«Sólo abrázame» Fic Toll de Bethy

Cap. 4: Primera vez

— Últimamente estas raro, amor –la miré pidiendo que se explicara– Sólo te digo lo que veo…

— ¿Raro?

— Sí, tengo la sensación de que no estás seguro de algo –se sentó frente a mi recargando el mentón en su palma– ¿Es el trabajo?

— No…–negué rápidamente, en mi trabajo no tenía ningún problema. Ninguno además de…– Bueno, sí, pero no es nada grave

— Sabes que cuentas conmigo

— Lo sé, Ria…

Me levanté para estrecharla entre mis brazos, suspiré confundido. No sabía porque me sentía así, pero últimamente le cortaba sus intenciones. No se lo merecía.

Dos horas después de mi almuerzo sonó el móvil sobre el escritorio. La vibración me tomó desprevenido y salté, riéndome segundos después por mi reacción.

Atendí la llamada de inmediato, mi socio estaba listo para dar el último paso en el negocio con una importante empresa. Colgué después de despedirme y mi superior, Richard, entró sin llamar a la puerta.

— ¿Cómo estamos?

— De lo mejor…–respondí dándole la mano– ¿A qué debo su visita?—

— Mira hijo…–cruzó sus piernas y me miró fijamente, yo sólo trague saliva– Sé que no es asunto mío, sé que mi nariz debe estar fuera de esto y sé que quizá llegue a estropear algo…

— No comprendo… señor

— Mira, hace dos semanas, perdón por haberlo hecho…–sonrió nervioso– Después de que te fueras, tardé unos minutos más en comprender lo que sucedía. Y te pido disculpas por tocar ese tema aquí, en la oficina, pero es preocupante.

— Sigo sin entender señor…

— Seré directo, hijo– se acomodó y yo lo hice igual, estaba nervioso– Bill sabe que tienes una Prometida por ahí, yo se lo dije…–suspiró– No debí hacerlo, pero como amigo que soy, tanto para él como para ti, me preocupa que estén distanciados. Él se presentaba cada vez que quería en la oficina, y no me molestaba para nada… Lo que ahora me molesta es que no he visto ni sombra de él, no sé qué este pasando entre ustedes. No sé qué ocurre pero, cuando hablé con él, noté cierta soledad en Bill.

— Yo…–bajé la mirada apenado, a él no le podía gritar que nos dejara en paz. No podía.

— Tom… hijo, sí discutieron o tuvieron una leve caída, todo. Todo se puede solucionar –negué tamboreando los dedos y suspiré– No quiero obligarte a cambiar tus decisiones, es tú vida, tuya. Pero tratándose de Bill, me veo obligado a intervenir…–asentí– Me gustaría que hablaran los dos, que hablaran y quizá… quizá puedan solucionar y diluir su distancia…por favor—

— Le prometo que en cuanto lo vea hablaremos…–aseguré con firmeza.

No hablaríamos de lo que es más que obvio, sino que trataría de suavizar nuestra separación y terminar sin rencores.

El celular sonó haciendo que ambos le miráramos.

— Supongo que es Bill –asentí confirmándolo– Bien muchacho, me voy. Sí necesitas salir, puedes hacerlo…–estrechó nuestras manos y salió cerrando la puerta en silencio.

&

— ¿Qué sucede?

— En la noche me gustaría visitar un Spa, ¿me acompañas?

— ¿Qué cosa?… Yo no voy a esos lugares…–dije con tono molesto.

— Es para que te relajes, se nota que tienes un problema…

— Ahora mismo lo tengo…–solté apretando el bolígrafo, él rió por lo bajo y volvió a hablar con voz tranquila.

— Pues aprovecha…–negué– No me importa si no quieres, te espero en el Hotel&Spa 4 Lunas a las 8 PM

— No voy a…

&

— ¡No cuelgues tonto…! –boté el celular escurriéndome sobre mi asiento. Esta noche quería compensar el trato hacia Ria.

Chasqueé la lengua resignado.

— Hazlo por el divorcio. Sólo por eso. –Me dije tomando de nueva cuenta mi bolígrafo.

7:45 PM

— Sofía, por favor manda un ramo de rosas a mi casa…–dije asomándome por la puerta.

— ¿Se peleó con su esposo? –preguntó sin burla y me miró preocupada.

— No, no es eso…–salí con portafolio y saco en manos– Mejor no mandes nada…–me retracté recordando que ya no vivía ahí.

