Secretos de la mafia 10

Fic Toll de BitchUnleashed

Capítulo 10

Tres días después Bill seguía tan deprimido que todos pensaban que Tom le había hecho algo. Ya fuese insultarlo, golpearlo, violarlo…

—Hola…— Canturreó Bob ingresando a su habitación. Sabía que estaría levantándose y quería hablar un poco con él antes de bajar a desayunar. —¿Cómo estás?

—Sentado.— Bromeó Bill sin ánimos de confesar lo desdichado que se sentía. Maldito síndrome de Estocolmo… 

—Si, ya veo.— Sonrió sentándose a su lado en la cama, mientras el menor se subía el cierre de las botas Texanas. —¿Cuándo compraste esas botas?

—Justo antes de ir con Tom.— Mintió. Eran una de las botas que el trenzado le había comprado en New York, las demás estaban en casa de Tom.

—Ah, con razón no te las había visto.— Sonrió. Aunque en su mente analizó las palabras de su hermanito.

Hablaba del secuestro como si solo se hubiera ido a casa de un amigo. Pero no dejaba de tener esa expresión de dolor constante.
Odiaba no poder descifrarle. Desde que le tuviera en brazos por primera vez a los diez años había sabido comprenderle y le desconcertaba no poder hacerlo en un momento tan importante.

—¿Quieres hablar un poco de… algo?— Trató.

—Bob, no te preocupes.— Le sonrió suavemente presionándole un hombro. –Estoy bien.— Mintió nuevamente.

La noche anterior había llorado como venía haciendo desde que regresara a su casa. Por suerte el lugar era lo suficientemente grande como para que nadie le oyera y pudiera hundirse en su miseria sin ser molestado…
Bajaron a desayunar junto con sus padres y todo fue silencioso como en los últimos meses. Antes porque Bill no estaba, ahora porque si lo hacía y tampoco era gran cambio…

—¿Bill, has pasado buena noche, amor?— Preguntó su madre dedicándole una cálida sonrisa.

—Si.— Sonrió este sin atreverse a darle una evasiva. Ella lo notaría.

—¿Seguro?— Insistió sin perder su sonrisa.

—Si, ma.— Sonrió y se metió un enorme panecillo de vainilla a la boca haciendo reír a su madre. ¡Misión cumplida! se dijo mentalmente.

—Hey Bill, ¿quieres ir a practicar un poco de puntería?— Propuso Bob con una amplia sonrisa.

—Claro.— Asintió de inmediato. –Vamos ya.— Se levantó de la mesa y corrió fuera del comedor.

—Es el mismo de siempre.— Sonrió Lilian contenta de ver a su hijo sano y salvo nuevamente.

—Si tú lo dices.— Rodó los ojos su esposo.

Los hermanos corrieron fuera de la casa y Bob se dirigía feliz hacia el galpón del patio trasero, donde solían practicar con armas y cuchillos, cuando Bill le tomó por un brazo frenándole.

—Ahm, Bob…

—¿Qué sucede?— Frunció el ceño viéndole cabizbajo y triste otra vez.

—Lo siento, pero en realidad me duele la cabeza.

—¿Estás bien?— Preguntó acercándose rápidamente y tocándole la frente, donde no halló signos de fiebre.

—Si, solo que no quería preocupar a mamá.— Explicó en voz baja. –Sabes como es ella…

—Lo se.— Sonrió acariciándole el cabello. –Ve a dormir un poco más ¿si?— Bill asintió. –Si necesitas algo envíame un mensaje.

—De acuerdo. Gracias.— Sonrió abrazándole brevemente y volteó dirigiéndose a la entrada principal de la casa.

Oyó a su hermano suspirar y se sintió culpable. Bob solo quería verle bien de nuevo, pero no estaba sus manos, ni las de Bob, ni las de nadie…

Subió las escaleras del porche lentamente, suplicando que sus padres siguieran en el comedor y justo cuando entraba a la casa oyó un disparo. Se giró conteniendo la respiración. Ese no era Bob practicando, los disparos en el galpón no se oían porque las paredes estaban insonorizadas…
Frunció el ceño reconociendo al Audi R8 atravesar las rejas a toda velocidad y estacionarse a unos metros de él.

—¿Tom?— Susurró en una mueca de dolor mientras oía más disparos pero los ignoraba.

—¡Bill!— Gritó Bob corriendo hacia él, casi se cae resbalando con las piedras del sendero pero se incorporó y llegó a su lado empujándole dentro de la casa.

