Once in a lifetime. alternativo 36

«Once in a Lifetime» Fic de lyra

Capítulo 36

Berlín, año 2015

Bill no podía creerse que Jamie cumpliera ya 4 años. El tiempo se había pasado volando, y ese hermoso bebé pelirrojo había dado paso a un hombrecito que no podía estarse quieto ni un segundo. Se pasaba todo el día tras él, acababa agotado y por las noches caía rendido en la cama.

Y a Andreas le pasaba lo mismo, tenía mucho trabajo en el hospital y cuando llegaba a casa solo le apetecía irse a la cama con Bill. Muchas veces se preguntaba donde había quedado el Andreas de antes que no podía estar más de una noche sin pensar en hacerle amor. Pero en esos momentos, se sentía tan cansado y mayor que ya ni se acordaba de la última vez que lo habían hecho.

Bien era cierto que le prometió cambiar y así lo había hecho. Se habían aguantado las ganas y cuando al fin Bill le permitió volver a tocarle, habían sido maravillosas las veces que habían yacido juntos.

Le había rogado tener un hijo juntos esa vez, no era que no adorara a James pues le consideraba hijo suyo aunque no lo era. Pero Bill se había negado, primero dándole la excusa de que James era muy pequeño aún y le daba mucho trabajo como para pensar en criar 2 hijos tan seguidos.

Luego que si el apartamento se quedaría pequeño y tendrían que irse a vivir a otra casa más grande con jardín, cosa que habían hecho a los 3 años de estar en Berlín.

Gracias a su sueldo y parte de su herencia que su padre había insistido en entregarle, había podido comprar una pequeña casa familiar en las afueras de Berlín donde el pequeño James disfrutaba de tanto espacio para correr y hacer travesuras.

Pero el destino quiso que tras un estudio genético hecho en el hospital y del que se prestó voluntario para dar ejemplo a sus alumnos, descubriera que era estéril de nacimiento. Así que la idea de un hijo propio se esfumó en el viento.

Y fue un gran alivio para Bill, no se veía con fuerzas de tener un hijo con otro hombre que no fuera Thomas. Su recuerdo a pesar de los años pasados aún estaba fresco en su memoria y cada vez que su hijo le miraba y sonreía ampliamente.

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A pesar de haberse mudado a las afueras, sus mejores amigos Peter y Scott seguían manteniendo el contacto. Solían hacerles numerosas visitas y esa noche por ejemplo habían preparado una barbacoa de la que disfrutaban en esos momentos.

—Por cierto, mis padres os mandan recuerdos—dijo Scott sirviéndose otra hamburguesa—Hablé con mi madre esta mañana y le comenté que nos habíais invitado a cenar.

—Hace mucho tiempo de la última visita—comentó Andreas suspirando—Pero apenas tengo tiempo libre en el hospital, y me agrada mucho pasar las vacaciones en Inverness.

Bill sonrió al escucharlo. Habían quedado tan entusiasmados la primera vez que visitaron Inverness que decidieron volver siempre que pudieran, a pesar que cuando estaban allí Bill no podía evitar sentirse melancólico. Y Andreas lo había notando, pensando que lo que le pasaba era que sabiendo que su origen estaba en Escocia una parte de él quería vivir allí. Y él también empezaba a planteárselo, Berlín le empezaba a agobiar y no disfrutaba ya de su trabajo.

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Esa noche tras despedirse de sus amigos y acostar a Jamie, Bill bajó a la cocina a echar una mano a Andreas con los platos.

— ¿Te has dado cuenta de que Peter está algo distante?—preguntó Bill de repente.

—Pues no, la verdad—murmuró Andreas mientras terminaba de cargar el lavavajillas.

—Yo si me he dado cuenta—empezó a decir Bill—Scott le ha pedido que le pasara el agua y Peter ni le ha mirado. Y también ha pasado lo mismo cuando le ha pedido otra cosa. ¿No te acuerdas de cuando los conocimos? No podían dejar de sonreír y mirarse. Ahora parecen dos completos extraños.

