Once in a lifetime. Alternativo 52

«Once in a Lifetime» Fic de lyra

Capítulo 52

Edimburgo, año 1764

Sentía mucho dejar a Bill, pero había asuntos que atender y con su idea de regresar a Lallybroch con su esposo, Thomas tenía que zanjar sus asuntos en Edimburgo antes de regresar a su hogar.

Lo había decidido esa mañana cuando se despertó con Bill plácidamente dormido en sus brazos, habían pasado 18 años separados y no quería volver a dejarle. Edimburgo no era un buen lugar para vivir, había sido arrestado varias veces por su contrabando de whisky y Bill se merecía un hogar donde vivir. Y que mejor que Lallybroch…aunque antes tenía que resolver unas cuestiones antes de partir.

La primera de ella era Fergus, no podía dejar al chico solo y sabía que en Lallybroch sería bien recibido. Viajaría con Bill y él, desde que le acogiera en su herrería se había comportado como un padre y no pensaba abandonarlo a su suerte.

La herrería podía dejarla en manos de Gustav y su familia. Antes de Fergus su ahijado Cameron le había estado ayudando y también Gustav. Sabía que podía contar con ellos, sería una manera de ganarse la vida más digna que el contrabando.

Y con esa idea en mente entró en la herrería. Fergus ya estaba levantado y cuidaba de los caballos allí alojados. Arrugó la frente al ver uno nuevo, le había dicho la tarde anterior que cerraban la herrería y no iba a aceptar ningún encargo nuevo.

— ¿Fergus?—llamó con tono serio.

El muchacho dejó enseguida lo que estaba haciendo y corrió al encuentro de su señor.

—Señor, pensé que no vendría a trabajar por la mañana—dijo Fergus sonriendo—Que querría más pasar tiempo con su…esposo.

—Fergus, no es asunto tuyo—riñó Thomas fulminando con la mirada al chico— ¿De quién es el pura sangre del establo?

Fergus tragó con esfuerzo, Thomas raras veces le hablaba en ese tono. Sabía que se había excedido al nombrar a su esposo con la sugerencia de que además de la noche compartida pasarían en cama el resto del día.

—Te dije que ayer cerraba la herrería—empezó a decir Thomas—No quiero encargos nuevos, no voy a tener tiempo…

—Lo siento mucho señor, pero…fue un caballero muy insistente—se explicó Fergus—Su caballo presentaba una herida en una pata y le habían hablado de sus habilidades, no quería dejarle en otras manos y al ver la herida del animal no pude negarme. Yo mismo me he encargado de limpiar su herida y aplicar los remedios que me enseñó. El caballero prometió pasarse por la mañana para pagar mis honorarios y hablar con usted.

Thomas no pudo seguir malhumorado con Fergus, tenía un buen corazón y amaba como él a los caballos. Si le hubiera pasado a él, también habría hecho todo lo posible para curar su herida sin pensar en nada más.

—Bueno, no pasa nada—dijo Thomas quitándole hierro al asunto—Vamos a ver esa herida, aunque estoy seguro que lo habrás hecho bien.

Fergus sonrió con orgullo y fueron al establo donde el pura sangre comía el heno fresco que Fergus le había puesto. Thomas examinó su herida, no era profunda y ya estaba cicatrizando. La limpió de nuevo y vendó para que no se infectara, felicitando a su joven ayudante por su buen trabajo.

—Fergus, tengo noticias que darte—dijo Thomas una vez terminado el trabajo—Regreso a mi hogar con mi esposo, y quiero que nos acompañes.

— ¿Irme de Edimburgo, señor?—murmuró Fergus— ¿Con usted?

—No hay nada que te retenga aquí y estás bajo mi protección—empezó a decir Thomas—Pero…si quieres quedarte, Madame Jeanne cuidará de ti o Gustav incluso. Le pediré que se quede al cargo de la herrería, puedes seguir alojándote aquí.

Fergus se quedó pensando, era cierto que le había cogido cariño a los caballos con los que trabajaba pero…le estaba muy agradecido a Thomas por su amabilidad, si no fuera por él estaría muerto y veía en él la figura paterna que necesitaba.

