«Sólo abrázame» Fic Toll de Bethy

Cap. 5: Primera cita

Tecleé con rapidez en el celular mandando discretamente un mensaje, la junta se había prolongado más de lo normal, y no le había avisado a Ria.

— Kaulitz, ¿podría explicarnos cuál es su visión? –preguntó Greg molesto, alcé la mirada cansado de su actitud, tenía días que intentaba hacerme quedar mal frente al comité, sobre todo, frente a Richard. Suspiré y para callarle el hocico me puse de pie hablando con suma ambición, para demostrarle que mi lugar no estaba vacío del todo.

Después de la insoportable junta, me dirigí a mi oficina con carpeta en manos, Sofía me recibió con una gran cantidad de recados por parte de Ria. La noté un tanto seria e inclusive ofendida por la insistencia de mi pareja.

— ¿Sucede algo, Sofía? –pregunté cruzando mis dedos sobre mi vientre.

— Nada señor, es solo que…

— ¿Qué?

— La señorita Ria, ha estado llamando la última hora con un tono demasiado elevado; aparte de dejarle un sinfín de recados, me ha insultado sin justificación…—

Le miré incrédulo, ella no acostumbra a mentir, mucho menos a meter cizaña— ¿Te ha ofendido?

— Sí, señor. Me ofendió después de mi error…–alcé una ceja– Mencioné al señor Bill, y ella explotó

Asentí comprendiendo la situación, vaya que tenía que hablar con Ria y dejarle en claro su lugar. Bufé molesto chasqueando la lengua, Sofía no merecía tal trato.

— Descuida, ella está un poco paranoica. Además, creo es tiempo de que lo sepas…–la miré nervioso, no me sentía nada orgulloso por lo que le diría, pero tarde o temprano se enteraría– Sí aún no lo has notado, estoy separado del señor Bill y… estoy saliendo con la señorita que ha llamado.

Ella me miró con los ojos muy abiertos, quizá molesta aún más– ¿Dejó al señor Bill? –asentí esperando algún reclamo, pero no llegó.

—Para evitar que te vuelva a insultar… toma nota del número por el cual llama, y cada vez que lo haga recházala…–ordené tranquilo, sí Bill nunca se atrevió a hacer algo así, no iba a permitir que ella lo hiciera.

— Como usted diga, bien… con permiso –Asentí viendo su partida, luego me viré estudiando el calendario a mis espaldas.

2 de diciembre

Tenía meses que Bill no me marcaba, para ser exacto casi cuatro meses sin verlo. ¿Será que ya se cansó? ¿Se fue de viaje? ¿Me olvido? Negué rápidamente, él no me podía olvidar así porque sí, no podía olvidarse de mí.

Me escurrí bostezando cansado, revisé mi celular buscándolo entre mis contactos. Deslicé mis dedos sobre la pantalla tentado a marcarle. Suspiré rendido y le escribí un texto, pulse enviar. La animación de un sobre cerrándose y volando confirmó que fue enviado.

Dejé mi celular y cerré los ojos esperando respuesta, bostecé por segunda vez y la típica cancioncita rompió el silencio. Con rapidez lo tomé abriendo el mensaje.

¿A qué hora llegas?

R

Entrecerré los ojos leyendo bien, ¿era Bill? Me pregunté pero a los pocos segundos reconocí el número y lo boté, no pensaba contestarle a Ria. Infantil, lo sé, pero estaba molesto con ella.

Me enderecé viendo que no respondía, me encogí de hombros resignado a continuar trabajando.

Mi hora de salida casi se acercaba, y para ser honesto, no quería llegar a casa.

Ordené mi portafolio y apagué la luz para irme ya, cerré la puerta y Sofía me extendió un sobre amarillo, era el contrato que debía revisar y entregarlo mañana temprano.

Mi celular sonó dentro de mi bolsillo y sonreí.

— Que descanses Sofía…

— Igualmente, señor…

Esperé el ascensor y en cuanto abrió sus puertas me adentré presionando rápidamente el botón blanco.

Tomé mi celular y era un mensaje de Bill. Sonreí casi nervioso por saber que había respondido.

¿Qué quieres?

Me quede de a cuadros, ¿eso es todo?

¿Cómo has estado?

Envié para hacerle hablar o más bien… escribir.

¿Te importa?

Sí, pero no te emociones, es sólo que no he sabido nada de ti.

El único que se emociona eres tú…

Bufé inquieto, ¿Yo? ¿Emocionarme?

Para nada…

Ya dime, ¿Qué quieres?

— ¿Qué quiero? –pregunté entrando a mi automóvil. Miré a mi alrededor notando que estaba solo– Quiero verte…Bill –susurré mirando su último mensaje.

Era cierto, estaba ansioso de verlo, esperaba oír su voz diciéndome donde verlo, para llegar a algún lugar y escuchar de sus labios cuán especial es para él. Deseaba verlo y…abrazarlo.

¿Pero que decía?

Me quedé quieto largos minutos analizando lo que había dicho y pensado.

Será que… ¿será que le echo de menos? ¿Extraño estar con él? ¿Su compañía? ¿Su afecto? ¿Sus palabras? ¿Sus caricias? ¿Sus… besos?

