Ahora toca hablar de Thomas, el momento exacto es cuando Bill se ha ido al futuro de la mano de Claire.

«Once in a Lifetime» Fic de lyra

Capítulo 30

Lallybroch, año 1745

*Alas del tiempo empujad,
aletead, acelerad el camino.
Apresurad su viaje hacia adelante,
que el futuro sea presente…*

Una ráfaga de aire se levantó de repente y antes de que Thomas pudiera darse cuenta, Bill ya no estaba entre sus brazos.

Era como si se hubiera esfumado como el humo, unos segundos antes le estaba estrechando en su brazos y al abrir los ojos se había ido, y entre sus manos podía sentir solo el aire, la nada…

Cayó al suelo de rodillas gritando con todas sus fuerzas, sentía su corazón romperse en mil pedazos y le costaba respirar. Bill era su otra mitad, su alma gemela y tras su marcha se sentía morir.

Se puso en pie con dificultad y se volvió, su madre le miraba con los ojos llenos de lágrimas. Había sido ella quien les había separado provocándole tanto dolor y rabia.

No le culpaba, por supuesto que no. Solo había hecho lo que él le había pedido y sabía que era correcto.

Echó a andar y pasó a su lado sin decir nada. No le salían las palabras.

—Thomas, ¿dónde vas?—preguntó Claire yendo tras él.

—A morir en Cullodem—murmuró Thomas sin volverse.

— ¡No!—gritó Claire con dolor—Se lo prometiste a Bill.

—Tengo que romper mi promesa, porque no puedo vivir sin él—dijo Thomas con firmeza—Lo sabe madre, Bill es mi vida y sin él a mi lado estoy muerto.

—Piensa en tus hermanas—pidió Claire desesperada—En tu padre, lo último que quiere es enterrarte.

—Estoy muerto en vida madre—repitió Thomas desesperado.

— ¿Y si hago otro conjuro?—preguntó Claire de repente—Puedo llevarte junto a Bill, de la misma manera que él vino a ti.

Thomas se paró de golpe y se quedó mirando fijamente a su madre. Por un momento su idea le pareció su salvación pero…no, era imposible. No sabía como había ido a parar Bill a su época, eso solo podía ocurrir una vez en la vida.

¿Y qué haría él en el futuro? Bill le había hablado de el, de todos los adelantos que habían como un aparato que te permitía volar por el cielo. De solo pensarlo le temblaban las piernas.

Pero…estaría junto a Bill, criando a su hijo entre los dos…

No, no podía hacerlo. Su sitio era en esa época y ese momento, una batalla se iba a librar cerca por la libertad de Escocia y él debía luchar en ella. A pesar de saber que era inútil pues Bill se lo había explicado bien, tenía que hacer algo, quizás si intervenía podía cambiar la historia y salvar a su familia.

Pero…no, su destino era viajar al hogar de Bill para que él pudiera nacer. Ya lo habían acordado así, dejarían Lallybroch en manos de su tía Jenny y su tío Ian, incluso habían firmado las escrituras legando el título de señor de Broch Tuarach a su primo Jamie.

El había tenido que firma como que renunciaba al título, y Bill también lo había firmado junto con las escrituras de Lallybroch.

Tras su lucha en Culloden si lograba salir con vida cosa que no deseaba en absoluto, sería considerado un traidor y podía terminar sus días en la horca o en prisión, y todas sus posesiones pasarían a manos de la corona. Incluido Lallybroch, era su hogar y no merecía terminar en otras manos que no fueran las de su propia familia. Y al ser el primogénito de sus tíos, su primo Jamie sería el nuevo señor de Broch Tuarach.

Ya no tenía hogar, así que terminaría sus días en el campo de batalla o donde fuera.

Con esa idea en mente entró en la casa y fue en busca de Georg, le encontró en la cocina y nada más verle entrar por la puerta se puso en pie.

— ¿Ha pasado algo?—preguntó al notarle agitado.

—Me voy con Connor, ¿te vienes?—quiso saber Thomas.

No hizo falta repetírselo dos veces, Georg siempre iba donde se lo pedía. Recogieron sus cosas sin olvidarse de su espada y fueron al establo a ensillar sus caballos.

Allí se encontró con su madre que trató de hacerle cambiar de opinión.

