«Once in a Lifetime» Fic de lyra
Capítulo 56
Edimburgo, año 1764
Días después llegaban a Lallybroch. La noche antes, Georg y Fergus se adelantaron para llegar primero tras conversar Thomas en privado con Georg. Quería que esa última noche que iban a pasar bajo las estrellas fuera especial para Bill.
Y tras quedarse a solas, Thomas cogió la mano de su esposo y le invitó a sentarse a su lado. Habían encendido una fogata y ante ella disfrutaron de su cena, un conejo acompañado de moras que habían recogido por el camino. Para beber contaban con vino, Thomas lo había llevado consigo del burdel de Madamme Jeanne y en esos momentos brindaban por la nueva vida que les esperaba una vez atravesaran el arco de piedra que daba acceso a Lallybroch.
—Podemos vivir en Lallybroch—empezó a relatar Thomas—Mi primo me lo ha dicho en más de una ocasión, aunque sea él ahora mismo el señor de Broch Tuarach Lallybroch siempre será mi hogar y mis aposentos me están esperando. Y a ti también.
—Vivir todos juntos en Lallybroch…—suspiró Bill.
—Es muy grande y sus muros gruesos, contaremos con la intimidad necesaria—dijo Thomas sonriendo.
Bill se ruborizó sin poder evitarlo, le había leído el pensamiento. Desde que se habían vuelto a reencontrar no paraban un momento de hacer el amor y no quería que por estar «invitados» en el que había sido su hogar tuvieran que cortarse a la hora de amarse.
—No pienses en eso ahora, y disfrutemos de la noche—susurró Thomas empezando a quitarse la chaqueta.
—Ah…por esto has echado a Georg y Fergus—murmuró Bill imitándole.
—Quería tener nuestra última noche completamente solos—dijo Thomas sonriendo—Poder disfrutar de ti antes de vernos rodeados de toda mi familia, tendrán muchas ganas de saber qué pasó contigo y quiero tenerte para mi solo.
Bill suspiró como respuesta, no habían pensado mucho qué historia contar sobre su inesperado regreso. Seguiría con la farsa de que tras Culloden se marchó a tener a Jamie a América, o las colonias como las llamaban en esa época. Y tras los años decidió regresar por añoranza, descubriendo que Thomas seguía vivo.
No pudo seguir perdido en sus pensamientos, Thomas se había inclinado sobre él y apoderado de sus labios. Se besaron mientras que sus manos se iban desnudando con rapidez, estaban hambrientos el uno del otro.
Thomas fue más rápido, al momento se había deshecho de los pantalones de Bill y dejándolo con su amplia camisa blanca de manga larga, se quitó la suya y cogiéndole en sus brazos le hizo sentarse a horcajadas en su regazo.
Sus labios volvieron a buscarse, Bill se dejaba besar mientras movía sus caderas rozando su miembro contra el de Thomas que aún permanecía con los pantalones puestos. Le sentía duro contra la tela, como si quisiera atravesarla para entrar en su cuerpo y derramarse satisfecho.
Thomas se movió, llevó las manos a sus pantalones y se los quitó con esfuerzo con ayuda de Bill, que anhelaba tenerle dentro. Segundos después le sintió entrar con una fuerte embestida. Gimió contra sus labios cuando sintió llenarlo por completo.
Sus labios se separaron y empezaron a moverse lentamente, querían ir despacio para poder disfrutar de cada una de las sensaciones que sentían, y ver en la cara de sus contrario el placer que estaba sintiendo.
Con los movimientos la camisa de Bill resbaló por uno de sus hombros dejándolo descubierto. Thomas jadeó al verlo y se inclinó sobre él, posando los labios en la piel de su cuello. empezó a lamer y succionar mientras que aumentaba el ritmo de las embestidas.
Bill cerró los ojos y se dejó llevar. No le importaba que sus gemidos se hubieran transformado en pequeños gritos, Thomas le hacía sentirse a punto de explotar con su lengua explorando cada centímetro de su piel.
