Pretty Bill 8

Fic TOLL de lyra

Capítulo 8

Se levantó temprano como todas las mañanas, con una amplia sonrisa en los labios al sentir ese cálido cuerpo suspirar entre sus brazos. Bajó la cara y no pudo evitarlo, le besó en la frente él también suspirando, dándose cuenta de que nunca se habían besado en los labios.

Eso era algo para lo que Tom aún no estaba preparado, nunca se había besado con un chico, pero puede que hiciera una excepción con Bill….una más…

Por mucho que quisiera quedarse remoloneando en la cama, tenía que levantarse. Se había llevado algo de trabajo a casa, necesitaba repasar unos informes y al paso que iba no podía dejarlo para el último día, si quería pasar con Bill el máximo tiempo posible de sus vacaciones, tenía que ponerse a trabajar de inmediato.

Se levantó de la cama con cuidado de no despertarle, sonriendo al ver como se daba la vuelta y quedaba tumbado boca abajo, con la cara enterrada entre largos mechones de su sedoso pelo. Le tapó mejor con la sábana, se le había resbalado y le mostraba sus dulces nalgas. No quería que le tentara, había disfrutado mucho esa noche y si seguía mirándole así se volvía a meter en la cama y le despertaba llenándole el cuerpo de besos para volver a hacer el amor…

Sacudió la cabeza y se dio la vuelta. Abrió el primer cajón de su cómoda y cogió un pantalón de pijamas que se puso suspirando. Se le había ocurrido una «maldad», no llevar ropa interior debajo, como tanto le gustaba a Bill. Buscó una camiseta vieja y se la puso mientras salía del dormitorio.

Dejó la puerta entreabierta, se sentaría en el sofá a trabajar y quería ver dormir a Bill, aunque eso le pudiera distraer…

Cogió su portátil y se sentó en el amplio sofá. Sobre la mesita baja aún estaban los restos de la cena, la caja de pizza con dos raciones en ella y eso no era todo. Sobre la alfombra había una mancha sospechosa. Se sonrojó de inmediato, no podía llevarla al tinte diciendo que se le había caído algo. Le harían preguntas para ver la mejor manera de limpiarla y no podía decirle que ocurrió mientras hacía una felación…

«Tendré que tratar de lavarla yo mismo a mano» —pensó suspirando.

Sonrió sin poder evitarlo, bajo la mesa estaban los pantalones y bóxers de Bill. Se inclinó a por ellos y los dejó bien doblados a un lado del sofá. Resopló y se puso a trabajar en el ordenador, pero un suspiro procedente del dormitorio atrajo su atención. Bill dormía plácidamente. Apenas eran las 8 de la mañana, le dejaría dormir una hora más, luego podrían compartir la gran bañera antes del desayuno.

Pensar en lo que podían hacer en ella le hizo acordarse de la noche anterior, cuando tras saborearle en sus labios pasaron al dormitorio…

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Aún aturdido por el orgasmo que le acaba de recorrer el cuerpo de arriba a abajo, Bill trataba de recuperar la respiración aún tumbado en el suelo. Sus manos estaban sobre su agitado pecho, cogiendo en un puño su camiseta de rayas blancas y negras.

Tom estaba entre sus piernas, mirándole con una amplia sonrisa en los labios. Era verdad cuando dijo que quería verle disfrutar, que se conformaba con eso…aunque cuando fijó los ojos en el bulto de su pantalón, algo le decía que había disfrutado como el que más.

Vio que le tendía una mano y se apresuró a cogerla. Se levantó con su ayuda y esperó a que apagara la tele, señal de que la diversión se trasladaba de lugar. Entraron en el dormitorio y mientras que Tom se desnudaba él se quitó la única prenda de ropa que le quedaba.

Esperó a que abriera la cama y entonces se tumbó en ella de espaldas con las piernas separadas. Al momento Tom se tumbó entre ellas frotando su palpitante erección contra su miembro. Le puso caliente de nuevo, sintió que se ponía tenso y su respiración se agitaba. Cerró los ojos cuando puso las manos en sus caderas, alzándolas levemente para rozarle la entrada con su erección.

No dijo nada, no le pidió que se pusiera un condón. Confiaba en él y también quería sentirle, como se derramaba en su interior mientras que un orgasmo le recorría a los dos.

Levantó las piernas y las enroscó alrededor de su cadera, le encantaba hacer el amor de esa manera, viéndose las caras mientras gemían y suspiraban. Sintió como le penetraba y contuvo la respiración hasta que entró del todo, separando entonces los labios y soltando un gemido incontrolado.