—No me he fijado Bill, de verdad—murmuró de nuevo Andreas—Pero bueno, es normal que con el paso de los años la relación se enfríe.

—Me da mucha pena—dijo Bill suspirando—Hacen muy buena pareja, y Scott no se lo merece.

— ¿No se lo merece Scott?—repitió Andreas alzando una ceja— ¿Y Peter? ¿El sí se lo merece?

—No, claro que tampoco—susurró Bill.

Pero la verdad era que Scott le caía mucho mejor y al compartir raíces escocesas los dos, la sangre le podía más.

—Lo mejor es que no nos metamos en sus asuntos—dijo Andreas cerrando el lavavajillas—Ya nos enteraremos con el tiempo.

Dio media vuelta y quiso salir de la cocina, pero Bill se lo impidió poniendo una mano en su brazo.

— ¿Crees que nuestra relación también se ha enfriado?—preguntó en un susurro.

La verdad era que sabía la respuesta. Si, desde el minuto 1. Pero a los dos les costaba aceptarlo, se tenían el uno al otro y a Jamie claro. Y en momentos como eses que Bill sentía crecer el deseo, a los dos no les importaba dejar sus diferencias a un lado para obtener un poco de placer con el que poder seguir adelante con su relación.

Andreas negó con la cabeza, aunque supiera que estaba mintiendo. Sentía tan lejos a Bill pero no le importaba dejar eso a un lado por obtener un poco de sexo a cambio.

Se movió con rapidez y se apoderó de sus labios. Empezaron a besarse mientras se iban desnudando el uno al otro. Salieron de la cocina dejando tras ellos un rastro de ropa que les llevó al centro del salón.

Una vez desnudos del todo, Andreas cogió a Bill y le hizo tumbarse sobre la alfombra que había ante la chimenea de piedra y se echó él también haciéndose hueco entre sus piernas separadas.

Entró en su cuerpo con cierta brusquedad, lo que le arrancó un pequeño grito de dolor a Bill.

—Lo siento—susurró apoyando las manos en el suelo para no dejar caer su peso sobre él.

Bill negó con la cabeza y le invitó a embestirle alzando las caderas contra su miembro.

Andreas así lo hizo, empezó a moverse con suavidad para no hacerle más daño viendo como Bill gemía y se retorcía bajo su cuerpo con los ojos fuertemente cerrados.

—Bill…—llamó entre jadeos—Bill, mírame.

Pero Bill pareció no escucharle y siguió con los ojos cerrados.

—*Cielo…abre los ojos*—pidió de nuevo Andreas.

Obtuvo de nuevo su silencio como respuesta, lo que le hizo detener las embestidas.

— *¿Por qué paras?*—preguntó Bill abriendo los ojos al fin.

—*Antes…no solías cerrar los ojos cuando hacíamos el amor*—dijo Andreas luchando para no derramarse aún.

—*No…no significa nada*—susurró Bill moviéndose bajo su cuerpo—*Estoy disfrutando*

— *¿Sí?*—preguntó Andreas sin saber si creerse sus palabras.

—*Pues claro*—contestó Bill apoderándose de sus labios.

— *¿Entonces por qué no me miras?*—insistió Andreas dando el beso por finalizado.

Bill se dejó caer en el suelo resoplando. Empezó a moverse bajo Andreas haciendo que saliera con brusquedad de su cuerpo.

—*Por Dios Andreas, si no te apetecía solo tenías que decirlo*—dijo Bill sintiéndose enojado.

—*Bill cuando estoy contigo, yo estoy contigo*—soltó de repente Andreas—*Pero tú estás con él*

Bill le miró en silencio sin saber que replicarle. Le había descubierto, cada vez que hacían el amor en su mente era Thomas quien poseía su cuerpo.