Sintiendo que se iba a derramar, Thomas bajó una mano y cogió el miembro de Bill. Empezó a masturbarlo, ayudado por Bill que movía sus caderas contra su mano hasta que no pudo aguantar más y se dejó llevar gritando su nombre en mitad de la noche.
Thomas sonrió al escucharlo y de una fuerte embestida se derramó en su interior jadeando.
&
Cuando amaneció permanecían abrazados dormidos plácidamente. Habían quedado exhaustos, y cuando Thomas abrió los ojos no pudo evitar suspirar al recordar lo ocurrido mientras se movía con cuidado de no despertar a su esposo, sintiendo su cuerpo dolorido tras la experiencia vivida.
Y a Bill le debía pasar lo mismo, le sintió gemir al moverse en sus brazos.
—Buenos días sassenach—saludó Thomas besándolo en la mejilla.
Bill abrió los ojos y fijó la mirada en Thomas, como queriendo comprobar que no lo había soñado todo.
— ¿Estás tan cansado como yo?—preguntó en voz baja Thomas.
Bill asintió con la cabeza, mordiéndose el labio para evitar sonreír. ¿Cómo podía estar en medio del bosque tan tranquilo? Sin preocupaciones por el trabajo, sin el estrés en el que se había convertido su vida. Esa noche en su mente solo flotaba la idea de disfrutar como nunca lo había hecho de su esposo, y lo había conseguido. Empezaba al fin a acostumbrarse a esa nueva vida que había decidido llevar, a no pensar más en lo que había dejado atrás. Por mucho que le hubiera costado separarse de Jamie, era una decisión que no se podía deshacer y solo tenía que mirar hacia adelante, y con Thomas a su lado sabía que iba a estar bien.
—Estas muy pensativo—susurró Thomas, apartando un mechón para verle mejor la cara.
—Pensaba que soy muy feliz a tu lado—dijo Bill suspirando.
—Y yo al tuyo—dijo Thomas apoderándose de sus labios.
Empezaron a besarse, rodando por el suelo donde habían pasado la noche sin poder contenerse.
—Espera…espera—pidió Bill tratando de recuperar el aliento—No empecemos nada que no podamos terminar.
—No hay prisa, sassenach—susurró Thomas acomodándose sobre su cuerpo.
—Quiero ir a Lallybroch—pidió Bill—Volver a verlo como lo recuerdo, no las ruinas que vi en mi época.
Thomas accedió gruñendo y se puso en pie. Le ayudó a levantarse y tras recomponerse las ropas montaron al caballo y emprendieron el camino a su hogar.
.
Horas después Bill pudo admirar Lallybroch en todo su esplendor. Sonrió al volver a pisar su hogar, a ver que estaba todo como él lo había dejado 18 años atrás.
Thomas desmontó primero del caballo y le ayudó a bajar, sonriéndole sin poderlo evitar.
—Bienvenido a tu hogar—susurró tras besarle en los labios.
Bill sintió que se estremecía, se sentía muy nervioso y no lo podía evitar.
Se cogieron de las manos y empezaron a caminar por el patio de Lallybroch. Antes de poner un pie en los escalones, la puerta se abrió y se quedaron quietos en su sitio, como si estuvieran viendo un fantasma.
Ante ellos había una mujer de edad avanzada, y tras unos segundo Thomas sonrió cuando la reconoció.
— ¡Madre!—exclamó soltando a Bill.
Corrió a su lado y abrazó a Claire haciéndola girar en el aire. Bill los miraba sin podérselo creer, se suponía que Claire y Jamie estaban en Alemania, que habían viajado con el resto de la familia para asegurar su pasado y en esos momentos la tenía en Lallybroch.
—Thomas, hijo no me dejas respirar—dijo Claire entre risas.
Thomas soltó a su madre y se la quedó mirando, estudiando cada rasgo de su rostro. Habían pasado 18 años desde la última vez que la viera, y estaba cambiada. Su pelo azabache lucía algunas canas y pequeñas arrugas adornaban sus azules ojos.
