
Fic Slash de lyra
Capítulo 5: Sigo llorando por ti
De rodillas en el suelo y sujetándose su dolorido estómago con una mano Tom trataba de recuperar el aliento. Cerró los ojos pensando que nunca había visto a Bill en ese estado, y menos reaccionar de esa manera, llegando a usar la violencia.
Se puso en pie con esfuerzo y salió de la habitación dando un ligero portazo para que lo oyera su hermano y saliera del baño en el que se había refugiado huyendo de él, pensando que ya había intentado descubrir lo que le pasaba y estaba muy claro que nunca iba a llegar a saber el porqué, viendo que se negaba en rotundo y decía cosas sin sentido.
— ¿Ya se ha levantado?—preguntó Gustav cuando salió al pasillo.
Asintió con la cabeza, todavía era pronto para hablar…y respirar.
— ¿Te encuentras bien?—volvió a preguntar Gustav.
Alzó la mirada y se le quedó mirando, pensando que tal vez él supiera lo que le pasaba a Bill ya que últimamente pasaban mucho tiempo juntos y pudiera ser que con él tuviera esa confianza que estaba más que claro había perdido con él.
— ¿Has notado algo raro en el comportamiento de mi hermano?—preguntó tras coger aire.
—No—contestó Gustav con demasiada rapidez—Quiero decir, que lo veo igual que siempre.
—Pues yo no, y me está empezando a preocupar—dijo Tom muy serio— Pensé que tal vez tú supieras algo, como pasáis tanto tiempo juntos…como ayer por la noche, sin ir más lejos.
— ¿Ayer?—preguntó Gustav poniéndose tenso.
—Sí, le vi salir de tu habitación, y descalzo, para más señas. Me imaginé que tras nuestra pequeña discusión había acudido a ti para desahogarse…en fin—dijo Tom encogiéndose de hombros—Si consigues averiguar que leches le pasa a mi hermano te agradecería que me lo contaras.
Dio media vuelta y se marchó camino de su habitación para terminar de arreglarse, dejando a su amigo en mitad del pasillo meditando en sus palabras.
Bill acudía a él para desahogarse…cuando se sentía mal por su culpa…
“Conmigo no se desahoga…conmigo hace el amor”—pensó Gustav con dolor.
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Escuchó el portazo que dio Tom, pero continuó sin moverse de donde estaba. Sentado en el suelo, apoyando la espalda en la fría puerta como si de esa manera pudiera impedir que la echara a bajo si se lo propusiera.
Se limpió las lágrimas que le resbalan por la mejilla y caían en su regazo, levantándose con esfuerzo y cogiendo una toalla para enrollarla alrededor de su cuerpo.
Decidió comenzar a arreglarse antes de que volvieran a buscarlo. Sin muchos ánimos, cogió la plancha y comenzó a alisar su rebelde pelo, dejándolo liso y lacio, como si no tuviera vida…tal y como se sentía en esos momentos.
Guardó la plancha y respiró hondo para tragarse las lágrimas. Comenzó a maquillarse con esmero, tapando así su tristeza, iluminando sus apagados ojos extiendo una sombra negara sobre ellos.
Tras aplicar rímel a sus pestañas con manos temblorosas dio por finalizado el proceso de transformación. Ya no era un chico débil y asustadizo, se había convertido en el altivo líder de la banda de pop más famosa del mundo en esos momentos.
Descorrió el cerrojo y asomó la cabeza con miedo, suspirando aliviado al ver que fuera no había nadie, pensando que tal vez Tom le había engañado y le estaba esperando. No se encontraba con fuerzas para volver a enfrentarse a él, se sentía como si tuviera fiebre, con miles de escalofríos que le recorrían el cuerpo y le hacían estremecer…
Más al recordar sus palabras…preguntándole que le pasaba, disculpándose, abrazándole…besándole de esa tierna manera…
Cuando le estrechó en sus brazos perdió el control y se dejó llevar, apoyando la cabeza en su pecho y suspirando sin poder evitarlo. Tantas noches soñando con eso mismo y por fin lo había conseguido. Luego le besó tiernamente en la frente y sus ojos se llenaron de lágrimas.
Se llevó una mano a la frente y cerrando los ojos pasó sus dedos por el lugar exacto en donde estuvieron sus suaves labios, recordando cómo le acarició la piel, como su cálido aliento le rozó como si de una suave brisa se tratara…
Abrió los ojos de golpe, riñéndose a sí mismo por recordar tan bien algo que nunca más se iba a volver a repetir.