Tom le imitó y enterrando la cara en su cuello comenzó a embestirle suavemente. Quería retrasarlo lo más que pudiera, estaba a punto de estallar pero no quería terminar tan rápido. Quería que se volviera a correr para él, hacerle disfrutar otra vez…

Se puso tenso al sentir que le besaban en el cuello. Nunca dejaba que lo hiciera, ni en los labios ni en ninguna parte de su cuerpo…solo allí abajo, cuando algún cliente quería hacerle disfrutar a él también, aunque eso pasaba en raras ocasiones. Pagaban por su propio placer, el suyo no entraba dentro del precio.

Pero esa noche se estaba saltando todas las reglas con Tom, y no le importó una más. Comenzó a jadear al sentir como le pasaba la lengua por el cuello, haciendo pequeños círculos con la punta, poniéndole la piel de gallina a la vez que entraba y salía de su cuerpo.

Apretó más los ojos, sentía a punto de derramarse de nuevo. Y Tom estaba igual, su cuerpo se había puesto muy tenso y había acelerado el ritmo de las embestidas. Se aferró a su cuerpo con las piernas, poniendo las manos en su cuello a la vez que Tom bajaba una y le hacía volver a estallar en sus dedos.

Había terminado antes que él, pero no por mucho tiempo. Con una fuerte embestida Tom lo hizo en su cuerpo, quedándose muy quieto al tiempo que su semen caliente le recorría por dentro. Se mordió los labios gimiendo por lo bajo, era una nueva experiencia y muy placentera. Contuvo el aliento hasta que Tom terminó y se salió de su cuerpo gimiendo.

Entonces bajó las piernas pero permaneció abrazado a su cuello, con los labios de Tom sobre él mientras le besaba una y otra vez…

&

Pestañeó cuando escuchó el timbre de la puerta. Se levantó con rapidez antes de que sonara de nuevo y despertara a Bill. Dejó el portátil sobre la mesa y se fue a abrir extrañado. El trabajo de Eric era avisarle primero de que tenía una visita y si daba el visto bueno dejarla subir hasta su puerta.

Pero había una sola persona que no necesitaba ser anunciada, y esa era…

— ¡Mamá! —exclamó Tom abriendo la puerta.

Simone Kaulitz sonrió ampliamente antes de darle un beso en la mejilla a su hijo y entrar en el caro piso que le regalaron él y su marido cuando decidió trabajar en la empresa. Camino del salón se fue quitando el abrigo de pieles que llevaba y esperó con el en el aire hasta que su hijo se lo recogió de mala gana.

— ¿Qué haces tan pronto levantada? —preguntó Tom algo incómodo.

Su madre siempre le hacía alguna visita inesperada, y no le importaba. Pero ese particular día, deseaba que se fuera cuanto antes, Bill se podía levantar y le daría un ataque al corazón a su madre. Quería contárselo él mismo, no dejar que lo descubriera de esa manera…. ¿y si David había dicho algo?…

—Mamá, ¿qué haces aquí? —preguntó tragando con esfuerzo.

—Habíamos quedado, ¿se te ha olvidado? —preguntó Simone resoplando.

La verdad era que sí, no sabía de qué demonios le hablaba.

—Eres un caso, Tom Kaulitz—riñó Simone a su hijo—Querías que te acompañara a la tienda de música, para elegir el piano que te íbamos a regalar tu padre y yo por tu cumpleaños.

Tom se dio un golpe en la cabeza, ahora lo recordaba. Lo dejó para sus vacaciones, aunque no dijo un día en particular. Y su madre había elegido precisamente ese día, cuando había hecho unos dulces planes…

Simone vio la cara que puso su hijo y supo que ese día no era el indicado. Paseó la mirada por la estancia, arrugando la frente al ver los restos de la cena que había sobre la mesa, más al ver que no eran de una comida sana. ¡Pizza! Su hijo ya no tenía 17 años para ir comiendo esas tonterías…

Escuchó un suspiro procedente del dormitorio y sus ojos se dirigieron a la puerta entre abierta. Desde donde estaba solo veía una larga cabellera morena que caía en cascada por el borde de la cama. Se sonrojó de inmediato, nunca llego a pensar en que podía pillar a su hijo en esa situación…

—Tom, haberme dicho que tenías una chica en la cama antes de dejarme entrar por la puerta—riñó Simone a su hijo.

Se dio la vuelta y recogió de sus manos el abrigo que aún le sostenía y se lo puso de inmediato.

—Llámame cuando quieras que veamos lo del piano—dijo a modo de despedida.

Le dio otro beso en la mejilla y salió del piso suspirando. No era que le importara que su hijo tuviera relaciones sexuales, solo que podía «esconder» mejor a sus amantes. Sabía de sobra que no era Melissa, esa encantadora chica era rubia teñida y hacía tiempo que su hijo no la llevaba a ninguna comida. Se preguntó que había pasado entre ellos, porque de la noche a la mañana le gustaban las morenas de suspiros lánguidos….

