“Predicando el Futuro” Fic Twc de Scarlett Engel
CAPITULO 2: LA CENA
Dos días después de aquel maldito sueño, todos empezaron a comportarse algo raro conmigo. Trate de sacarle información a Georg, el cual me mando a la mierda. Y ni modo de preguntarle a Bill o Gustav, harían lo mismo que Geo. Entonces opte por mejor quedarme callado y comportarme como ellos, hoy teníamos una cena importante con unos productores y no quiero arruinarlo.
Desde de mi recamara se alcanzaban a oír, las carcajadas de Bill o Georg, y me sentía diminuto al no poder platicar con ellos, porque no me hacían caso. Fue entonces que mejor decidí ir al centro comercial a pasear un rato.
**1 hora después**
Luego de dar vueltas y vueltas en los locales, me canse. Solo había comprado un par de tenis, una bolsa de gomitas PARA MI y no las iba a compartir con nadie, y una botella de agua. Me empezaba a aburrir y esto de regalar autógrafos en cada esquina era agotador…
No cabe duda que aún me siguen amando. Pero yo amo a otra persona y esa persona es mi hermano gemelo, no sé cómo decírselo. Pensara que es enfermo y se alejara de mi… y eso es más horrible que podría pasarme.
Me dirigí a mi auto con los ojos cristalinos, no me imaginaria como sería mi vida sin Bill a mi lado, sin esa hermosa sonrisa que lo caracteriza, sin sus bellos ojos color avellana… suspire cerrando mis parpados. Tragándome el nudo de mi garganta que cada vez se hacía más grande al punto de querer ahogarme. Me limpie algunas lágrimas con el dorso de mi mano y encendí mi automóvil, lo que quería en ese momento era estar en mi habitación y llorar desconsoladamente.
Arranque y me dirigí donde siempre: mi casa. Mientras conducía puse en la radio una estación cualquiera, no quería sentirme solo. Pasaron una de nuestras canciones: “By your said” fue entonces que recordé el video y me puse a llorar como cuando un niño le quita a otro su paleta. Con mucho esfuerzo llegue sano y salvo al estacionamiento de la casa, no podía ver con mis estúpidas lágrimas. Apague el motor, la radio y salí de él.
Con bolsas en mano y ojos llorosos entre a la casa, todos estaban sentados en el sofá, y se espantaron cuando me vieron llegar. David comenzó a bombardearme con preguntas, mientras Geo me abrazaba diciéndome: “no te preocupes hermano” y sonriéndome. Bill me había quitado la bolsa y agarro mis gomitas diciéndome: “no te hubieras molestado Tomi” fue tanto alboroto que lo único que hice fue gritar.
– ¡Cállense todos! ¡Bill! ¡Esas son MIS GOMITAS! ¿¡Y de cuando acá se preocupan tanto por mí!? ¡solo quiero que me dejen en paz!
Dicho esto le arrebate las gomitas a Bill, tome mi bolsa y corrí escaleras arriba rumbo a mi habitación, ya dentro de esta, cerré con un portazo que retumbo en toda la casa. De reojo alcance a ver las expresiones de Bill y David. Bill se quedó perplejo y con sus ojitos tristes, cosa que me dolió hasta el alma. Y David solo me miro con cara de pocos amigos. Avente todo lo que traía en manos al suelo y me eche a mi cama a llorar. Pensando en mil maneras de decirle a Bill cuanto lo amo. Pero para él, eso sería blasfemia.
Y así estuve pensando, hasta que caí dormido…
**4 horas después**
Desperté debido a unos ruiditos, algo así como susurros de parte de… abrí un ojo para ver quién era el intruso en mi recamara y para mi sorpresa era Georg…
– ¡Hombre! pensé que no despertarías
– ¿Qué haces aquí?- pregunte antes de cabrearme
– David me mando para despertarte, ya casi es hora de irnos y tu estas hecho un desastre. En parte, también vine para saber qué es lo que te había pasado hace unas horas. Disculpa si te molesto, pero eres mi mejor amigo y me importas.
Jamás esperaba una reacción así como esa de parte de Geo. Me levante, lo abrace y nuevamente comencé a llorar, palmeaba mi espalda tratando de calmarme, y diciéndome que me tranquilizara, cosa que trate de hacer no con mucho éxito.
– Vamos, Tom. Dime que es lo que te sucede. No me gusta verte así
– Hay Geo… no se… snif… por dónde empezar
– Te parece si te metes a bañar, te vistes y cuando bajes le digo a Bill que se valla con Gustav en su auto y tu conmigo para que me cuentes, ¿de acuerdo?
– Está bien. Gracias Geo
Nos dimos un abrazo, el cual agradecí. En este momento es cuando más necesitaba a un amigo. Hice lo que Georg me indico. Me metí a bañar, no tarde mucho, ya que no tenía demasiado tiempo. Salí con una toalla enredada en mi cintura y otra en mi cabeza para secar mis trenzas. Busque cualquier pantalón, y una camiseta que combinara con este.
