«Once in a Lifetime» Fic de lyra
Capítulo 44
Inverness, año 2027
No podían marcharse de Inverness, no hasta saber que era lo que le había pasado a Thomas. Si sobrevivió a Culloden, si había una posibilidad de que regresara… ¿lo haría? ¿Abandonaría a Jamie para volver con el amor de su vida?
Bill aún no lo había decidido, pero sí que no pararía hasta averiguar el destino de Thomas. Aunque en su momento le hubiera prometido no buscarle, mucho se temía que iba a romper esa promesa.
Roger fue de mucha ayuda, había recogido todos los libros de su padre que hablaban de Culloden y en esos momentos Bill los leía uno tras otro en busca de una pista.
Y no solo eso, Roger había hecho un croquis con fechas y lugares que Bill le había comentado y como si de un profesor se tratara les estaba explicando lo que habían averiguado hasta el momento.
—*Si mi teoría es correcta Bill, pasaste 5 meses en el pasado y cuando regresaste habían pasado también 5 meses. Lo que se deduce que el tiempo pasa a la misma velocidad en los 3 siglos. Como llevas en el futuro 18 años debemos determinar que Thomas sigue vive 18 años después de Culloden, es decir 1764*—relató Roger sin aliento—Por lo que he podido averiguar de él, tras que el soldado le perdonara la vida corrió la misma suerte que el resto de los supervivientes, así que debemos buscarle entre las prisiones donde fueron llevados los supervivientes del bando escocés.
Bill asintió con la cabeza, llevaban toda la mañana mirando libro tras libro donde se relatara el destino de los supervivientes de Culloden, pero empezaba a pensar que iba a ser imposible encontrarle, habían pasado 18 años y era como buscar una aguja en un pajar.
—*No hay registros de él en el ayuntamiento*—apuntó Jamie—*Nada en Stirling tampoco, ni en Arbroath o Blackness. ¿Seguro que se anotaban los nombres de todos los prisioneros?*
Roger se encogió de hombros como respuesta, se suponía que si pero…
— *¡Lo he encontrado!*—exclamó de repente Bill—*Cárcel de Ardsmuir*
Roger y Jamie se inclinaron sobre Bill para observar el libro donde había encontrado la información.
—*Ahí está*—señaló con el dedo Jamie—Thomas McKaulitz.
—*También aparece su nombre en 1752, 1753,…*—enumeró Roger—*Su nombre aparece en todos los registros anuales, pero la cárcel cerró en 1754*
— *¿Y qué pasó con los prisioneros?*—preguntó Jamie.
—*No lo sé*—susurró Roger, viendo que estaban en un callejón sin salida—Quizás fue embarcado rumbo al nuevo mundo…América, es lo que se solía hacer.
— ¿Dónde lo podíamos buscar?—preguntó Bill suspirando.
—*Los archivos nacionales poseen la mayor información de manifiestos de embarques del país*—contestó Roger sonriendo—*Podíamos coger un tren a Edimburgo mañana*
—Podemos ir Jaime y yo, no hace falta que nos acompañes Roger—dijo Bill de repente—Quiero decir, tu madre puede necesitarte y has pasado todo el tiempo con nosotros tras…
—El entierro de mi padre, lo sé—terminó Roger la frase—Pero no os preocupéis, esto es importante para los dos y os quiero ayudar. Solo nos quedan un par de días antes de que os vayáis, me gustaría poder ayudaros.
Bill se lo agradeció en silencio, la verdad era que había decidido quedarse en Inverness hasta averiguar el destino de Thomas. No se pensaba ir sin saberlo.
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Esa tarde Roger se llevó a Jamie a dar un paseo, querían aprovechar el poco tiempo que les quedaban juntos además de hablar de lo sucedido la noche anterior. Se habían besado, y dormido abrazados. Roger no había ido más allá porque estaban en casa de sus padres y no le parecía correcto. Además, Jamie le había confesado que no había estado nunca con otro chico y quería ir despacio.
Habían pasado una noche mágica, tras dejar a un lado el dolor por descubrir quién era su verdadero padre se dedicaron a hacer arrumacos y decirse frases tontas entre beso y beso. Hasta que el sueño pudo con ellos, y estrechando en sus brazos a Jamie durmió abrazado a él con una amplia sonrisa en los labios.
Mientras, Bill se quedó en casa leyendo. Cogió otro libro que hablaba de Culloden y se sentó en el salón mientras se tomaba una taza de té.
— ¿Puedo hacerte compañía?
Levantó la mirada del libro y sonrió al ver a Scott. En esos días apenas habían pasado un momento de tranquilidad juntos. Cerró el libro y le hizo hueco en el sofá, donde Scott se sentó a su lado suspirando.
—Creo que por fin he terminado con el papeleo—comentó frotándose los ojos.
