Bueno chicos aqui les traigo nuevo capitulo espero lo disfruten un mega abrazo.

Capitulo 6: Save Me

Pov Bill

Había pasado ya bastante tiempo, ahora cursaba el último semestre de bachillerato, estaba por elegir una carrera y sobre todo en qué universidad iba a estar.

También cuales serían mis prioridades de ahora en adelante.

Quiero buscar otros caminos e irme lejos; en todo este tiempo mi fiel amiga Mei me estuvo motivando para seguir. Estefany nunca me dejo en paz, ni mucho menos ahora, pero he podido seguir sin mucho problema; creo que siempre fui y seré su distracción en lo que queda de semestre.

El abuso cada vez era más grande, al parecer no solo era acosado en la escuela, sino también en cualquier momento que me topara a toda la bolita por la calle; claro que eso mi mejor amiga y nadie más lo sabía.

Las cosas con mi hermano tampoco estuvieron yendo bien; cada vez nos alejábamos más, ya ni siquiera un hola nos dirigíamos, ni tampoco me preocupaba por levantarlo; pero al parecer el no tenían ningún problema con ello.

Por otra parte Estefany iba por el muy temprano y desayunaban juntos, para ese entonces yo ya iba camino a casa de Mei.

Juro que no sé qué haría sin ella, ahora mismo me dirijo a su casa; mientras camino aprecio el frio clima, el viento sopla con gran fuerza y hace que mi cabello sea rebelde y revoloteé por doquier, entrecerré los ojos para poder ver a través de la neblina. Siendo tan temprano había movimiento en las calles, todo muy ajetreado, pero el color grisáceo del cielo me transmite tranquilidad; adoro los días de lluvia, me da fuerza, porque sé que después de una tormenta habrá un cielo azul… Aunque la tormenta en mi interior aun no acaba.

He guardado mis manos dentro de mi gabardina y me he colocado los audífonos.

Al llegar a la casa de mi amiga, ella ya me espera fuera y me saluda desde la lejanía con su sonrisa radiante.

Ella nunca me ha platicado de su madre, en realidad no sé si tenga una; y era cierto de que nadie estaba en casa, por lo que yo le hacía compañía a diario, me la pasaba más en su casa que en la mía puesto que ahí nadie me esperaba. Conocí una vez a su padre pero solo nos presentamos por que el señor tenía que salir de viaje ese día.

-Hola Bill- me saludó con un abrazo y un beso, a los que yo respondí.

-Hola Mei, ¿Qué tal pasaste la noche?- caminamos hacia la acera para ir a la escuela; el Bus pasaba por nosotros, pero hoy era más temprano de lo habitual, por lo que decidimos caminar.

-Muy bien, siempre los rayos y truenos me arrullan en la noche, ¿Qué tal la tuya?- me miró y me dió una sonrisa tierna.

-Pues la verdad que la pase mal, yo no puedo dormir con tormentas por la noche- miré al cielo y respiré profundo -Amo la noche, pero daría todo porque no oscureciera con un cielo así, detesto las tormentas.

Mei me observó, y luego se giró para mirar al cielo junto conmigo.

-Si odias las tormentas, ¿por qué te gusta el cielo gris?- me preguntó y yo la miré.

-Lo sé, es irónico, tengo miedo a las tormentas desde que era un crio. Y no solo les tengo miedo por los ruidos que hace, si no lo que pueden traer consigo.- miré al piso -Pero siempre he pensado que después de una tormenta sale un cielo azul, y éste marca el comienzo de un nuevo día.

-Bueno, tienes razón- seguimos un rato más en silencio, absortos en nuestros propios pensamientos. Mei dió un suspiro captando mi atención.

-¿Ya decidiste a que universidad te iras?

-Me iré de aquí, tal vez estudie en Berlín, ¿y tú?

-Bueno, yo aún no lo sé, pero si hay espacio en tu pequeña maleta yo me apunto.

-Claro que sí, siempre habrá espacio para ti.

-Además, creo que nos sería más fácil si encontramos un lugar por el cual vivir los dos juntos, ya que la renta sería menos.- se notaba la emoción en su voz; tal vez, al igual que yo, alejarse de su única familia que era su padre, sería lo mejor, empezar de cero por ella misma- Tal vez al principio mi padre nos pueda ayudar con algo, pero ya después tendríamos que buscar por nuestro lado.