—Yo…quiero ir donde usted vaya—determinó Fergus—Si no soy ninguna molestia.

— ¡En absoluto!—exclamó Thomas sonriendo—Tardaré unos días en dejar todo resuelto, ve empaquetando tus cosas.

Fergus asintió y corrió a la parte de la herrería que hacía de sus aposentos. Tampoco era que tuviera muchas pertenencias que empaquetar, pero no quería dejarse nada.

.

Mientras, Thomas se dedicó a echar un vistazo a los caballos que tenían alojados. Eran en total 6, hablaría con sus dueños de que a partir de ese momento Gustav se haría cargo de la herrería y que si quería que él se siguiera encargando de sus caballos que lo hablaran con él.

— ¿Cómo está la herida de mi caballo?

Thomas se quedó rígido. De espaldas a la puerta, no había escuchado entrar a nadie y esa voz…la reconocería en cualquier parte.

Se volvió con lentitud, abriendo los ojos como platos al ver a su primo al que ya creía perdido.

— ¡Georg!

Georg se le quedó mirando como si estuviera viendo un fantasma. Pestañeó varias veces para aclararse la vista, habían pasado unos 7 años desde la última vez que se vieran pero podían reconocerse en cualquier sitio.

— ¡Thomas!—exclamó Georg sonriendo.

Ambos primos se fundieron en un fuerte abrazo mientras reían, pensaron que nunca más se iban a volver a ver y por casualidades del azar habían coincidido en una simple herrería.

— ¿Desde cuando vives en Edimburgo?—preguntó Georg, una vez repuesto de la sorpresa.

—Solo un año, ¿y tú, dónde has estado?—preguntó Thomas a su vez.

—Viajando por medio mundo—explicó Georg suspirando—La familia a la que fui destinado a servir se dedicaban al negocio textil y quisieron que les acompañara en un largo viaje que emprendieron semanas después de llegar yo a su servicio.

Thomas se lamentó al escucharlo, si le pidió el favor a Lord John fue para evitar que su primo se embarcara en un peligroso viaje. Y al final, había ocurrido lo que más temía.

—Fue un largo viaje recorriendo cada puerto que nos encontramos hasta llegar a Francia—siguió explicando Georg—Allí tenían otra casa y estuve 3 años sirviendo en ella, hasta que el hijo mayor decidió regresar a su hogar y yo vine con él. Durante el viaje cayó enfermo y cuidé de él tal y como tú me enseñaste. Y fui recompensado con mi libertad y algo de dinero con el que poder regresar a casa.

Thomas se alegraba mucho de escucharlo, las cosas no le habían ido tan mal a su primo.

— ¿Y lo hiciste?—quiso saber Thomas— ¿Regresaste a Leoch? ¿Viste a Alice?

Georg negó con la cabeza suspirando.

—Tenía miedo de regresar y ver que no tenía nada—contestó con tristeza Georg—Que Alice pensara que había muerto y rehecho su vida. No sé si tengo un hijo o no, pero…tengo miedo de volver y verles felices sin mi a su lado.

Thomas le entendía, por culpa de Cullodem ambos habían tenido que dejar atrás lo que más amaba en la vida.

—Tuve la oportunidad de trabajar para la familia a la que servía, pero esta vez no como sirviente—explicó Georg con orgullo—Estoy ayudando en el negocio, me dirigía a Blackford cuando mi caballo se lastimó una pata y me dijeron que aquí encontraría al mejor herrero de Edimburgo.

—Y resultó ser yo—dijo Thomas sonriendo.

—Pero ese chico que atiende los establos me dijo que no estabas porque…acababas de reencontrarte con tu esposo—murmuró Georg alzando una ceja— ¿Te has vuelto a casar, Thomas?

Thomas negó con la cabeza, se emocionaba de hablar de Bill ante su primo, el único que sabía todo por lo que había pasado.

—*Bill*—dijo sin más—*El…volvió conmigo*

Georg se quedó sin habla, tenía miles preguntas que hacerle.

—*Después de 18 años…a veces me cuesta creerlo*—susurró Thomas sonriendo.

— ¿Y está aquí?—quiso saber Georg.

