«Once in a Lifetime» Fic de lyra
Capítulo 42
Inverness, año 2027
Tras su visita al ayuntamiento, Bill regresó a casa de Scott para la hora de comer. Se extrañó de no ver a Jamie, pero pronto Scott le sacó de dudas.
—Me llamó Roger, han decidido parar a comer y seguir enseñándole Inverness—explicó Scott aprovechando un momento que su madre les dejó a solas— ¿Te has dado cuenta?
— ¿De qué?—preguntó Bill sin entender.
—Roger, creo que Jamie le gusta—contestó Scott en un susurro—Nunca le había visto actuar así, incluso se echó más perfume de lo habitual esta mañana antes de salir.
Bill se quedó sin palabras, no se había enterado de nada. Y no podía negar que Roger tenía su atractivo y parecía congeniar muy bien con Jamie. Tenían un tema en común para hablar, la historia de Escocia y eso podía unirles más de lo que se pensaban.
Le agradaba la idea de que Roger formara parte de su familia, aunque vivían a miles de kilómetros. Pero no podía empezar a pensar en nada, no había hablado con Jamie y quizás Scott estaba viendo cosas donde no había nada.
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Estaba anocheciendo cuando Roger y Jamie regresaron a casa, se habían entretenido más de lo esperado y al final tuvieron que dejar la búsqueda del diario para cuando hubiera menos gente en la casa.
Las tías de Scott y Roger no querían dejar sola a su madre y esa noche trajeron la cena y se quedaron hasta tarde.
Bill y Jamie se retiraron pronto para dejar a solas a la familia, y fue el momento que aprovechó Bill para hablar con su hijo, cuando le vio entrar por la puerta tras haberse ido a lavarse los dientes al baño.
— *¿Qué tal la cita?*—preguntó mientras se empezaba a poner su pijama.
—*No fue una cita*—murmuró Jamie resoplando.
—*Hay que admitir que es bastante guapo, e inteligente*—comentó Bill como si nada.
—Papá…¡déjalo por favor!—pidió Jamie metiéndose en la cama.
Bill sonrió y así lo hizo. Se terminó de poner el pijama y dejó su ropa bien colgada en el armario. Se sentía muy feliz la verdad, había conseguido el árbol genealógico de Roger y tal y como sospechaba su antepasado era Georg con lo que estaban emparentados.
También descubrió que había logrado casarse con Alice antes de Culloden, y pensó que en parte era gracias a él que le animó a pedirle salir.
Cerró el armario y se puso a recoger la ropa que su hijo había dejado tirada sobre el respaldo de una silla.
— ¿Y dónde habéis ido?—preguntó Bill con mucho interés.
—Al fuerte Williams—contestó Jamie para su sorpresa— ¿Lo conoces?
—Eh…solo de oídas—murmuró Bill—*No es un sitio que me atraiga*
Terminó de colocarle la ropa y se metió con él en la cama. Jamie se volvió y se acomodó mejor para poder seguir conversando.
— *¿Y tú, que has hecho hoy?*—quiso saber Jamie.
—*He estado…paseando por la ciudad*—contestó Bill, sin entrar en detalles.
— *¿En lugares donde estuviste con papá?*—siguió preguntando Jamie.
Bill se le quedó mirando fijamente, pensando en lo inteligente que era.
—*En algunos*—contestó en un susurro.
Jamie vio que se había puesto triste, tal vez ir a Inverness no había sido una buena idea. Su padre parecía recordar momentos dolorosos pero no los quería compartir con él. Y eso le dolía, quería saber qué le pasaba y se le podía ayudar en algo.
— *¿Le echas de menos?*—preguntó Jamie.
—*Por supuesto*—contestó Bill con cierta frialdad.
Sabía que se refería a Andreas, y si, le echaba de menos pero no tanto como a Thomas.