— ¿Cómo?—fue lo único que preguntó Thomas.
—Te lo explicaré más adelante, primero quiero abrazar a Bill—contestó Claire, sonriendo a su yerno.
Bill se adelantó y en cuanto Thomas soltó a Claire fue Bill quien la estrechó en sus brazos.
—Pensé que jamás te iba a volver a ver—susurró Bill emocionado.
—Y yo, pero tuve una visión de tu regreso y quise estar en casa para recibirte—explicó por encima Claire—Entremos, quiero saber de mi nieto.
Bill asintió y siguió a Claire dentro de Lallybroch. Entraron en el salón, descubriendo por sorpresa que Claire no había viajado sola.
— ¡Padre!—exclamó Thomas al ver a Jamie.
Le abrazó como a su madre, sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas.
—Pero, ¿qué hacéis aquí?—preguntó Bill yendo directo al grano.
Odiaba sonar frío, pero tenía miles de dudas en su cabeza que necesitaban ser despejadas.
—Te lo he dicho, tuve una visión tuya regresando a nuestra época—repitió Claire—Quería verte de nuevo, y también a Thomas. Hemos mantenido contacto por cartas pero quería volver a verlo tras tantos años pasados.
—Tus hermanos se han quedado en casa—intervino Jamie—Todos tienen su propia familia, y sabiendo que con eso el futuro de Bill estaba asegurado decidimos tu madre y yo regresar a Lallybroch, al menos por una temporada.
—Y desde ayer que llegó Georg con el joven Fergus, os llevamos esperando—dijo Claire emocionada.
— ¿Dónde está Georg?—preguntó de repente Thomas.
—Dejó a Fergus y se fue de nuevo—contestó Jamie—Dijo que tenía un asunto que atender.
—Quizás…ha ido a saber noticias de Alice—murmuró Bill.
—Por favor, dame noticias de mi nieto—pidió Claire.
Bill sonrió y tras asegurarse de que estaban solos sacó del bolsillo interno de su chaqueta las fotos de su hijo que pasó a Claire.
—Son fotografías—explicó en voz baja Bill—En mi época existe una máquina que retrata a las personas. Gracias a ella tengo muchos recuerdos de Jamie.
— ¡Oh! Le pusiste mi nombre—dijo Jamie emocionado.
—Se lo prometí a Thomas—susurró Bill, también emocionado—Es un chico maravilloso, y muy trabajador. Quiere ser historiador como mi padrastro, y más desde que le conté todo.
— ¿Sabe de nuestra existencias?—intervino Claire.
—Si, al principio le costó aceptarlo pero luego quiso saber de vosotros y Lallybroch—explicó Bill—Estábamos en Inverness de viaje y quiso ver con sus propios ojos el hogar de sus antepasados.
Mientras hablaba, veía como Claire pasaba las fotografías a su marido sonriendo. Ambos podían ver con sus propios ojos a su nieto mayor al que pensaban que jamás iban a conocer. Y gracias al viaje de Bill al pasado, podían hacerlo a través de esos papeles que le mostraban su rostro.
—Se parece mucho a ti cuando eras joven—comentó Claire mirando a Jamie—Con tu mismo color de pelo y esa sonrisa que Thomas ha heredado.
Antes de que pudieran seguir hablando, un chico entró corriendo en el salón. Thomas se movió con rapidez y recogiendo las fotografías de las manos de sus padres se las guardó en el bolsillo de su chaqueta.
— ¡Tía Claire!—llamó el chico.
— ¿Ian?—llamó Bill al reconocerlo.
Era uno de los primos de Thomas, cuando le conoció tendría unos 15 años y en esos momentos se había hecho todo un hombre.
Ian se le quedó mirando arrugando la frente, le costaba reconocer al recién llegado aunque sabía quien era pues Georg les había informado la noche anterior cuando llegó a Lallybroch. Apenas le reconocía, cuando se conocieron era casi un niño y apenas se vieron.