Y Andreas no era tonto. Le dolía sentirse utilizado de esa manera y aunque al principio no le había importado mucho con tal de volver a hacerle el amor, con el paso de los años se había cansado. Y esa noche no había podido aguantar más y había estallado.

Bill se puso en pie sin decir nada, recogió su ropa que estaba tirada por el suelo y echó a correr escaleras arriba sintiendo avergonzado.

&

Semanas después, Bill veía como sus vidas de alguna manera se separaban. Por el bien de Jamie mantendrían las formas ante los conocidos, pero de puertas adentros sus vidas ya no eran lo mismo.

Seguían compartiendo habitación pero en camas separadas. Y Bill no sabía porque seguían juntos si entre ellos ya no habría nunca nada.

Pero Jamie quería a Andreas, era el único padre que había conocido y separarlos les destrozaría a los dos. Andreas quería mucho también al niño y Bill le debía tanto que no se planteaba irse con su hijo.

Pero tenía que hacer algo con su vida, sentía que se ahogaba en esa casa encerrado todo el día y una mañana mientras desayunaban le comentó sus planes a Andreas.

— ¿Retomar tus estudios de medicina?—repitió Andreas alzando una ceja—Bill, han pasado años y estas desentrenado.

—No tanto—dijo Bill con firmeza—Te recuerdo que era uno de los mejores estudiantes y te he echado una mano mientras te sacabas la carrera. He leído todos tus libros y estoy al tanto de todos los adelantos médicos habidos y por haber. Quiero hacerlo, siempre dije que con el tiempo volvería a estudiar y ahora que Jamie no depende tanto de mi creo que es el mejor momento.

— ¿Y qué hacemos con él?—preguntó Andreas sabiendo que la decisión ya estaba tomada y no había vuelta atrás.

—La señora Roberts puede echarme una mano—sugirió Bill.

Desde que se habían mudado siguieron contando con sus servicios pero no tan a menudo. Iba una vez a la semana a echarle una mano a Bill con la limpieza de la casa y Jamie la adoraba.

—Y pronto Jamie deberá ir al colegio—siguió diciendo Bill—Y tú…podías ayudarme con mis estudios como yo lo hice contigo. Me he encargado de la casa y nuestro hijo todo este tiempo, podías pedir una reducción de jornada y hasta que me saque el título llevar tú las riendas de la casa.

Andreas no tuvo más remedio que aceptar. Sobre todo porque había dicho nuestro hijo y sabía que tenía mucha razón. Había dejado en sus manos el cuidado del niño y la casa, Bill había actuado como un esposo sumiso y obediente y sabía que a pesar de la distancia que había entre ellos le debía poder tener la posibilidad de hacer su sueño realidad de la misma manera que él había hecho el suyo.

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Y así meses después Bill se matriculaba en el nuevo curso con mucha ilusión. A pesar de su edad tenía las mismas ganas de aprender que el resto de sus compañeros, y su madre estaba muy orgullosa de él.

Se esforzó mucho en lograrlo, en poder llevar sus estudios al día y conformarse con ver menos a su hijo pues muchas veces que regresaba tarde a casa se lo encontraba ya cenado y metido en la cama.

Y eso contribuyó a distanciarse más si se podía de Andreas. Tanto que habían llegado a un mutuo acuerdo por el bien de los dos. Tenían libertad para verse con otras personas, pero siempre con discreción.

Aunque Bill no tenía planeado empezar ninguna relación, sabía que no podía pedirle lo mismo a Andreas y si necesitaba desahogarse con otra persona él no podía reprocharle nada.

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Una mañana desayunando, cerró su libro de anatomía y pensó que podía tomarse un descanso por un día.

— ¿Qué te parece si vamos al cine esta noche?—preguntó de repente.

Andreas levantó la mirada del periódico y le miró en silencio. Hacía semanas que no hacían nada juntos, creía recordar que lo último había sido una comida con unos antiguos compañeros de clase a la que habían asistido por obligación más bien para que nadie sospechara que entre ellos ya no había nada.