—Madre, no insista por favor—suplicó Thomas—Siento mucho hacer tanto daño a la familia pero…entiéndame, no puedo vivir sin Bill.

—Debes resistir—dijo Claire abrazando a su hijo—Lucha, eres fuerte.

Thomas se lo prometió y tras despedirse con un beso en la mejilla se montó al caballo y salió del establo seguido de Georg.

Cabalgaron toda la noche hasta que los caballos necesitaron descansar. Se hallaban a 3 kilómetros de Leoch, donde hablarían con Simon para que los hombres que quisieran seguirlos a luchar por Escocia se pusieran en marcha.

Mientras descansaban los caballos, Georg se echaba una cabezada pero Thomas no podía. Hacia horas desde que Bill se hubiera ido y el dolor aún era muy fuerte.

— ¿No puedes dormir?—preguntó Georg abriendo los ojos.

Thomas negó con la cabeza, dudaba que pudiera alguna vez volver a dormir plácidamente. Se había acostumbrado a hacerlo abrazado a Bill, sentir su desnudez contra la suya. Le gustaba enterrar la cara en la curva de su cuello y llenárselo de besos para despertarlo.

Y una vez despiertos los dos…podían pasarse todo el día en la cama haciendo el amor…

— ¿Habéis discutido tú y Bill?—insistió Georg, queriendo saber el por qué del malestar de su primo.

—Bill se ha ido—contestó Thomas en un susurro—Estaba…en peligro y lo mejor era que se fuera.

— ¿Lo dices por lo ocurrido con el capitán Jost?—preguntó Georg de nuevo.

—En parte si—murmuró Thomas—Yo he decidido luchar por Escocia y no quería que si se quedaba le pasara algo malo…a él y al bebé…

— ¿Está embarazado?—gritó Georg sin querer.

Thomas asintió con la cabeza, pensar en que no iba a ver crecer a su hijo el partía el alma.

— ¡Enhorabuena primo!—le felicitó Georg—Deberías estar con él, no participar en una batalla como esta. Deja que los demás la ganemos, tú ve a disfrutar de tu esposo e hijo.

—Es una batalla perdida—se le escapó a Thomas sin querer.

—Somos unos bravos guerreros, pelearemos hasta el final y la ganaremos—dijo Georg con firmeza.

Thomas se le quedó mirando, sabía que podía confiar en Georg aunque si le contaba el secreto de Bill podía pensar que estaba mal de la cabeza…pero necesitaba hablarlo con alguien, solo lo sabían sus padres y no estaban allí para aconsejarle.

— ¿Si te cuento algo, me darás tu palabra de honor que no se lo contaras a nadie?—preguntó Thomas antes de hablar.

—Tienes mi palabra primo—prometió Georg con firmeza.

Thomas asintió con la cabeza y se dispuso a hablar.

—Bill viene de otra época—empezó a decir yendo directamente al grano—Del año 2010, me lo encontré en mis tierras como ya sabes y cuando nos casamos empecé a dudar de su origen. fue entonces cuando me lo contó todo, que había viajado aquí al pasado sin saber cómo.

Georg le escuchaba en silencio, era una historia difícil de creer pero en el fondo sabía que lo que su primo le estaba contando era verdad porque nunca había escuchado una mentira salir de sus labios.

—Me habló del futuro, de todos los adelantos que habrá—siguió diciendo Thomas—Y me habló también de esta batalla, se librará en Culloden y Escocia perderá. Y no solo eso, se acabará con la cultura escocesa, se prohibirá vestir los kilts,…

—No, ganaremos esa batalla—insistió Georg. 

—Podemos intentarlo pero no se puede cambiar la historia—dijo Thomas suspirando—Y por eso mi madre ha logrado mandar a Bill de vuelta a su hogar allá en el futuro, este no es su sitio y yo quería que estuvieran a salvo él y nuestro hijo. Y aunque le prometiera sobrevivir….mi destino es morir en Culloden porque no puedo vivir sin él a mi lado…

Georg le escuchaba con lágrimas en los ojos, sentía el dolor de su primo por haber tenido que decir adiós al amor de su vida y saber que no iba conocer jamás a su hijo.

Todo lo que le había contado parecía brujería, pero le creía ciegamente porque su primo jamás mentía. Era una historia fantástica, difícil de creer y empezaba a recordar las veces que hablando con Bill notaba que decía algunas cosas incoherentes y ahora sabía el motivo.