—¡Hey, no!— Gritó cayendo al suelo del hall mientras sus padres llegaban.

—Billy, ¿estás bien?— Preguntó su madre arrodillándose a su lado, su padre salió de la casa con un arma en mano. 

—Si.— Jadeó levantándose y corriendo tras su padre.

—¡Bill no!— Exclamó su madre saliendo tras él.

Y de repente toda la familia Trümper estaba en el jardín delantero de su hogar, sin ningún guardaespaldas que los resguardara… Kaulitz había mandado a los propios a atraparlos y mantenerlos encerrados en el galpón en lo que duraba lo que venía a hacer.
Gordon y Bob se colocaron adelante mientras Lilian sostenía a su hijo menor a su lado.

—Mamá suéltame.— Bufó Bill sacudiéndose, viendo a Tom, Saki y Tobi bajar del coche.

—Kaulitz…— Siseó Bob alzando su arma y apuntándole de inmediato, quitando el seguro a su pistola dispuesto a dispararle cuando le tuviera a una distancia prudente.

—¡No!— Gritó Bill zafándose de su madre, corriendo hacia su hermano y quitándole el arma de las manos.

—¿Bill qué estás haciendo?— Preguntó Bob mirándole como si estuviese loco.

—No disparen…— Murmuró Bill volviendo a poner el seguro al arma. –No hasta saber qué quieren.— Explicó tratando de que no le tomaran por demente. O que no le descubrieran… Su padre lo miró con una ceja alzada.

—¿Qué quieres?— Le preguntó a Tom en voz alta. Bill frunció el ceño.

—He venido a recuperar lo que es mío.— Explicó el trenzado, acercándose hasta quedar a tres o cuatro metros de distancia. El menor de los Trümper tembló de pies a cabeza mientras volteaba y le miraba, ahora él estaba adelante.

—Hola Bill.— Sonrió Tom suavemente. Al igual que Saki y Tobi a su lado.

Bill se mordió los labios luchando por no sonreír. A decir verdad les había echado mucho de menos, sobre todo a Tom…

—Hola.— Murmuró serio.

—¿Lo tuyo?— Frunció el ceño Bob colocándose junto a su hermano menor. —¿Y qué se supone que es lo tuyo?— Tom señaló a Bill con el arma que tenía en la mano derecha, este se estremeció. –Y entonces ¿por qué le has dejado aquí el otro día?

—No estaba pensando claramente.— Explicó en voz clara y firme. –Ha sido una estupidez de mi parte.

—No te lo llevarás de nuevo.— Aseguró Bob mirándole con odio, arrebatando a Bill el arma de las manos y apuntando a Tom nuevamente.

—¡Bob no!— Exclamó el menor colocándose delante del arma de su hermano. –No…

—No me lo llevaré… Él vendrá conmigo.— Dijo Tom sin inmutarse.

—Bill quítate ¿qué mierda estás haciendo?— Preguntó Bob frunciendo el ceño.

—No Bob.— Negó este. –Por favor.— Susurró mirándole a los ojos y tomando el arma con sus manos, pero su hermano no la soltó. –Te lo suplico…

—¿Por qué?— Demandó Bob, molesto.

—Porque si.— Dijo sonando molesto también. –Dámela.— Resopló logrando quitarle el arma de las manos y lanzándola a los arbustos. –Tonto.— Bufó volteando hacia Tom y hallándole junto con Tobi y Saki apuntando a su padre que les apuntaba a su vez. —¡Tom!— Exclamó.

—Cállate Bill…— Murmuró este.

—¡No! ¿Qué carajo estás haciendo?— Preguntó caminando hacia él, pero deteniéndose en medio de todos, logrando así que todas las armas le apuntaran.

—Bill quítate…— Ahora fue el turno de Tom de mirarle como si estuviera loco.

—No, es mi padre.— Frunció el ceño. —¿Qué te pasa?— Le preguntó de mala manera.

—No es tu padre.— Dijo Tom.

—¿Qué?— Frunció el ceño Bill.

—¿Qué mierda estás diciendo?— Casi gritó Gordon acercándose, colocándose junto a Bill.

—La verdad.— Contestó el trenzado. –Bill ven…— Extendió una mano.

—Deja a mi hijo en paz.— Siseó Gordon, pasando un brazo por encima de los hombros de Bill.

