Estoy de regreso.

Capitulo 2: Prosigue

Aquella mañana Bill no se había tomado la molestia de despertar a Tom, eso sí que era nuevo para el rastudo, bajo a desayunar y dirigirse a la escuela, pero para su sorpresa Bill tampoco se encontraba desayunando.

Salió para subir al autobús que ya lo esperaba frente a su casa, subió y ahí estaban Gustav y Georg.

-Hola Tom ¿y Bill?- pregunto Gustav mirando a su amigo.

– No lo sé esta vez ni siquiera me despertó como de costumbre, ni desayuno conmigo.- hizo una pequeña mueca- tal vez fue a la escuela caminando, llegaremos antes.

-Qué extraño no pero bueno ya lo veremos en la escuela- dijo Georg pasando sus dedos entre su cabello.

– por cierto como vas con esa chica de melena castaña- pregunto Gustav a su amigo.

– muy bien es una chica magnifica me quiere y yo a ella.- contesto con una gran sonrisa.- nos complementamos muy bien, no es como aquellas resbalosa que solo se acercaban a mí por sexo.

– ¿y tú está seguro que no estas con ella solo por sexo?- pregunto Gustav.

-qué te pasa voy enserio esta vez, no es así.- exclamo

– bueno ya tranquilo y ¿que pasara con Bill?- pregunto Georg con seriedad.

-¿Qué hay con él?- pregunto Tom

-No pues nada solo que ustedes pasan mucho tiempo juntos ¿no se sentirá solo?

-sí, ya sabes tú siempre has sido su salvación, quien lo saca de sus apuros.- dijo Gustav y Georg le dio la razón.

– No veo que tenga problemas con que yo tenga novia, además algún día tendremos que escoger caminos separados y ya va siendo momento para que Bill busque el suyo.

La verdad es que Tom creía que Bill podría solo ya era momento de que se independizara digámoslo así era momento de que el menor fuera más fuerte y se alejara del mayor, es verdad que era triste después de recordar todo lo que pasaron de niños, todas la bromas que hicieron, sus juegos, sus peleas sin chiste, tenían que separarse vivir sus propias experiencias buscar sus rumbos, así tenía que ser no podían estar por siempre juntos.

-bueno solo esperemos que cumplas tu palabra y tú de ver con la banda.

-jajaja vale chicos tienen mi palabra ya les dije.- contesto Tom.

Los chico entablaron otra conversación mientras que Tom mensajeaba a su novia, el camino había sido tranquilo al llegar Tom se sentó en su pupitre esperando a su hermano, no para reclamarle el por qué no lo había despertado como siempre solo quería ver que este llegara con bien a la escuela.

Después de un rato Bill por fin apareció pero tenía una apariencia rara, caminaba desganado un tanto pensativo al compás de sus pasos arrastraba lo que se pudiera decir eran sentimientos revueltos, su rostro estaba totalmente dañado, esto hizo que Tom se levantara de golpe de su asiento y se acercó a él cuando Bill ya se había sentado.

-¿Qué diablos, te paso?- Pregunto Tom al mismo tiempo tocando el rostro de su hermano.

-A esto ja, no es nada, he escuchado que a las chicas le gustan los hombres con cicatrices en el rostro ¿te gusta?- Bill respondió sarcásticamente dando una sonrisa fingida

-Eso no es gracioso Bill vamos a curarte eso y me dirás quién te hizo esto- exclamo y tomo su mano para hacerlo parar de su asiento.

-Pensé que sí lo era- le dijo con un tono de seriedad, y soltando de su mano.- no necesito curarme estoy bien.

-vamos Bill no puedes seguir enojado, tu sabes que siempre serás mi hermano y nada nos separara.

-Ahora me sales con eso, lo dices para tu conveniencia, primero me hablas así, después me dices que es más importante tu novia y luego quieres que estemos como si nada hubiese pasado-le dije entre lágrimas y gritos- estoy harto, si crees que nada nos separa estas equivocado.

-¿Qué, no entiendo?- respondió confundido.

-sabes que olvídalo-no dije más simplemente era imposible y yo no quería discutir.