—*Algunas veces no lo parece, o incluso que lo quisieras*—soltó Jamie sin poderse contener— *¿Le querías?*
—*Claro*—contestó Bill acomodándose en la cama—Durmamos, mañana quiero levantarme pronto.
Le dolía cortar así una conversación tan íntima con su hijo pero estaba haciendo preguntas que no quería contestar pues de hacerlo le tendría que mentir a Jamie y era lo último que quería.
Se arropó con las mantas y extendiendo una mano apagó la lamparita de su mesilla. Sintió a Jamie darle la espalda y apagar también la luz, escuchando como resoplaba por lo bajo.
Cerró los ojos suspirando, acababa de hacer enfadar a su hijo…
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A la mañana siguiente Roger y Jamie volvieron a salir de excursión y Bill también lo hizo. Quería aprovechar al máximo el poco tiempo que iban a estar en Inverness, Scott hubiera querido acompañarlo pero no quería dejar a solas a su madre.
Y Bill se lo agradeció, pues quiso ir a Culloden. Quería visitar las tumbas de los clanes que habían participado en la batalla, quería llevar flores a Thomas…
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Casi media hora después de haber salido de casa, Roger y Jamie regresaban.
— ¿Estás seguro de que no hay nadie?—preguntó Jamie en voz baja.
—Escuché a Scott, mi madre tiene que hablar con el notario y Scott le llevará—explicó Roger—Estarán como 2 horas ausentes, tiempo más que suficiente para buscar el diario de mi padre.
Jamie le siguió hasta el despacho del difunto aún sin estar muy de acuerdo con lo que iban a hacer. Se cruzó de brazos mientras que Roger buscaba en un cajón hasta que dio con el.
—Lo he encontrado—dijo con el diario en la mano.
Jamie observó que más que un diario eran varios atados con una cinta negra. Al parecer al padre de Scott le gustaba escribir todos los días y había llenado varios diarios con sus vivencias.
—Veamos, empezaremos en el 2011—murmuró Roger buscando el diario con esa fecha grabada en la portada—Fue el año en que me adoptaron y la primera vez que tus padres vinieron a Inverness.
Se sentaron en el suelo y Roger iba leyendo por encima las anotaciones de su padre. Jamie no podía leerlo, no conocía al hombre y le parecía una falta de respeto.
—Mira, aquí nombra a tus padres—dijo Roger señalando una pagina—«Hoy hemos recibido la visita de unos amigos de Scott, una pareja muy agradable que acaban de conocer y de la que se han hecho muy amigos. Tienen un bebé al que han dejado en Alemania con los abuelos para poder hacer el viaje. Por lo visto Bill tiene raíces escocesas y se ha emocionado mucho por visitar Inverness. Creo que Andreas no le ha gustado tanto, le he visto con semblante serio en más de una vez y creo que está deseando irse a casa y no volver»
—Que raro—comentó Jamie—Si no le gustaba, ¿por qué vinieron tantas veces?
—Porque a Bill si le gustaba venir a Inverness—contestó Roger—Y tu padre…Andreas, estaba muy enamorado de él y si eso le hacía feliz, pues…
—Sigue leyendo, por favor—pidió Jamie.
Roger así lo hizo, fue año tras año hasta el último que Bill fue a Inverness. Su padre lo relataba con algo de tristeza.
«Creo que es la última vez que Bill y Andreas volverán, creen que no les hemos visto pero han estado discutiendo. Andreas le ha echado en cara a Bill que cada vez que pisan Escocia parece otra persona, le ha dicho que por él se terminaron los viajes. Empieza a creer que cuando le dijo que había estado en Escocia antes fue cuando…»
— ¿Por qué paras?—preguntó Jamie—Sigue leyendo.
—Creo que es mejor que lo dejemos—murmuró Roger cerrando el diario.