&

Una vez que su madre se fue. Tom pudo soltar en un hondo suspiro el aire que había retenido. No se acordaba de que había dejado la puerta de su habitación abierta y por suerte su madre confundió a Bill con una chica.

Sentía que le temblaban las piernas, había estado a punto de pillarle con un chico en la cama. Sentía que tenía que hacer algo para relajarse, y no se le ocurría otra cosa que…

Le dio igual que aún fuera temprano, entró en su habitación con paso decidido y sin mediar palabra levantó a Bill de la cama. Le hizo rodar en ella hasta quedar de espaldas, le cogió en sus brazos llevándose incluso la sábana y se fue directo al baño.

Por el camino Bill fue despertando y esbozó una amplia sonrisa el verle. Pero antes de que dijera nada, Tom ya le había soltado y dejado de pie en medio del baño.

— ¿Qué pasa? —preguntó Bill ahogando un bostezo.

Le había encantado despertarse en sus brazos, pero no entendía nada. Se acomodó mejor la sábana contra su cuerpo mientras le veía manipular la bañera, como abría el grifo del agua y la regulaba hasta dar con la temperatura adecuada. Entonces abrió un frasco de sales de baño que echó en el agua y al momento empezó a hacer espuma.

El baño se llenó de un olor afrutado que Bill inspiró profundamente con los ojos cerrados…

—No te duermas—dijo Tom empujándole suavemente.

Abrió los ojos a tiempo de ver como se quitaba la camiseta. Al momento le entendió y sin decir nada dejó caer la sábana. Le ayudó a desnudarse, bajándole él mismo el pantalón del pijama, “escandalizándose” al ver que debajo no llevaba nada.

—Al agua—ordenó Tom con voz imperiosa.

Se metió él primero y extendió una mano para ayudarle. Bill la cogió encantado y metiéndose en la bañera se sentó cómodamente sobre su regazo. Tom cortó al agua y accionó las burbujas del jacuzzi que había incorporado.

— ¿Estás bien? —preguntó Bill al sentir su urgencia.

Sentía como llevaba sus manos a sus nalgas y se las acariciaba, como su miembro se ponía duro contra su espalda…

—Te necesito—susurró Tom enterrando la cara en su cuello.

Bill ladeó la cabeza para dejarle sitio. Cerró los ojos y separó los labios suspirando. Tom le estaba besando y mordisqueando, lo que le provocó miles de escalofríos. Se movió encima de él, hizo que su espalda se frotara contra su miembro, lo que le arrancó a Tom un profundo gemido.

Siguió moviéndose mientras sentía como le separaba las nalgas y colaba dos dedos en su cuerpo. Cerró los ojos gimiendo por lo bajo mientras se dejaba preparar cada vez más excitado. Llevó una mano abajo y él mismo se tocó para deleite de Tom, que tras apartar las burbujas que le molestaban le podía ver a través del agua.

Cuando se sintió preparado y que Bill también lo estaba, le hizo girar en su regazo para que se diera la vuelta despacio. Bill le ayudó poniendo una pierna a cada lado de su cuerpo, incorporándose lo necesario hasta sentir su erección rozarle la entrada.

Llevó una mano abajo y la dirigió con cuidado. Entonces se fue sentando muy despacio sin apartar los ojos de los de Tom. Bajó del todo y solo entonces los dos suspiraron. Se quedaron un momento quietos mientras que sus respiraciones se normalizaban.

Una vez repuestos, Tom puso las manos sobre las caderas de Bill y le hizo levantarse y volver a bajar. Comenzaron a moverse primero despacio, hasta que la lujuria se apoderó de ellos y pronto el baño se llenó de sus gritos y jadeos.

El agua se desbordaba por el borde de la bañera con sus movimientos, pero no les importaba. En esos momentos se podía terminar el mundo y a ellos les daría igual con tal de no tener que parar…

Sintiendo que estaba a punto de terminar, Bill inclinó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos mientras gemía por sus labios entreabiertos. Tom se inclinó un poco más y puso de nuevo los labios en su cuello. Se aferró a su cintura con ambas manos y con dos fuertes embestidas se derramó en su cuerpo.

Bill lo hizo contra su estómago, tenía las manos entrelazadas tras su cuello, pero le bastó el simple roce del estómago de Tom contra su miembro.

Terminaron los dos a la vez entre jadeos, Tom dejó caer la cabeza sobre el hombro de Bill, y él sobre el de Tom. Se quedaron quietos recuperando el aliento, pensando si lo que acaban de hacer era el amor o solo era sexo…

Continúa…

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por lyra

Escritora del fandom

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