—Si…me alojo cerca, está descansando—explicó por encima Thomas.

No le podía explicar que tras tantos años sin verse habían pasado la noche entera haciendo el amor y Bill se encontraba resentido.

— ¿Y el bebé?—preguntó Georg en un susurro.

—Un hijo, Jamie—contestó Thomas con orgullo—Vive con sus abuelos en Alemania en el año 2027…

—Ya debe tener edad para tener su propia familia—comentó Georg.

—Está más centrado en sus estudios por lo que me ha explicado Bill—explicó Thomas—Pero se está viendo con un chico, y con el tiempo puede que haya algo más.

— ¡Señor! Ya tengo mis cosas preparadas

La voz de Fergus les interrumpió, Thomas sonrió al chico y se lo presentó oficialmente a Georg.

—El es Fergus, no tiene a nadie en el mundo excepto a mi—explicó Thomas—Fergus, te presento a mi primo Georg.

Georg sonrió al chico, le había visto la tarde anterior curando la herida de su caballo y en esos momentos ya sabía de quien había aprendido todo.

—Un placer conocerte Fergus—dijo Georg sonriendo.

—Lo mismo digo, señor—asintió Fergus.

—Le estaba diciendo a Fergus que voy a regresar a casa con Bill—comentó Thomas mirando a Georg— ¿Quieres venir a Lallybroch con nosotros?

Georg no sabía que contestar, la verdad era que llevaba tiempo pensando en qué hacer con su vida, se había cansado del negocio textil y buscaba algo que le motivara a seguir adelante. Y al parecer, Thomas era ese algo.

—Hace mucho que no visito Lallybroch—murmuró Georg suspirando—Mandaré un mensaje diciendo que dejo el negocio, que me ha surgido un imprevisto.

—Pues vendrás con nosotros—dijo Thomas sonriendo—Y ahora…los primos nos reuniremos de nuevo.

Georg se le quedó mirando sin saber a lo que se refería.

—Gustav está también aquí—explicó Thomas por encima.

— ¡Gustav!—exclamó Georg esbozando una sonrisa— ¿El también en Edimburgo?

—Con su familia, el pequeño Cameron que ya es todo un hombre y la preciosa Rose—explicó Thomas—Vamos, recojamos a Bill y comamos todos juntos.

Georg asintió con la cabeza, y dejando de nuevo a Fergus al cargo de la herrería Thomas le llevó al burdel donde se hospedaba, viendo la cara de asombro que su primo ponía.

—Es un buen sitio donde hospedarse—explicó Thomas por encima—Y aparte de la herrería, Gustav y yo nos dedicamos al contrabando de whisky junto con el primo Jared. Madame Jeanne es quien me guarda la mercancía mientras la vendo, y de paso me alquila una habitación donde tengo una comida caliente cada día.

—No te juzgo primo—dijo Georg sonriendo—Solo que si soy yo…no sabría si sería capaz de vivir bajo el mismo techo que tanta mujer dispuesta a complacerme.

Thomas le devolvió la sonrisa, en su caso era distinto pues le prometió fidelidad a Bill y así había sido a pesar de los años. Bueno, exceptuando a Geneva que no tuvo otra salida…

.

Entraron por la cocina y Bernardette saludó al recién llegado. Thomas le dejó hablando con la cocinera mientras probaba su guiso de carne ahumada, y subió a su habitación. Llamó para no asustar a Bill y abrió la puerta, hallándole ante la chimenea leyendo uno de sus muchos libros. Por suerte, tenía una buena colección y algunos de ellos eran de poesía. Y Bill se había entretenido con uno de ellos, que dejó a un lado cuando abrió la puerta.

—Llegas a tiempo para comer, como prometiste—dijo Bill luciendo una amplia sonrisa.

Thomas corrió a saludarle con un profundo beso mientras que negaba con la cabeza.

— ¿No vienes a comer?—preguntó Bill sin entender.

—Tenemos un invitado abajo que nos está esperando—explicó Thomas por encima—Arréglate, vamos.

Bill se apresuró a obedecerlo, sin tener ni idea de quien podía ser. Se arregló la ropa y calzó de nuevo, no olvidándose de coger su chaqueta que Thomas ayudó a poner con nerviosismo.