— ¿Te acuerdas de Bill, mi esposo?—preguntó Thomas sonriendo a su primo.
—Eh…si, claro—murmuró Ian sin dejar de mirarle—Es que parece imposible volver a verle tras los años pasados.
—Yo también me acuerdo de ti—intervino sonriendo Bill—Estabas siempre en los establos echando una mano a Thomas con los caballos.
Ian asintió con la cabeza, gracias a eso era todo un experto.
— ¿Ha ocurrido algo?—preguntó Claire, sintiendo interrumpir el familiar momento.
— ¡Oh, si!—exclamó Ian, recordando el motivo de su interrupción—Ha venido Morgan, su mujer se ha puesto de parto y quiere saber si puedes ayudar.
No hizo falta que se lo repitiera dos veces, Claire se puso en marcha seguido de Jamie.
— ¿Podemos ayudar?—preguntó Bill yendo tras ellos.
—No, tranquilo. Un parto no es nada para Claire—contestó Jamie—Acabáis de llegar, subid a vuestra habitación a descansar. Seguro que no regresaremos hasta la noche.
Thomas estaba de acuerdo con su padre, sabía que la mujer de Morgan estaba en buenas manos y quería estar con Bill en Lallybroch, pasear por el que debería haber sido su hogar y donde deberían haber criado juntos a su hijo.
—Vuestra habitación está preparada—intervino Ian—Yo me encargo de los caballos, subid a descansar hasta la hora de comer.
Thomas asintió con la cabeza y cogiendo a Bill de la mano le guió escaleras arribas.
.
Una vez entró en la que había sido su habitación, Bill se sintió por fin en casa. Estaba todo tal y como lo recordaba, incluida la gran cama de matrimonio donde tantos momentos de pasión habían compartido.
Paseó por la estancia admirando cada detalle de la habitación, la chimenea donde había un fuego prendido y ante ella se paró suspirando.
— ¿Estás bien?—quiso saber Thomas, abrazándole por la espalda.
Bill asintió con la cabeza recostándose contra su pecho, sonriendo al sentir sus manos acariciar sus caderas.
—Estás muy silencioso—comentó Thomas.
—Perdona, aún no me he recuperado del shock de volver a ver a tus padres—explicó Bill suspirando.
—Yo estoy como tú—admitió Thomas—Había creído que jamás volvería a verlos a no ser que viajara a Prusia. Pero…algo me lo impedía, sabía que era tu hogar pero vivir en el mismo sitio que tú, pensar que 300 años en el futuro quizás estuvieras tú en el mismo sitio que yo pero no poder tocarte…
Bill sabía como se sentía, a él le había pasado lo mismo las veces que visitó Inverness en compañía de Andreas, Scott y Peter. Cuando todos se llevaban bien, pero él no podía evitar que su mente viajara al pasado recordando los sitios que había estado junto a Thomas. Como si de esa manera pudiera sentirle más cerca a pesar de los años que les separaba.
.
Pasaron el resto de la mañana paseando por Lallybroch, llegada la hora de la comida Claire y Jamie no habían aún regresado. Bill disfrutó mucho de la comida, reencontrándose con sus primos y escuchando lo bien que les había tratado la vida.
Con ellos estaba Fergus, le había encantado Lallybroch y pronto había encontrado su sitio. Echaría una mano en los establos, y aunque para él no era un problema dormir en el heno junto a los caballos el primo Jamie se negó en rotundo. Le había preparado una habitación y conseguido más ropa de sus hijos. Fergus se sentía extasiado con tantos regalos, gracias a Thomas su vida había cambiado.
Llegada la noche se retiraron a descansar, extrañados aún de no tener noticias de Georg. Bill se imaginaba que habría ido a Leoch a saber del destino de Alice, o quizás se había reencontrado con ella y necesitaba tiempo para ponerse al día.
