Parte I, Capitulo 25
Colgó sin saber aún que había pasado. Se quedó mirando el móvil como si le fuera a dar una explicación pero nada. Al final lo cogió de nuevo y marcó el número de Sonhia tal y como tenía pensado.
—Bill, ¿qué tal estás?—saludó Sonhia nada más contestar.
—Bien…creo—contestó Bill aún confuso.
— ¿Cómo?—dijo Sonhia.
—Me acaba de llamar Philip—susurró.
—Les dije que todo lo que te quisieran decir lo hicieran a través de mi—dijo Sonhia enojada—Si te han amenazado se van a enterar…
—No, no es eso—cortó Bill sentándose en la cama—Se ha disculpado. Me ha dicho cuanto sentía que su mujer se hubiera puesto así conmigo y que había hablado con ella. Me ha prometido que no harán nada para separarme de Richard y que se iban de viaje por Navidades, Molly está mal y necesita un cambio de aires. Regresarán tras año nuevo y les gustaría que le llevara un día a Richard.
—Son buenas noticias—dijo Sonhia sonriendo—Ya sabía yo que entraría en razón por las buenas.
—Muchas gracias por tu ayuda—susurró Bill.
—De nada y ahora…dime, que tal el día—dijo Sonhia alzando una ceja.
Sonrió contra el móvil. Sabía que lo había pasado con Tom, fijo que Gustav les había llamado para decirles que tal le vio y con quien se fue a comer.
—Pasamos la noche juntos, solo dormimos y luego me llevó a casa de sus padres a comer—explicó por encima—Se portaron muy bien conmigo y les cayó muy bien a Richard. Ya me han invitado a volver por navidades.
Sonhia sonrió al otro lado, se le notaba una gran felicidad al hablar de la familia de Tom. No quiso entretenerle más, era algo tarde y necesitaba descansar. Se despidió quedando en pasarse por su piso la tarde siguiente y colgó el teléfono, contándole a Georg lo bien que se encontraba su amigo.
Esa noche durmió más tranquilo, pero echando de menos yacer en los brazos de Tom. Había tomado una decisión, la próxima vez que estuviera en su cama no le pensaba dejar escapar. Y con esa idea en la mente se despertó con una amplia sonrisa en los labios el día siguiente.
Cogió a Richard y le dio de desayunar mientras le contaba que una noche de esas iba a tener que pasarla en casa de Georg y Sonhia para que él pudiera….»jugar» con Tom.
Esa mañana no tenía mucho trabajo, solo estuvo una hora delante del ordenador encargando el catering y concretando lo de las invitaciones, y tras mandarle un e_mail a Gustav con las facturas que debía repasar y aprobar, vistió a su hijo con ropa cómoda y llamó un taxi.
Mientras esperaba, hizo una llamada rápida a Tom explicándole las buenas noticias y que se iba a comer a casa de sus padres.
—Por la tarde vendrán Sonhia y Georg—le explicó.
—Y yo tengo que ir al club—dijo Tom resoplando—Estos días vamos a estar muy ocupados.
—Hoy no tengo que ir, pero a partir de mañana tendré que ir todas las noches—comentó Bill suspirando—Hablaré con mi madre, si se pudiera quedar con Richard alguna noche o si conoce a alguien…
—Mi hermana podría—ofreció Tom al momento—Y luego la llevaría yo de vuelta a casa de mis padres. Es muy responsable para su edad, ha hecho de canguro de los hijos de los vecinos y ya has visto lo bien que ha congeniado con Richard.
Se quedó pensando en silencio, era verdad que no le gustaría dejar a Richard con una extraña y la solución de Tom era la mejor.
—Habla con ella, y tus padres a ver qué les parece. Y por supuesto le pagaré, no quiero abusar de sus vacaciones navideñas—dejó Bill claro.
Tom asintió y se despidió de él cuando el comunicó que había llegado el taxi.
Una hora después su madre le recibía muy sorprendida.
— ¿Por qué no has llamado? Te habríamos ido a buscar—riñó Simone.
—Se me ocurrió de repente—murmuró Bill.
No sabía cómo sacar el tema de que necesitaba hablar con ellos de Molly, aunque ya no representara un peligro no podía callarse que le había amenazado, sus padres aún podían enterarse por otros medios. Esperó a después de la comida, dejando que sus padres disfrutaran primero de Richard y aprovechando cuando le acostaron en su antigua habitación para que durmiera una larga siesta.
Entonces se sentó con ellos en el salón y les por encima contó lo sucedido.
—Esa mujer es una…—estalló Simone.
— ¡Cariño!—cortó Gordon cogiendo la mano de su mujer.
— ¿Cómo se ha atrevido?—siguió Simone con su enfado—No hace nada por ver a su nieto y de repente salta con que le echa de menos.
—Philip me ha asegurado que no volverán a tocar el tema—siguió Bill explicando—Quiere hacer las paces, y me pidió disculpas por su mujer.
—Debería ser ella quien las pidiera—dijo Simone tratando de dominar su enfado—Y a saber si no se arrepiente más adelante y vuelve al ataque.
—No, Philip me lo ha prometido y puedo confiar en él—dijo Bill con firmeza—Y Sonhia se puso en contacto con sus abogados, si vuelve a intentar algo estaremos preparados.
Simone se calmó un poco al escuchar lo de Sonhia. Era una buena abogada y seguro que le habría apretado las tuercas a esa…esa bruja.