—Ahora no podemos—insistió Jamie—Mis padres estaban discutiendo y quiero saber el motivo. *Quiero saber la verdad, sea cual sea*
Roger asintió y volvió a abrir el diario, el ya lo había leído por encima y mucho se temía que por su culpa Jamie iba a ver con otros ojos a su padre…
«Andreas empieza a creer que cuando le dijo que había estado en Escocia antes fue en esa época que Bill pasó 5 meses ausente, cuando desapareció de la noche a la mañana y regresó tan cambiado. Le ha echado en cara que sospecha que fue aquí donde estuvo y le conoció, para luego regresar a casa y volver a retomar su relación con él donde lo habían dejado…»
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El paisaje era desolador. Nada más bajarse del coche Bill se vio en un campo sin ninguna construcción ni casa alguna. Sobre la seca hierba y entre grandes charcos destacaban varias lápidas de piedra blanca. Tenían los nombres de los diferentes clanes grabados a mano y los fue leyendo hasta dar con el que buscaba.
Clan McKaulitz.
Una mujer estaba ante esa lápida rezando, y cuando notó que Bill se paraba a su lado le sonrió con amabilidad.
— ¿Es un McKaulitz?—le preguntó.
—Sí, lo soy—contestó Bill en voz baja.
La mujer asintió con la cabeza y terminando de rezar le dejó a solas para que él también lo hiciera.
Bill se arrodilló y dejó sobre la lápida un ramillete de lilas que había recogido por el camino. Flores silvestres, como las que cultivaba Claire en el huerto de Lallybroch.
—Te prometí que volvería a Leipzig…*pero aquí estoy. Y tú también, o al menos tus huesos*—susurró Bill sin dejar de mirar la lápida—*No voy a llorar, porque no te gustaría. Además, traigo buenas noticias. Tienes un hijo, Jamie. En honor a tu padre tal y como te prometí*
Se arrodilló en el suelo, por suerte se encontraba solo y podía hablar con tranquilidad.
—*Estuve muy enfadado contigo durante mucho tiempo*—empezó a relatar Bill—*Me obligaste a marchar y a vivir una vida que no quería vivir. Pero… maldita sea, tenias razón Thomas. Jamie ha estado a salvo y ha crecido bien y con mucho amor. Pero a veces, cuando se gira y veo su sonrisa mientras duerme…me deja sin aliento porque te veo a ti. Jamie nació con algo mas de 3 kilos una mañana lluviosa… *
Empezó a contar todo lo que había pasado en esos años desde el nacimiento de Jamie hasta la actualidad, convertido en todo un hombre atractivo con su cabello pelirrojo y sus ojos azules, como su abuelo.
—*Y eso es todo*—dijo concluyendo su relato—*Todo lo que recuerdo. Y sin una lágrima, ¿no pensabas que fuera capaz? Ese día en Lallybroch dijimos muchas cosas pero hay una cosa que no te dije…no pude. No he podido hacerlo en 18 años pero estoy aquí y ahora es el momento. Adiós, Thomas McKaulitz…mi amor…*
Tendió una mano y tocó la fría lápida, sintiendo que se le llenaban los ojos de lágrimas.
—*Descansa en paz, soldado*—susurró.
Se puso en pie y se alejó en silencio.
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Regresó a casa de Scott y la halló vacía. Se había saltado la comida y pensó en tomar un té que calmara su estómago.
En eso estaba cuando escuchó que bajaban las escaleras y alzando la cabeza se encontró con Jamie. Estaban en el salón, se había llevado allí la tetera de plata de Fiona y un platito con galletas y pastas.
— ¿Quieres un té?—ofreció sonriéndole.
—*Lo que quiero es saber qué has estado haciendo exactamente estos 2 últimos días*—dijo Jamie yendo al grano.
—*Como te dije, he estado…*—empezó a decir Bill sin entender el motivo de su enfado.
—*Paseando por la ciudad, si*—terminó Jamie por él la frase— *¿Eso es todo?*
— *¿Qué pasa, Jamie?*—quiso saber Bill.