Bill puso una mano sobre la suya y se la apretó con cariño. Se le veía cansado, no había parado en esos días y él que había ido para estar a su lado había pasado todo el tiempo sumergido en sus recuerdos.
—Culloden—leyó Scott en la portada del libro que Bill estaba leyendo— ¿Qué os dado a todos por una batalla de hace siglos? Roger me pidió todos los libros que hablaran de la batalla, se metió en el despacho de mi padre toda una noche y apenas salió para comer o dormir.
—Bueno…fue la batalla más importante de Escocia—murmuró Bill son saber que decir—Jamie quiere aprovechar la oportunidad ya que estamos aquí de aprender todo lo posible sobre ella y ver los lugares donde se desarrolló.
—Y Roger le está echando una mano encantado—dijo Scott sonriendo—Lástimas que os vayáis en unos días, va a echar mucho de menos a Jamie aunque seguro que hará más de un viaje a Berlín para visitarlo.
Bill asintió con la cabeza con lástima, Jamie estaría pensando lo mismo, en los viajes que haría a Inverness para ver a Roger.
—Inverness tiene una buena universidad—comentó Scott de repente—Seguro que Jamie podría estudiar allí el curso que viene, y por el alojamiento no hay ningún problema. Hay bastante sitio para los dos.
— ¿Qué quieres decir?—preguntó Bill sin entender.
—Bill, hablemos en serio—pidió Scott—Jamie y Roger se gustan, tú estás solo y en Berlín solo tienes malos recuerdos. Mudaos a Inverness, Jamie estaría con Roger….y tú conmigo…
Según lo iba diciendo, Scott le había cogido con firmeza la mano y se la apretaba con cariño.
—Me gustas mucho, Bill—se le declaró—Desde que Peter me dejara he pasado tanto tiempo contigo que me temo que he terminado enamorado de ti…
Bill se quedó sin palabras, no sabía qué decir ni cómo reaccionar. Y pillándole desprevenido Scott se apoderó de sus labios y empezó a besarle con suavidad.
Se quedó quieto al principio, pero cuando sintió su lengua queriendo entrar levantó la mano que tenía libre y la puso sobre el pecho de Scott, empujándole para que se separara.
Scott lo sintió y dio el beso por finalizado, no quería por nada del mundo que Bill se sintiera acosado.
—Perdóname, me he dejado llevar—susurró alejándose todo lo posible de él.
—No pasa nada—murmuró Bill carraspeando—Yo…me siento halagado por tus palabras, pero no puede ser.
—Vale, no pasa nada—repitió Scott sus palabras—Yo me había hecho ilusiones, pensé que al estar solo y yo también, pues…
—Sería muy bonito, pero no puede ser—volvió a decir Bill procurando no romper más su corazón.
— ¿Hay…otra persona?—quiso saber Scott.
Bill asintió con la cabeza sin poderse reprimir, en cierta manera si la había.
—Debí imaginármelo, *tienes esa mirada*—dijo Scott suspirando.
— ¿Qué mirada?—preguntó Bill pestañeando.
— *La misma que tenías cada vez que estabas en Inverness*—contestó Scott— *¿Vas a contarme alguna vez lo que pasó aquí?*
Bill se recostó en el sofá, si no pudo engañar a Andreas tampoco lo había logrado con Scott. Cada vez que viajaban a Inverness no podía evitar sentirse emocionado por volver a casa y su comportamiento le delataba. Se mostraba distante, incluso estando Jamie de niño apenas le hacía caso pues su mente se hallaba a años de distancia.
— *¿Conociste a un hombre?*—insistió Scott procurando no sonar pesado.
—*No exactamente*—murmuró Bill suspirando—*Bueno, había alguien…del pasado*
—*Un escocés*—apuntó Scott.
—*Escocés como el que más*—dijo Bill sonriendo.
—*Parece serio*—comentó Scott, viéndole asentir con la cabeza— *¿Y qué pasó?*
—*Digamos que cada uno siguió su camino*—contestó Bill suspirando—*Yo esperaba que pudiéramos encontrarnos de nuevo pero el destino tenía otros planes*
— *¡Que se joda el destino!*—exclamó Scott con firmeza.
Bill se echó a reír sin poderlo evitar, Scott le estaba ayudando muchísimo y parecía no estar enfadado por haberle rechazado.
—*Y ahora, ¿por qué no me cuentas todo sobre tu escocés?*—preguntó Scott de nuevo.
Bill sabía que podía confiar en él, no hablarle de su viaje al pasado pero si del secreto que llevaba años manteniendo en silencio.
—*Es…es el padre de Jamie*—contestó en un susurro—Ayer se lo conté y por eso hemos discutido. Pero ya se le ha pasado, lo ha asimilado y quiere saber más cosas de su verdadero padre.