Después de estar listo, baje y estaban Bill y Gustav en el sofá platicando alegremente, mientras Geo y David discutían algo de nuestro próximo disco. Justo cuando vieron que llegaba, todos me sonrieron. No entendía porque pero no puse demasiada atención.
David dijo un “vámonos” y todos salimos al estacionamiento. Georg comenzó a dar instrucciones, se veía gracioso dando manotazos al aire intentando calmar a Bill quien no quería llevar a Gustav y David.
– ¿Por qué Georg? ¿Por qué no nos quieres llevar?
– No es que no quiera Bill, pero tengo una conversación pendiente con tu hermano, es privada y no me gustaría llevar metiches.- Gustav, Bill y David lo veían con cara de pocos amigos. Geo levanto las manos como para calmarlos. –tranquilos, me refiero a Bill, solo a él. Así que no más discusión, Bill, tú llevas a David y a Gus y yo me voy con Tom. Listo punto final.
Dicho esto, me jalo del brazo y me dejo en la puerta del copiloto de su auto, mientras él se iba a abrir la suya y ya dentro de este abrió la mía. Cuando nos dispusimos a ponernos en marcha, David nos dijo que nos veríamos en el estacionamiento del restaurant.
– Okay Tom, haber ahora si dime. ¿Qué te sucede?
– Bueno pues… recuerdas que hace dos días, cuando estábamos viendo la película, tocaron la puerta y cuando Sam abrió, un tipo raro le dio una notita y creo que la dejo en la mesa. No sé si la viste.
– ¿Una como color azul celeste?
– ¡si! Esa.
– ¿Qué tiene que ver esa nota con lo que te pasa?
– Bueno, después de leerla me fui a mi habitación a bañarme, y luego me quede dormido. Y estaba soñando que había ido a la dichosa invitación. Pero lo más sorprendente fue darme cuenta que según yo y mi sueño, el futuro que me depara es estar al lado de Bill, no como hermanos, si no como pareja…
– Según tu sueño, eres el novio de Bill. ¿y? ¿Qué más?
– Cuando desperté, estaba Bill en el marco de mi puerta, se sorprendió un poco. Pero luego me dijo que bajara a cenar porque tú lo habías mandado, le dije que sí. Y cuando se dio la vuelta, me quedo embobado viendo su… su trasero…- mis mejillas se tornaron de un color rosita y Georg solo se dedicó a reírse negando con la cabeza.
– Hay hermano, ¿no estarás enfermo?
– ¡¡no!! Y lo que más me duele es no poder decírselo. Geo, hermano, amigo, me estoy enamorando de mi gemelo.
Me quedo viendo con un semblante serio, pero no dijo más. Cuando llegamos, bajamos del auto y esperamos a que llegaran los demás. Mis manos comenzaban a sudarme, no porque me sintiera nervioso, si no que tenía miedo. Miedo a que Geo, después de decirle esto, me tuviera asco o ya no quisiera hablarme. O peor aún, ¿Qué tal si lo pierdo como amigo? Mis ojos comenzaron a aguarse, justo cuando Georg volteo una lagrima cayo sin mi permiso.
– Tom. Amigo, tranquilo, todo saldrá bien
– Pensé que ya no querrías hablarme, y pensé cosas horribles.- estire mi labio inferior en un puchero, haciendo que me abrazara y sonriera.
– Piensas cosas muy malas Thomas, ¿cómo crees que dejaría de hablarte? Eres mi hermano pero de otra madre. Enserio, tranquilízate. Creo que deberías de decirle a Bill lo que sientes por él.
– Pero y si se siente ofendido, o le doy asco
– No lo creo, yo sé lo que te digo. Ahora límpiate esos ojos y que no haya rastro de que lloraste
Me sonrió. Luego de unos minutos llegaron los demás y entramos al restaurant. Dentro, ya se encontraban los productores, nos recibieron de pie y con una copa de champaña.
La reunión era entretenida, pero casi no le prestaba atención. Estaba pensando en cómo le podría decir a Bill que lo amaba, sin que me tachara de loco o algo parecido. Pero de que se lo iba a decir, no había duda.
Cuando termino la charla, nos despedimos con un hasta luego. Me sentía cansado, y lo único que quería era llegar a mi recamara y dormir en mi hermosa y agradable cama. Ya casi llegábamos cuando le dije a Geo que le iba a decir a Bill lo que sentía por él, asintió con una sonrisa de oreja a oreja.
Llegamos y corrí escaleras arriba justo a mi habitación. Me lance a mi cama y les grite que no me molestaran, que iba a dormir y nada más. Antes de quedar completamente dormido, susurre el nombre de Bill al aire y sonreí. De ahí, ya no supe nada.
Continuará…
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