— *¿Le has visto?*—preguntó con firmeza Jamie.
— *¿A quién?*—preguntó a su vez Bill.
—*A mi padre*—soltó con rabia Jamie— *¿Has visto a mi padre?*
—*Pero… ¿qué pregunta es esa?*—susurró Bill cruzándose de brazos.
—*No a papá, él está muerto lo sé*—aclaró Jamie—*Me estoy refiriendo a mi padre, el hombre con el que tuviste una aventura. El hombre con el que estuviste 5 meses*
Bill se puso tenso al escucharlo, no sabía como se había enterado Jamie.
Sintió que las piernas le temblaban y se sentó en el sofá, pensando que mintiendo a su hijo solo iba a logras que se enfadara más con él. Incluso podía perderle para siempre, lo mejor era contarle toda la verdad.
—*Jamie…es complicado*—susurró sin saber por donde empezar.
—*No, es muy fácil*—dijo Jamie—He descubierto que en el 2010 desapareciste de casa durante casi 5 meses. Y 7 meses después nací yo. *Si haces cuentas, parece que llevabas 2 meses embarazado cuando regresaste a casa con papá*
Bill no sabía que contestarle, se le veía tan enfadado que dijera lo que le dijera le iba a enfadar mucho más.
—Jamie, no he encontrado más en los diarios de mi padre—dijo Roger entrando por la puerta.
Se quedó sin habla al ver a Bill sentado, pálido y con los ojos llenos de lágrimas. Incluso parecía que temblaba.
—*Lo siento, os dejaré para que habléis*—murmuró Roger dando media vuelta.
—*No, quédate*—pidió Jamie—*Es tu casa, y tú no me has mentido*
Miró fijamente a su padre, esperando que le contestara.
—*Deberíamos hablarlo a solas*—pidió Bill procurando que no le temblara la voz.
—*Es mi amigo, y se queda*—dijo Jamie con firmeza.
—*De acuerdo*—susurró Bill asintiendo con la cabeza—*Pero creo que deberías sentarte*
Jamie así lo hizo y tomó asiento en otro de los sofás que había en la habitación, con Roger a su lado.
—*Si…hubo otro hombre y le quise muchísimo*—empezó a relatar Bill—*Y si, el es tu verdadero padre*
—*Me mentiste*—susurró Jamie—*Toda mi vida me has mentido*
—*Andreas no quería que lo supieras*—se defendió Bill.
—*No se te ocurra culparle a él*—salió Jamie en defensa de su padre.
—*El quiso criarte como a su propio hijo, y yo accedí por eso nos mudamos a Berlín para dejarlo todo atrás*—explicó Bill.
—*Hasta que encontraste una excusa para visitar Escocia*—dijo Jamie continuando el relato— *¿Por eso estamos aquí? ¿Para que me presentes por sorpresa a mi verdadero padre?*
—*No…además, es imposible*—susurró Bill.
— *¿Por que no le interesa conocer a su hijo?*—inquirió Jamie.
—*Porque está muerto*—murmuró Bill con voz temblorosa—*Le prometí a Andreas que no te hablaría de él, y por eso durante 18 años no he pronunciado su nombre en voz alta. Pero ahora ya lo sabes, y necesito hablarte de él. De tu verdadero padre, Thomas McKaulitz*
—*No quiero saber nada de él*—dijo con odio Jamie—*Absolutamente nada*
Se puso en pie dispuesto a marcharse, pero Roger le cogió por la muñeca y le detuvo.
—*Jamie, me has dicho que quieres saber al verdad sea cual sea. Aquí la tienes*
Jamie se sentó de nuevo y miró a su padre fijamente.
