepentirse en el último momento y Claire le pedía en su diario que no le guardara rencor al joven que se había enamorado sin poderlo evitar de él, y Thomas así lo hizo. Le perdonó de todo corazón, en parte era culpa suya no haber podido encontrar la manera de dejarle sin romperle el corazón cuando ya era tarde pues sus sentimientos eran más fuertes que los suyos, y jamás se perdonaría por eso…
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—Avisaré con tiempo a Margaret—dijo Bill asintiendo con la cabeza—Y seguro que mi madre echará una mano encantada, siempre que vienen a vernos pasa más tiempo en la cocina que con Jamie.
Thomas sonrió al escucharle. Simone y Gordon vivían en una pequeña casa en Inverness, sabían que en Lallybroch eran bien recibidos y tenían una habitación para ellos, pero también sabían que los dos necesitaban su intimidad y prefirieron quedarse en Inverness, pero pasaban largas temporadas en Lallybroch.
Y cada vez que venían Margaret se esmeraba en cocinar los mejores guisos escoceses que tanto gustaban a Simone y Gordon. Como el Stovies, hecho a base de guisantes, carne de ternera y una salsa de tomate cuya receta llevaba en la familia desde hacia años.
A Thomas le gustaba tener cerca a Douglas y Margaret Murray Fraser, pues no dejaban ser descendientes de sus tíos Ian y Jenny.
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—Como sigamos así, voy a pasarme todo el día en la cama—comentó Bill tras terminar su desayuno.
—Recuerda que necesitas reposo, órdenes de tu madre—dijo con firmeza Thomas—Luego darás un paseo conmigo hasta los establos, quiero enseñarte el potrillo que nació ayer.
— ¡Yo también quiero verlo!—exclamó Jamie entre risas.
—Claro, será tuyo cuando crezca—prometió Thomas cogiendo a su hijo en brazos—Y ahora ve con Moira, tienes que bañarte y vestirte.
—Nosotros iremos enseguida, cariño—dijo Bill desde la cama.
Vio salir a Thomas llevándose a Jamie, siempre era él quien se encargaba del niño cuando no estaba estudiando o trabajando, pero desde hacía unas semanas se sentía más cansado por el embarazo y había delegado en Moira.
Pero todas las noches, Thomas era el encargado de acostarlo. Le gustaba mucho contarle un cuento, o si el niño se lo pedía le hablaba de su abuelo aunque para él era de momento un antepasado suyo de hacía 300 años. Era pronto aún para saber la historia completa, sería incapaz de comprender que se podía viajar en el tiempo y sus padres lo habían hecho.
El pequeño Jamie escuchaba con mucha atención la historia de un bravo guerrero escocés cuyo nombre había heredado, de cómo había luchado en miles de batallas hasta que el destino le puso en su camino a una bella inglesa de la que se enamoró perdidamente y formó una gran familia con ella…
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Una vez dejado a su hijo en buenas manos, Thomas regresó a la habitación y cerró la puerta tras él. Era el antiguo dormitorio de sus padres, el que debía ocupar el señor de la casa. Su antiguo dormitorio era en esos momentos el de Jamie y a los gemelos le estaban preparando el antiguo dormitorio de sus hermanas que era el más amplio para alojar a los recién nacidos llegado el momento.
—Voy a darme una baño yo también—dijo Bill moviéndose con pesar.
Thomas fue enseguida a ayudarle a salir de la cama. Con una mano en su cintura le ayudó a caminar y entraron en el baño que se había construido en parte de la amplia habitación. En el ya le esperaba una bañera con agua caliente y espuma, por gentileza de Moira que sabía que todas las mañanas Bill disfrutaba de un relajante baño tras el desayuno.
Le ayudó a desnudarse y meterse en la bañera. Se arrodilló en el suelo y cogiendo un jarro de cerámica le echó agua sobre su desnuda espalda escuchándole gemir por lo bajo.