-Lo sé, supongo que también Simone me ayudaría con algo.

Después de una larga caminata y una conversación agradable, llegamos al colegio.

Los pasillos estaban medio vacíos, primera semana del mes y todos parecían zombies, caminaban de aquí para allá con una energía que contagiaba a cualquiera. Por ser de las primeras semanas teníamos exámenes de repaso, nada del otro mundo.

Entramos a nuestra aula y mi amiga se sentó a mi lado, como siempre; saqué mis apuntes y repasé un poco.

Miré en dirección a la puerta, y en ese mismo instante, entró mi hermano; como siempre, con una sonrisa en el rostro. Yo sentí celos, y no de la causa de su sonrisa, si no de que a mí ya no me sonreía así.

Lo estaba perdiendo y de la peor forma; se me estaba escapado de las manos y cada vez lo sentía menos, ya no estaba más aquello que nos hacía especiales; ya no había un vínculo, señales secretas, pensamientos mutuos, nada de nada… Y eso me dolía.

Tal vez él no lo veía de la misma forma que yo lo hacía, tal vez yo estaba siendo exagerado y así tenía que ser.

Me estaba sofocando yo solo con tantos pensamientos absurdos; era momento de cerrar este ciclo, y lo tenía que hacer por mí.

La maestra llegó y la clase comenzó. Ya todos en sus lugares, prestaban atención a lo que la maestra decía, nos repartió las hojas de los exámenes y todos pusieron su concentración en ellos.

Eran graciosas las caras de cada uno de mis compañeros, muchos estaban tan nerviosos que hasta sudaban, otros reflejaban pánico, también había uno que otro tratando de recordar lo que había estudiado; después estaba la cara despreocupada de mi hermano Tom, si seguía así tal vez no se graduaría. Me giré a mirar a Mei ella estaba pacífica respondiendo cada pregunta.

Después de media hora de examen, nos encontrábamos en la cafetería tomando algo caliente por el frio.

-¿Qué tal el examen?- miré a Mei y dí un sorbo a mi café.

-Ja, pan comido, ¿Qué tal tú?- tenía aquella sonrisa tan radiante, como siempre.

-Más fácil que la tabla del uno.

Ambos reímos y ella tomo mi mano en forma amistosa.

Su tacto era cálido y agradable, tomar su mano era placentero y me tranquilizaba; creo de ahora en adelante mi cosa preferida era tomar la pequeña mano de mi mejor amiga.

Tomamos nuestros café en un silencio agradable y veíamos pasar a los estudiantes de nuestro colegio.

-Mira aquella chica de allá,- señaló al frente -aquella de cabello blanco.

-Si, ¿esa qué?- pregunté sin entender a qué se refería.

-¿Qué tal se me vería el cabello platinado?

-Pero ella lo tiene blanco, no platinado.

-Ya sé, pero yo lo quiero platinado y… ¿Cómo me vería?

La observé por unos instantes, imaginando su hermoso rostro y una cabellera platinada.

-Pues te verías mas pálida, pero igual te quedaría muy bien. Aunque yo te prefiero con el cabello negro, te vez más hermosa y también te favorece. Es como tu sello.

Mei agachó la cara, pero desde donde yo estaba se distinguía su sonrojo, la daba un toque tierno, y cambiaba demasiado de su mirada penetrante.

-Oye, mira- la sacudí y señalé en dirección a un chico que recordaba bien, lo había visto aquél día, en una nuestras tantas salidas.

-¿Qué?- dijo mi pelinegra amiga, un tanto exaltada por mi grito poco varonil.

-¿Recuerdas aquel chico que me regreso mi teléfono en el bus?- dije emocionado por volverlo a ver.

-Sí, si ¿el qué?- Mei seguía sin entender a qué venia tanto todo mi rollo.

-Mira, está ahí- volví a señalar en dirección al chico, entonces ella abrió sus hermoso ojos de sobremanera.

-Vamos, tenemos que hablarle.

Ella tiró de mi mano, que aún tenía entrelazada con la suya, y fuimos en su dirección.

-Espera, pero ¿qué le vamos a decir cuando estemos frente a él?

De repente, detuvo su marcha y se posicionó frente a mí.