El silencio se apodero del ambiente, ya no había más de que hablar así que Tom regreso a su asiento dándole espacio a su gemelo.

La hora del almuerzo había llegado como siempre Tom se dirigió a donde se encontraría con Estefany, llego al lugar donde ella ya lo esperaba sentada bajo un árbol que hacia sobra lo cual era excelente pues había un sol que quemaba horrible.

-hola- Tom se acercó y la beso.

– hola amor ¿qué tal?- le pregunto con una sonrisa.

-No muy bien ¿y tú?-contesto con un tono de cansancio

Tom se recostó en las piernas de la chica y cerro levemente sus ojos.

-Oh eso no suena bien cuéntame todo cariño.- fingió no saber nada pero ella quería saber qué era lo que Bill le había dicho

-Mi hermano Bill, algo le paso llego totalmente golpeado, y lo que más me sorprende es como aun podía asistir a clase- contesto preocupado.

– aaa pobre chico y tú qué hiciste ¿lo curaste o algo?- espero la respuesta de Tom

– no me dejo me evadió y cuando pregunte quien había sido tampoco contesto estoy algo preocupado por él.- contesto sin animo- siento que le estoy fallando como hermano, no estoy para protegerlo, o para cuando él me necesita.

-eso no es verdad tú has hecho muchas cosas por Bill que no lo vea es otra cosa y no tienes culpa de nada- contesto con enfado.- no mereces sentirte así.

-Supongo que tienes razón, me gusta hablar contigo porque me comprendes y me escuchas te quiero.- contesto Tom

Toda la tarde la pasaron hablando de muchas cosas diferentes, como cualquier pareja de novios.

Esa noche Bill no apareció en casa y tampoco lo vio durante la tarde, Simone le comento a Tom que su hermanos no llegaría a dormir que no lo esperara que mañana asistiría a clases, le pidió a su hijo que le avisara si Bill acudía a clases, el rastudo asintió.

Tom se disponía a dormir pero sus pensamientos lo invadían no lo dejaban, lo consumían poco a poco, daba muchas vueltas en la cama, estando en la orilla y sin poder sostenerse callo dándose un buen golpe, resistiendo las ganas de llorar se puso de pie tocando la cabeza que fue la que recibió el golpe más fuerte, se sentó en la orilla de la cama, miro aquel espejo frente a él tratando de encontrar su reflejo pero no era así solo podía ver a Bill, sintió miedo y sabía que ese mismo miedo no solo se apoderaba del sino de su hermano podía sentirlo si sabía que no estaba bien pero simplemente lo ignoro, simplemente mañana seria otro día.

La mañana siguiente, Tom se levantó temprano para tomarse su tiempo, en arreglarse y esas cosa, desayuno y vio la televisión por un buen rato los programas matutinos sí que eran aburridos, practico un poco en sus instrumentos pues hace mucho no tocaba, ya llegándose la hora para acudir a su colegio se arregló y acomodo su mochila.

El autobús llego y subió y se sentó como siempre cerca de los G’s había sido un transcurso muy tranquilo nadie hablo todos metido en sus pensamientos, Gustav se dispuso a preguntar.

-Oye Tom.- dijo el chico sin obtener respuesta- ¿Tom? – esta vez le toco el hombro para que este volteara.

– ¿EHH?- volteo quitándose el audífono.

-este sábado ensayaremos; necesitamos practicar, o si no esta banda no llegara a ningún lado- dijo Gustav.- ya sabes tenemos proyectos para el próximo mes y si no, nos preparamos, no podremos tomarlos y seremos un asco.

-mmmm le preguntare a Bill si puede ¿te parece si en la escuela lo discutimos ya cuando este él?- pregunto Tom levantando la ceja.

-Me parece perfecto.- respondió Gustav acomodándose en su asiento.

&

Cuando llegaron Tom camino solo, Gustav y Georg tomaron otra dirección; esos dos algo escondía, pensó el rastudo, pero no quería saber de qué se trataba tal vez era algo intimo que no quería saber. Llego a su aula y observo para ver si encontraba aquel ojo marrones tan iguales a los suyos, cabello negro un tanto alborotado y rasgos finos. Lo encontró y se acercó a él.

