Secretos de la mafia 11

Fic Toll de BitchUnleashed

Capítulo 11

—Lo siento Bill…— Murmuró Tom acercándosele. Pero Bill retrocedió.

—Tom ¿qué estás diciendo?— Preguntó en voz baja, sintiendo sus ojos escocer.

—Estás mintiendo.— Siseó Lilian.

—No, es la verdad.— Insistió el trenzado. —Mi madre lo dejó y en venganza Gordon la mató luego de que diera a luz a Bill…— Explicó sin poder evitar que una lágrima se le escapara. —Él mató a mi madre, no el parto…

—Maldito…— Susurró Gordon, mirándole con odio.

—Tú la mataste desgraciado.— Siseó Tom aborreciéndole. —La mataste y como el bebé que no sobrevivió fue el tuyo y de Lilian te robaste a Bill haciéndonos creer a todos que mi hermano había muerto…

—¿Qué?— Sollozó Lilian. —Eso no puede ser cierto…

—Lo es Lilian.— Aseguró Tom. —Y también mató a mi padre porque él había descubierto la verdad…

—Oh Dios…— Susurró la mujer.

—Bill el sobre…— Recordó el trenzado mirando al menor.

—¿Eso decía?— Susurró este, sus mejillas bañadas en lágrimas.

—Decía que eras hijo de Gordon y mi madre.— Negó. —Por eso te traje aquí…— Confesó en voz baja, y se le acercó. —Pero he averiguado. El sobre lo envió un viejo enemigo de mi padre que no sabía de su muerte. El sobre era para él, con intenciones de molestarle nada más…

—¿Entonces…?

—Pero ha resultado ser verdad. Mucho más verdad…— Suspiró amargamente. —No he venido a hacer daño a nadie…— Explicó a todos. —Solo a contarles la verdad que este les ocultó.— Miró a Gordon.

—Dijiste que querías recuperar lo que era tuyo…— Murmuró Bob. —¿Realmente vas a quitarnos a Bill?— Preguntó preocupado.

—Yo no voy a quitarles a nadie.— Aseguró Tom. —Es Bill quien debe decidir.— Y miró a este.

—Yo…— Sus labios temblaron. —No hay nada seguro…— Susurró.

Más asustado por la idea de perder a Tom que a su familia. ¿Qué sucedería si ellos realmente eran hermanos? Con su amor… ¿Tom sentiría asco de ellos?

—Bill no se irá de aquí hasta que no se hagan las pruebas necesarias.— Dictó Lilian muy firme. Nadie iba a quitarle a su hijo. —Vamos bebé.— Susurró pasándole un brazo por los hombros.

Bill asintió sobándose la nariz y subió aferrado a su madre los escalones del porche, echando una mirada a su padre que maldecía por lo bajo, eso solo quería decir una cosa…

Miró a Tom y este le miraba serio, no sabía que pensar…

Bob llamó en ese momento a una ambulancia para que atendieran a su padre y se apresuró a cortar viendo que Tom se iba seguido de unos veinte o treinta hombres que venían del patio trasero.

—¡Tom!— Corrió hacia él. El trenzado giró. —Yo mismo me encargaré de citarlos con un buen médico.— Murmuró mirando el suelo. —Te llamaré…

—Gracias.— Musitó Tom asintiendo y sin más que decir se giró e ingresó a la parte trasera de su auto.

&

Días después Tom recibió esa esperada llamada. Tenía que presentarse al día siguiente a las 8 AM en una clínica del centro.
Fue el primero en llegar y cuando se presentó Bill acompañado de Bob se sentaron en la sala de espera unos momentos a esperar a que los llamasen.

—¿Cómo estás?— Preguntó Tom a Bill cuando Bob se fue a preguntar que por qué tardaba tanto el doctor.

Bill no respondió, no quería ser pesimista pero sinceramente no estaba bien… Suspiró y recostó su mejilla en el hombro del trenzado.

—Entiendo.— Asintió este en voz baja. —¿Gordon?

—Sigue viviendo en casa. Pero… con su comportamiento no creo que haga falta esta prueba.— Murmuró dolido. —Mamá está esperando que de positivo para pedirle el divorcio…

—Lo siento mucho.— Susurró en su oído.

