Secretos de la mafia 14

Fic Toll de BitchUnleashed

Capítulo 14

Entró nuevamente al living y allí estaba su hermano, sentado en el sofá cruzado de brazos y rodeado de los cuatro guardaespaldas de Tom.

—¿Podemos hablar?— Le preguntó sonrojándose sin poderlo evitar.

—Tenemos que hablar.— Le corrigió Bob alzando una ceja y levantándose del sofá. Bill asintió lentamente, cabizbajo. —Y en mi casa.

—¿Qué?— Alzó el rostro. —No.— Negó rápidamente, no quería ver a Gordon.

—Tú no pasas un segundo más en este antro.— Sonrió irónico y colocando una mano sobre los omóplatos de su hermanito le empujó a la salida.

—No quiero ir a casa, Bob.— Negó caminando a pesar de todo. —Por favor, no quiero ver a Gordon.— Murmuró mirándole suplicante.

—Bien.— Farfulló y le empujó a la puerta. —No iremos a casa. Pero nos vamos de aquí.— Aseguró mirando a Tom con odio.

—¿Bill?— Preguntó este ignorándole y mirando al menor. —¿Te vas?— El aludido no contestó. —¿Regresarás?— Preguntó siguiéndoles.

Ninguno de los hermanos le prestó atención, solo siguieron caminando hasta llegar al Lamborghini Estoque de Bob y se montaron a él sin mirar atrás.

Tom se quedó boquiabierto, viendo como el coche arrancaba y su Bill se iba en él sin siquiera decirle adiós…

Suspirando entró a su casa y sus pies le llevaron a la habitación de del menor sin que lo notara. Torció la boca a un lado al ver el desastre de comida en el suelo, justo en la entrada a la sala de TV, una rata del tamaño de un puño se comía las galletas esparcidas.

—Esto es tu culpa.— Bufó mirando al roedor con asco.

En realidad este no tenía la culpa de nada, pero Tom quería desquitarse. Se fue de la habitación y cerró la puerta con llave para que el animalejo no pudiera escapar. Esa misma noche se encargó de llamar a los fumigadores, sería mejor que eliminaran a todas las plagas existentes antes de que Bill regresara. Si es que lo hacía…

&

Los hermanos llegaron al apartamento que Gordon le había comprado a Bob por su cumpleaños número 21 y que este de vez en cuando usaba para llevar chicas o simplemente huir de sus padres un fin de semana.

Nada más entrar el mayor se sentó en el amplio sofá frente a la chimenea y esperó a que su hermanito llegara a su lado, entonces volteó y le miró expectante, pero Bill no habló.

—¿Y bien?— Alzó una ceja. —¿No querías hablar?— El menor solo suspiró bajando la mirada. —¿Es que te ha violado?— Preguntó preocupado.

—¡No!— Exclamó mirándole con el ceño fruncido. —Claro que no, Tom no es así…

—¿Tom no es así?— Preguntó sin creer lo que oía. —¿Estuviste de acuerdo en filmar eso?— Murmuró.

—No Bob, yo ni siquiera sabía que ese video existía.— Aseguró enseguida.

—Sabía que había sido ese mal nacido…— Bufó levantándose. —No te preocupes Bill, la va a pagar…

—No Bob.— Negó y se paró frente a su hermano.

—¿Cómo que no?— Frunció el ceño. —¡Ha abusado de ti!

—¡No!— Exclamó nuevamente.

—¿No?— Preguntó en voz baja.

—No…— Negó suavemente.

—Bill… no creo entender…— Negó lentamente. Su hermano suspiró y se sentó en el sofá pesadamente.

—Somos novios…— Confesó finalmente.

—¡¿Qué?!— Exclamó incrédulo.

—Si, lo siento, pero… Es la verdad.— Murmuró alzando los hombros.

—Ustedes… ustedes son hermanos Bill, no novios.— Negó sentándose a su lado. Dispuesto a explicarle como funcionaban las relaciones fraternales como si se tratara de un niño pequeño. Que obviamente su hermanito ya no era…

—No Bob.— Sonrió amargamente, volteando a mirarle. —Tú eres mi hermano. Tom es… mi novio.— El mayor frunció el ceño. —Se que es complicado, y suena como una locura, y lo es, pero también es verdad…

—Estás loco.— Negó.

—No Bob.— Gimoteó. —Estoy enamorado, no loco.