Dejó caer la toalla y caminó hasta la cómoda, de donde sacó una muda limpia. Se vistió corriendo al ver que solo le quedaban 15 minutos para estar en el hall y reunirse con sus compañeros. No quería ver la cara que le pondría David si se retrasara un solo minuto.
Con la cazadora de la mano y las gafas de sol ya puestas, vio sobre la mesilla las tostadas que le subió Tom. Cogió una y se la fue comiendo de camino al ascensor sin importarle que ya estuviera fría.
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—No sé cómo se las arregla tu hermano para ser el último en bajar—dijo David enojado dirigiéndose al guitarrista.
Tom le ignoró y se acomodó mejor en el cómodo sillón en el que se había dejado caer. De pie a su espalda Gustav no pudo evitar resoplar.
Tom era un idiota, un egoísta por pensar solo en él mismo…estaba ciego porque no veía lo mucho que sufría Bill….siempre triste, buscando el afecto que su hermano le negaba en otras personas.
Como él, que por más que se esforzaba no conseguía hacer que se sintiera bien, lo que le hacía sentirse muy mal a él, por usar su cuerpo de esa manera.
— ¡Por fin!—exclamó David de repente.
Todas las miradas se dirigieron al ascensor que acaba de bajar y del que salió un avergonzado cantante por ser el centro de tantas miradas hostiles.
—Venga, que se nos hace tarde—les apremió David para que se levantasen.
Todos le obedecieron y se pusieron en marcha para enfrentarse al numeroso grupo de fans que les esperaban a la puerta del hotel.
— ¿Estás bien?—preguntó Gustav acercándose al cantante.
—De maravilla—contestó Bill sin mirarle.
Quería preguntarle algo más, pero antes de que pudiera hablar aceleró el paso y salió del hotel, mostrando su mejor sonrisa a esas chicas que se pusieron a gritar en cuanto le vieron.
Todos le imitaron y comenzaron a firmar autógrafos y a hacerse fotos, hasta que 10 minutos después les llamó David y subieron a la furgoneta plateada que les llevaría al estudio donde harían una entrevista y tendrían una sesión de fotos.
Por el camino los hermanos tampoco se dirigieron la palabra, ni siquiera la mirada. Cada uno de ellos miraba por su ventanilla, dándose la espalda, ignorándose.
Más de una vez se giró Gustav en su asiento para tratar de llamar la atención del cantante, de interrogarle con la mirada para asegurarse de que se encontraba bien, pero seguía con la vista fija en la ventanilla, con las gafas de sol bien puestas, ocultando su dolor.
Esperó unos segundos más sin quitarle los ojos de encima, hasta que ocurrió. Vio como temblaba su labio inferior, como se lo mordía con fuerza mientras subía una mano y se frotaba los ojos con cuidado suspirando.
Se giró de nuevo. Ya tenía la respuesta que buscaba, y también muchas ganas de hablar con él a solas, de averiguar de una vez por todas el porqué de su estado, de porque se ofrecía sin esperar nada a cambio.
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Llegaron al estudio y se sentaron en el sofá de la gran sala en la que tendría lugar la entrevista, que transcurrió sin ningún percance por parte de los malhumorados hermanos, que se mostraron fríos y distantes.
Tras agradecerles su paciencia, el periodista dio por finalizada la entrevista y comenzó la sesión de fotos, la primera del día. Se levantaron del sofá y se dirigieron a una esquina en donde una gran cortina roja hacía de improvisado decorado.
Las primeras fotos son de los 4, y luego le siguieron las de ellos solos, para finalizar con la famosa pareja.
Mientras fotografiaban a Gustav, los demás esperaban sentados de nuevo en el sofá, picando de la comida que les habían dejado al lado en una mesa con unos refrescos para que pasasen el rato.
Cogiendo un sándwich, Tom miró a Bill, quien sentado lo más alejado de él miraba la comida y negaba con la cabeza. Se recostó en el sofá pensando que si fueran otras circunstancias ya le estaría tratando de convencer para que comiera algo, más cuando se había saltado el desayuno.
Pero como estaban enfadados y no quería recibir otro codazo decidió pasar del tema y concentrarse en su sándwich.
—Os toca—les llamó David.
Pero los gemelos no se movieron, ni se miraron siquiera. No querían hacerse más fotos juntos, posar uno al lado del otro sonriendo como si se llevaran tan bien como aparentaban.
