Once in a lifetime. Alternativo 32

«Once in a Lifetime» Fic de lyra

Capítulo 32

Culloden, año 1746

Habían pasado 4 meses, y para Thomas el tiempo había transcurrido con demasiada rapidez. Parecía que había sido el día anterior cuando junto a Georg salió del castillo Leoch liderando a todo el clan McKaulitz que montado en sus caballos seguían a su nuevo jefe al que había jurado lealtad.

Por el camino apenas intercambiaron palabras él y su primo pero en cuanto hicieron una pausa para que descansaran los caballos, Georg no pudo aguantar más el silencio y llevándose a Thomas a un lado le contó con todo entusiasmo la maravillosa noche que había pasado con su prometida.

—No entiendo cómo hemos podido esperar al matrimonio para disfrutar de…—empezó a decir Georg, incapaz de hallar las palabras adecuadas.

Thomas sonrió al escucharle, le entendía perfectamente pues él mismo llegó a pensar igual tras la primera vez que él y Bill hicieron el amor.

Y él tuvo mucha más suerte que Georg, pudo disfrutar de más noches abrazado a su cuerpo, sintiéndole estremecerse bajo su contacto… sin embargo, su primo solo había tenido una única noche y quizás nunca más se iba a repetir.

—Te envidio—susurró Georg, como si le hubiera leído el pensamiento—Pudiste disfrutar de Bill por meses, yo en cambio fue una sola noche…aunque ¡vaya noche! Pensé que con hacerlo una vez sería suficiente, pero tras caer Alice dormida entre mis brazos nos despertó el alba y tuvimos tiempo de poder disfrutar una vez más…

—Con Bill era diferente—comentó Thomas—Tenía más experiencia que yo y viviendo en una época más avanzada me enseñó cosas que jamás hubiera podido imaginar. Fue un gran amante…

Se sonrojó sin poder evitarlo, recordando detalles de la vida que había compartido con Bill y que le daba cierta vergüenza expresarlos en voz alta. Nunca antes había hablado de temas sexuales ni con sus padres, todo lo había aprendido viviendo en el campo y según le había contado Bill en su época era todo distinto, se podía hablar de esos temas con total libertad y naturalidad.

—Cuando termine la batalla, jamás volveré a separarme de Alice—dijo Georg rompiendo el silencio.

Thomas escuchó como ya no hablaba de ganar la batalla, pues le había hecho ver que era imposible porque la historia no se podía cambiar y Bill le había asegurado que estaba ya perdida. Aún así, lucharían como los bravos guerreros que eran, no se pensaban dar por vencidos aún a sabiendas del destino que le esperaba a Escocia.

Pero desconocían el suyo… ¿perderían la vida en alguna de las batallas que se iban a librar? ¿Terminarían sus días en la horca como traidores a la patria, o entre rejas sin poder volver a respirar en libertad?

¿Y qué pasaría con su familia? Había recibido una carta de su padre un mes atrás, hubieran querido poder irse de viaje antes tal y como habían prometido pero no les resultó fácil lograr encontrar pasajes en un barco que les llevara lejos de la batalla, empezaban a haber pequeñas luchas y muchos puertos fueron cerrados.

Pero lo lograron y junto con su madre, su hermano Duncan y las gemelas en esos momentos viajaban rumbo a Alemania para poder dar a Bill ese pasado que tanto necesitaba.

Lallybroch quedaban en buenas manos y la única familia con la que Thomas contaba en esos momentos era su primo Georg, y también con medio clan pero no le eran de total confianza.

Y por eso decidieron hacer una pequeña escapada a casa de su otro primo, Gustav. La intención de Thomas no era reclutarle, él tenía familia y solo quería saber su consejo.

—Con mucho gusto lucharía a tu lado primo—empezó a decir Gustav—Pero me temo que tengo que dejar a un lado mi corazón de guerrero. Rose está a punto de dar a luz a nuestro segundo hijo y mi deber es estar a su lado.

—Lo entiendo perfectamente, primo—dijo Thomas sin rencor alguno—Yo mismo…alejé a Bill de mi lado por el bien de nuestro bebé.

— ¡Enhorabuena!—le felicitó Gustav—Pero…deberías haberte ido con él, ¿qué sentido perder la vida estando a punto de formar tu propia familia?

—Escocia es mi patria y Bill lo ha sabido entender—contestó Thomas procurando que la voz no le temblara—Le he puesto a salvo y a mi familia también. Mis padres viajan lejos de aquí, Lallybroch está ahora en manos de mis tíos. Ya no tengo un hogar…

—Mi casa será siempre tu hogar—dijo con firmeza Gustav—Os deseo toda la suerte del mundo a ti y a Georg. Mis plegarias estarán con vosotros, y espero recibir buenas noticias vuestras cuando todo termine.

