«Sólo abrázame» Fic Toll de Bethy

Cap. 6: Declaración (P.1)

Me desperté cansado, totalmente adolorido. Que irónico, despertar con fatiga e incomodidad. Pero, no ha sido mi culpa.

Llevaba un poco más de dos semanas fuera de la casa de Ria, quizá tres, desde la vez que discutimos sobre su actitud con Sofía no he vuelto a pisar su hogar. Ahora duermo en mi automóvil dentro del estacionamiento. Genial.

Me sentía mal por nuestra separación, pero ya no podía seguir escuchando sus sermones, reclamos, incluso, ofensas por teléfono. Su actitud fastidiaba cada vez que llamaba para arreglar todo, me jodía aún más porque ella sabía perfectamente que no tenía justificación. Intentaba hablar bien, pero al poco rato, explotaba gritándome una y otra vez que tenía que forzar mi divorcio. Y no pensaba hacerlo, ya no sabía si sí o no seguir.

Yo lo empecé, sí. Pero temía mucho por lo que vendría para mí. Bill… no me preocupa tanto, desde que lo conocí fue autosuficiente, muy diferente a mí. A pesar de casi derrumbarse completamente pudo salir adelante con una pizca de mi ayuda. En cambio yo… no podía estar sin alguien que me apoyara o bien, me animara a hacer las cosas. Jamás pude sobresalir solo.

Pero él… Bill podría rehacer su vida después de esto, ya tenía la experiencia en el abandono. Yo no… e intentaba saber cómo hacerlo.

¡Y no me salía nada bien!

— Debí pensarlo mejor…–dije recargando mi frente en el volante.

Me enjugué el rostro y arranqué el motor para irme, debía asearme por lo menos, y lo haría en la oficina. Salí del espacio listo para partir al exterior, miré mi celular viendo la hora.

7:25 AM

Tenía una hora para estar presentable.

Lo boté por el asiento y aceleré, pero al momento de hacerlo el celular sonó asustándome. Pisé con mayor fuerza el acelerador y frené segundos después. Quedé a escasos metros de la pared.

Bill

Sonreí al ver su nombre y atendí rápidamente.

&

— Hola…

— ¿Hola?…–preguntó con un tono inseguro.

— Sí…–respondí sin entender.

— Jamás me habías contestado así…–alcé las cejas entendiendo.

— Lo se… pero…

— ¿Sabes qué día es hoy?

— ¿Qué? ¿Cómo?… No entiendo –fruncí el ceño buscando la fecha en el móvil.

— Es Víspera de Navidad…–asentí– Un día completamente bello y hermoso…

— Aja…

— Te veo… en la cafetería que está cerca de tu trabajo…

— ¿Ahorita?

— No… en la noche…–suspiró– Te veo ahí como a las 9 PM, no faltes…

&

Colgó dejándome nervioso. Más que nervioso, totalmente temeroso. Mis piernas temblaron por lo que ya veía venir. Le marqué inmediatamente pero no contestó. Insistí como un loco obsesionado y seguía sin atender el móvil.

¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¡Carajo!

— ¡No puede ser! –Golpeé el volante frustrado– Bendito lugar que escogiste Bill—

Suspiré acorralado ante la situación. No tuve más remedio que resignarme y hacer lo que tenía que hacer. Total, ¿Qué se podía perder? ¿Yo? Nada… eso espero.

Al llegar a la oficina me encontré con Sofía, me sorprendí al verla tan temprano ahí. Su hora de entrada es media hora antes que la mía, y aún faltaba. La saludé recibiendo una sonrisa traviesa, me enseñó un kit para afeitar. ¿Tan mal me veía? Agradecí con un gesto y entré al sanitario para afeitarme.

Ya estando listo para trabajar, entré a mi oficina esperando alguna señal de Bill. Pero nada. En todo el santo día estuve llamándolo nuevamente, el muy cabrón no me cogía el móvil. Él no trabajaba así que no había ninguna excusa para ignorarme. No la había.

La noche se acercaba, no había nada para impedir que la hora llegase. Me cubrí el rostro inquieto, nervioso, podría decir que me daban ganas de chillar como niño pequeño.

No quería ir.

Soplé ansioso y guardé todo en mi portafolio, ya no quería trabajar siquiera.

— Señor… tiene una llamada…–resonó la voz de Sofía por el altavoz, oprimí una tecla aceptando la llamada.

&

— Sí, buenas noches…

— Tom… soy Ria…–me escurrí en mi asiento y esperé a que siguiera– Estaba pensando que… no se… Bueno, sí se… lo que pasa…

— ¿Qué pasa?

— Tenía planeada una cena, para que platicáramos… inclusive te mandé un mensaje avisándote… pero no respondiste.

— ¿Una cena?

— Sí, pero ya no tiene caso…–exhalé y escuché voces al fondo– Me ha tocado trabajar, es una noche saturada… así que no se sí quieras verme más tarde…–me llevé una mano a la cara. Qué pesadilla.

— No lo sé… tengo un asunto pendiente…

— Pero quiero verte… No hemos estado juntos desde hace semanas…–susurró– Te extraño, Tom…

— No… No lo sé –miré mi reloj de muñeca– Tengo un asunto que atender, y va para largo…

— De acuerdo… ¿Pero para Año Nuevo?

— No lo sé…–negué frustrado– Yo te llamo.

&

Colgué sin darle oportunidad a que me convenciera.

Apagué la luz quedándome en penumbra, había algo demasiado grande como para que actuara de esta forma. No sólo era Bill, era algo más… y tenía miedo que terminara mal.

Me encogí de hombros y me decidí. No había marcha atrás. Yo comencé esto y… tengo que tener la cara en alto.

— Que descanses, Sofía…–salí posándome a su lado, ella se levantó sonriente. Dejé mi portafolio en su escritorio e hice el ademán de un abrazo. Le estreché con cariño, Sofía siempre ha sido una gran, gran amiga conmigo. Aunque aún no le hemos catalogado así.

— Igualmente señor… y Feliz Navidad.

— Feliz Navidad…–sonreí alejándome para partir a mi cita. Mi cita con Bill.

Sonreí burlándome de mi mismo, parecía un tonto enamorado.

Llegué a la acera mirando a todas partes, mucha gente circulaba emocionada por la calle, familias, chicos, chicas… parejas. Todo mundo sonriente. Feliz.

Levanté el cuello de mi abrigo para evitar congelarme. Eché la cabeza hacia atrás y sin muchas ganas caminé a la cafetería. Estaba a reventar el lugar, las mesas llenas… personas paradas e incluso esperando lugar.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar.

por Bethy Pena

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!