—Me he cansado de estudiar—confesó Bill suspirando—Necesito tomar un poco de aire.

—No hay nada bueno en cartelera—murmuró Andreas escondido tras su periódico.

— ¿No? He oído que La teoría del todo es muy buena—apuntó Bill—Va sobre la vida de Stephen Hawking, sería muy interesante verla.

—Yo…ya la he visto—dijo carraspeando Andreas.

Bill se quedó en silencio, ¿con quién habría ido al cine Andreas? ¿Y por qué no le había dicho nada?

Andreas notó su silencio y bajó el periódico, encontrándose con su sorprendida mirada.

—*Acordamos que teníamos libertada para…*—empezó a decir Andreas carraspeando.

—*Claro, por supuesto*—susurró Bill.

—*Estoy siendo muy discreto, Bill*—aseguró Andreas.

—*Gracias*—susurró de nuevo Bill.

—Si tanto quieres ir al cine, lleva a James—dijo Andreas como si nada hubiera pasado—Hay un par de películas de dibujos que seguro que le encantan.

—Claro, una tarde con Jamie estará genial—murmuró Bill sonriendo con esfuerzo.

Se sentía estúpido, había querido tener un detalle con Andreas y le había estallado en la cara. Así que ya se veía con otra persona, que calladito se lo había quedado…

&

Decidió que el comportamiento de Andreas no influyera en sus estudios, se concentró como nunca en ellos y años después obtuvo el resultado porque el que tanto había luchado.

Se había graduado, y lo iba a celebrar junto con sus compañeros. Se llevaría a Jamie, que ya contaba con 8 años y sabía comportarse muy bien en compañía de adultos.

Ese día Andreas no iba a acompañarle, se había levantado muy revuelto y creía que había pillado un virus así que prefería quedarse en casa y así no contagiar a nadie.

—Llévate el coche—pidió Andreas desde el sofá donde descansaba—No quiero que se te haga tarde y tengas que coger un taxi con James.

—Papi, si tu no vas yo tampoco—dijo Jamie haciendo un puchero.

—Jamie, vas a venir si o si—ordenó Bill resoplando.

Sabía que Jamie estaba muy apegado a Andreas, y eso a veces le dolía. Había tenido que «separarse» de él por culpa de los estudios y Andreas era quien más se había encargado de criarlo, motivo por el cual existía una unión que Bill envidiaba.

—Cariño, te lo vas a pasar muy bien ya verás—dijo Andreas acariciando la mejilla del niño.

Jamie asintió y se despidió de su padre con un beso en la mejilla.

—Daos prisa, que se hace tarde—apremió Andreas al ver la hora.

—No, la reserva es para las 2—explicó Bill mientras terminaba de retocarse el pelo ante el espejo—Pero he quedado con Scott en media hora, vamos a hacernos unas fotos de recuerdo.

— ¿Qué tal le va?—preguntó Andreas con interés.

Peter y Scott se habían separado, llevaban los últimos años tan mal que por fin habían dado un paso y decidieron romper hacía 5 meses. Desde entonces Bill se había vuelto su confidente, el único que sabía que lo había pasado muy mal sobre todo al descubrir que Peter se veía a escondidas con otro.

Se estaba planteando regresar a Inverness con su familia, pero no podía dejar su trabajo de un día para otro. Y gracias a Bill empezaba a superar la ruptura y a verlo todo con otros ojos.

—Tiene días buenos, y otros no tan buenos—contestó Bill suspirando—Pero es fuerte, se repondrá.

—Me alegro por él—murmuró Andreas.

El sonido del timbre le hizo dar un bote en el sofá. Antes de que pudiera hacer nada Bill ya corría a abrir la puerta pensando que era Scott que se había adelantado.

Pero para sorpresa suya, se encontró con Peter que al verle deseó que se lo tragara la tierra.