-¡Hola guapetón!- sonrió Tom llamando la atención de su gemelo.

– JA Hola Tom ¿a que se debe tu felicidad?- pregunto Bill con una bella sonrisa.- hace mucho que no me hablabas así.

-nada, nada solamente extrañaba a mi igual, a mi otra mitad.- respondió Tom sentándose en el pupitre de al lado.- toma te lo envía mamá.- saco de su bolsillo dinero y se lo entrego a Bill.

– Ya me hacía falta.- lo tomo y dio una sonrisa a su hermano.- gracias Tommy.

– de nada hermano. Y dime ya regresaras a dormir a casa.- pregunto Tom dibujando con su dedo en la madera de la mesilla.- la mañana es triste sin ti.

– hay Tom jajajaja no me engañas, eres flojo y quieres que yo te haga el desayuno y sea tu alarma verdad- sonrió Bill.- hoy regreso a casa no te preocupes.

– está bien hermano.- dijo el más grande de los gemelos.

El silencio se apodero del momento.

-mmm los chicos me preguntaron si este fin ensayaríamos?- volteo a ver Bill esperando una respuesta- dicen que nuestro proyecto se acerca y necesitamos practicar más.

– vale el sábado ensayamos, ¿pero Tom no llevaras Estefany verdad?- Bill miro hacia el piso para no ver a Tom a los ojos.

– no, creo que me distraería y los chicos se enojarían conmigo.- dijo Tom- porque la pregunta Bill.

-no es nada, es por la misma razón evitar problemas entre los chicos.- giro su cabeza para mirar hacia el gran ventanal.- no te parece que es una hermosa mañana- su rostro se ilumino y una pequeña sonrisa apareció.

-oh! Es muy hermosa la verdad.- sonrió para su hermano.- sabes que también es hermosa…

-mmmm no ¿Qué es?- siguió mirando aquella ventana.

-Tu sonrisa.- agacho la mirada y un pequeño sonrojo apareció.

Bill volteo a ver a su hermano con rostro de sorpresa, sí que su hermano sabía cómo hacer para que su corazón se acelerara, el pelinegro se sonrojo era realmente lindo contemplar a su hermano aquella pieza que era parte de su vida y su complemento simplemente no pediría otra cosa que volver a estar cerca de él, si volviera a nacer.

Tom al recuperar su color natural del rostro volteo para observar a Bill que lo miraba, el pelinegro aparto su rostro volviendo a fijar la vista al gran paisaje que le regalaba aquella ventana.

-Oye Bill quería preguntarte algo…- su voz empezó a temblar.

– claro Tom que se te ofrece.- respondió Bill.

-pues estaba pensando, en llevar a Estefany a casa para que Simone y tú la conozcan.- miro con seriedad a su gemelo.

Bill abrió totalmente los ojos en señal de sorpresa y miedo, su pesadilla ahora iba a ser formalmente reconocida por su madre y por él, un escalofrió recorrió su cuerpo y empezaba a tener miedo, pero no dejo que su hermano se diera cuenta.

-¿Y la pregunta?- respondió Bill

-¿Qué te parece la idea?- Tom miraba a su gemelo esperando una respuesta.

-Has lo que quieras, a mi esa decisión no me concierne.- el pelinegro sonrió.

Entro uno de los directivos al salón y todos se acomodaron en su lugar, excepto los G’s ellos aún no daban señales de vida desde que se separaron de Tom; todos atentos a el maestro que estaba enfrente de ellos un hombre joven, su rostro era hermoso, un cuerpo delgado pero trabajado si estaba marcado se notaba por el vestuario que era ajustado, realmente guapo, una piel blanca, unos pequeños ojos color gris; el recado era que la mitad de la clases serian suspendidas solo tomarían las ultimas.

Todos decidieron salir a pasear por los campos de su escuela, Bill también pero antes paso por la cafetería a comprar una leche con chocolate.

