
Fic Toll de BitchUnleashed
Capítulo 16
Luego de la cena de aquel día las cosas solo pudieron mejorar. Bob iba a la casa más a menudo y con Tom siempre estaban dispuestos a complacer a Bill en lo que sea que este propusiera.
Ese día era uno realmente caluroso, el verano estaba llegando a su fin y se despedía con el mejor clima, por suerte. Habían estado aprovechando el sol y nadando un poco en la piscina. Y ahora, mientras Tom hacía unos largos, los hermanos hablaban seriamente tumbados en unas reposeras.
—¿Cuándo vas a hablar con mamá?— Preguntó el mayor.
—¿Tengo que hacerlo?— Casi se quejó el menor.
—Bill…— Le reprendió Bob. —Encima que hace tiempo no la ves…
—La llamo a diario.— Mintió, a veces se le olvidaba. Pero no pasaban más de dos días porque enseguida era Lilian quien le llamaba a él.
—Deberías invitarla un día a cenar o almorzar y entonces hablar con ella.— Sugirió. —Si quieres yo puedo estar presente, te daré mi apoyo.— Aseguró sonriendo.
—Gracias Bob, pero no hace falta que estés.— Sonrió. —Debo resolver mis problemas solo y además estará Tom. Si vienes a apoyar a alguien será a mamá para que no le dé algo…
—Seguro.— Asintió.
Siguieron hablando del tema y Bill prometió que sería esa semana. Tenían que aclarar todo, con todos, cuanto antes.
Esa misma noche, ya sin Bob en la casa y estando en la cama dispuestos a dormir, fue que Bill sacó el tema.
—Tom…— Le llamó suavemente. Este que se acomodaba contra las almohadas le miró sonriendo. —¿Cómo se lo diremos a mamá?
—¿Qué?— Preguntó mientras la sonrisa se le esfumaba.
—Algún día tenemos que hacerlo… Y prometí a Bob que sería esta semana.
—Dios…— Gimoteó echando el cuello hacia tras y cerrando los ojos por un momento. —¿Qué quieres de mí?
—¿Yo?— Sonrió divertido.
—No, Dios.
Bill apretó los labios reprimiendo una risa y lentamente se acomodó sobre el regazo del mayor con las piernas a los lados.
—¿Cómo podemos empezar? Será más difícil…
—No lo se.— Suspiró apoyando sus manos en las caderas del menor. —Quizás deberíamos fingir que el video se reproduce solo otra vez. Nos ha ayudado mucho…
—¡Tom!— Rió pegándole en un hombro. —No seas idiota.
—Pues yo ya puse mi idea.— Alzó los hombros.
—Tom…— Frunció el ceño. —¿No te interesa decirle a tu suegra que es… tu suegra?
—Creo que ella me odia más que Bob.— Se quejó ignorándole.
—Claro que no. Ella te va a adorar. Pero primero hay que explicarle la situación…
—La situación.— Repitió suspirando. —Como si fuera tan complicado: un día te secuestré, nos gustamos y aquí estamos, ya.— Resumió.
—En realidad es: un día me secuestraste, nos gustamos, estuvimos, me dejaste porque nos enteramos que teníamos la misma sangre, volvimos y aquí estamos, ya.— Sonrió al final.
—Pero si está para hacer un culebrón y todo…— Bufó. —No se como le vamos a decir, tú tráela y en el momento va a salir algo.— Aseguró tomándole por las mejillas y besándole dulcemente.
—Te amo.— Sonrió contra sus labios y luego de besarle una última vez se acomodaron bien abrazados bajo las mantas y se durmieron.
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Dos noches después Lilian llegaba acompañada de su único hijo biológico y muy feliz ingresó a la hermosa casa donde su bebé del corazón le recibió con un fuerte abrazo.
—Mami.— Sonrió Bill besándole una mejilla. —Que guapa estás.
—Gracias bebé.— Sonrió ella ampliamente. —Tú también. Aunque un poquito delgado…
—No empieces.— Rodó los ojos sonriendo y saludó a su hermano con un apretón de manos de estilo gangster. —Bobo.
—Feo.— Sonrió Bob.
—Chicos…— Les apremió Lilian.
—Buenas noches.— Saludó Tom llegando del comedor. —Hola Lilian.— Sonrió amablemente y le besó una mejilla. La mujer le sonrió también así que respiró tranquilo. —La cena está servida.
Habían decidido que primero cenarían y luego le lanzarían la molotov. Porque una mala noticia y un estómago vacío no eran buena dupla.
Entonces todos pasaron al comedor y cenaron amenamente, charlando en todo momento y con sonrisas agradables.