—*Ardo tantas veces por ti*—murmuró Thomas sin dejar de echarle agua—*Pero esta agua sobre tu piel…acariciándote… siento celos hasta de la lluvia…*
Se inclinó sobre la bañera y se apoderó de sus labios, besándolo con suavidad en ellos.
—*Tus besos lloviendo sobre mi…*—susurró Bill contra sus labios— *¿Es una llovizna, o un torrente?*
—*Te bañaré con el*—susurró Thomas a su vez.
Siguieron besándose, sintiendo que sus respiraciones se agitaban y sentían el deseo crecer.
Pero sabiendo que en su estado Bill no debía alterarse, Thomas dio el beso por finalizado y se separó con esfuerzo suspirando.
—Thomas…—llamó Bill con la respiración entre cortada.
—No debemos, sassenach—dijo Thomas resignado.
—Soy médico, y te digo que si podemos—protesto Bill haciendo un puchero.
—*A veces un marido sabe lo que es mejor*—dijo Thomas
cogiendo su mano y besando su alianza—*Y yo soy tu marido…a pesar del anillo…*
Bill fijó su mirada en la alianza, sabía a lo que se refería. Cuando se la dio 300 años atrás y con tanta precipitación, Thomas no tenía nada mejor que ofrecerle que una simple alianza de metal. Pero Bill la adoraba, era parecida a la de los padres de Thomas y como le contara en una ocasión, la de Claire había sido hecha con parte de una llave de Lallybroch y para seguir la tradición, la de Bill había salido también de la misma llave al igual que la de Thomas.
—*No necesito una joya para saber que lo mucho que me amas*—dijo con firmeza Bill.
—No…pero te mereces una—susurró Thomas poniéndose en pie.
Bill le vio rodear la bañera y coger una toalla que había doblada en una repisa. Bajo ella había algo escondido que Thomas cogió en su mano derecha y regresó a su lado, abrazándole por detrás en la bañera.
Bill se quedó sin habla cuando Thomas abrió su mano y mostró una alianza de plata hecha a mano con un dibujo grabado. La cogió con manos temblorosas, girándola en sus dedos para poder admirarla mejor.
—Thomas…—susurró sin aliento—Es preciosa. ¿De dónde la has sacado?
—Douglas me ayudó a hacerla—explicó Thomas—*De un candelabro de plata de mi madre. Ella habría querido que lo utilizara para hacer una alianza para ti.*
—*Estaría muy orgullosa*—dijo Bill con firmeza—*De haber criado un hijo tan atento*
Se giró y le besó en los labios, susurrando un te quiero contra ellos.
Se volvió para ponerse su alianza, observando un detalle que se le había escapado.
—*Tiene una inscripción*—murmuró Bill girándola de nuevo—*Da mi basia mille*
—*Dame mil besos*—tradujo del latín Thomas en un susurro.
Bill se colocó la alianza en el dedo y se giró de nuevo, apoderándose de los labios de Thomas.
—*Tu a mi mil más*—susurró volviéndolo a besar.
Thomas sonrió contra sus labios y empezó a besarle mientras los iba enumerando, haciendo que Bill sonriera entre beso y beso pensando en lo afortunado que era por tener de marido a una bella persona que lo había dejado todo por él, a la que amaba con toda su alma y con la que iba a pasar el resto de sus días…
F I N
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Este precioso final lo saqué del cap 6 de la temp 4 de la serie, Outlander. No tenía pensando ponerlo, pero al escribir todo el cap me sentí muy inspirada y según lo iba terminando se me ocurrió meter la escena de la bañera y la del anillo.
La frase Da mi basia mille, busqué su significado en google y aquí os dejo el enlace:
https://forastera—outlander.blogspot.com/2014/12/da—mi—basia—mille.html
resulta que la frase pertenece también al poema en latín que os puse en su momento, y no tenía ni idea, al buscar el significado di con esta pagina y al leerlo cai en la cuenta que era del mismo poema y que ya me encanta:
Pero dame mil besos, luego cien,
después mil otra vez, y de nuevo cien,
luego otros mil aún, y luego cien…
creo que el cap se me ha ido un poco de las manos 😀 quería que fuera el ultimo, y había muchas cosas que contar.