—Daré mi vida por Escocia—dijo Georg con firmeza—Y por ti primo, donde tú vayas me tendrás a tu lado y si nuestro destino es morir en el campo de batalla, lo haremos con la cabeza bien alta.

Thomas asintió con la cabeza, Georg era un bravo guerrero como él y llevaban en su corazón su amor por la patria.

Al día siguiente entraron en Leoch y fueron recibidos por Simon. Estaba al tanto de las noticias de que se iba a librar una batalla por Escocia y por supuesto que él pensaba participar. Pero tenía una condición.

—Quiero que tú lideres el clan—dijo Simon con firmeza.

—Pero… ¿y Malcom?—preguntó Thomas en un susurro.

—Malcom obedecerá tus órdenes, pero tú eres el legítimo jefe del clan McKaulitz—insistió Simon—Mi hermano lo dejó en mis manos por su familia, pero siempre supe que si se daba la oportunidad tú llevarías las riendas del clan. Mi gente necesita un líder joven y valeroso, y tú has demostrado tener más valor que nadie. Lo llevas en la sangre sobrino, todos respetaran tu palabra porque es también la mía.

—Lo haré con mucho orgullo—dijo Thomas con firmeza.

«Aunque estemos condenados al fracaso…»—pensó con dolor.

No hizo falta decir más, Thomas se reunió con los hombres de Simon que ya eran los suyos y planearon reunirse con el príncipe Carlos en unas semanas. Por el camino irían formando su propio ejército. Recogerían todos los voluntarios que quisieran dar su vida por Escocia y los entrenarían para la gran batalla final.

Terminada la reunión se encontró con Georg en las cocinas, charlaba amistosamente con Alice y los miró con cierta envidia. Alice era una muchacha de pelo oscuro que según le daba la espalda le recordaba mucho a Bill.

Suspiró al recordar su risa, cuando yacían juntos en la cama y le hacía cosquillas para robarle las fuerzas, y luego le hacía el amor suavemente bajo las sábanas sintiendo como su cuerpo respondía a cada caricia suya y se estremecía…

Sacudió la cabeza, si seguía pensando así rompería a llorar de rabia.

—Thomas, no te había visto—dijo Georg sintiendo su presencia—Quiero que seas el primero en saberlo, Alice y yo nos vamos a casar en cuanto termine la batalla.

Thomas miró a su primo con pena, sabía que iba a ser una promesa imposible de cumplir pues si no morían en el campo de batalla su destino sería la horca por traición o terminarían sus días entre rejas.

Pero Georg estaba confiado que saldrían victorioso y por mucho que le hubiera explicado que Bill le había hablado del futuro y del destino que le esperaba a Escocia, él seguía presintiendo que la victoria sería suya.

—Os doy mi enhorabuena—murmuró Thomas sonriendo con esfuerzo.

—Esta noche haremos nuestra *unión de manos*—siguió explicando Georg—Sería un honor que asistieras primo.

Thomas asintió con la cabeza, sería un placer complacer el último deseo de Georg.

Llegada la noche todo estaba preparado, Thomas lo había hablado con su tío y al igual que su precipitada boda esa noche el gran salón fue decorado con flores y hojas secas.

Mientras esperaban a que la novia se preparase, Thomas y Georg bebían ante la chimenea. Georg tenía la mirada perdida, apenas había probado el vino y Thomas sabía en lo que estaba pensando. Por culpa de la batalla que iba a tener lugar, tenía que separarse de su recién estrenada esposa y apenas tendrían tiempo para disfrutar de su matrimonio.

Esa noche podían consumar, pero Georg le había confesado que no lo iban a hacer, su unión no sería del todo legal hasta hacer una ceremonia ante un cura y si él moría en el campo de batalla dejando a Alice viuda y deshonrada, no le sería fácil encontrar un nuevo marido. Quedaría mancillada…

—No le des más vueltas en tu cabeza—dijo Thomas de repente.

—Amo tanto a Alice que lo último que quiero es hacerle daño—murmuró Georg suspirando.

—Y no se lo vas a hacer—insistió Thomas—Tenéis que consumir la unión, te aseguro que si algo te pasara en Culloden mi tío cuidaría de Alice y buscaría un buen esposo que no se sintiera deshonrado por su esposa «mancillada».