Una vez vestido adecuadamente bajaron a la cocina por las escaleras de servicio, encontrándose Bill con la mayor sorpresa de su vida.

— ¡Georg!—gritó emocionado.

Se fundió en un fuerte abrazo con su primo. Le parecía un sueño tenerle ante él tras tantos años pasados, lo último que sabía de él era lo que Thomas le había contado durante la cena. Que estuvo con él en Ardsmuir y luego tras cerrar la prisión le perdió la pista.

—Bill…no sabes cuanta alegría me da volver a verte—susurró Georg tras soltarle—Creía que jamás se volverían a juntar nuestros caminos…

Bill sabía a lo que se refería, por sus cabezas jamás pasó la idea de volver a viajar en el tiempo y encontrarse de nuevo con toda la gente que dejó atrás 18 años. Y en ese momento, volvían a estar todos juntos de nuevo.

—Nos falta Gustav—dijo Thomas rompiendo el maravilloso encuentro—Bernardette, si fuera tan amable de preparar algo de comida nos gustaría comer con nuestro otro primo y no podemos presentarnos con las manos vacías.

No tuvo que decirlo dos veces, al momento Bernardette preparó una cesta con una buena cantidad de su guiso, pan, queso y unos dulces que había estado horneando esa mañana.

Salieron del burdel y Thomas les guió hasta la pequeña casita en la que vivía Gustav con su familia.

&

Parecía que habían retrocedido en el tiempo. Sentado ante la mesa Thomas reía a carcajadas conversando con sus primos Georg y Gustav. Hablaban recordando lo viejos tiempos, y era como estar en Leoch.

Mientras, Bill conversaba con Rose y Cameron, quien le presentó a su esposo Alec que estaba a punto de dar a luz. Por lo que Bill pudo observar el parto tendría lugar si no era esa noche al día siguiente, y se comprometió a echar una mano sin dudarlo.

—Te lo agradecemos mucho, Alec tiene mucho miedo de que le pase algo al bebé—dijo Rose respirando más aliviada—Hay una comadrona en Edimburgo pero me sentiría más cómoda si fuera tú quien le asistiera.

—Lo haré encantado, tras la comida iré a comprar las hierbas necesarias—explicó Bill—Y no me moveré de su lado hasta traer al mundo a tu nieto.

Fue una comida muy amena, hasta que terminó y Thomas fue directo al grano, sintiendo mucho romper la armonía que reinaba.

—He pensado regresar a Lallybroch—empezó a decir para asombro de Bill—Lo decidí ayer tras verte de nuevo, sassenach. Edimburgo no es un buen sitio para vivir, mi negocio con el whisky está llamando mucho la atención y va siendo hora de desaparecer.

—Pero…no quiero que cambies todo por mi—susurró Bill.

—Quiero hacerlo, empezar de cero en mi hogar contigo—dijo con firmeza Thomas.

— ¿Y qué va a pasar con la herrería?—quiso saber Gustav.

—Georg se viene con nosotros, y sé que tus hijos tienen aquí hecha sus vidas y por eso te la quiero ofrecer a ti—contestó Thomas para sorpresa de su primo.

Gustav le miró sin saber que decir, bien era cierto que Rose le había implorado que dejara el contrabando, que el día menos pensado pasaría algo y no quería perderle. Y Thomas ya se encargaba de que no le pasara nada, siempre era él quien daba la cara y Gustav actuaba en la sombra. Nadie podía sospechar de él porque no había prueba alguna.

—Será un trabajo más respetable que vender alcohol ilegalmente—murmuró Thomas—Cameron puede echarte una mano, me temo que Fergus se viene conmigo también.

—Es una pena separarnos ahora que nos hemos vuelto a reencontrar—se lamentó Georg.

—Edimburgo no está al otro lado del mundo—dijo Gustav suspirando—Espero que nos veamos con frecuencia.

— ¡Claro que si!—exclamó Thomas asintiendo con la cabeza—Esta tarde hablaré con Jared para que se deshaga del alcohol que tenemos guardado, lo venderemos a un precio bajo para poder deshacernos de el. Madame Jeanne tiene algo en sus bodegas, le pediré que se lo quede como pago por sus servicios.