Solo se movieron cuando David les “suplicó” con voz enérgica que levantasen sus culos del sofá. Se colocaron de cualquier manera ante el fotógrafo, quien les enfocó con su cámara esperando a que sonrieran y cambiasen el gesto.
Decidieron hacerlo para terminar cuanto antes. Las primeras fotos fueron tomadas y cambiaron la pose, quedando Tom detrás de Bill, rozándole el cuello con su aliento, haciendo que se revolviera molesto.
—Por favor, no te muevas—pidió el fotógrafo.
—Lo siento—se disculpó Bill volviendo a su lugar.
Se puso nervioso cuando sintió su aliento, su imaginación echó a volar y ya se lo imaginaba devorándole el cuello a besos.
Tom sintió su nerviosismo y antes de poderse reprimir ya le había puesto una mano en la cintura para tratar de calmarle, lo que consiguió fue el efecto contrario. Bill se puso tenso a su contacto y se llevó una mano a la frente suspirando.
— ¿Estás bien?—preguntó Tom en voz baja.
—Necesito aire—susurró Bill antes de echar a correr.
Todos le miraron sin hacer nada, como atravesaba la sala y se perdía por el pasillo, oyendo como sollozaba por al camino.
—Voy a por él—se ofreció Gustav.
Y echó a correr también, dejando a un pasmado Tom en mitad de la sala que no comprendía que rayos estaba pasando.
—Seguimos contigo solo—dijo el fotógrafo.
—Pero…mi hermano…—balbuceó Tom.
—Está con Gustav—cortó David.
Sabiendo que era mejor darle tiempo, posó ante el fotógrafo pensando que en cuanto acabara con él saldría pitando a ver que le pasaba esa vez a su hermano.
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—Bill….espera…. —llamó Gustav.
Llegó a una ventana y apoyándose en ella dejó de correr, concentrándose en recuperar el aliento que perdió cuando Tom simplemente le rozó la cintura con la punta de los dedos.
— ¿Qué te pasa?—preguntó Gustav suavemente al llegar a su lado.
Antes de que pudiera reaccionar, el cantante se volvió y se echó a sus brazos, escondiendo la cabeza en su pecho y rompiendo a llorar de nuevo. Se quedó sin habla, sin saber qué hacer. Solo estrecharle fuertemente en sus brazos y tratar de consolarle.
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—Ya terminé contigo—anunció el fotógrafo.
—Estupendo—siseó Tom echando a correr.
Abandonó la sala antes de que David se lo impidiera de nuevo, corriendo por el pasillo y buscando a Bill con la mirada. Al llegar a una esquina escuchó unos sollozos ahogados y sabía que son suyos. Frenó su carrera y caminó despacio, con miedo de descubrir la esquina por lo que pudiera ver.
Asomó la cabeza y suspiró al ver como su amigo consolaba a su hermano, que lloraba contra su pecho. No pudo evitar sentirse celoso, incluso tener envidia de no ser él, pero Bill estaba pasando por un mal momento y su mera presencia era el causante de su amargo llanto.
Decidió irse por donde había venido, esperar hasta la noche para hablar muy seriamente con él. Algo en su interior le decía que esa noche alcanzaría una respuesta, fuera la que fuera.
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El llanto cesó al cabo de unos minutos. Se llevó las manos a la cara y se limpió las lágrimas que con certeza sabía que habían estropeado su maquillaje, pero eso no era lo importante.
Levantó la cara y miró con ojos llorosos a ese gran amigo que le había ofrecido su hombro para que llorara sobre él….
Pero eso fue un gran error, pues cuando se quiso dar cuenta le estaba besando de una tierna manera que le hizo gemir y suspirar a la vez.
Continúa…
No daba con el titulo del capitulo, hasta que me acorde de una cancion que escuche esa tarde, de Pignoise:
Cumpliendo condena en esta soledad,
como una sirena que no tiene mar
con los trozos de un espejo
esparcidos por el suelo
sólo queda el reflejo porque sigo vacío sin ti
Sigo llorándote
sigo esperándote
sigo pensando que no tengo remedio sin ti
sigo llorándote
sigo esperándote
sigo llorando por ti
sigo llorando por ti
Ahora que estoy solo
no siento miedo
si me despierto me vuelvo a dormir
Muerto de frio me quemo por dentro
sigo llorando por ti
sigo llorando por ti
Con las uñas de los dedos
arrancadas por los nervios
sólo queda el recuerdo
y me siento vacío sin ti