— ¡Peter!—exclamó Bill realmente sorprendido—Cuanto tiempo sin verte.

—Yo…esto…—empezó a balbucear Peter.

Miró por encima del hombro de Bill, intercambiando una mirada con Andreas que se había levantado del sofá. Bill se giró y entonces lo comprendió todo al verlo en los ojos de Andreas.

Era él la persona con la que se había estado viendo Peter todos esos años, por el que había roto con Scott.

Dio media vuelta y fue en busca de Jamie que miraba la tele ajeno a lo que estaba pasando.

—Veo que has solicitado un enfermero particular—murmuró Bill con sorna al pasar por donde Andreas estaba.

Entró en el salón y cogió su móvil y cartera de la mesa del comedor.

—Jamie, apaga la tele que nos vamos ya—pidió al niño procurando que la voz no le temblara.

Jamie así lo hizo y cogiéndose de la mano de Bill salió de casa tras decir adiós con la mano a Andreas y a Peter, que aún de pie en la puerta de la calle sabía que había metido la pata hasta el fondo.

.

Media hora después Bill se encontraba con Scott, le había mandado un mensaje para verse en el restaurante donde iba a tener lugar la comida y dejar las fotos para otra ocasión.

La verdad era que no le apetecía en absoluto asistir a esa comida, se le habían quitado las ganas pero tampoco quería volver a casa. Necesitaba un amigo que le escuchara y quien mejor que Scott.

Se sentaron en una mesa mientras que Jamie jugaba en otra con la tablet que Bill había llevado para que se distrajera.

— ¿Estás bien?—preguntó Scott al verle agitado.

—Yo…acabo de descubrir que Andreas me engaña—contestó Bill siendo sincero.

—Con Peter, lo sé—dijo Scott para su sorpresa.

— ¿Lo sabías?—casi gritó Bill sin querer— ¿Por qué no me dijiste nada?

—Porque Peter me comentó que vosotros solo estabais juntos por Jamie—empezó a explicar Scott—Que Andreas le había dicho que nunca había habido nada entre vosotros y que habíais llegado a un acuerdo de poder ver a otras personas.

Bill alucinaba con lo que estaba escuchando, Andreas lo había contado todo. Solo le había faltado decirle que como él ya le había engañado con otro le estaba pagando con la misma moneda.

—Lo siento mucho Bill—se disculpó Scott suspirando—No sabía tampoco como decírtelo, te has portado tan bien conmigo que me siento fatal por no habértelo dicho antes.

—No pasa nada—dijo Bill también suspirando—Como bien has dicho, Andreas y yo lo habíamos acordado. Pero…descubrir que está con Peter…es amigo nuestro, y tú también. ¿Cómo ha podido hacerte eso?

—Desde que me lo dijo Peter no he podido mirar a Andreas sin sentir un odio intenso—confesó Scott—Nos ha hecho daño a los dos, tú tampoco te mereces lo que te ha hecho. Por eso siempre que hemos quedado me aseguraba que Andreas no viniera, y por eso Peter no ha vuelto nunca a quedar con vosotros a comer o lo que sea por no verte y tener que fingir delante de ti que entre ellos no hay nada.

Bill se sentía un completo idiota, Andreas le había engañado con uno de sus mejores amigos, y Peter se había estado riendo a su espalda. Pobre Bill que no se entera de nada, mientras que estudia noche tras noche para sacarse una absurda carrera, él se ocupaba de su Andreas al que tenía tan abandonado.

Jamás se lo iba a perdonar, a ninguno de los dos. Y había tomado una drástica decisión.

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Esa tarde cuando regresó a casa de la cena no le extrañó no encontrarse a Andreas. Seguro que había salido con su amante a pasar un delicioso día mientras que él se llevaba a su hijo para que no les molestara.

Y Jamie no tenía la culpa de nada.

Le preparó la cena y luego le acostó mientras le leía un cuento para que se durmiera.