—¿Por qué justamente tú Tom?— Preguntó volteando a mirarle, quedando sus rostros muy cerca.

—No lo se.— Murmuró alejándose de inmediato. —He pensado lo mismo.

—¿No te sientes…?

—Hey, el doctor les espera.— Anunció Bob regresando.

Los supuestos hermanos suspiraron y se levantaron, caminando lentamente hacia el consultorio.

—¿Quieres qué entre contigo?— Se ofreció Bob con su hermano menor, porque dieran lo que dieran los resultados Bill era su hermano menor.

—Está bien.— Negó este sonriendo suavemente. —Enseguida regreso.— Aseguró e ingresó seguido de Tom.

—Buenos días.— Les saludó el médico. —¿Ustedes son los que se harán la prueba?

—Si.— Asintió Tom rápidamente.

—Perfecto.— Sonrió amablemente. —Pase el primero por aquí.— Señaló una silla en el rincón del consultorio, preparada especialmente con amplios y cómodos brazos.

Tom fue el primero en avanzar al ver que Bill miraba el suelo como dudando. Suspirando se quitó la sudadera y se sentó en la silla remangándose un brazo que apoyó en el apoyabrazo de la silla. El doctor le anudó una goma por encima del codo y luego de tantear la vena esparció un poco de alcohol por la zona.

—Cierra el puño, por favor.— Le pidió amablemente preparando la jeringa. Volvió a tantear a la vena. —Respira profundo y aguanta.— Murmuró y con cuidado ingresó la aguja tapándola con un algodón. —Abre el puño…— Sacó la jeringa. —Genial.— Le sonrió colocando la sangre en un tubito mientras el trenzado presionaba el algodón sobre la diminuta herida y apretaba el codo.

Rotuló el tubito a nombre de Tom Kaulitz y lo dejó en la canastilla para luego girar y colocar un algodón seco en el codo interior del paciente de trenzas que aseguró con cinta de papel.

—Gracias.— Le dijo mientras se levantaba suspirando nuevamente. —Siguiente.— Le sonrió al adolescente.

Este asintió en silencio y luego de quitarse la chaqueta se sentó e hizo lo mismo que el otro. Tenía unos brazos muy delgados y una piel muy pálida por lo que podía distinguir las venas con facilidad.

—Hey, aquí puedo elegir.— Bromeó pasando alcohol en la zona.

—Si…— Rió por lo bajo el chico.

Tom sonrió suavemente al verle reír y mucho más cuando el menor le miró mientras seguía las indicaciones del médico. Solo podía rezar porque todo saliera bien, y aunque él ya estaba seguro de que, por desgracia, Bill era su hermano, solo esperaba que este no sufriera demasiado… Le conocía, y sabía que le afectaría.

—Bien, eso es todo.— Sonrió el doctor cuando hubo terminado y Bill se abrigaba nuevamente. —Los resultados estarán como mucho dentro de cuatro días por el carácter urgente que denunció el Sr Trümper.— Se refirió a Bob.

—De acuerdo, muchas gracias.— Asintió Tom estrechándole la mano al hombre. —¿Tenemos que venir a retirarlos?

—Si, recibirán el llamado.— Asintió.

—Gracias.— Murmuró Bill y salió de la habitación.

Tom le vio irse tan desanimado que se apresuró a despedirse del médico y le siguió por el blanco pasillo, logrando detenerle justo antes de que llegara a la sala de espera, donde estaría Bob esperándoles.

—Bill…— Comenzó en voz baja, pero no pudo concluir porque el menor se giró y se abrazó a su cintura con fuerza. —Bill…— Suspiró devolviéndole el abrazo sin dudar.

—Espero que no seas mi hermano.— Susurró cerrando los ojos y entonces se separó y volteó para caminar apurado hacia la salida del laboratorio, pasando de largo por la entrada de la sala de espera donde enseguida se mostró Bob desconcertado.

—Ve…— Le dijo Tom rápidamente y el muchacho corrió tras su hermano menor.