Una infinidad de preguntas retumbaron en mi mente, no podía explicar completamente lo que sentía en ese momento, sólo sabía que quería verlo.

El celular sonó haciéndome brincar en mi asiento, tomé el móvil y era una llamada de… Bill.

&

— Supongo que ya quieres el dichoso papel, ¿verdad?

— ¿Eh?…–callé unos segundos– Pues…

— Falta poco para que te lo entregue…–suspiró al otro lado de la línea y continúo– Te veré en el parque, el que está a un lado del museo…

— ¿Ahorita?

— Sí…

&

No me importó que colgara, sólo asentí y encendí el automóvil para llegar al parque.

Me dilaté media hora en llegar al parque, el tráfico nocturno estaba algo aglomerado y no quería dejar plantado a Bill.

— No sé qué me pasa…–susurré enjugándome el rostro.

No sabía el porqué de mi insistencia con él, no era por el divorcio. Era algo más. Algo… algo que me hizo pensar estos últimos meses en él. Algo me hacía sonreír cada vez que pensaba en él.

Desde la última vez que nos vimos frente al Hotel 4 Lunas, algo me hizo dudar. Dudar demasiado de lo que le pedía. Ahora no sabía sí hacia lo correcto en divorciarme, no sabía sí esto era lo mejor para los dos.

—Tardas demasiado… ¿lo sabias? –Me encogí de hombros y seguí caminando a una banca que estaba en la parte poco alumbrada del parque.

No quería verle porque sabía que estaba tan presentable como las otras veces, aclaré mi garganta y tomé asiento, ahora sí estaba listo para admirarlo.

En cuanto elevé la vista para verle no le encontré. Me enderecé un poco asustado, ¿Dónde se había metido? Me levanté buscando su cabellera entre las pocas personas que caminaban a lo lejos.

— ¿Dónde estás?…–regresé por mis pasos para ver sí se había alejado por mi culpa.

Me tenté a marcarle y pedirle que se dejara de juegos, miré mi celular entrando a mis contactos.

&

— ¿Qué quieres?…

— ¿Dónde estás?… ¿No se supone que estabas detrás de mí? –Pregunté deteniéndome a mitad del parque.

Él rió por lo bajo— ¿Yo…atrás de ti?

— Sí… eras tú, era tú voz…–dije confundido. ¿Y sí me había equivocado?– ¿No eras tú?—

— Ammm… ¿Dónde nos teníamos que ver?—

Abrí la boca indignado— ¿Cómo que donde? Bill, tú me citaste en el parque que está aún lado del museo. ¿No recuerdas?—

Volvió a reír– ¡Ah sí!… Pero no te dije cuál de todos…–susurró divertido y entendí. Además de este estaba el Parque Central y el Parque de la Salud Ecológica.

— Mierda, Bill… ¿En cuál es entonces?

— ¿En cuál estas tú?

— En el Rosal, ¿Dónde era?

— Ese es mi parque favorito…–susurró al otro lado de la línea, percibí que estaba casi ido– ¿Por qué llegaste a ese?

Me encogí de hombros. No lo sabía— Yo… no lo sé, solo recordé este y… conduje hasta acá.

— ¿Sabes que paso ahí? –negué sin entender. ¿Qué pretende?– Tom… –suspiró– Regresa a la banca…

&

Colgó y me quedé parado ahí, exhalando por lo bajo obedecí con celular en mano sin preguntarle que tenía que ver la banca.

La noche ya estaba presente desde hace rato, y ubicar perfectamente la banca era un poco difícil. En cuanto llegué noté que alguien estaba ahí sentado y por la poca luz que llegaba decidí ignorarla y buscar otro asiento.

— Tom… –llamó la persona haciéndome estremecer.

— ¿Bill? –la persona se levantó y asió en la oscuridad mis manos.

— Sabía que llegarías…–murmuró frente a mí. Sentí su aliento en mis mejillas, estaba demasiado cerca.

— ¿Entonces sí eras tú? –Rió por lo bajo y a ciegas me hizo sentarme.

— Pensé que habías olvidado este lugar…–me acarició y una luz alumbro nuestros rostros. Su celular fue activado, ayudándome a contemplar su belleza.

Tenía los ojos maquillados al igual que sus labios, su dentadura resalto en el momento que sonrió. Involuntariamente sonreí de lado y desvié la mirada. No sabía qué hacer.

— Me has timado de una forma única…–susurré divertido y me soltó.

— Sólo quería saber que tanto recuerdas…–suspiró– ¿Recuerdas este lugar?—

— Sí…

— Yo jamás lo he olvidado…–le miré enfocando sus ojos bajo la oscuridad.

— Aquí…fue nuestra primera cita…–susurré recordando aquel día.

— Así es…nuestra primera cita como novios –dijo enredando sus brazos por mi cuello, le aferré por la cintura e inhalé disfrutando su aroma. Vainilla.

Nos quedamos así por varios minutos, hasta que mi celular sonó.

Ria

— Contesta, de todos modos… ya me iba…–dijo separándose de mí y con rapidez se levantó para alejarse lo más pronto posible. Intenté detenerlo pero su brazo pudo escurrirse por mis dedos.

No te vayas Bill.

Continúa…

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por Bethy Pena

Escritora del Fandom

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