Promesas rotas 6

Fic Slash de lyra

Capítulo 6: Algo que me ayude a olvidarte

Con el cantante llorando entre sus brazos, cerró los ojos y no pudo evitar sonreír. Eso era lo que siempre había deseado, estrecharle en sus brazos con fuerza y nunca soltarle.

Recordaba con dolor una noche que se lo pidió después de hacer el amor, como le suplicó que se quedara a dormir con él. Pero Bill le rechazó, recordándole con duras palabras que solo le dejaba usar su cuerpo, que solo era sexo…

Que no aspirara a nada más, su corazón ya tenía dueño y él nunca llegaría a rozarlo con los dedos.

Pero en esos momentos le acariciaba el alma. Podía sentirla estremecerse con cada sollozo que salía de sus labios, con cada lágrima que derramaban sus apagados ojos. Podía sentir como a tristeza abandonaba su cuerpo y entraba en el suyo, como el dolor le llegaba a lo más hondo de su corazón.

Sin dejar de frotarle la espalda, abrió los ojos cuando le sintió dejar de llorar y le vio alzar la cabeza, mirarle con los ojos llenos de lágrimas y los labios ligeramente separados.

Eso fue su perdición. Siempre le habían gustado sus carnosos labios, por donde salía esa dulce voz que le hacía estremecer cada vez que la oía.

Sin dejar de mirarlos, bajó las manos por su espalda hasta cogerle por la cintura con suavidad mientras se iba acercando a sus labios, poniendo los suyos encima para comenzar a besarle con suavidad, entrando poco a poco en esa cálida boca que no hacía nada para impedirlo, solo separar más los labios.

Comenzó a frotar la lengua contra la suya, sonriendo cuando le escuchó soltar un suspiro seguido de un gemido. Entonces subió una mano desde la cintura hasta su nuca, atrayéndole más para hacer ese beso más profundo mientras que la mano que continuaba en su cintura le aferraba con fuerza y comenzaba a frotarle contra su entrepierna.

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Perdido en sus emociones, cansado de llorar por su hermano, Bill no vio las intenciones del batería hasta que fue demasiado tarde. Separó los labios por instinto cuando su aliento se los rozó, cerrando los ojos cuando se frotó contra su lengua, lo que le hizo suspirar de resignación y gemir de placer.

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Resignación porque era su primer beso…porque se lo estaba dando la persona equivocada…

Abrió los ojos de golpe cuando sintió que le besaba más profundamente y le hizo frotarse contra su entrepierna. Ahogó una protesta contra sus labios y apoyando las manos en su pecho logró separarse con esfuerzo.

Se le quedó mirando mientras jadeaba para recuperar el aliento, llevándose una mano a los labios y comenzando a sollozar de nuevo.

—Bill…—llamó Gustav en voz baja dando un paso.

Pero se detuvo cuando vio que se alejaba de su lado con el miedo asomado a sus llorosos ojos. Vio que separa los labios, que trataba de decirle algo…pero no le salían las palabras, solo más sollozos.

—Lo siento—se disculpó a punto de llorar él también.

Sin dejar de acariciarse los labios Bill dio media vuelta y echó a correr de nuevo, encontrando el baño y encerrándose dentro, apoyando la espalda contra la pared, dejándose caer al suelo, levantado las rodillas, abrazándolas y enterrando la cara en los brazos rompió a llorar con desconsuelo.

Ya no tenía que tratar de olvidar a Tom, ahora también estaba Gustav. No podía volver a recurrir a él, a pesar de que era el único que se preocupaba por sus sentimientos, que trataba de averiguar el porqué de su llanto, que le consolaba en vano…

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—Si tu hermano se digna a aparecer tal vez terminaríamos algún día la sesión de fotos—dijo David a Tom cuando regresa a la sala.

—Se siente mal…se saltó el desayuno—le excusó Tom—Y no hace falta que hables en ese tono…no me gusta la manera en la que tratas a Bill, más cuando no se siente bien.