—Pero….así no se hacen las cosas—murmuró Georg sonrojándose—Nos han educado para respetar las leyes y una de ellas es llegar virgen al matrimonio.

—Bill no lo era—confesó Thomas en voz baja.

Georg se le quedó mirando con la boca abierta. Saltaba a la vista que Bill era más joven que Thomas y… ¿ya había yacido con otro hombre antes de su boda?

—Te recuerdo que viene de otra época—susurró Thomas—Allí no es tradición llegar virgen al matrimonio. Bill me contó que antes de mi había estado con otros dos hombres…pero no a la vez.

Se sentía algo mal por contar cierta parte de su intimidad con Bill, era un secreto que le había confesado pero poder hablar con Georg de él….desahogarse le hacía bien y sabía que su primo jamás diría nada a nadie.

—Pero… ¿y si la dejo embarazada?—preguntó Georg en un susurro.

—Pues una parte de ti seguirá vivo si mueres—contestó Thomas sonriendo con esfuerzo—Es el único consuelo que me queda, saber que aunque yo muera seguiré vivo en mi hijo, aunque sea 300 años en el futuro. Bill nunca estará solo, tendrá un trozo de mi alma a la que siempre amará y con eso me conformo.

Georg asintió con la cabeza decidido, esa podría ser la última vez que estuviera con Alice y no la pensaba desperdiciar.

—Rezaré para que su vientre sea bendecido con mi semilla—dijo Georg con firmeza—Tuviste mucha suerte primo, Bill lleva en su vientre a tu hijo.

—Tuvimos muchas oportunidades para engendrarle—recordó Thomas sonriendo—Pero no quiero que te hagas ilusiones, podía no pasar esta noche.

—Y quizás….Alice no quisiera tener un hijo a tan temprana edad—murmuró Georg recapacitando—Tiene 18 recién cumplidos, es casi una niña.

—Bill me contó que en su época hay artilugios con lo que se puede hacer el amor sin quedarse embarazados—explicó Thomas—Pero me temo que aquí no tenemos nada de eso. Solo tienes que hablarlo con Alice y si ambos estáis de acuerdo, adelante y disfrutar del momento.

—Así lo haremos primo—dijo Georg sonriendo—Y quiero que me cuentes más cosas de la época de Bill, me fascina mucho y sé que a ti te hace bien hablar de él. Se nota en tus ojos que a pesar de la tristeza, se iluminan cuando pronuncias su nombre.

Thomas sonrió al escucharlo, pues había acertado de pleno.

A petición de Georg, no fue una ceremonia muy numerosa. No había tiempo para avisar a la familia de la novia y no sería una ceremonia en toda regla, solo darían su palabra de amarse y respetarse para el resto de su vida, siendo con el tiempo repetido el juramento ante un cura y sería legal del todo.

Thomas asistió con mucho orgullo junto con su tío Simon que como jefe aún del clan fue quien les tomó palabra de su juramento.

Thomas fue el encargado de tras quitarse el pañuelo que llevaba anudado a su cuello, atar con el las manos entrelazadas de los esposados.

—Yo Georg Owen McDougall Fraser te tomo a ti, Alice Elizabeth FitzGibbons MacKenzie como legitima esposa. *Con mis posesiones me entrego, con mi cuerpo te venero… *

Thomas cerró los ojos con dolor, recordaba haber repetido unos votos parecidos con el amor de su vida, prometió dar su vida por él y eso era justo lo que pensaba hacer.

Puso a Bill a salvo, y debía pagar ese precio con su vida. Se lo debía a él y a su hijo que aún no había venido a ese mundo, si para que ellos fueran felices debía entregar su propia vida a cambio, lo haría con los ojos cerrados y sin remordimiento alguno.

Continuará…

unión de manos: tipo de matrimonio que consiste en que los novios se tomaban de las manos y se auto proclamaban marido y mujer. Esta forma de matrimonio se consideraba legal en Escocia pero no era reconocida por la Iglesia. El ritual se hace frente a testigos y tiene un contrato que daba fe del acto

por lyra

Escritora del fandom

Un comentario en «Once in a lifetime. Alternativo 30»
  1. Tom esta decidido a dar su vida en esa batalla, por no poder soportar el dolor de su separación con Bill. Le ha hablado a Georg del verdadero orige de Bill y donde se encuentra ahora. Esta separación es muy dolorosa. Me paso al siguiente

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!