Caminaba por ahí muy tranquilo era un día magnifico, pensaba él, pero maldita mala suerte tropezó. Haciendo derramar la leche por todos lados al levantarse alguien sujeto sus brazos y otro más sus piernas, en aquel momento odiaba ser demasiado delgado, pataleo hizo lo que pudo para soltarse pero no pudo.

&

Al despertar, sintió pesadez en su cuerpo y mucho dolor se tocó el estómago que era el que más le dolía; como pudo se levantó y camino a la entrada del colegio estaba solo, tal vez había permanecido demasiado tiempo inconsciente camino por el gran pasillo con el dolor de aquellos golpes recibidos.

-¡vaya mierda!- maldijo Bill al encontrarse con las primeras escalera, como haría para llegar a su aula que estaba en el cuarto piso.

Como pudo comenzó a subir tomando gran fuerza de su cuerpo para llegar, en el primer pasillo reinaba el silencio, las aulas vacías. Llego a las escaleras que llegaban al tercer piso; ya solo faltaba uno para por fin llegar a su destino aguantando las ganas de llorar por aquel dolor en el tercer piso se escuchaban a los profesores dar clase, todos apuntaban lo que el profesor indicaba nadie se percató del Bill.

Ya en el cuarto piso llego a su aula y como pudo abrió la puerta la clase estaba tranquila pero al abrir la puerta hizo un gran ruido, todos lo voltearon a ver y el primero en correr para agarrarlo fue Tom, él chico estaba asustado. Bill se sentó en su pupitre con ayuda de su gemelo.

-Bi… em Bill- Tom no encontraba palabra que decir -¿Que te paso? – tembloroso tocaba a su pequeño hermano en las pequeñas heridas de su rostro.

– no, no lo sé- dijo tratando de recordar algo, pero nada venía a su mente.- solo recuerdo que en el descanso caminaba por los patios traseros de la escuela y dos personas sujetándome, pero no pude ver quiénes eran.

Y era verdad lo habían tomado desprevenido todo fue tan rápido que el pelinegro no pudo reaccionar, ni poner al cien sus sentidos.

-estas seguro de no saber quién fue, ni recordar nada -dijo Georg también acercándose al chico.

– no y lo digo enserio.- dijo Bill quejándose por el dolor y con dificultada para respirar.

– ¡deberías ir a enfermería!- dijo el profesor.

-sí, está bien- Tom lo sujeto para salir del aula.

Caminaron hacia la salida del aula, todos los miraban. Al cerrar la puerta comenzaron a murmurar, Tom tomaba con fuerza a su hermano, Bill, estaba realmente débil temblaba mucho.

La enfermería se encontraba hasta el fondo del pasillo para desgracia de los gemelos.

De camino a la enfermería no cruzaron palabras, al llegar Tom recostó a su hermano en una de las camillas para que descansara y el buscaría a la enfermera.

-Vamos Bill, despierta.- movió un poco al chico para que despertara.- Es hora de checarte.

Bill abrió un ojo buscando a la persona que le hablaba, se trataba de la enfermera de unos 24 años de edad; su nombre era Julieth, era de complexión delgada, ojos grandes, su cabello era claro al igual que su piel, un rostro bien cuidado y un excelente olor corporal era lo que podía distinguir Bill. La enfermera le sonreía sinceramente.

-levántate jovencito- observo a Bill de pies a cabeza.- y bien ¿cuáles son tus molestias?

-quería que revisara su cuerpo- interrumpió Tom- tuvo una pelea y pues usted ya sabe.

-Okey joven Kaulitz- anotaba la enfermera en una tablilla los datos del chico.- levántate la camisa- indico Julieth.

– Está bien- tembló el más joven de los gemelos y se ruborizo más que nada porque Tom estaba presente y vería sus heridas.

Coloco sus manos en la orilla de su camisa y se la quitó y dejo al desnudo su torso pálido y no tan marcado.

-Bien recuéstate.- ordeno Julieth- tocare y me dirás si te duele o no.

Bill asintió recostándose en la cama.

-¡Aquí! ¿Duele?- comenzó tocando parte del estómago.

-Solo un poco. -­contesto

– y aquí.- acomodo sus dedos al lado de sus costillas.

