Parte I, Capitulo 27
La cena transcurrió felizmente. Habían sentado a Richard entre Bill y su madre para que le dieran de cenar entre los dos. Tom estaba sentado a la derecha de Bill y le fue pelando los langostinos para que pudiera darle el puré a su hijo sin prisas.
Todos felicitaron a las cocineras, que se habían esmerado en esa primera cena familiar que no iba a ser la última que dieran. La casa se llenó de risas y así disfrutaron de la cena hasta que llegó la hora del postre. Para entonces Richard ya protestaba de sueño y Bill se encargó de acostarlo con ayuda de Trudy y su madre, dejando que Tom organizara la retirada de la mesa y que su padre y el de Bill prepararan café y descorcharan champán.
—Está agotado—comentó sonriendo Trudy al ver bostezar a Richard sollozando por lo bajo.
—Nunca antes había estado rodeado de tanta gente, pero se lo ha pasado muy bien—dijo Bill besando la frente de su hijo.
Tras terminar su puré, se cansó de estar en la trona en la que le habían sentado y fue pasando de mano en mano para dejar que cenara con tranquilidad su padre. En esos momentos no podía mantener más tiempo los ojos abiertos y se quedó profundamente dormido mientras que Bill le cambiaba el pañal y ponía el pijama. Le acostó en la cuna con suavidad y tras dejarle bien arropado se despidió de él hasta el día siguiente con un suave beso en la frente.
Salió de la antigua habitación de Tom donde iban a dormir sus padres y cerró la puerta con suavidad dejándola entre abierta por si acaso, aunque estaba seguro que su hijo no iba a despertarse ya hasta el día siguiente. Acostumbrado a acostarse antes y tras todo el jaleo de esa noche, iba a dormir como un angelito sin dar problema alguno.
Aprovechó para cambiarse ya de ropa en la habitación de Emily, donde había dejado la bolsa con sus cosas. Retocó su maquillaje en el baño y bajó despertando algunos silbidos por parte de los gemelos, ignorando la fulminante mirada de su hermano mayor.
—Tom, no te enfades—murmuró Trudy inclinándose sobre su hijo—Corre y dile a Bill lo guapo que está.
Le besó en la mejilla y le dio un leve empujón, aprovechando cuando no miraba para mandar callar a los gemelos, no quería que Bill pasara un mal rato. Vio emocionada como su hijo se acercaba a Bill y tras cogerle la mano se inclinaba para susurrarle algo al oído, seguido de un breve beso en los labios.
Intercambió una mirada con la madre de Bill, viendo que su marido y Gordon también observaban emocionados.
—¿Una copa de champán?—preguntó July rompiendo el silencio.
Robert asintió, se sentía algo incómodo con todos en silencio observando cómo su futuro cuñado intimaba con su novio en medio del salón. Cogió la botella que le pasaba July y la descorchó tratando de no hacer ruido por Richard.
—Tranquilo, está tan dormidito que nos dejará descansar hasta mañana—explicó Simone sonriendo cuando le sirvió una copa.
Bill y Tom fueron los siguientes, y cuando todos tuvieron una copa en la mano brindaron entre risas.
—Por esta noche—susurró Tom chocando su copa por la de Bill.
Sonrió asintiendo y se mojó los labios con champán, no le gustaba mucho pero tampoco se iba a quedar sin brindar. Tom le vio pasarse la lengua por sus jugosos labios y no se pudo contener, se inclinó y le besó en ellos sonriendo.
—Ahora el champán me sabe más dulce—comentó cogiendo un mechón de su pelo y poniéndoselo tras la oreja con toda naturalidad.
Se sentía muy tranquilo a su lado, a pesar de tener a toda su familia mirando. Era como si no los viera, como si solo estuvieran ellos dos solos y no existiera un mañana.
Se sentaron a tomar el champán y unos dulces que había en varias bandejas que los gemelos habían dejado sobre la mesa una vez retirados los platos usados de la cena. En la televisión había un programa que Emily veía entusiasmada, mientras que los mayores hablaban entre ellos y las familias de ambos se iban conociendo un poco más.
Llegó la hora de irse al club y todos se pusieron en pie. Los gemelos entraron en el baño a retocarse el peinado ante las burlas de sus hermanas mientras que Tom usaba el de sus padres en vista de que tardaban. Bill le observaba apoyado en el marco de la puerta, sonriendo al verle colocarse las trenzas guiñándole un ojo a través del espejo.
Salieron y antes de bajar entraron a despedirse de Richard, que dormía plácidamente en su cunita. Le arroparon entre los dos y tras desearle dulces sueños bajaron a reunirse con los gemelos. Se despidieron de sus padres, quedando con July y Robert en verse más tarde cuando fueran al club a pasar un rato. Bill les había entregado unas invitaciones especiales, reservadas para algunos clientes privilegiados que Gustav había repartido entre los camareros para que las regalase a quien quisieran.
—No trabajes mucho, cariño—se despidió Simone abrazando a su hijo.
Bill asintió y se despidió de ella con un beso en la mejilla, y luego hizo lo mismo con su padre y los de Tom.
—Nos vemos en el club—dijo Klaus poniéndose la cazadora—Gracias por dejarme el coche, papá.