Al terminar pasaron al living y, mientras tomaban café con una deliciosa tarta de manzana que Nora había hecho, la secreta pareja intercambió una mirada y supieron que debían comenzar.
—Ma…— La llamó Bill. Su madre le sonrió cálidamente. —Tom y yo tenemos algo que decirte.— Sonrió suavemente para no asustarla.
—¿Ya te consiguieron colegio?— Supuso ella.
—Eso no.— Apuntó Bill. —Pero pronto.— Aseguró sonriendo. —¿No?— Miró a Tom.
—Había pensado en profesores particulares.— Confesó este. —Los que yo tuve eran muy buenos. Pero si quieres ir a un colegio está bien. Es tu decisión.— Sonrió.
—Lo pensaré.— Prometió Bill devolviéndole la sonrisa y volteó a mirar a su madre.
—¿Qué es lo que querían decirme?— Preguntó ella.
—Ehhm…— Codeó a Tom. —Tu turno.— Este le miró frunciendo el ceño. —Dijiste que en el momento saldría algo. No me sale nada.— Explicó alzando los hombros y con carita de susto.
Tom no pudo hacer más que derretirse y suspirar antes de mirar a Lilian.
—Lo que queremos decirte es… ahm…— Se aclaró la garganta. —Comentarte algo que sucedió… durante el secuestro.— La mujer frunció el ceño. —Que… en realidad no fue un secuestro.— Sonrió divertido. —Bill estuvo en perfecto estado todo el tiempo y nos divertimos mucho ¿no?— Miró al menor y este asintió sonriendo. —Solo quería hacer sentir mal a su ex esposo. Y me disculpo si usted se ha visto afectada en mí… broma.
—Estás disculpado.— Sonrió ella. —Porque efectivamente puedo ver que tú y Bill han formado un vínculo en el tiempo que él estuvo aquí contigo…— Los estómagos de la pareja se revolvieron de nervios. —Y respecto a Gordon, lamento decirte que no lograste tu cometido.
—Porque es una mierda.— Alzó los hombros. —Con todo el respeto que te mereces tú y la relación que alguna vez los unió.— Aclaró rápidamente.
—Descuida, se que es una mala persona. Y te agradezco por eso, a pesar de que la verdad que nos hiciste saber me ha dolido mucho.
—No ha sido nada.— Murmuró.
—Continúa.— Susurró Bill codeándole nuevamente.
—No me presiones.— Se quejó en voz baja. —Lilian… lo que… realmente queremos decirte…— Bob rodó los ojos. —Es qué tipo de vínculo formamos…
—¿Te refieres a en el “secuestro”?— Hizo comillas ella.
—Si.— Asintió. —Mucho antes de que supiéramos que compartimos ADN.
—Si, que son hermanos…— Asintió ella. Bill frunció el ceño. No eran hermanos.
—Mm.— Asintió Tom incómodo. —Nosotros… nos… comenzamos a llevar bien, y pasamos unas semanas muy agradables… ahm, y…— Se rascó la nuca, nervioso. —Nos… enamoramos…— Confesó al fin doblando las cejas hacia abajo.
Bill contuvo la respiración y exhaló con violencia cuando vio a su madre sonreír.
—¿Lilian?— Dudó Tom.
—Hasta que se dignan a decírmelo.— Sonrió ella, fresca. Tanto Bob como la pareja alzaron las cejas. —Ya lo sabía pero quería confirmarlo de sus propias bocas.
—¿Qué?— Frunció el ceño Tom.
—¿Ya sabías?— Preguntó Bill.
—Claro que si. ¿Qué clase de madre sería si no me diera cuenta cuándo mi hijo está enamorado?— Preguntó ella sin perder su cálida sonrisa.
—Waw.— Sonrió Tom.
—¿Pero cómo supiste que era Tom?— Insistió Bill.
—Cariño, has pasado los últimos meses con él ¿En quién más podrías haberte fijado?— Sonrió divertido. —Oh, y aquel dramático “se ha ido” cuando te dejó en casa.— Recordó y miró a Tom. —Le habías destrozado. Espero que te hayas disculpado.
—Lo hice.— Asintió el trenzado enseguida. —¿Le puedo hacer una pregunta?
—Adelante.— Asintió.
—¿No va a decir nada acerca de que tenemos la misma sangre y eso…?
—Ni siquiera ustedes se atreven a decir que son hermanos. ¿Por qué iba a hacerlo yo?— Sonrió cómplice. La pareja se miró sonriendo. —Y además ustedes no son hermanos.— Negó sonriendo. —Bill y Bob lo son…— Tom rió por lo bajo, recordando que esas exactas palabras había dicho su joven novio.