Tom suspiró resignado y a paso lento salió del laboratorio para subirse de inmediato a su Audi y conducir a casa. Había ido sin custodia. Podía ver en los rostros de Tobi y Saki que aun no se hacían a la idea de que quizás él y Bill fueran hermanos. Luego de todo lo que habían sido testigos…

&

Tres días después la dichosa llamada llegó al celular de Bob y él mismo fue a recoger los resultados y citó a Tom en su casa.
Por la tarde Bob, Tom, Bill y Lilian estaban reunidos en el living de la casa Trümper.
Gordon no estaba en casa, por desgracia no podían hacer nada con él hasta no saber con certeza la verdad…

—Ábrelo ya.— Bufó Bill. El sobre estaba en manos de su hermano y nadie decía nada. —Termina con esto de una vez…

Bob asintió y lentamente abrió el sobre blanco con el sello de la reconocida clínica. Sacó una hoja tamaño A4 doblada en tres y la desdobló enseguida. Tampoco quería demorar demasiado. Echó una breve mirada a al texto…

—Lee en voz alta.— Dijo su hermano menor al verle fruncir el ceño. Bob solo bufó.

—Velo por ti mismo.— Murmuró levantándose y saliendo del living. Dejando caer el papel al suelo.

Tom frunció el ceño y fue el primero en levantarse y recoger la hoja del suelo.

—¿Qué dice?— Preguntó Bill parándose a su lado. Lilian también se había levantado de los nervios.

—Noventa y nueve coma nueve por cierto de coincidencia…— Murmuró leyendo y dobló el papel sin soportarlo más. Una cosa es que estuviera seguro, otra cosa era que realmente fuera verdad. —Somos hermanos.— Explicó en voz baja.

—No…— Negó Bill y le arrebató el papel. —No, no. Eso no puede ser.

—Por supuesto que no.— Bufó Lilian y se colocó junto a su hijo. Comprobando ambos que el trenzado no mentía. —Dios…— Sollozó dejándose caer al sofá, escondiendo su rostro tras las manos. —No…

Tom solo pudo apretar los puños cabizbajo. De todos los que pudieron haber sido su hermano, su primo, su tío, lo que sea… ¿Pero tenía que haber sido justamente Bill?
Alzó el rostro para ver como el pelilacio permanecía quieto, con la hoja echa un bollo en una mano y la mirada perdida.

—¿Bill?— Murmuró acercándose. —¿Estás bien?

—No…— Susurró Bill dejando caer el bollo al suelo y volteando a mirar a Tom. —No está bien.— Negó con los ojos cristalizados. —Tom esto no está bien.— Dijo tomándole de la mano y sin importarle nada tiró de él hacia las escaleras.

—¿Bill qué haces?— Frunció el ceño el trenzado siguiéndole.

Pero el menor no respondió. Le llevó al segundo piso y allí entró en una habitación que estaba a medio pasillo.

—¿Bill?

—No quiero ser tu hermano.— Gimoteó abrazándole.

—Tampoco yo, pero…

—No Tom, hablo en serio.— Alzó el rostro. —No seré tu hermano.— Dictó mirándole el serio. —Yo te amo.— Susurró cambiando a una mueca de dolor.

—Bill, eso ya no puede ser.— Le empujó suavemente, bajando la mirada.

—No me importa.— Negó. —Es una locura ¿tú y yo hermanos? ¿De dónde?

—De sangre.— Murmuró.

—La sangre solo es un líquido.— Bufó acercándose. —¿Tan fácil te has olvidado de mí?— Preguntó frunciendo el ceño.

—¿Qué?— Casi gritó alzando las cejas.

—Pues es lo que parece. Tan solo dices que ya no es posible y me alejas…

—No estoy alejándote. Al contrario, eres mi hermano…

—¿Y qué pretendes? ¿Qué de repente salgamos y conquistemos chicas juntos como los mejores hermanos del mundo?— Preguntó enojado.

—No Bill. Pero debemos comenzar de nuevo.— Explicó suavemente.

—¿Comenzar de nuevo incluye olvidar todas las veces que me has hecho el amor?— Preguntó en voz baja.

—Es hora de que me vaya.— Murmuró frunciendo el ceño.

—Si, es hora de que te vayas.— Bufó con una ceja en alto. —Cobarde…

Tom suspiró negando y sin agregar nada salió de la habitación cerrando la puerta suavemente.

Continúa…

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