David se le quedó mirando con una sonrisa fea en los labios, pensando en lo iluso que era. No sabía la manera en la que trataba a Bill cuando era desdichado, lo mucho que disfrutaba cuando acudía en busca de su compañía todas las veces que se encontraba a punto de derrumbarse…como le levantaba el ánimo con un par de embestidas bien dadas…

— ¿Ocurre algo?—preguntó Tom molesto por la forma en la que le estaba mirando.

—Nada…nada—contestó David sin dejar de sonreír.

Sin creer sus palabras Tom volvió a sentarse en el sofá mientras Georg posaba ante el fotógrafo, sin ver la mirada de cómplice que se dirigían él y el productor.

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Apoyando la frente contra el frío cristal de la ventana Gustav se iba recuperando poco a poco del beso mientras ponía en orden sus pensamientos. Había sido rechazado…de nuevo.

No sabía que más hacer para que el cantante se fijara solo en él, que olvidara a quien le estuviera haciendo tanto daño y solo tuviera ojos para él, para ese cariño que trataba de darle todas las noches que acudía a él pero que desechaba negando con la cabeza, sin usar las palabras, sin explicar el porqué de su llanto.

Tragando sus lágrimas, respiró hondo y decidió volver antes de que le echasen en falta.

Entró en la sala y no le quedó más remedio que sentársela lado del guitarrista, quien le miraba con una extraña expresión en la cara.

— ¿Se encuentra mejor Bill?—preguntó Tom preocupado.

— ¡Y yo que sé!—contestó Gustav de malas maneras.

Porque era verdad. No sabía si alguna vez se iba a encontrar bien o iba a caer más bajo si era posible. Dejar que los demás disfrutaran de su cuerpo….no lograba entenderlo… ¿tan desesperado estaba? ¿Tan falto de cariño?

Tom miró a su compañero sin entender el porqué de su enfado, viendo cómo se levantaba de golpe y cogiendo la bolsa de mano de Bill salía de la sala de nuevo.

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Pensando en que iba a necesitar retocarse el maquillaje, decidió dejar a un lado sus sentimientos. Sabía que lo encontraría en el baño y hacia el se dirigió.

Se paró ante la puerta y se quedó escuchando atentamente. Le llegaban unos sollozos ahogados que le hicieron estremecerse. Se mordió los labios al escucharlos, sabía que eran por su culpa, por haberle besado cuando sabía que no debía hacerlo, cuando desde la primera noche le dejó bien claro que solo sería sexo.

Cogió aire y levantando una mano llamó suavemente, escuchando como los sollozos terminaban de golpe y una persona se levantaba al otro lado de la puerta.

—Ahora algo—susurró el cantante con la voz tomada.

—Soy yo…te he traído tu bolsa—dijo Gustav en voz alta.

Escuchó como descorría le cerrojo y la puerta se abrió lo justo para que se la pasase sin que le viera la cara. Se la tendió y el cantante la cogió cerrando la puerta de nuevo.

—No tengas prisa….tómate tu tiempo—murmuró Gustav antes de irse.

Bill asintió con la cabeza dentro del baño. Eso era justo lo que estaba haciendo. Tomarse su tiempo antes de dejar salir sus sentimientos…aunque le llevara toda su maldita vida.

Puso la bolsa en el lavabo y sacó el neceser con el que tras lavarse la cara volvió a maquillarse de nuevo.

Terminó y salió del baño dispuesto a terminar esa maldita sesión de fotos.

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—Vamos, que ya te toca—gruñó David al verle entrar.

Dejó la bolsa en el suelo y ocupó el lugar que le dejó Georg sonriendo. Cogió aire profundamente y posó ante el fotógrafo desterrando en el fondo de su mente todos los dolorosos recuerdos como hacía siempre…incluyendo ese fantástico beso…

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La sesión de fotos terminó y regresaron al hotel para descansar antes de la siguiente y comer. Con la verdadera excusa de que le dolía la cabeza, el cantante se encerró en su habitación, donde pidió un ligero almuerzo que apenas tocó.

Tumbado en la cama con los ojos cerrados trataba de no pensar en nada, en concentrarse en su respiración y así poder dormir un poco. Pero por más que se esforzaba no lograba sacarse de la cabeza la tierna manera en la que Tom le abrazó y con qué dulzura le besó en la frente.