—Gracias por contármelo, ha debido de ser muy duro para ti—dijo Scott, entendiendo al fin la fría relación que siempre le había parecido que mantenía con Andreas— *¿Aún le quieres?*
—*Nunca dejé de amarle*—confesó Bill con la voz quebrada.
—Siempre supe que ni Andreas ni tu erais Romeo y Julieta—soltó Scott sin poderse contener—*Has llevado una vida a medias durante 18 años, si tienes una segunda oportunidad aprovéchala. Jamie lo entenderá*
—Gracias Scott—susurró Bill—Creo…que lo haré.
&
Al día siguiente fueron en tren a Edimburgo tal y como habían planeado. Por el camino, Bill decidió contarle a Roger lo que había averiguado.
—Pedí en el ayuntamiento una búsqueda genealógica sobre ti—empezó a explicar—Me dijiste que tu nombre era Roger Wakefield Fraser, y tus padres Kylian Wakefield y Georg Fraser.
— ¡Fraser!—repitió Jamie—Pero…
—Si, somos familia—dijo Bill sonriendo—De hecho, conocí a un Georg Fraser en mi viaje. Era uno de los primos de Thomas, casi un hermano. Estaban muy unidos, al igual que a su otro primo Gustav.
Roger sonrió al escucharlo, le gustaba mucho saber que descendía de unos bravos guerreros. Y más saber que había lazos que le unían a Jamie, si seguían indagando seguro que averiguaban muchas cosas más.
Pasaron el resto del viaje hablando del pasado. Bill les contó todo lo que recordaba de Georg y Gustav, y Roger parecía encantado de saber parte de la historia de sus antepasados.
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Llegaron a Edimburgo y Roger les guio hasta los archivos nacionales, donde pidió todos los libros que hablaran sobre los manifiestos de embarque de hacía 300 años.
Sentados en una mesa, Bill, Jamie y Roger devoraban libro tras libro en busca de Thomas sin resultado alguno.
—*Roger…las fechas están todas mal*—susurró Bill señalando su libro—*Más de 100 años de diferencia*
—Es lo que hay Bill, me temo que no hay nada más—dijo Roger—Lo siento mucho.
Bill cerró el libro de golpe y se cruzó de brazos, tan cerca estaba de Thomas y no hallaba una pista que le llevara hasta él.
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Regresaron a Inverness desolados, esa noche Bill tomó una drástica decisión que expuso ante Roger y su hijo.
—*Esto fue lo que me advirtió mi madre, pasarme la vida persiguiendo un fantasma*—susurró Bill suspirando.
—No te rindas papá, le encontraremos—insistió Jamie.
Pero Bill negó con la cabeza. Había sido bonito lograrlo, pero ya no sabían por dónde buscar.
—Es hora de regresar a casa—dijo con firmeza—De volver a nuestras vidas como si nada hubiera pasado.
Jamie sabía que no había manera de hacer cambiar de opinión a su padre. Estaba dolido por no haber encontrado nada que le llevara al paradero de Thomas y quizás lo mejor sería darse un tiempo y seguir investigando mientras.
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Al día siguiente hicieron sus maletas y se despidieron de sus anfitriones. Bill le dio unos minutos de intimidad a Jamie para que se despidiera de Roger, sabía que le iba a echar mucho de menos pero si Roger quisiera hacerles una visita, la puerta de su casa siempre estaría abierta.
—Siento mucho que os vayáis—dijo Scott despidiéndose con un fuerte abrazo de Bill—Pensé que ibas a intentarlo con tu escocés.
—No sé dónde está—susurró Bill sintiendo que se llenaban los ojos de lágrimas—Le he buscado sin resultado alguno. Tal vez, es mejor así…
No lo creía con firmeza, pero era mejor aceptarlo que vivir el resto de su vida preguntándose si hubiera sido posible volver al pasado y re encontrarse con Thomas.
Además, ¿cómo hacerlo? Aquella vez fue gracias a la alianza de Claire y hacía años que no la veía, seguramente se perdió por el tiempo cuando viajó al pasado y tampoco había vuelto a leer su diario. Se quedó todo en el desván de la casa de su madre, encerrado en el viejo baúl junto con todos los dolorosos recuerdos de su vida anterior.
Lo único que aún conservaba y no se había quitado nunca, era su propia alianza. Lo único que le quedaba de Thomas, además de Jamie. Siempre le vería en sus ojos y en su sonrisa, y con eso se iba a tener que conformar el resto de su triste vida…
Continuará…
😥😥😥😥😥😥 Bill no te rindas…. debe haber algo que buscar todavía.
Ojalá Roger pueda seguir indagando y encontrar una pista, cualquier cosa que sea útil para saber que fue de Thomas….
No Bill no puede rendirse así de fácil, tienen que seguir buscando a Thomas y volver a reunirse con él después de tanto tiempo separados.
Espero con ansias el próximo capitulo, saludos 😊