
«Sólo abrázame» Fic Toll de Bethy
Cap. 7: Declaración (P.2)
Revisé la hora y pasaban de las 9 PM. Me arrinconé como pude a un lado del edificio, esperando ver la melena pelinegra de Bill.
— Buenas noches…
— ¿Eh?…–me giré sorprendido por esa voz. Le busqué porque le reconocí, es su voz. Miré a todas partes… pero no estaba– Deja de timarme…–dije en voz alta importándome un cacahuate sin me veían raro.
— De acuerdo…–rió saliendo detrás de un arbusto– Hola…
— Hola…–sonreí de lado, él sonreía de tal forma que me enloquecía.
¡Un momento!
¿Me enloquecía?, me pregunté contemplándolo de pies a cabeza.
Sí, Bill me enloquecía. Me enloquecía ya sea por una u otra razón. El sólo hecho de ser él, me hacía delirar con tal de entenderle.
— Tenía planeado cenar aquí… pero…–hizo una mueca graciosa al ver el interior.
— ¿Querías cenar un café?
— Sí…me relajan…–me miró sonriente y sentí mis mejillas arder. Se acercó con manos en bolsillos a mí y suspiró formando un vaho.
— ¿Quieres ir a otra parte?
— Claro… caminemos…–dijo pasando a mi lado invitándome con la mirada seguirle.
No hablamos en todo el tramo que recorrimos, sólo caminábamos a la par del otro. No nos separamos escasos centímetros, seguíamos avanzando con nuestros hombros rosándose.
— ¿Para ti que significa: Navidad? –le miré sin entender, él no viró a verme, únicamente al cielo.
— ¿Navidad?… Pues, desde pequeño siempre supe es el día en que nació el Niño Dios…–asentí recordando las palabras de mi madre– Sólo eso…
— No… ¿Qué significa para ti? –insistió mirándome fijamente.
— ¿Para mí? –miré mis pasos y después al cielo.
¿Qué significa: Navidad, para mí?
— Una época de amor, paz y perdón…–medité unos segundos y asentí nuevamente.
— Sí… representa para muchas personas el sustento espiritual, también es cuando desembocamos nuestra fe, alegrías, tristezas, agradecimientos, peticiones y hasta culpas –susurró cambiando de dirección, se adentraba a un parque totalmente iluminado por las lucecitas de colores, arboles, bancas, arbustos. Todo adornado hasta el punto de dejarme ciego. Le seguí mirando su caminata lenta pero decidida.
— ¿Para ti significa eso? –Pregunté alcanzándolo para detenerlo– ¿Qué pretendes, Bill? –Interrogué viendo el camino de sus palabras y acciones.
— Yo nada… sólo decirte que la Navidad, es una época para recordar nuestra nobleza, nuestra sencillez, sabiduría… nuestro sacrificio –caminó a mis espaldas y se sentó en una banca– También lo que dijiste, para demostrar quien tiene el don de amar y perdonar.
Sonrió con delicadeza y miró a nuestro alrededor. Yo…yo no sabía cómo tomar sus palabras. Era como sí gritara por sus ojos cuán difícil es esto para él. Que esto es demasiado para sobrellevar, pero aun así, lo acepta sin buscar beneficio o perjuicio alguno. Podía notar en su mirada resignación, podía sentir sus gritos silenciosos, podía entenderlos perfectamente, gritaba que me amaba.
— Hace ya varios años, en la Víspera de Navidad…–le miré atento, el asió mis manos para hacerme sentar a su lado– Un Domingo 24, para ser precisos… –acarició mi rostro sonriendo.
— Ese día…
— Ese día fue muy importante para mí…
— ¿Por qué?
— ¿No lo recuerdas? –negué esperando su respuesta– Tom, Navidad no sólo es amar y ya. No es perdonar y ya –calló unos segundos mirando al cielo– Es una época de fortalecimiento espiritual. Una época para renacer, si se puede decir así. Hace años me sentí caer por un precipicio, me sentí a merced de la crueldad divina. Me sentí burlado por Dios, permitiendo que mi vida se truncara sin retorno. ¿Recuerdas? –Asentí– Pero tú… tú me ayudaste a escalar, o más bien, me cargaste en brazos para evitar que tropezara y cayera de nueva cuenta. Hiciste todo lo que tuviste a tu alcance para mantenerme en pie. Protegiste con tus manos la llama casi extinta de mi alma. Respiraste por mí, hiciste todo para tenerme a tu lado. ¿Recuerdas?
— Bill… ya no sigas…–pedí sintiendo mis ojos arder, estaba reprimiendo las ganas de llorar. No quería recordar cuán tormentosos y dolorosos fueron esos días.
— Tom… no lo festejo sólo por Navidad, bueno… no en su totalidad. De hecho lo celebro con más fervor y cariño por ti –le miré como pude, su rostro no lo veía con claridad, estaba borroso. Mis lágrimas se mantenían quietas sin querer correr.
— Yo…no sé qué decirte…–confesé bajando la mirada.
— Eso mismo dije ese día, el día en que me confesaste tu amor, comprensión y solidaridad. Cuando nos prometiste siempre mantenerme en pie. Te pusiste una meta la cual has rebasado, aunque no lo veas así.
— El día en que…
— Declaraste tu amor hacia mí –suspiró sonriendo con nostalgia, alcé mi mano y acaricié esta vez su rostro, él cerró los ojos y sin más le aferré contra mi pecho intensamente, él rió ante tal arrebatado abrazo. Le rodeé con ganas su cintura embriagándome de su aroma.
¿Por qué tenía que ser así, Bill?
— Ten una linda Navidad, Tom…–empujó mis brazos librándose de mi agarre– Después te llamo…–Dijo levantándose y corrió sin atender mi llamado, grite su nombre casi sin fuerzas.
Se había ido.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a comentar.