Eran las 10 cuando al fin lo logró, y no había regresado aún Andreas. Bajó al salón y se sirvió un vaso de wiskhy, sentándose en el sofá a esperarle. Tenían que hablar, y no podían espera un día más.

Por suerte no tuvo que esperar mucho, casi media hora después escuchó un coche aparcando ante el jardín. Esperó en silencio, hasta que minutos después la puerta de la calle se abrió y entró Andreas.

Por lo visto no había reparado en su presencia, y Bill se cruzó de brazos en el sofá.

— *¿Le has invitado a venir aquí?*—preguntó con rabia Bill sin poderse contener— *¿Donde vive nuestro hijo?*

—*Te ibas a llevar el coche, y Peter solo venía a recogerme*—explicó Andreas con tranquilidad.

—Me has humillado, Andreas—estalló Bill levantando la voz—Los vecinos te pueden haber visto.

—Vas a despertar a Jamie—dijo Andreas resoplando— ¿Te crees que nadie ha notado que no somos esa feliz pareja que aparentamos ser? *Y no olvides que fue idea tuya que llevásemos vidas separadas*

—*Y tú accediste a ser discreto*—apuntó con rabia Bill—*Y traer a tu amante a la puerta de nuestra casa es más bien lo contrario*

— *¿Estás celoso, Bill?*—preguntó Andreas sonriendo.

—Solo lo has hecho para herirme—dijo Bill con rabia—Querías vengarte, y lo has hecho.

—Te lo debía—murmuró Andreas sin remordimiento—Ahora ya sabes como me he sentido todos estos años.

— *¿Te lo has follado en nuestra cama?*—quiso saber Bill.

Andreas no contestó, no hacía falta hacerlo. Por supuesto que si, todo ese tiempo que Bill pasaba fuera estudiando y James en el colegio, Peter se escapaba del trabajo y disfrutaban de unos momentos de placer antes de volver a la rutina de sus vidas.

Así había sido antes de que dejara a Scott cuando le pilló una tarde que le fue a buscar al trabajo y le dijeron que se había quedado en casa enfermo.

Y luego siguieron viéndose también a escondidas por Bill, que aún no lo sabía.

—*Creo que nuestra cama está ya demasiado llena*—contestó al fin Andreas— *¿No crees?*

Bill tragó con esfuerzo, sabía que se refería a Thomas. Por todas las veces que se habían acostado juntos y en su mente volvía a estar con su esposo.

—*Dejemos de fingir, Andreas*—pidió Bill ya más calmado—Es mejor que nos separemos.

— ¿Separarnos?—repitió sin entender Andreas.

— *¿Por qué no? Tendrías tu libertad*—explicó Bill.

—Si, la tendría—dijo Andreas, negando a la vez con la cabeza—Pero perdería a James. Y no pienso permitirlo.

—No lo perderías—aseguró Bill—El te quiere, eres su padre. Podemos llegar a un acuerdo, por su bien.

—*Perdóname si no arriesgo todo a cambio de tus promesas, no se te da muy bien cumplirlas*—le echó en cara Andreas.

— ¿Y entonces…? ¿Qué es lo que sugieres?—preguntó Bill, dándose por vencido.

—Seguir como ahora—contestó Andreas—Vidas separadas pero juntos. Seré más discreto con Peter por James, no quiero hacerle daño. Tú puedes hacer lo mismo, no te pido que me seas fiel. No sé porque en todos estos años no te has buscado otra persona a quien amar, ¿es que prefieres estar solo?

Bill sabía que no lo estaba. Tenía a Jamie, y con eso le bastaba.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

2 comentario en “Once in a lifetime. alternativo 36”
  1. Ser discreto….. la infidelidad es una de las peores cosas 😢 creo que Bill debe separarse, estar en esa relación sólo por su hijo no es justo para ninguno.

  2. Entiendo a Bill, pero no es justo que sea él el que se enfade con Andreas cuando nunca le ha querido y mantenía la distancia siempre…

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