-Oh cierto, no lo había pensado.- se quedó pensando unos segundos, y de nuevo tiró de mí -Eso que importa, anda, camina.

Jaló de mí hasta donde se encontraba el chico; y justo cuando íbamos a llegar, ella se fué de largo, pero haciendo que yo chocara con él.

Yo me giré y le pedí disculpas, las aceptó, estaba por seguir su camino, pero mi amiga se adelantó tomándolo del brazo.

-Disculpa nuestra torpeza.- yo la miré sin entender que estaba haciendo -Mi nombre es Marie Mei, pero solo dime Mei, es más corto.

-Mi nombre es Kwon Ji Yong- nos dijo y yo lo miré por un rato; después giré para ver el rostro de Mei, y tuve que aguantar una carcajada, se veía tan concentrada tratando de guardar su nombre para no olvidarlo.

-Perdón, supongo que será un poco difícil para ustedes pronunciarlo, solo díganme GD- y nos extendió la mano para estrecharla.

-Vaya que si es difícil- afirmé, el me miró e intercambiamos miradas por un rato, hasta que entendí que yo no me había presentado -¡Ah, discúlpame, soy un grosero! Yo soy Bill Kaulitz.

-Bueno chicos, si no les importa, iré a la cafetería.

-¿Te acompañamos?- Mei se adelantó, como siempre, y el chico negó soltando una risita.

-Está bien, vamos.

Caminamos hasta la cafetería, de nuevo, mientras este tal GD nos platicaba de él. En resumen nos dijo que venía de corea, vino aquí para terminar el bachillerato, pensaba estudiar música, ser escritor compositor y tener su propia agencia de música. El chico me parecía interesante, y lo que más me llamó la atención fue su sonrisa tan angelical y esos prefectos dientes blanquecinos.

Su estilo de vestimenta era un poco igual al estilo que mi hermano, pero sin exagerar en las tallas, y supuse que también escucharían el mismo estilo de música.

Regresamos a las clases, ¡las aburridas clases!

Una de las clases fue libre, ya que la profesora ya nos había aplicado el examen y comenzaría a impartir clases hasta la próxima semana, me dispuse a leer uno de mis tantos libros que tenía arrumbado por ahí después de haberlo leído un millón de veces.

-Hey Bill- saludó aquella voz que ya la tenía tan en el olvido, levanté la mirada de mi libro para observar ese rostro tan igual al mío -preguntan los chicos que si ensayaremos este fin.

Lo miré unos segundos para pensar en la respuesta.

Llevaba meses meditando si era buena idea seguir con la banda o ya abandonarla, llevábamos un buen tiempo sin juntarnos, sin ensayar y yo sin escribir canciones; empiezo a creer que igual ya no tengo talento para ello.

-¿Sabes? Pienso abandonarla- respondí cortante; y es que, sinceramente, ya no veía el sentido de seguir con un proyecto inútil, regresé mi mirada al libro para seguir leyendo.

-¿Qué? pero Bill, no puedes abandonarnos así de la nada- se notaba la desesperación en su voz, pero ya poco me importaba.

-Oh si, si puedo- le corté ya sin prestarle atención.

.

Pov Normal

El mayor dió un golpe en el escritorio del menor, por suerte la maestra había salido unos minutos atrás, todo el salón volteó para ver que estaba sucediendo y Bill levantó la mirada de su libro, solamente para encontrarse con la ira de los ojos de su hermano.

-¡Eres un estúpido!- le gritó en el rostro el mayor.

– ¡Gracias por el halago!- ironizó el pelinegro.

-Si no te ibas a tomar enserio esto, ¿por qué carajo me convences Bill?- pateó sin tanta fuerza el escritorio de su hermano -Ahora iras al puto ensayo.

-TÚ no eres nadie para decirme que hacer y qué no- señaló el pelinegro con un toque de ira en su voz.

-Vaya que sí, y me harás caso, tú decides, ¿lo hacemos por la buena o será por la mala?- advirtió el hermano al menor.

El pelinegro se levantó de su silla, y dejo el libro sobre la mesa dispuesto a irse de ahí para ya no armar más escándalo, pero su hermano no tenía esa misma idea y lo sujetó fuertemente del brazo, haciendo que el menor diera un paso hacia atrás.

-Aún no termino- exclamó el mayor.

-Para mí ya has terminado, así que suéltame- advirtió Bill ya exasperado por la situación.

