Once in a lifetime. Alternativo 40

«Once in a Lifetime» Fic de lyra

Capítulo 40

Berlín, año 2025-2027

Con el paso de los años, Bill se acostumbró a su nueva vida. Lo primero que hizo fue instalarse en la habitación de invitados, no sabía por qué no lo había hecho antes. Ya no soportaba tener tan cerca a Andreas ni siquiera por las noches.

Apenas se hablaban, solo lo justo delante de su hijo para que no notase nada. Luego cada uno se iba por su lado, a pesar de trabajar en el mismo hospital apenas
coincidían.

Sobretodo desde que Andreas decidió dedicarse más a la enseñanza. Gracias a sus
buenas notas obtenidas se había convertido en un mentor para los nuevos residentes. Uno de sus profesores, el doctor David Jost le había conseguido un buen puesto y apenas ponía ya un pie en los quirófanos.

Bill por el contrario prefería tratar a sus pacientes que encerrarse en un aula para dar clases. Le gustaba poder ayudar a los demás y a veces se implicaba demasiado
en los casos que atendía. Muchas veces se había ido a casa hecho un mar de lágrimas cuando tenía que notificar a algún paciente que no había nada que hacer, se sentía impotente en esos momentos y no tenía a nadie que le consolara.

Con Andreas no podía contar para nada, había noches que no estaba en casa y Bill
solo en su cama lloraba desconsolado, escuchando como llegaba de madrugada tras haber pasado una agradable velada con su amante.

Por suerte tenía a Jamie, esa tarde celebrarían en familia su 16 cumpleaños. Habían
hecho una comida familiar a la que habían asistido los abuelos por supuesto. En esos momentos Bill y Andreas tenían que aparentar de nuevo que lo suyo era como un matrimonio de verdad. Se sonreían con frialdad y tenían algún que otro gesto cariñoso como un breve beso en la mejilla.

Cuando sacaron la tarta Bill pudo dejar atrás su melancolía. Jamie se preparó para apagar las velas con los ojos cerrados, pidiendo un solo deseo que sus padres sabían desde hacía semanas.

—*Tengo claro mi deseo*—dijo Jamie sin abrir los ojos.

—*No malgaste tu deseo pidiendo una moto porque no te vamos a comprar una*—
dejó Bill bien claro.

—*Desea lo que quieras, nunca se sabe*—dijo Andreas poniendo una mano sobre el hombro de su hijo.

Jamie abrió los ojos y le sonrió a su padre, siempre que se encaprichaba de algo era
Andreas quien se lo consentía. Bill era algo más firme en ese sentido, y odiaba que Andreas se ganara a su hijo a base de regalos y caprichos innecesarios.

Terminada la cena, Simone echó una mano a su hijo en la cocina mientras que Andreas llevaba a sus padres a casa en su coche y Gordon charlaba con Jamie en el salón disfrutando de una segunda ración de tarta.

— ¿Estás bien?—preguntó Simone.

Llevaba tiempo notando triste a su hijo, y a ella no le podían engañar. Sabía que había pasado algo entre ellos, sabía que con el tiempo la relación se iba a deteriorar
porque lo que Bill había vivido era imposible de olvidar.

— ¿Cariño?—llamó Simone al ver que no le contestaba.

—No pasa nada, mamá—contestó Bill sonriendo con esfuerzo—Estoy cansado del
trabajo, nada más.

—Bill, sabes que no me puedes engañar—susurró Simone para no ser oída por su
marido y nieto.

Bill suspiró y apoyándose en la encimera dio rienda suelta a su dolor. Le contó todo a su madre, como llevaban años distanciados él y Andreas y que si no se habían separado era por el cariño que Jamie le tenía a su otro padre y no querían ninguno de los dos hacerle daño.

—Dijimos de llevar vidas separadas, de poder estar con alguien siempre que fuéramos discretos—siguió explicando Bill con dolor y rabia—Y Andreas lleva años
viéndose a escondidas con Peter.

—Pero… ¡si es uno de vuestros mejores amigos!—susurró Simone incrédula— ¿Y
Scott?

—Rompieron hace tiempo—respondió Bill con dolor—Le hubiera gustado mucho
asistir al cumpleaños de Jamie, pero no puede ver a Andreas. Mañana hemos
quedado con él para merendar, le tiene un regalo y Jamie le tiene mucho aprecio.

—Bill, no puedes seguir viviendo así—dijo Simone con firmeza—Debéis separaros por el bien de los dos.

—No, no puedo—negó Bill con la cabeza—Ahora ya es tarde, has visto la complicidad que hay entre Jamie y Andreas, si nos separamos sé que voy a perder a mi hijo. Legalmente es hijo de Andreas y sé que hará todo lo posible por quitármelo. Y es lo único que me queda de Thomas, no puedo perderle a él también…

Simone miró con tristeza a su hijo, sabía que con el tiempo el fantasma de Thomas
se interpondría entre él y Andreas. Nunca le iba a olvidar porque era imposible hacerlo.