— ¿Por qué no nos dijiste antes?—preguntó Simone cogiendo la mano—Lo habrás pasado muy mal tú solo.
Se mordió los labios antes de contestar, era una buena oportunidad para hablarles de Tom…
—Yo…me estoy viendo con alguien—susurró mirando a su madre.
— ¡Cariño! ¿Quién es?—preguntó Simone sonriendo ampliamente.
—Se llama Tom y trabaja de DJ en el club de Gustav—explicó Bill sonriendo también—Llevamos poco tiempo y tras recibir la llamada de Molly no se separó de mi lado. Pasé todo el día de ayer con su familia. Nos quedamos a comer y Richard disfrutó mucho.
Simone asintió, absteniéndose de preguntarle si también pasaron juntos la noche. No quería entrometerse en su vida, pero era algo que su marido y ella habían hablado. Ya había pasado casi un año desde la trágica muerte de Richard y su hijo estaba muy solo. No le querían meter prisa pero no le hacía bien no buscar a nadie con el que pasar el resto de la vida, y un padre para Richard.
—Ya nos lo presentarás—intervino Gordon.
—Ahora estamos liados con la fiesta de Navidad y año nuevo, pero después le diré que se venga un día de estos a comer—explicó.
— ¿Y cómo vas a hacer estos días?—preguntó Simone de repente— ¿Quieres que me traiga a Richard o nos mudemos a tu piso?
—Había pensado coger a una chica y Tom me ha sugerido a su hermana—contestó Bill—La conocí ayer y Richard y ella conectaron a la primera. Esta noche me dirá Tom que dicen sus padres, no quisiera hablar antes de tiempo sin saber su opinión
Simone asintió, le parecía muy bien y haría lo que su hijo dijera. Pero eran navidades, una fecha muy señalada para pasarla en familia, más cuando serían las primeras que pasaría su hijo sin Richard, solo con su hijo.
—El día de Navidad comemos juntos los cuatro—intervino Gordon, como si le hubiera leído la mente a su mujer—Como ese día te acostarás tarde, mamá y yo iremos a eso de las 2 ya con la comida preparada.
—La hacemos entre todos, Richard me levantará a las 9—dijo Bill suspirando—Y Gustav tiene planeado cerrar el club a las 5 de la madrugada como muy tarde.
Pasaron el resto de la tarde haciendo planes para ese día y cuando Richard pidió su merienda Simone fue la encargada de dársela. Luego le sentaron en la sillita y abrigaron, y fueron a dar un corto paseo para que le diera un poco el aire. Cuando empezó a refrescar regresaron a casa y Gordon le llevó en coche hasta su piso, despidiéndose de su nieto e hijo hasta la semana siguiente.
Una vez a solas, Bill dejó a Richard jugando en su habitación mientras que él iba de un lado a otro haciendo algo de limpieza, momento en que sonó el timbre de la puerta. Eran Georg y Sonhia, que traían la cena. Al momento se pusieron manos a la obra, y mientras que Georg repartía la pizza explicando entre risas que se le había antojado a Sonhia, ella y Bill ponían la mesa y preparaban la cena de Richard.
—Sabía que Philip haría entrar en razón a Molly—dijo Sonhia una vez sentados a cenar—No llegué a conocer a Richard en persona, pero diría que su carácter era más parecido al de su padre.
—Richard siempre tenía una palabra amable en la boca—comentó Bill suspirando—Jamás le vi dirigir una mirada fría o hablar con tanta dureza como….como ella.
No quería hablar mal de la madre de Richard, pero era la verdad. Nunca le trató con cariño, desde que supo que se acostaba con su hijo le había denegado un hueco en su duro corazón. Nunca aceptó que fuera más joven que su hijo, que no hubiera seguido sus estudios e ido a la universidad,…que se hubiera quedado embarazado por no tener dos dedos de frente. Según Molly, había cazado a su hijo.
— ¿Qué tal ayer?—preguntó Georg de repente, al ver su triste gesto.
Consiguió que sonriera, normal si le estaba hablando de Tom y su familia. Eso le sirvió para que terminara de aceptarlo como lo que era, el novio de su mejor amigo. Se le veía muy unido a su familia, que era lo más importante para él y que iba a cuidar muy bien de Bill y Richard.
Terminaron de cenar y se fueron nada más dejar acostado a Richard, que cayó profundamente dormido en cuando su cabeza rozó la almohada.
—Es un angelito, espero que el nuestro nos deje dormir así de bien—comentó Georg acariciando el vientre de Sonhia.
—Claro que lo hará…pasados unos 8 meses—dijo Bill riendo.
Vio la cara que puso su amigo, borrada de inmediato por el beso que le dio Sonhia en los labios. Verlos así de acaramelados le hizo sentir nostalgia. Con Richard pudo compartir los primeros meses de su embarazo, pero se perdió la mejor parte, cuando estaba más abultado y notaba como se movía Richard las 24 horas del día, cada patada suya era como una bendición para él.
Una vez a solas en la cama, se tumbó de espaldas pensando lo que sería volver a tener un bebé. Suspiró emocionado mientras se pasaba las manos por el estómago, pensando en lo feliz que haría a Tom si un día le dijera que iban a ser padres, juntos ellos dos. Había visto todo el cariño que mostraba a Richard y sabía con certeza que iba a ser un buen padre…