—Oh Dios, escúchate. ¿Qué te ha hecho?— Le abrazó preocupado.

—Bob…— Se quejó empujándole. —No me ha hecho nada. Solo sucedió…

—¡¿Solo sucedió?! ¡Es tu maldito hermano biológico! ¿De qué carajo me estás hablando?— Gritó confundido y furioso sin saber bien con quien.

—Si, pero fue antes de que supiéramos que éramos hermanos.— Alzó los hombros. La cara de su hermano mayor fue un poema. —Bob cálmate.— Pidió en voz baja. —Voy a contarte ¿si?

—No se si quiera oírlo…— Confesó con miedo.

—No, pero tienes que hacerlo.— Alzó los hombros. —Así que escúchame.

—Bien…— Murmuró asintiendo.

—Okay… ¿Recuerdas el secuestro?

—Fue hace unas semanas Bill, claro que lo recuerdo.— Rodó los ojos.

—Genial.— Bufó. —Pues no fue un secuestro realmente. La verdad es que yo lo sentí más como unas vacaciones…

—¿Qué?— Entrecerró un ojo, graciosamente.

—Si.— Alzó los hombros. —Estuve todo el tiempo en mi habitación, la que te mostré hace un rato, con los mismos lujos… Y… me llevó de compras a Milán, Londres, Nueva York… ¿Recuerdas el día siguiente al que llegué a casa? Tú me preguntaste por las botas que llevaba puestas…

—Dijiste que… las compraste antes del secuestro.— Recordó.

—Las compré… durante el secuestro. Más bien, Tom me las compró.— Explicó con una suave sonrisita, que borró enseguida al ver la cara desfigurada de su hermano.

—Pero él… yo lo llamaba… y decía que se te veía muy delgado… y que te había golpeado…— Murmuró confundido.

—Mentía.— Resolvió simplemente. —Siempre estuve en perfecto estado. Oyendo música, jugando al Play Station, viendo películas, leyendo revistas o de compras en alguna parte del mundo… Ah, Scotty es británico.— Sonrió divertido. —Me lo compró en Londres.

—¿Cómo hacían para viajar sin tu pasaporte y toda esa mierda?— Frunció el ceño, comenzado a aceptar la realidad.

—Viajábamos en su jet privado, que por cierto es mucho más lindo que el nuestro.— Frunció el ceño por un momento.

—Osea que… volé su casa por nada… y toda la preocupación fue en vano…

—Algo así.— Frunció el ceño recordando a David. —Hubo algo malo, en realidad.

—¿Qué? ¿No te quiso comprar maquillaje?— Bufó irónico.

—En realidad me lo regaló sin que se lo pidiera…— Recordó sonriendo suavemente. —Pero me refería a algo realmente malo. Uno de los guardaespaldas de Tom… intentó abusar de mí.— Confesó en voz baja.

—¿Qué?— Susurró sintiendo la ira invadirle.

—Pero no lo hizo.— Aclaró enseguida. —Porque Tom me salvó.

—¿Tom?

—Llegó justo a tiempo, alejó a David de mí y me cuidó por el resto de la noche…

—¿David?— Siseó. Bill asintió.

—Aprovechando que Tom no estaba en la casa, me drogó con algún polvo que puso en mi jugo y cuando me desmayé me desnudó y bueno… intentó violarme.— Murmuró incómodamente. 

—Oh Bill…— Murmuró y se apresuró a abrazar a su hermanito, este se dejó hacer suspirando. —¿Dónde está ese maldito ahora?

—En el infierno.— Sonrió separándose. —Yo mismo le maté.— Confesó orgulloso.

—¿Qué?— Alzó las cejas. No paraba de asombrarse.

—Tom dijo que iba a encargarse de él pero en cuanto yo le pedí hacerlo no se negó. Utilicé cuchillas.— Sonrió cómplice. Bob no pudo evitar devolverle la sonrisa.

—Y yo que creía que a tu primer fiambre lo harías conmigo…— Se lamentó.

—Bob…— Sonrió. —Estuviste muy presente de todos modos. No habría podido hacerlo sin saber todo lo que me enseñaste.— Bob asintió suavemente. —Fue esa noche cuando todo comenzó…— El mayor esperó a que continuara. —Bajo los efectos de la droga le confesé a Tom que me gustaba…— Murmuró sonrojándose.