&

Dos años después, las cosas entre Bill y Andreas seguían igual. Jamie ya había cumplido la mayoría de edad y Bill se enfrentaba a la idea de verle irse de casa para ir a la universidad. Había sido un alumno ejemplar y para orgullo de su abuelo Gordon había decidido hacer la carrera de historia.

Una noche, Bill regresaba a casa tras un largo día de trabajo. Jamie estaba ya
acostado y se relajaba sentado en el salón mirando la chimenea. Había tenido un día duro y solo le apetecía un baño caliente y meterse en la cama. Escuchó cerrarse la puerta de la calle, Andreas regresaba de dar clases y entró en el salón, donde le vio sentado cómodamente en una butaca.

Algo se removió en su interior, Bill lucía más bello que nunca sentado ante el fuego
con su largo pelo suelto por los hombros. No entendía esa manía suya de llevarlo
largo, recogido en una coleta cuando trabajaba. Pero en casa, se lo soltaba y le hacía parecer más joven, le recordaba su época de estudiante cuando se conocieron y enamoraron.

Parecía que habían pasado cien años desde entonces…

— *¿Una operación difícil?*—preguntó Andreas carraspeando—*Se te nota en la
cara*

—*Todas parecen difícil últimamente*—murmuró Bill suspirando.

—*Has hecho lo que has podido*—dijo Andreas sentándose a su lado.

Bill se le quedó mirando, hacía mucho que no se sentaban juntos ante el fuego,
conversando amigablemente. La verdad era que añoraba esa época, a pesar de todos sus problemas.

—*Me gustaría llevarme a James a Inglaterra*—dijo de repente Andreas
rompiendo el silencio.

—*Es estupendo, ¿cuánto tiempo?*—preguntó Bill sonriendo.

—*Me han ofrecido un puesto en Cambridge, muy bueno*—explicó Andreas
eludiendo su pregunta.

—*Pero… ¿Y el hospital?*—preguntó Bill de nuevo—* ¿Y mis pacientes? Andreas, no puedo irme de Berlín y mudarme a Inglaterra*

—*No te estoy pidiendo que lo dejes*—soltó Andreas para su asombro—*Quiero
que nos separemos*

— *¿Separarnos?*—repitió Bill poniéndose a la defensiva—*Ya hablamos de esto
hace años y dijiste…*

—*Sé lo que dije, pero James ya tiene 18 años*—murmuró Andreas.

—*¿Conoce tus planes?*—preguntó Bill procurando no elevar la voz y que su hijo les oyera discutir.

—*No, aun no. Pero se vendría conmigo*—contestó Andreas con firmeza—*Con
tanto trabajo en el hospital apenas estás en casa*

— *¿Como te atreves?*—dijo Bill poniéndose en pie.

—Bill, lo hago por su bien—dejó Andreas bien claro—*Hay buenas universidades en Inglaterra. Oxford, la mejor de todas*

—¿Y Peter? ¿También le vas a abandonar como a mi?—preguntó con ironía Bill.

—Se viene conmigo—contestó Andreas—Llevamos años planeándolo.

—Oh vamos Andreas, seamos serios—pidió Bill cruzándose de brazos.

—Se acabó todo Bill—dijo Andreas con firmeza.

—*Estabas esperando todo este tiempo a que llegara el momento *—estalló Bill—
Poder llevarte legalmente a Jamie. *Es mi hijo, y no te lo vas a llevar a ninguna
parte*

—James puede tomar sus propias decisiones ya, es mayor para comprender muchas cosas—soltó Andreas poniéndose en pie también— Le he querido como a mi propio hijo y no pienso irme sin él. *No le has podido mirar sin verle a él ¿verdad? Sin que te lo recordara constantemente. ¿Has podido olvidarle con el tiempo?*

—No…nunca podré hacerlo—contestó Bill en un susurro—Porque fue mi gran amor, estuvimos juntos solo unos meses pero ese tiempo me bastó para poder amarle con toda mi alma. Y nunca podré olvidarle.

— ¿Aunque te abandonara a ti y a James?—preguntó Andreas hurgando en la
herida—No le debes nada, se portó como un cobarde.

—Tuvo que hacerlo para…—empezó a decir Bill.

Se mordió la lengua para no se seguir hablando, había estado a punto de decir que lo hizo para salvar su vida y la de su hijo. Y que Thomas no era ningún cobarde, fue un héroe que luchó en una gran batalla defendiendo su honor y patria. Unos valores de los que Andreas carecía.