Pero un beso le recordó otro y gimió al recordar el que le dio Gustav. ¿Por qué lo hizo? ¿Qué le impulsó a ello? ¿Es que….se estaba enamorando de él?

Abrió los ojos de golpe. Estaba más loco de lo que pensaba. Primero por enamorarse de la persona equivocad y luego por pensar que había alguien que creía que él era especial…que necesitaba amor en su vida y se lo quería dar…

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Tras comer y descansar una hora, subieron de nuevo a la furgoneta plateada, rumbo de la siguiente sesión de fotos. Esa era más cortita y la hicieron más animada cuando David les dio la sorpresa de que tras ella iban a ir a una fiesta.

Regresaron al hotel y se cambiaron de ropa ilusionados, hacía mucho desde la última fiesta la que acudieron, casi todas tras un concierto agotador de la que no podían disfrutar tanto como quisieran.

Fueron recogidos por una limusina que les llevó a local en donde se celebraba. Sonrieron en sus asientos al ver la gente allí congregada, la mayoría esperando solo por ellos. Y no les defraudaron.

Bajaron del coche y enseguida se pusieron a firmar autógrafos y hacerse fotos con sus encantadas fans, teniendo unos minutos para atender a la prensa hasta que David les hizo una señal para que entrasen.

Una vez dentro se dirigieron al reservado que les habían preparado y pidieron sus bebidas a la emocionada camarera que les atendió. Mientras esperaban sentados en un amplio sofá observaban el panorama y disfrutaban de la música, siendo Tom el primero en desaparecer cuando encontró a la chica perfecta para pasar la velada.

Bill no pudo evitar seguirle con la mirada, ver como se acercaba a una desconocida y sin mediar palabra la besaba en los labios con descaro.

—Capullo—gruñó en voz alta sin poder contenerse.

— ¿Cómo dices?—preguntó Georg girándose.

—Que me aburro—rectificó Bill levantándose.

Se acercó a la barra y pidió una bebida nueva y más fuerte esa vez. No se conformaría con una simple cerveza, necesitaba olvidar a Tom una vez más y esa era la mejor manera.

Sonrió ampliamente cuando el camarero se la sirvió a pesar de que sabía con certeza que era menor de edad, pero ser una estrella famosa le daba ciertos privilegios. Se la tomó en dos tragos y levantando un dedo pidió otra más generosa.

Con ella en la mano se giró en la barra y mientras se la bebía más despacio no dejaba de observar a Tom, como cogía a la chica por la cintura y la hacía girar al compás de la música, para apoderarse de nuevo de sus labios.

— ¡Joder!—exclamó furioso.

Sabía que lo hacía a posta, porque le podía ver y por eso no se cortaba. Comenzó a sentirse mal, y no era por la bebida. Era por una inquietud que tenía que solucionar en esos mismos momentos.

Apuró la bebida y dejándola de golpe sobre la barra comenzó a caminar entre la gente mientras se limpiaba los labios con el dorso de la mano.

Sus ojos se dirigieron al reservado en donde sus amigos charlaban animadamente con unas chicas. Enseguida negó con la cabeza, eso no es lo que necesitaba en esos momentos. Sabía cuál es la persona adecuada, y que no era ni el indiferente Georg ni el cariñoso Gustav.

Necesitaba a alguien que le hiciera olvidar a Tom de una manera más….salvaje….que le hiciera olvidar ese amor que le negaba…

Enseguida lo localizó en otro de los reservados y hacia el se encaminó, pasando por la pista de baile y tropezando sin querer con Tom.

— ¡Buscaos un hotel!—exclamó con rabia siguiendo su camino.

Llegó hasta donde se encontraba el productor y se paró ante él, solo se le quedó mirando sin decir nada, viendo como dejaba de hablar con las personas con las que estaba y se dirigía hacia él con una gran sonrisa en los labios.

Continúa…

Gracias por la visita.

por lyra

Escritora del fandom

Un comentario en «Promesas rotas 6»

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