Thomas estrechó su mano sabiendo que esas noticias jamás sería recibidas, pues el destino ya estaba escrito y cambiarlo era una tarea imposible.

.

— ¿Por qué no le contaste la verdad sobre Bill a Gustav?—quiso saber Georg cuando partieron para reunirse con sus hombres.

—Cuanta menos gente lo sepa, mejor—murmuró Thomas—Sé que puedo confiar plenamente en Gustav tanto como en ti, pero he preferido que no lo supiera. Es difícil de aceptar y en estos momentos tiene sus propias preocupaciones como para añadir una más.

—Es muy afortunado—comentó Georg—Su segundo hijo, y el pequeño Cameron está hecho un hombrecito.

Thomas asintió con la cabeza sonriendo, su ahijado le había dado un fuerte abrazo de despedida y no pudo evitar cerrar los ojos y fantasear con que era su propio hijo quien había viajado en el tiempo para poder despedirse de su padre antes de que se cumpliera el destino que Bill había predicho…

.

Y ya habían pasado 4 meses, sus pasos les habían llevado a Culloden donde se iba a librar la gran batalla final. Por el camino habían participado en pequeñas luchas y salido victoriosos, lo que le dio por pensar a Thomas que quizás estaban cambiando la historia.

Y Georg opinaba igual que él. Tras su segunda victoria empezaba a creer que Bill se había equivocado, habían hecho que se retirara el ejército británico y les llevaban ventaja. Bien era cierto que en sus tropas se habían producido algunas bajas y él mismo había sido herido de gravedad pero gracias a los cuidados de su primo su herida del costado ya no era más que un arañazo según él.

Sin quererlo, Thomas se había convertido en el sanador del clan. Gracias a lo aprendido con su madre y a las nuevas técnicas provenientes de la época de Bill se había encargado de cuidar y tratar a cada herido que había pasado por sus manos.

En su morral llevaba siempre vendas limpias, alcohol y aguja e hilo para coser las heridas que necesitaban puntos.

Pero no siempre había podido salvar la vida de sus pacientes, más de uno se le había muerto entre sus brazos, y Thomas sentía que una parte de su alma se iba con cada vida arrebatada…

Esa misma mañana, un chico de unos 15 años moría llamando a su madre entre lágrimas. Thomas le acunó entre sus brazos, le pedía que cerrara los ojos, que todo iba a terminar pronto y que cuando volviera a abrirlos no sentiría dolor alguno y se encontraría rodeado de sus antepasados.

Poco había podido hacer por él, tenía una herida de sable en su estómago y podían verse sus tripas. También tenía otra herida en el muslo derecho que gracias a un torniquete que le había hecho había dejado de sangrar pero al ver que no podía hacer nada más por él aflojó el agarre y dejó que se desangrara, una muerte más rápida para que así dejara de sufrir en vano…(*)

Le enterró a un lado del camino bajo un árbol, sin poder evitar llorar una vez terminado el entierro. El chico parecía más joven de lo que aparentaba, era solo un niño que pensó que luchar por Escocia le haría convertirse en un hombre y había terminado con su sangre derramada.

Fue verle con los ojos cerrados descansando ya en paz…su rostro no reflejaba ya dolor alguno y parecía que simplemente estaba dormido. Fue ver su cara y pensar en su futuro hijo. Bill ya estaría de unos 6 meses y seguro que vería hermoso con su abultado vientre, sintiendo como el bebé se movía y daba sus patadas.

Si hubieran podido seguir juntos, él también sería testigo de cada movimiento de su hijo. Y pondría emocionado sus manos sobre el vientre de su amado para poder sentirse más cerca.

¿Habría vuelto Bill con Andreas? Le pidió que así lo hiciera, aunque Bill le había contado que en su época no pasaba nada por tener un hijo sin un esposo a su lado, él no quería que estuviera solo el resto de su vida.

En su época no se hacían así las cosas, si alguien quedaba viudo o viuda alguien de la familia se encargaba de la crianza de ese niño, y entre clanes se ayudaban y pronto encontraría esposo nuevo.

Y a pesar de conocer de nada al tal Andreas, de saber que con él Bill no era del todo feliz…Thomas le pidió que criaran juntos a su hijo. Con el tiempo Bill le vería con otros ojos, seguro que con el nacimiento de su hijo cambiaría de idea y vería en Andreas al padre perfecto para criar a ese niño que nunca sabría que su verdadero padre se había tenido que quedar en el pasado para que él tuviera oportunidad de crecer sano y salvo…

.

*De vuelta al campamento, Thomas se reunió con Georg. No había buenas noticias, un mensajero había logrado llegar hasta el campamento con la noticia de que el Duque de Cumberland y su ejército de cerca de 8.000 hombres estaban en Nairn.