El sonido del teléfono interrumpió la discusión. Bill cogió aire y alejó esas lágrimas
que luchaban por salir. Fue a la mesita del recibidor y descolgó antes de que Jamie
se despertara.

Mientras, Andreas pasó por su lado y recogió las llaves de su coche, esa noche no le apetecía dormir en esa casa donde nunca jamás se había sentido amado.

—Doctor Trümper al habla—dijo Bill con la voz tomada—¿Es grave?….Bien,
prepárenlo todo para la operación. Iré enseguida.

Colgó el teléfono y recogiendo su abrigo del perchero se lo puso pensando que debía dejar atrás la discusión que acababa de mantener y concentrarse en su trabajo, una vida dependía de él.

Salió de casa tras dejarle en la nevera una nota a Jamie, le informaba que le había
salido una operación de urgencia y regresaría tarde. De Andreas no le decía nada,
no iba a mentir nunca más para encubrirlo.

.

Horas después daba la operación por finalizada y tras suturar la herida se lavó bien
y cambió de ropa para informar a los familiares.

—La operación ha sido todo un éxito—explicó sonriendo con esfuerzo—Su padre
está en reanimación pero estable, pronto podrán entrar a verlo.

—Muchas gracias doctor Trümper—dijo una joven entre lágrimas.

Bill sonrió de nuevo y le hizo una señal a la enfermera para que le acompañara a ver a su padre. Entonces miró la hora en el reloj que había en la pared, eran las 4 de la madrugada y a pesar de llevar casi 10 horas trabajando no se sentía para nada cansado. No le apetecía volver a casa, a pesar de que Jamie estaba solo durmiendo.

Ya se había convertido en todo un hombre, y muy atractivo. Y por lo que había
descubierto, le gustaba un chico de clase pero no se atrevía a decirle nada. Bill
suspiró al pensar que a pesar de haber mantenido con él varias conversaciones
sobre educación sexual había llegado el momento de hablar en serio.

El mismo se había quedado embarazado casi con su edad, Jamie tenía que ir con
cuidado si no quería cometer sus errores….bueno, llamarlo error no era tampoco lo
correcto pero en su caso fue distinto porque fue a una época donde las cosas se
hacían de otra manera, como llegar puro al matrimonio tal y como había hecho
Thomas. Dio con el hombre adecuado, amable y respetuoso y solo quería que su hijo no se precipitara, solo conseguiría que le rompieran el corazón como había hecho con él Andreas…

.

Pasó un par de horas más en el hospital adelantando trabajo, y cuando amaneció
decidió que ya era hora de volver a casa. Ese día lo tenía libre y quería hacer algo
con Jamie antes de que Andreas se le adelantara. Además, tenía que buscar ayuda
legal. No iba a permitir que le separaran de su hijo y se lo llevaran a vivir bien lejos
de él.

Recogió su maletín y cuando estaba saliendo de su despacho se extrañó al ver a
Scott recorrer el largo pasillo blanco.

— ¿Le ha pasado algo a Jamie?—preguntó Bill asustado.

Scott negó con la cabeza para alivio suyo y tomándole de las manos le hizo entrar
de nuevo en su despacho y cerró la puerta.

—Me estás asustando, Scott—susurró Bill tragando con esfuerzo.

—Bill…ha habido un accidente de coche—empezó a explicar Scott.

— ¿Un accidente?—repitió Bill sin entender.

—Peter y Andreas…un coche les ha sacado de la carretera—dijo Scott con la voz
temblorosa—Peter ha salido ileso, solo tiene algunas contusiones. Pero Andreas….lo siento mucho Bill, ha muerto.

— ¿Qué…? No, no puede ser—susurró Bill negando con la cabeza.

—Es verdad, lo siento mucho—dijo Scott procurando que atendiera a razones—La
policía me llamó porque Peter aún me tenía como persona de contacto en caso de
accidente, he venido lo antes posible. Quería ser yo quien te lo dijera…

— ¿Dónde está Andreas?—preguntó Bill con firmeza.

—Abajo….en el depósito—contestó Scott carraspeando.

Bill se soltó de su agarre y echó a correr. Se sabía de memoria el hospital y solo
tardó unos minutos en bajar al sótano donde estaba situado el depósito de
cadáveres.

Allí se encontró con David, quien nada más verlo fue a tranquilizarle.

—Bill, no hay nada que puedas hacer—dijo David cogiéndole del brazo.

— ¡No me vuelvas a tocar!—estalló Bill sin querer.

— ¿Cómo dices?—preguntó David sin entender.

Pero Bill no se explicó, fue verle y sentir su mano en su brazo y retroceder al
pasado, cuando el capitán Jost quiso abusar de nuevo de él.