— ¿Esta seguro? –asentí posándome frente a ella– Sí quiere puedo mandar algún presente.

— No, no… déjalo así –caminé hasta el ascensor– Hasta mañana.

— Hasta mañana, señor…

Descendí hasta el estacionamiento y desbloqueé desde lejos mi automóvil. Vi la hora y sólo faltaban unos minutos para encontrarme con Bill. Como no era muy importante, y además no estaba lejos, podía llegar un poco tarde.

El tráfico no estaba concurrido, pero tampoco ligero. Así que mi llegada demoró unos 5 minutos más. Me estacioné a unas cuadras de dicho lugar y caminé a paso lento por la acera para llegar. Fumé en el trayecto un cigarrillo, esta noche estaba un poco fría. Me posé frente al edificio al otro lado de la calle. Alcé la mirada buscándolo, en la puerta, en la acera o siquiera a unos pasos de ahí, pero no estaba.

— Buenas noches…–saludó alguien a mis espaldas, me giré– Veo que llegas tarde… es mal visto ser impuntual…–se burló Bill fumando con aires de elegancia frente a mí.

— No es importante, ¿o sí?—

— No lo sé…–dio una última calada y aplastó el cigarrillo contra el suelo.

— Bill, tenemos que hablar…—

— No, hoy no…—

— Richard…—

— No lo involucres, esto es entre nosotros dos…–respondió totalmente serio. Era como sí teorizara que Richard nos quería volver a unir.

— Pero…—

— Mejor contemplemos la vista…–me interrumpió mirando al cielo, las estrellas brillaban de una forma tan peculiar que me hicieron sentir niño juntando luciérnagas.

— Tenía tiempo que no veía al cielo…

— El cielo brilla como aquella vez…–bajé la mirada viéndolo atentamente. ¿A qué se refería?

— ¿Qué vez?

— ¿Lo has olvidado?

— No sé a qué te refieres…–confesé rascando mi nuca.

— Este Hotel tiene dos años de ser remodelado…

— ¿A sí? –asintió mirando ahora la fachada del edificio.

— Este es uno de tantos lugares especiales para mí…

— ¿Por qué?

— ¿No lo recuerdas?

— No y déjate de juegos…–sentencié esperando que pidiera su abrazo y se fuera.

— No estoy jugando…–sonrió– Bueno, aquella vez sí lo fue…—

— ¿De qué hablas?—

Me miró fijamente, con una sonrisa casi melancólica, como sí disfrutara de los tristes recuerdos.

— Aquí… en este mismo lugar. Entre las paredes de la habitación 484, dentro de 4 paredes en particular… acontecí uno de los mejores días de mi vida. Uno que jamás, por nada del mundo se borrara de mi mente y corazón…

— ¿Aquí? –enarqué una ceja virándome de brazos cruzados al edificio. Este edificio no lo recordaba.

— Sí… aquí…–le miré a escasos centímetros de mi rostro, su rostro estaba sonrojado, inclusive sus labios un poco rojos, espero por el frio. Me miró atentamente, viajó por mi rostro, acarició mis mejillas y por ultimo contempló mis labios.

Yo no supe que hacer, sí alejarme o quedarme ahí, siguiendo su juego.

Suspiró haciendo que su vaho volara por los aires, pasó sus brazos por mi cuello uniéndonos. Involuntariamente envolví su cuerpo poco a poco.

— Aquí fue nuestra primera vez…–musitó muy cerca de mi oído– Donde me entregué en cuerpo y alma a ti…–abrí los ojos sorprendido. ¿Había sido en un lugar así?

Suspiró y poco a poco se fue soltando de mí, cosa que no impedí.

— Después te llamo…–dijo casi inaudible alejándose para cruzar la calle, me quedé quieto viendo como le abrían las puertas de aquel Hotel&Spa.

Suspiré completamente desconcertado, confundido. ¿Cómo es que recordaba estos lugares? ¿Cómo es posible que rememorara recuerdos torturosos para él?

Me pregunté sin entender que pretendía, pero algo sí entendí. Todos y cada uno de los lugares que pisé por él últimamente, significaron demasiado y sobre todo marcaron acontecimientos inolvidables y excepcionales.

Bill se encargaba de hacerme recordar el pasado que seguramente fue perfecto para nosotros.

Negué sonriente, a pesar de que fui un ingrato con él, continuo ahí para mí. Sólo para mí.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar.

por Bethy Pena

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!