—*Lo más importante es que Thomas te quería muchísimo*—empezó a explicar Bill sintiendo que le caían las lágrimas—*Aunque nunca te conoció te quería con toda su alma y él te había criado si no hubiera sido por…por la batalla de Culloden…*
Se lo contó todo, como descubrió el diario de Claire y viajó al pasado tras haberse puesto su alianza de bodas. Como se encontró con un guerrero escocés llamado Thomas del que se enamoró perdidamente y como tuvo que regresar a su época antes de que estallara la batalla de Culloden a la que Thomas fue a morir tras su marcha.
No le importaba que Roger lo escuchara, era de la familia y tenía que saber de donde provenían sus raíces.
— *¿Cuánto tiempo llevas tramando esta historia?*—preguntó Jamie cuando terminó su relato.
—*Sé que debe parecer una locura, pero…*
— *¿Crees de verdad que me tragaría este…cuento de hadas?*—preguntó Jamie con sorna—* ¿Crees que tengo aún 5 años?
—*No es un cuento de hadas Jamie*—contestó Bill haciéndole razonar.
—*El hombre con el que crecí, que me quiso durante 18 años no es mi padre*—apuntó Jamie poniéndose en pie—*Mi verdadero padre es…un guerrero escocés con falda de casi 2 metros del siglo XVII. ¿Cuál es tu problema?*
—*Escúchame, Andreas es tu padre en todo lo que importa—dijo Bill con firmeza también levantándose—*Salvo en una cosa, el no te engendró. Thomas y yo…eres igual que él. Los gestos, sus ojos…te habría criado sino hubiera sido…*
— *¿Por la batalla de Culloden?*—preguntó Jamie enfadado— *¡Basta ya!*
— *¡Es cierto!*—exclamó Bill echando a andar.
Había dejado sobre la mesa el título de propiedad de Lallybroch y lo cogió para mostrárselo a Jamie.
—*Aquí…mira esto*—pidió tendiéndole el documento—*El titulo de Lallybroch. William McKaulitz. Es mi letra, mi firma*
— *¡Admítelo!*—gritó Jamie dando un manotazo al papel—*Admite que no eres perfecto. Confiesa que te follaste a otro mientras que estabas con papá porque con él te aburrías*
— *¡No estaba aburrido!*—gritó Bill a su vez—*Y lo que Thomas y yo tuvimos fue mucho más que follar. Fue el amor de mi vida*
Calló para tomar aliento, mirando a su hijo con firmeza esperando que dejaran de gritar y hablar en ese tono.
— *¿Por que lo haces?*—preguntó Jamie en un susurro.
—*Jamie, yo…lo hago porque es la verdad*—contestó Bill algo más calmado.
—*Solo dos personas conocen la verdad y una de ellas esta muerta, lástima que no fueras tú*—escupió Jamie con una rabia intensa.
Salió del salón sin echar la mirada atrás, sin ver como a Bill le costaba respirar tras lo que había dicho.
Roger fue tras él, alcanzándole antes de que saliera por la puerta.
—Jamie, tu padre…—empezó a decir.
—No me hables de mis padres ahora—pidió Jamie sintiendo que se le llenaban los ojos de lágrimas—Necesito tomar un poco de aire.
—Te acompaño, no puedes irte en ese estado—dijo Roger con firmeza.
Bill escuchó desde el salón como cerraban la puerta y rompió a llorar desconsolado. Había perdido a su hijo para siempre.
Continuará….
Jamie está cegado por la ira y está diciendo cosas tan crueles a su padre y lastimandole, no tengo idea de que sucederá para que algún dia recapacite y comprenda a su padre. Se fuerte Bill !! 😥😢😭😭😭
Que frase más dura…. «Uno de los dos está muerto. Lástima que no fueras tú». Eso se le quedará grabado en el alma a Bill para siempre…qie injusta es su vida
Bill le ha contado la verdad a Jaime sobre su verdadero padre, la reacción era tal cual imagine, sería cuando supiera la verdad, pero eso no quita el hecho de que sus palabras fueron duras e hirientes hacia Bill.
Nos leemos en el próximo, saludos 😊