El ejército del que Thomas y Georg formaban parte sumaban un total aproximado de 5.400 hombres, y habían recibido la orden de dejar el campamento que habían levantado en Inverness, con la mayor parte de sus suministros, y reunirse a unos 8 km al este, cerca de Drummossie, a 19 km de Nairn.

El Príncipe Charles había decidido tomar el mando directo de las tropas, y siguiendo el consejo de su ayudante general, el secretario O’Sullivan, ordenó combatir en una acción defensiva en el pantano de Drummossie, una franja de terreno pantanoso encerrada entre la amurallada Culloden al norte y los muros de Culloden Park al sur.

Pero fue una decisión equivocada, el áspero terreno era muy ventajoso para el Duque de Cumberland. La superficie irregular dificultaba en extremo la famosa carga Highland que les había dado la victoria en batallas anteriores, y el terreno podía ser batido desde varios frentes por la superior artillería de los británicos. En vista de su inferioridad numérica y material, intentaron convencer al príncipe de que adoptase una campaña de guerrilla, pero este rehusó cambiar de opinión.

Thomas y su clan obedecieron sin rechistar las órdenes aún sabiendo que era una locura. Se prepararon para la batalla que iba a tener lugar ese día, 15 de abril. El ejército británico celebraba el cumpleaños del Duque de Cumberland con una gran fiesta, y viendo el éxito obtenido en Prestonpans decidieron repetirlo ejecutando un ataque nocturno sobre el campamento británico.

Pero los famélicos highlanders, que sólo habían comido un bizcocho seco cada uno durante todo el día, estaban aún a unos 3 km al despuntar el día, de modo que se vieron obligados a retroceder, y luego dispersarse en busca de comida y un poco de sueño en alguna zanja o cobertizo. Muchos de ellos yacían exhaustos en los terrenos alrededor de Culloden House a lo largo de la batalla.*

.

La gran batalla llegó el 16 de abril, tal y como Bill le había relatado a Thomas. Para entonces, la mitad de los hombres estaban agotados tras la marcha nocturna del día anterior.

Y además el tiempo no acompañaba, hacía un frío viento y llovía, lo que empeoraba más si se podía la situación.

El ejército británico había marchado muy temprano desde Nairn, llegando al campo de batalla hacia las 11 de la mañana. La artillería del príncipe Charles abrió fuego primero, pero su número y la falta de artilleros experimentados hicieron que su impacto fuera escaso.

Durante la primera media hora de la batalla, la artillería británica, superior en técnica y en número, se dedicó a machacar las líneas escocesas mientras que el príncipe Charles esperaba para dar la hora de atacar hasta que fue demasiado tarde, cuando quiso hacerlo ya fue demasiado tarde.

Eso unido al terreno lleno de barrizales haciendo casi imposible la lucha cuerpo a cuerpo, hizo que tal y como Bill había predicho Escocia perdiera la batalla en poco más de 60 minutos, el Duque de Cumberland había cosechado una victoria aplastante. Cerca de 1.250 jacobitas habían muerto, una cantidad similar yacían heridos en el campo de batalla, y 558 fueron hechos prisioneros. A cambio, las fuerzas de Cumberland habían sufrido 52 muertos y 259 heridos.

Pero ni Thomas ni Georg se habían rendido a pesar de eso, habían luchado con todas sus ganas y a pesar de haber sido gravemente heridos no soltaron su espada hasta que sintieron que se quedaban sin aliento y les era imposible mantenerse en pie y seguir luchando por su amada Escocia.

Estaban vivos y malheridos, y sabían que el fin de sus vidas estaba cerca. Ya fuera en la horca o en prisión, pero no les importaba.

Thomas sabía que Bill y su hijo estaban a salvo en el futuro, que su familia había viajado lejos de Escocia para asegurar que el diario de su madre cayera en manos de Bill como así debía ser…sabiendo eso, lo que le pasara a él era solo cosa del destino y ante él se rendía tras exhalar su último y cansado aliento…

Continuará…

*todo lo relatado sobre la batalla y la decisión del príncipe Charles, está sacado de la wikipendia.

he querido meter la batalla tal cual la cuenta la historia porque no me voy a inventar nada sobre ella, así me ayuda a avanzar un poco más el fic porque la parte de Thomas es algo más complicada de escribir al tratar este tema tan delicado.

(*)esta escena de Thomas dejando que el chico se desangrara sale en la serie, de ahí la he tomado.

Si alguien se acuerda, le he cambiado el nombre al hijo de Gustav, en un principio le llame Dylan Thomas, pero luego me di cuenta que es el nombre de un poeta y lo cambié por ese motivo a Cameron Thomas.

por lyra

Escritora del fandom

3 comentario en “Once in a lifetime. Alternativo 32”

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