Quería hablar de Leoch, de que estaba en ruinas en esa época (imaginaos que final mas distinto si vuelve como jefe del clan y viven en Leoch, que seria mucho mas grande que Lallybroch sin duda)
Quería hablar del pobre Andrew, que al final no era culpable el pobre de lo que había ocurrido. El capitán Jost se aprovechó de su inocencia y tenía que ser perdonado por Thomas y por todos.
Quería también hablar de una canción que se escribiera a modo de leyenda urbana por así decirlo, que hablara de Bill y Thomas porque su desaparición se habría notado, con tantos primos como Georg y Gustav alguno se preguntaría que pasó con ellos. Y como mucha gente cotilla que le gusta inventarse historias, lo típico vamos, pues enseguida pensaron en que era cosa de magia y de ahí salió la leyenda.
En realidad, pensaba más bien en la letra de la canción usada al principio en cada cap de la serie, que habla más o menos de eso:
Esa es la versión larga, en la serie usan una mas corta que por lo que he leído esta basada en una canción popular escocesa a la que pusieron letra para la serie.
Quise meter lo de la canción, porque en su momento os hable de Gwyllyn, el bardo. En la serie canta una canción sobre una mujer que viajo en el tiempo y tal o algo así, y quise que también se escribiera una canción sobre Bill en ese sentido.
Os dejo el enlace para quien le guste, es en gaélico y es muy bella:
https://www.youtube.com/watch?v=Oq-2ZCzy3Do
y si os ha gustado, os dejo esta también, sale en la serie cuando se preparan para luchar en Cullodem:
https://www.youtube.com/watch?v=1D7AE0ohWtE
y nada más, gracias a todas por leer, espero que os haya gustado el fic, para mi ha sido un gran placer escribirlo y hoy toca decir adiós a Thomas y Bill.
😢😭😭😭😭 realmente extrañaré tu historia. Ha sido tan tierna, tan romántica, etc. Y decir adiós siempre es triste. Me alegra que hayan tenido un final tan bonito Tom y Bill 💞❤❤
Gracias por todo el tiempo dedicado a escribirlo y subirlo a está querida página.
Ojalá continues con otras historias, eres excelente escribiendo 😁😘
mucas gracias por tus palabras!!
estaba claro que merecía un final feliz, y que mejor que seguir juntos formando su propia familia.
nos vemos pronto, espero 😉
Muchísimas gracias Lyra Por presentarnos una historia de amor que trasciende las épocas y aunque está inspirada en una serie de televisión,.me hiciste sentir que ese guerrero escocés existió en Thomas y un Bill viajó al pasado en busca del amor de su vida!
Gracias por los vídeos, las referencias, el tiempo y amor dedicado a la historia.
Me gustan los finales felices con ellos rodeados de hijos!
Espero verte pronto Lyra y este es un hasta luego!😘🌹
muchisimas gracias a ti, por ser una lectora fiel y animarme a seguir escribiendo con tu ilusion por la lectura. Me alegro un montón que te haya gustado, no me cansare de repetir que fue un verdadero placer escribir este fic, la serie me ha fascinado y puedo verle una y otra vez viendo a Thomas y William como protagonistas.
Nos vemos en el próximo fic!!
Ahora si este es el fin, debo decir que fue una historia maravillosa, la cual disfrute de principio a fin.
Como siempre espero leer pronto una nueva historia.
Saludos y bonito domingo.
Ps: gracias por recordarme que tenia que ver outlander, estaba en mi lista de series pendientes de ver, pero la tenia en espera, pero fue comenzar a leer la historia y tener que ver la serie.