Entró en el depósito y entonces lo vio. Sobre una camilla y con una sábana cubriendo su desnudez hasta los hombros, Andreas descansaba con los ojos cerrados. Parecía que dormía, no había rastro de sangre o herida alguna. Lo más seguro era que sus lesiones fueran internas, y graves.

Se inclinó sobre él y acarició su mejilla con una mano. Atrás habían quedado las
palabras que se habían intercambiado horas antes, todo el daño que se habían
causado todos esos años.

—*Si aún puedes oírme…yo te quería muchísimo*—susurró Bill entre lágrimas—
*Fuiste mi primer amor*

Le besó brevemente en los labios y se incorporó. Salió del depósito secándose las
lágrimas, sin saber como le iba a contar a su hijo que había vuelto a perder a otro
padre…

.

El funeral se celebró días después, Bill se encontró rodeado de su madre, Gordon y Jamie que no podía dejar de llorar en sus brazos. Los padres de Andreas estaban
también muy afectados, era su único hijo y acababan de perderle. Su único consuelo era su nieto, al que querían con toda su alma.

Andreas fue enterrado en Berlín, sus padres se habían encargado de todo y Bill no
puso impedimento alguno.

Tras el funeral regresaron a casa en silencio, allí mientras que su madre trataba de
consolar a su nieto recibió la visita de Scott que no había podido asistir al funeral de Andreas, no podía perdonarle aún que hubiera destrozado su vida.

— ¿Cómo te encuentras?—preguntó Scott poniendo su mano sobre la de Bill.

Estaban en la cocina compartiendo un café. Apenas había probado bocado en todo el día y se sentía algo mareado tras tantas emociones.

—Me preocupa más Jamie, estaba muy unido a Andreas—contestó Bill secándose las lágrimas.

—Yo…he ido a visitar a Peter, está destrozado—explicó Scott—Aún no le han dado el alta, tiene una costilla rota y quieren tenerlo unos días más en observación. Me ha contado que…se iban a vivir juntos…

—A Inglaterra, lo sé—dijo Bill asintiendo con la cabeza—Y Andreas quería llevarse a Jamie con ellos, y estoy seguro que Jamie hubiera aceptado encantado. Se llevaba mejor con Andreas, yo era más firme y siempre era el malo que le castigaba y obligaba a hacer sus tareas. En cambio, Andreas era quien le consentía y se lo tenía ganado. Le va a echar tanto de menos…

Scott le entendía, Andreas sabía como ganarse a la gente con regalos y favores. Así lo había hecho con Peter…

— ¿Qué piensas hacer ahora?—preguntó tratando de cambiar de tema.

—He pedido unos días libres en el hospital—contestó Bill suspirando—No he tenido problema alguno, me darán todo el tiempo que necesite. Quiero estar con Jamie, he pensado en hacer un viaje juntos. Hace mucho que no lo hacemos…

— ¿Te acuerdas de nuestras escapadas a Inverness?—murmuró Scott sonriendo.

Fue una bonita época, sus padres quedaron encantados con Bill y Andreas que les
invitaron a ir en muchas más ocasiones, y Jamie también fue. Hacían muchas
excursiones, querían ver todo lo posible de Escocia.

Hasta que sus trabajos les impidieron seguir viajando tan a menudo y cuando Jamie empezó el colegio y se volcó en sus estudios menos aún.

—Me gustaría volver a Inverness—murmuró Bill esbozando una sonrisa.

—Yo iré la próxima semana, es lo que te venía a decir también—dijo Scott
poniéndose serio—Mi padre tiene cáncer Bill.

— ¡Scott, lo siento mucho!—exclamó Bill con gran tristeza.

—Le queda poco tiempo y pienso estar a su lado hasta que…—susurró Scott sin
atreverse a terminar la frase—Mi madre me necesita, y Roger también.

Bill aún se acordaba del pequeño Roger, el niño que habían adoptado los padres de
Scott hacía años y que tanto quería como si fuera su propio hermano.

—Siento mucho tener que irme en estas circunstancias—dijo Scott suspirando.

—No debes preocuparte por mi, estaré bien—aseguró Bill—Y llámame si necesitas
algo, hablar o llorar. Y por favor, si puedo hacer algo, lo que sea, dímelo.

Scott asintió con la cabeza y se fundió en un abrazo con su amigo. Ambos estaban pasando por un momento crítico y no tenían nadie a lado que les consolara.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

2 comentario en “Once in a lifetime. Alternativo 40”
  1. James ya es todo un adulto a punto de irse a la universidad, como ha pasado el tiempo. Andreas falleció, se que eso también pasa en la serie pero me tomo por sorpresa en el capitulo. Bill planea volver a Inverness con James es una buena idea después de lo que ocurrió.
    Nos leemos en el próximo, saludos

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