Bill trato de zafarse del fuerte agarre del mayor, pero no tuvo éxito.

-Ahora no puedes quedar mal.

-No me vengas con eso ahora, no era yo el que se la pasaba cancelando los ensayos, eras TÚ, porque tenías que ir a ver a tu noviecita esa- dijo Bill girando su rostro para encarar a su hermano.

-A ella no la metas en esto.

-Oh, vaya que si la meto.- contestó Bill y para ese momento, los G’s se estaban levantando de sus lugares para parar a los gemelos y a ello les siguió Mei -Anda, ¡lárgate a follar con ella!, ¿¡o que!? ¿¡Ya no se te para cómo antes!?

Tom levantó su puño y lo estampó contra el rostro del pelinegro, rompiendo al instante la nariz de éste, la sangre no se hizo esperar; pero al mayor eso no le importó y se fue contra el menor, cayendo ambos al piso, Tom siguió propinando golpes al menor. Los G’s corrieron para separar al mayor de su gemelo, Mei rápido se acercó a Bill y lo ayudó a levantarse.

Bill tocó su nariz limpiando las gotas que salían y acomodándose el mismo la nariz, ya le importaba menos si no lo hacía bien.

Cuando por fin Tom fue separado de su hermano, abrió los ojos de sobremanera, cayendo en la realidad de lo que acababa de cometer.

-Bill, yo…- trató de decir, pero el pelinegro le cortó hablando él.

-Vete a la mierda Tom, te he oído, eres lo peor de mi existencia. Tú y tu estúpida novia se pueden ir mucho al carajo, no quiero verte más en mi puta vida.

El pelinegro salió del aula tan rápido que el mayor no pudo responder a eso, Fue en ese momento que… Algo en su interior se rompió.

Entonces se dió cuenta que había roto algo que compartían desde niños, e iba a ser difícil que después de eso, el menor quisiera hablarle.

&

El cielo pintaba de gris, y el viento seguía soplando con más intensidad que aquella mañana. Había corrido con todas mis fuerzas, dejé todo detrás, me sentí desorientado y cansado, mis pulmones explotarían y mi corazón se saldría de mí pecho. Paré para observar mi alrededor, había terminado en un parque que se encontraba casi a unas 10 cuadras del colegio.

Tomé todo el aire que pude y observé el cielo.

Pequeñas gotas descendieron empapando mi rostro, dejé que mi propio llanto se mezclara con las gotas de lluvia y que desapareciera cada rastro de sangre que en mi rostro quedaba. Me senté sobre el pasto y pegué mis rodillas a mi pecho, reconfortándome a mí mismo, mi tacto era inútil y el temblor no disminuía; poco a poco mi ropa quedó empapada por la lluvia, mi maquillaje se había corrido y mi cabello era un desastre.

Miles de pensamientos me atormentaban y simplemente, me sentía fatal conmigo mismo. Quizá yo debí medir mis palabras y no hablarle así, él no tenía la culpa de mi frustración y de mis temores; ya era el momento y lo sabía, es así como el destino nos pone en caminos diferentes y nuestra unión va desapareciendo cada día más; o tal vez ya lo hizo y hasta ahora me doy cuenta que ya no queda nada, te estoy dejando ir. Proclamo tu nombre, pero no respondes más; si tan solo no te estuviera amando de la forma en que lo hago, llorar se me ha hecho tan fácil como respirar.

¿Por qué ya no te siento como antes? ¿Por qué lo latidos de tu corazón ya no nos unen? ¿Cómo lleno el vació dentro de mí?

Por favor sálvame, yo ya no sé vivir sin ti.

No sé cuánto tiempo he estado aquí, está oscureciendo pero la lluvia no para ¿A dónde debería ir?

Cuestiono preguntas al viento, esperando una respuesta, pero el solo sigue su rumbo y no se detiene.

No quiero regresar.

Me he recostado bajo la lluvia y he dejado salir miles de lágrimas en tu nombre.

Mi primer amor eres tú, mi primer amor no correspondido.

Te dí todos mis momentos de alegría, ¿que se supone que haga ahora?

Quiero regresar a casa… Quiero regresar a ti.

Continuará…

Gracias por leer espero sus comentarios y hasta a proxima.

por Ian monserrat

Escritora del Fandom

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