-AUCH!- de quejo al parecer el toque no había sido fuerte pero para él era como so lo volvieran a golpear.

-Okey y aquí- siguió tocando en varias partes de su cuerpo.

Bill asentía o negaba en si dolía o no.

-Bien, por ahora recomiendo que descanses.- comento la enfermera apuntando en su tablilla- te are un aviso médico para que entregues a tus profesores cuando decidas regresar a clase y te encuentres mejor. En caso de sentir dolor o molestias mayores, recomiendo que acudas a un hospital, por ahora solo te daré esta receta con medicamentos que tomaras para la inflamación y el dolor- respondió con una sonrisa entregándole los papeles.- ahora pueden retirarse a casa y Tom cuide de su hermano.

-si enfermera.- el rastudo recogió las cosas de su hermano y lo ayudo a ponerse la playera.- vamos Bill.

Cogieron un taxi para regresar a casa. Bill se recostó en los pies de su hermano y se quedó dormido, por su parte Tom acaricio su cabello y rostro.

El recorrido fue tranquilo, al llegar Tom despertó a su hermano y pago el taxi, caminaron a la entrada y abrieron la puerta. Tom no soltó para nada a su hermano y lo acompaño hasta su habitación para que siguiera descansando.

Bajo para prepararle algo de comer para él y su gemelo, puso un poco de música para ambientarse y hacer bien sus labores.

Por la noche llego Simone, la cena estaba listan, Tom y Bill ya estaban en la mesa.

Simone se asustó cuando vio a Bill (no es como si le hubieran desfigurado la cara pero las madres siempre exageran)

-Cariño ¿Qué te paso?- acaricio el rostro de Bill con cariño,

– Nada mami, solo me pelé- dijo él pelinegro tocando la mano de su madre para que se tranquilizara- por ahora hay que cenar.

Simone se sentó en la mesa cenaron juntos y hablaron de muchas cosas y rieron de muchas otras. Era el momento que Bill más amaba podían convivir tranquilamente, tenía mucha confianza en ellos y los quería mucho. El pelinegro no se quería mover ni levantar de la mesa si no su madre se daría cuenta de que realmente estaba herido. Cuando terminaron Simone y Tom levantaron sus platos pero Bill no lo hizo.

-Simone por que no va a ducharse y yo termino de recoger aquí.- recomendó Tom

– buena idea hijo.- le acaricio el cabello- hasta mañana mis pequeños.

En cuanto Simone subió el pelinegro se levantó, con ayuda de su igual.

-¿Quieres tomar una ducha?- le pregunto a su hermano.

-Sí.-lo sostuvo del brazo- pero ayúdame a subir, por favor.

Ya estando en el baño, Tom le acerco su ropa y su toalla. Al ver que Bill batalla para desvestirse, opto por desvestirlo él, se acercó y comenzó con su playera, teniéndolo enfrente y sintiendo su respiración Bill se puso nervioso, su cara se tornó roja y comenzó a temblar. Tom lo ignoro y siguió con lo suyo, desabrocho su pantalón y bajo la cremallera, valla que los pantalones de Bill eran ajustados se podía sentir todo, cuando iba a quitarle el bóxer el pelinegro lo detuvo.

-yo puedo.- le dijo a su hermano.

-solo siéntate- ordeno Tom

Bill obedeció, y al mismo tiempo se maldecía.

-¡por favor! Tom puedo solo- suplico él chico

El pelinegro se preguntaba si estaba siendo infantil por algo tan insignificante como eso, no es como si Tom estuviera siendo algo inadecuado, pero es que lo que no quería era depender de él.

Tom se levantó y salió del baño. Bill suspiro y prosiguió como pudo. Al terminar de bañarse Tom ya lo esperaba afuera para ver cómo estaba. Cuando el pelinegro lo vio no pudo evitar sonrojarse por su comportamiento.

Continuará…

lo siento mucho si el capitulo es corto, pero eh cambiado muchas cosas.

espero les haya sido de su agrado el capitulo, cualquier duda, comentario etc es bien recibido a excepcion de los insultos.

por Ian monserrat

Escritora del Fandom

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