—¿Es mi culpa que seas gay?— Preguntó frunciendo el ceño. —Es decir… yo siempre te he tratado con tanta delicadeza, siempre me decías que no te trate como si fueras niña…

—No soy gay.— Frunció el ceño. —Me gustan las chicas.

—¿Y Tom?— Sonrió divertido.

—Y Tom.— Asintió. —Pero a lo que voy es que luego de esa noche es que comenzamos a ser novios…

—Es extraño. Lo más normal es que comenzaras a temer a lo hombres o lo que suele suceder en los abusos, o intentos… Pero no, ahí va Bill bien rebelde y no solo no teme a ningún hombre sino que se enamora de uno.— Bill rió por lo bajo rodando los ojos.

—No es rebeldía.— Negó sonriendo. —Con Tom me sentí muy seguro a pesar de lo que había sucedido. Entonces supe que le quería, y el dijo que también me quería así que…

—Se hicieron novios.— Completó.

—Si.— Sonrió.

—Y vivieron felices por siempre grabando videos porno.— Alzó una ceja.

—Claro que no.— Frunció la nariz. —Eso… Déjame explicarte. Durante el “secuestro”— hizo comillas —Tom instaló cámaras en mi habitación, sin que yo lo supiera, para mantenerme vigilado… Pero por supuesto que no sabía que íbamos a terminar siendo novios y mucho menos… haciendo eso.— Desvió la mirada.

—¿Entonces no te ha violado?— Preguntó sintiendo su estómago vacío e incómodo.

—No.— Murmuró negando.

—Tú aceptaste hacerlo…

—El video no.— Negó.

—No el video no.— Sonrió suavemente. Bill le devolvió el gesto. —Así que… son novios.

—Así es.— Suspiró aliviado de por fin haberlo dicho.

—Y… se quieren.— Miró el suelo.

—Nos amamos.— Le corrigió.

—Pero son hermanos…— Se contradijo confundido.

—No lo somos Bob.— Negó suavemente. —No puedo verlo como hermano, porque el único que yo conozco como tal eres tú…— Aseguró y el mayor volteó a sonreírle enternecido y pasarle un brazo por encima de los hombros.

—¿Y dices que te lleva de compras por el mundo?— Bill asintió. —¿Y te trata bien?

—Muy bien.— Sonrió asintiendo.

—¿Estás seguro de qué te quiere?— Entrecerró los ojos.

—Me ama.— Le corrigió. —Y yo a él…

—¿Y entonces por qué hizo ese video sin tú permiso?— Alzó una ceja.

—Porque es un poco idiota, pero no lo tomes en cuenta.— Contestó casual y Bob rompió a reír. —¿Ya no lo quieres matar?— Preguntó sonriendo.

—Todavía quiero, pero me voy a contener…— Suspiró serio. —¡Solo…!— Enfatizó alzando el índice. —Porque se nota que te hace feliz…— Murmuró mirando el suelo.

Bill asintió sonriendo ampliamente y abrazó a su hermano con fuerza. Emocionado porque todo comenzaba a tomar la forma adecuada… O la que más le gustaba.

—Gracias Bob.— Sonrió separándose. —Ya verás que cuando le conozcas te va a caer muy bien.

—No he dicho nada de querer conocerlo.— Negó frunciendo el ceño.

—Pero lo harás, porque me quieres.— Rió divertido.

—Supongo que si.— Suspiró sonriendo y se levantó del sofá. —¿Quieres qué te lleve de regreso?

—No.— Negó enseguida. —Me preguntaba si puedo pasar la noche aquí…

—Claro que si, no debes preguntarlo.— Sonrió de inmediato. —¿Pero por qué no quieres volver?

—No es que no quiera… Es solo que Tom debe escarmentar.— Explicó alzando los hombros. —Lo que ha hecho está muy mal.

—Así me gusta.— Sonrió palmeándolo en la espalda. —Ponlo en su sitio.

Bill rió y se levantó del sofá dirigiéndose a la cocina. Esa noche ambos cocinaron, divirtiéndose y charlando de todo y nada. Y a la hora de dormir el menor ocupó el cuarto que sobraba y tuvo dulces sueños, pensando que pronto llegaría el día siguiente, porque por más que estuviera enojado con él, no podía esperar para volver a estar con Tom…

Continúa…

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