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Terminaron la comida y tal y como había prometido Bill se quedó a echar una mano con Alec. Thomas le explicó donde podría comprar las hierbas que necesitaba y se empeñó en acompañarle mientras que Gustav y Georg se reunían con Jared en el puerto.

—Thomas, puedo pasear solo por Edimburgo sin un guardaespaldas—murmuró Bill suspirando.

—Fuiste atacado la última vez que te dejé solo, no pienso volver a hacerlo—dijo con firmeza Thomas.

Bill no siguió con sus quejas, Thomas tenía toda la razón del mundo.

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Una vez hechas sus compras Thomas le acompañó de nuevo a casa de Gustav y se despidió hasta la cena. Esa noche se quedaría a echarle una mano, él también quería ayudar y a pesar de los años de experiencia que Bill le sacaba, podía ser de mucha ayuda si el parto se complicaba.

Se reunió en el puerto con sus primos, el barco de Jared estaba terminando de cargar la mercancía que llevaría de vuelta a Francia y Thomas le contó sus planes, lo que Jared aplaudió aliviado.

—Al fin muestras algo de sensatez—dijo Jared—Tienes toda la razón en que lo mejor es deshacerte de toda la mercancia al precio que sea. He hablado con el capitán del *Artemis* que está amarrado al lado de mi barco, viajará a Jamaica y estará encantado de comprar todo el wiskhy que le puedas vender. Al parecer el nuevo gobernador viajará en él y tendrá que ofrecer muchas fiestas para darse a conocer y no quiere quedar mal. Estoy seguro de que comprará todo lo que le queramos ofrecer y a un buen precio.

Gustav se puso en marcha al momento, fue al Artemis a cerrar la venta y entre Thomas y Georg reunieron al resto de los hombres y fueron al burdel llevándose 2 carretas con las que transportar toda la mercancía que iban a vender.

El precio final fue el mejor que pudieron obtener, y Thomas lo repartió entre sus hombres disolviendo así su sociedad. Gustav recibió también su parte y tras despedirse de Jared regresaron a su casa donde tal y como había previsto Bill, Alec había empezado a dar a luz a su hijo.

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Nada más llegar Thomas corrió a su lado a ayudarle en todo lo que podía. Rose calentaba agua y Cameron preparaba vendas limpias por si acaso. Fue un parto algo largo, normal en un padre primerizo y cuando llegó el alba fue recibido por los llantos del recién nacido, un niño al que pusieron de nombre Douglas Matthew y del que Bill era sin duda alguna su padrino.

Se encargó él mismo de cortar el cordón umbilical y comprobar que su ahijado estaba en buen estado y presentaba buen color. Lo envolvió con cuidado en una manta que Rose la había estado tejiendo desde que supo que iba a ser abuela y lo dejó en brazos de su agotado padre, que apenas podía contener la emoción de ver por fin a su hijo.

—Bill, no sabes cuanto te agradezco lo que has hecho por mi nieto—dijo Gustav emocionado porque ya era abuelo.

—No ha sido nada—murmuró Bill exhausto.

Terminó de atender a Alec, había perdido algo de sangre pero le veía en buen estado.

—Vendré más tarde a ver que tal se encuentra—prometió Bill una vez dado por finalizado su trabajo.

—Descansa, lo necesitas—dijo Rose tras despedirse con un fuerte abrazo.

Thomas le ayudó a ponerse la chaqueta y regresaron a su habitación del burdel a descansar. Georg se marchó a la herrería, quería dejar que la familia de Gustav disfrutara de las primera horas del recién nacido y no le importaba tener que dormir en el pajar junto a su caballo, no era la primera vez que lo hacía y había estado en sitios peores.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

Un comentario en «Once in a lifetime. Alternativo 52»
  1. Georg esta con ellos, me emocione tanto cuando leí que se reecontraba con Tom. Toda la familia esta reunida, aunque esta vez el reencuentro será corto, pues regresan a Lalybrock.
    Nos leemos en el próximo, saludos 😊

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