—¿Quién dice que ella no es tu madre?— Le preguntó a Bill sonriendo, este rió.
—Solo un idiota podría hacerlo.— Aseguró y se levantó para abrazar a su madre. —Te amo, ma.— Sonrió ampliamente.
—Yo a ti bebé.— Sonrió ella y se levantó mirando a Tom que se paró frente a ella. —Espero que sepas cuidar a mi hijo.
—Descuide, que Bob ya me ha dado las instrucciones.— Sonrió mirando al mismo, este le guiñó un ojo a su madre.
—Se que eres un buen muchacho.— Sonrió Lilian acariciándole una mejilla maternalmente. —Pero mi Bill es mucho mejor que tú.— Sonrió divertida y le presionó un hombro. —Así que más te vale que yo no reciba ninguna queja, porque no pase todos estos años casada con un mafioso corrupto para nada. He aprendido algunas cosillas.— Bromeó agitando las cejas de arriba abajo haciendo reír a todos.
—Tranquila, me portaré bien.— Aseguró Tom sonriendo y poniendo las manos en alto. —Será mejor que no me meta contigo.— Bromeó mirando a Bill.
—No eres el único que tiene seguridad.— Sonrió este.
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Por la noche, luego de que todos se fueran, a solas Bill y Tom subieron a la habitación del menor. Sonriendo se desnudaron uno frente al otro y entonces se abrazaron uniendo sus labios y enredando su lengas rápidamente.
—Te amo…— Suspiró el pelilacio cuando el mayor le depositó sobre la cama suavemente y comenzó a besarle el cuello y frotar sus entrepiernas a la vez.
—Yo te amo.— Sonrió Tom alzando el rostro y lamiendo dos dedos para introducirlos de a uno en el cuerpo del menor.
Este gimió por lo bajo sin apartar su mirada de los ojos del trenzado y sosteniéndose sobre sus codos se elevó para llegar a los labios de Tom y volver a besarle desesperadamente, mientras este introducía un tercer dedo. Su cuerpo ya no se resistía tanto como al principio y ahora todo era mucho más placentero.
—Oh, ahí…— Sonrió en voz baja cuando sintió los dedos del mayor dar en el blanco.
Este asintió y volvió a concentrarse en su cuello mientras acariciaba ese punto repetidas veces e introducía el cuarto y último dedo. Bajó sus besos al pecho del menor y atrapó un pezón succionándolo y oyéndole gemir deliciosamente.
Pronto retiró los dedos y tomándole una mano le atrajo hacia si mientras se acomodaba contra el respaldo.
Bill sonrió y se acomodó en su regazo para, cuando ambos estuvieron cómodos, ceñirse sobre el miembro del mayor y con la ayuda de este introducirlo en su cuerpo lentamente.
—Ahh…— Gimió cerrando los ojos y sosteniéndose de los hombros de Tom mientras este presionaba sus caderas hacia abajo con las manos en las mismas.
—Oh.
Contuvo la respiración hasta que le tuvo dentro por completo y entonces suspiró elevándose y dejándose caer nuevamente, comenzando a “embestirse” y bajó el rostro un poco para poder besar a su novio.
—Mmm…— Gimió contra sus labios aumentando el ritmo y oyó un gruñido sexy del trenzado.
Largos minutos después, seguían en la misma posición. Íntimamente abrazados y frotando sus cuerpos al ritmo de las rápidas embestidas que Bill originaba entre gemidos y jadeos de ambos.
Tom acarició todo el muslo firme y suave del menor antes de llevar una de sus manos al miembro de este y empezar a masturbarle para ayudarle a llegar al clímax junto con él.
Minutos luego lo lograron, gimiendo ambos el nombre del otro y suspirando al separar sus cuerpos sudados y meterse bajo las sábanas.
—Te amo.— Se dijeron ambos a la vez y rieron suavemente antes de unir sus labios en un dulce y apasionado beso. —Tanto…— Suspiró Tom al separase.
—Estoy tan contento.— Sonrió Bill apoyando su rostro en el pecho de Tom. —Todo ha salido tan bien. Aun no me creo que mamá lo supiera y no haya dicho nada.
—Madres…— Suspiró Tom sonriendo y besó el cabello del pelilacio. —Yo también estoy muy feliz. Finalmente no tenemos que escondernos…
—Lo se.— Sonrió ampliamente y alzó su rostro para besarle. —Ya no somos un secreto…
—Nunca más.— Prometió sonriendo y le abrazó besándole la frente con amor infinito.
F I N
Administración: Espero que hayan disfrutado de esta historia. Muchas gracias por sus lecturas y están invitados a dejar un comentario.