—Bill…— Insistió Tom en voz suave. Mirándole a los ojos. –Sabes que no te haré daño…

—¿Por qué dices que no es mi padre?— Preguntó el menor con el ceño fruncido, sin moverse del al lado del hombre que él conocía como padre.

—Porque no lo es…

—¡Cállate!— Gritó Gordon.

—Primero ven a mi lado y entonces te lo diré todo.— Prometió.

Bill miró el suelo por un momento, luego a Bob, este lucía tan desconcertado como él, al igual que su madre. Suspiró y dio un paso al frente pero Gordon le detuvo por un hombro.

—Hijo, quédate conmigo.— Dijo mirándole a los ojos. Bill negó.

—Lo siento.— Murmuró y volteó hacia Tom.

Sin ver como Gordon alzaba el arma y le apuntaba por la espalda. Tom no necesitó nada más, tan solo jaló el gatillo y acertó al hombro del hombre.

—¡Papá!— Gritó Bob corriendo al lado de su padre que había caído al suelo adolorido.

—Gordon…— Sollozó Lilian imitando a su hijo mayor.

—¡¿Qué has hecho?!— Exclamó Bill mirando a Tom y retrocediendo.

—Iba a dispararte…— Explicó el trenzado desesperado, avanzando hacia Bill.

—Es mi padre…— Susurró Bill viéndole dolido.

—No lo es.— Negó y corrió abrazarle.

Bill estaba tan confundido, desconcertado y conmocionado que le correspondió sin pensar en otra cosa que no fueran los brazos de Tom rodeándole nuevamente.

—¿Por qué dices eso?— Sollozó contra el pecho del trenzado. –Él es mi padre.

—No lo es Bill…— Murmuró contra su cabello. Le había extrañado tanto en estos pocos días, los cuales había aprovechado al máximo para averiguar todo. –Déjame contarte la verdad…

—¡Suéltalo!— Gritó Bob de pronto, levantándose del suelo con el arma de su padre en mano y apuntando a Tom. Lilian solo podía llorar tomando con fuerza la mano de su esposo, ella tampoco entendía nada.

—No.— Negó Tom apuntándole también. –Apuesto que tú lo sabes…

—¡Basta!— Exclamó Bill separándose de Tom. –Bob baja el arma, Tom tú también.

—Él primero.— Murmuró el trenzado.

—Ni en sueños.— Sonrió Bob, irónicamente.

—¡Los dos!— Exclamó Bill pero ninguno hizo caso. —¡Dios!— Gritó enfurecido y de un manotazo arrebató el arma a su hermano mayor llevándosela a la sien.

—¡Bill!— Gritaron todos, incluidos Saki, Tobi y Lilian.

—Si no lanzan las armas lejos les juro por mi vida que me mato aquí mismo.— Amenazó retrocediendo.

Tom no dudó en aventar su fiel 9 mm al pasto y Bob pudo suspirar aliviado.

—Todos…— Murmuró mirando a Saki y Tobi. Estos se miraron entre si dudando.

—¡Dejen las malditas armas!— Gritó Tom desesperado. Los hombres resoplaron y lanzaron sus armas al césped también, quedándose cruzados de brazos y maldiciendo por lo bajo al menor. –Bill…— Murmuró Tom acercándosele.

—Gracias.— Suspiró el aludido tirando el arma lejos también y dejándose abrazar por Tom. –Estoy harto de las armas…— Susurró contra su pecho.

—Si vuelves a hacer algo como eso yo mismo te voy a reventar los sesos.— Le prometió en el oído.

—Explícame que mierda es eso de que Gordon no es mi padre…— Murmuró empujándole suavemente.

—Ni Lilian tu madre…— Dijo en voz baja.

—¡¿Qué?!— Exclamaron Bill, Bob y la misma Lilian a la vez.

—Él les ha mentido a todos.— Señaló a Gordon.

—Cállate…— Gimoteó este adolorido.

—Hace años tuvo una aventura con mi madre…— Comenzó Tom. –Pero ella lo dejó porque había quedado embarazada de mi padre…— Miró a Bill, sintiendo que todo dolía mucho más.

—¿Qué estás diciendo?— Susurró Lilian levantándose, acercándose a Tom.

—Gordon te engañó.— Le dijo a ella. –Tú y mi madre quedaron embrazadas a la vez de Bill y… tú bebé.— Todos le miraron confundidos.

—Bill es mi bebé…— Susurró ella derramando lágrimas.

—Bill es mi hermano.— Confesó Tom.

—¿Qué?— Susurró el aludido.

Continúa…

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