—Ten cuidado, no corras mucho y no bebas—advirtió Trudy a su gemelo mayor.
Klaus asintió muy serio. Habían tenido que pedir un coche más porque había quedado con la camarera que conoció hacía unos días en el club, iba a pasar por casa de sus padres a recogerla y se iba a llevar el coche. Ya se imaginaba como iba a terminar la noche y mejor llevar un coche de más, aparte de que tampoco iba a pedirle a Tom que le llevase a su piso cuando terminaran, sabiendo que esa noche iba a ser muy especial…
Terminaron las despedidas y cada uno entró en su coche y partió.
— ¿Nervioso?—preguntó Tom al volante de su Audi.
—Un poco—contestó Bill sonriendo.
Terminó de abrocharse el cinturón y puso su mano sobre la de Tom, que descansaba sobre la palanca de cambios. Realizaron el trayecto hablando de la noche que se les presentaba. La tarde anterior habían tenido una última reunión y habían podido ver lo bien que habían dejado decorado el club. Las cámaras estaban repletas de botellas de champán y los del catering llevarían las bandejas de canapés y demás a la mañana siguiente.
Cuando llegaron al club ya estaban casi todos los camareros. Entraron por la puerta de atrás y saludaron a Andreas, que les felicitó las navidades con un apretón de mano a Tom y un beso a Bill en la mejilla. Subieron a la habitación que usaba Richard cuando se quedaba, y que esa noche haría de guardarropa para los camareros. Dejaron sus cazadoras sobre el sofá y bajaron a que Gustav les diera las últimas órdenes.
—Gracias a todos por venir, y antes que nada os deseo feliz navidad—saludó sonriendo Gustav—Las puertas se abrirán en media hora y espero que hagáis bien vuestro trabajo y os divirtáis de paso. Recordad que tenéis 10 minutos de descanso cada hora y media, ya anotamos los turnos en el tablón ayer. Y creo que eso es todo…
Todos rieron nerviosos y se dirigieron a sus puestos de trabajos. Klaus fue a la cabina del dj, ayudaría a Tom esa noche y cuando hiciera falta echaría una mano recogiendo vasos y comprobando que estaban bien los baños.
—Nos vemos—se despidió Tom de Bill besando sus labios.
—Dedícame una canción—dijo Bill sonriendo.
Tom asintió y tras besarle por última vez se reunió con su hermano dejándole a él con Gustav, que le dio una carpeta sonriendo.
—Aquí tienes la lista de invitados—explicó—En rojo te he señalado los vips, y en verde los que vendrán con las invitaciones que hemos regalado.
—La hermana de Tom vendrá con su prometido—comentó Bill abriendo la carpeta y escribiendo sus nombres para que constara.
—Llévalos a nuestro reservado, están invitados por la casa—dijo Gustav sonriendo—Georg y Sonhia les harán compañía.
Bill asintió sonriendo. Esa noche el local estaba repleto y el que era su reservado de siempre iba a tener que ser compartido por sus amigos y algunos invitados de Gustav.
Dejó a Gustav en la barra y se dirigió a la puerta, donde estaba la zona del guardarropa. Dos chicas se harían cargo de el y se puso a repasar con ellas que hubieran perchas suficientes según las invitaciones vendidas y las que habían regalado. Gustav había tenido la consideración de dar cuatro a cada empleado para que las repartieran entre sus amistades.
Tras dejar el guardarropa en orden, lo siguiente fue encargarse de que en una gran mesa que había cerca de la puerta se fueran colocando las copas de vino caliente con canela con las que recibirían a sus invitados en esa fría noche. Ralph fue el encargado de ayudar a recibir a los invitados, y mientras que Bill comprobaba sus nombres en la carpeta, una de las chicas les ayudaría con los abrigos y luego él les ofrecería una copa de vino.
— ¿Todo listo?—preguntó Gustav a su espalda.
Se giró y asintió sonriendo. Quedaban 10 minutos para abrir la puerta y ya se escuchaba el murmullo de la gente que estaba haciendo cola.
— ¿Qué tal la cena?—preguntó Gustav al ver que les quedaba tiempo para hablar.
—Maravillosa—contestó Bill sonriendo más—Richard se lo ha pasado como nunca y mis padres y los de Tom han congeniado.
—No me esperaba que Tom viniera de una familia tan numerosa, y unida—comentó Gustav—En este año que lleva como dj, solo he oído cosas buenas de él.
Bill escuchaba en silencio, recordaba el miedo que le daba confesar a sus amigos que se había fijado en un chico por el que pensarían, más si sabían que era el dj del club. Pero Tom se había hecho querer, y no había más que ver lo tranquilo que estaba en sus brazos su hijo, desde la primera vez que le cogió no se echó a llorar porque fuera un extraño y cada vez que le veía le recibía con una amplia sonrisa en los labios.
La hora de abrir llegó y haciendo una señal a Ralph, apretó en su mano la carpeta y con la otra se retiró el pelo a un lado, esbozando una amplia sonrisa en los labios para recibir al primer invitado, pensando que solo le quedaban unas pocas horas para gozar en los brazos de Tom….