Así se lo comentaba a Thomas, pero parecía estar sumido en sus pensamientos. Sentado ante la chimenea apenas escuchaba lo que le estaba diciendo y Bill dejó de hablar y se hizo un hueco en sus piernas hasta poder sentarse en su regazo.
—Ahora eres tú el que está muy silencioso—murmuró acomodándose sobre él.
Thomas suspiró como respuesta y le estrechó en sus brazos. Bill alzó la cara y se apoderó de sus labios, sintiendo como Thomas apenas respondía al beso.
— *¿Qué te pasa?*—preguntó preocupado.
—*Hay algo que quería decirte sassenach*—soltó Thomas, sin poder contenerse por más tiempo—*No ha sido fácil ocultártelo* Mi idea era hablar primero con un abogado, por eso mandé a Georg ayer a Lallybroch.
— ¿Un abogado? ¿Para qué?—preguntó Bill sin entender.
—*Para saber si la ley nos favorece*—siguió explicando Thomas—*Quiero que me escuches, con todo tu corazón*
Bill se dispuso a hacerlo, sintiendo que se paraba su corazón en el pecho. Pero antes de que Thomas pudiera pronunciar palabra alguna, la puerta de su habitación se abrió de golpe y entraron dos niñas. Una de ellas, la mayor se quedó en la puerta sin atreverse a entrar al verlos tan juntos sentados al fuego.
Pero la más pequeña e inocente entró corriendo en la habitación yendo directo a Thomas.
— ¡Papá!—exclamó al verlo.
—*Papá, ¿quién es ese hombre?*—quiso saber la hermana mayor, reteniendo a la pequeña por los hombros.
— ¿Papá?—repitió Bill sin entender, levantándose con torpeza del regazo de Thomas.
Thomas también se levantó, quedándose mirando fijamente a los niñas que acaban de interrumpir una de las conversaciones más importantes que tenía pendiente con Bill.
Pero antes de que nadie pudiera decir nada, por la puerta entró otra persona que fulminó a Bill con la mirada.
—El maldito sassenach—siseó con rabia.
—Andrew, ¿pero que…?—empezó a decir Thomas— ¿Qué demonios haces aquí, Andrew?
—*Tú, deberías estar muerto*—dijo Andrew señalando a Bill con un dedo.
Bill se encogió en su sitio, incapaz de articular palabra.
— *¿Cómo has podido hacerme algo así Thomas McKaulitz?*—quiso saber Andrew—Abandonar tu hogar para acostarte con…esa zorra.
—Papá, por favor—pidió la hija mayor—*No deberíamos estar aquí*
— ¿Papi?—llamó la niña pequeña a Thomas rompiendo a llorar.
Bill se le quedó mirando, echando un vistazo mejor. Era una niña de unos 9 años, con un color de pelo inconfundible. Era el mismo color que el de Jamie…
— *¿No te lo ha contado?*—preguntó Andrew sonriendo ampliamente—*Ahora Thomas es mi esposo. No tienes vergüenza perra adúltera, vuelve a la cloaca de la que has venido*
Antes de que siguiera hablando, Thomas le cogió por los brazos y echó de la habitación mientras seguían discutiendo por el camino. Las niñas fueron tras ellos, dejando a Bill a solas sintiendo que le costaba respirar, que su corazón había dejado de latir porque Thomas se lo acababa de romper en mil pedazos.
Continuará…
Wtf!! Que rayos sucedió al final, como que Thomas se caso con Andrew, esto fue sin dudas como un balde de agua congelada cayendo de golpe.
Necesito una explicación con urgencias.
Nos leemos en el próximo, saludos y bonito inicio de semana 😊
Igualmente, estoy impactada!! TOM PERO QUE HICISTE, tantos años contuviendote y prometer fidelidad a tu esposo y te viniste a casar?? Y con hijos!!! Aquí hay algo sospechoso.
Pobre Bill, enterarse se ese secreto de esa manera fue tan triste!!!