Solos los tres 2

Fic M-preg de lyra. Temporada II

Capítulo 2: Te echaré de menos

— ¡Eres la niña más preciosa que jamás he visto!

Con la pequeña Sarah en brazos, Andreas no podía dejar de sonreír mientras la acunaba para que se durmiera tras tomar su biberón.

—Eso se lo dices de todas—bromeó Tom guiñándole un ojo.

—Mi sobrina es la más guapa—sentenció Andreas muy serio.

Sentado en la cómoda mecedora, Bill observaba cómo acostaban a su hija entre Tom y Andreas, apretando en sus manos el biberón que le acababa de dar, pensando con tristeza que si ya echaba de menos llevarla en su vientre, ahora era tenerla contra su pecho.

Como ya le advirtiera su madre, solo pudo alimentarla los dos primeros días muy emocionado por esa nueva sensación, pero lo bueno siempre se terminaba pronto y ya no le quedaba más remedio que hacerlo con biberones.

Lo único que sacaba de bueno de eso era ver como Tom podía participar en la experiencia de ser padre, como la cogía con cuidado en sus brazos y le daba de comer por las noches en cuanto la oía llorar.

Comenzó a mecerse con los ojos cerrados, recordando la primera noche que pasó en casa. Nada más escuchar su llanto se levantó todo lo deprisa que su dolorido cuerpo le permitió y acudió a la habitación de su hija, sacándola de su cuna sin poder evitar sonreír cuando sin abrir los ojos presintió que era él y dejo de llorar, esbozando una sonrisa igual a la suya.

La acomodó en su pecho y sentado en la misma mecedora en la que se encontraba en esos momentos, la acunaba mientras le cantaba una nana.

—Preciosa—susurró Tom desde la puerta.

Alzó su mirada y le sonrió sin dejar de cantar mientras entraba en la habitación y se arrodillaba en el suelo.

—La podíamos incluir en algunos de nuestros futuros conciertos—dijo Tom acariciando la cabeza de su hija.

Eso hizo que dejara de cantar de inmediato. No se había parado a pensar en el grupo, en esos momentos su hija era lo primordial, solo podía pensar en ella, no donde iban a actuar esa noche o en todas las fans que gritaban emocionadas al verle.

—Sabes que algún día tendremos que continuar con la gira que dejamos a medias—le murmuró Tom al ver su gesto.

—Es muy pronto…además, aún no me he recuperado del todo—se excusó Bill sin mirarle.

—Lo sé, esperaremos a que estés bien del todo, y mamá podrá cuidar de Sarah en nuestra ausencia—planificó Tom.

Claro. Su madre. Seguro que ella lo tenía todo pensado. Su hija no podría estar en mejores manos, aun cuando él se sentía como si se la estuvieran robando…

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—Creo que los dos ya se han dormido —dijo Andreas señalando al cantante con la cabeza.

Tom se giró y sonríe al ver que era verdad. Bill dormitaba en la mecedora con una plácida expresión en la cara. Se le acercó despacio y cogiéndole el biberón para que no se le cayera se las manos le tapó con una manta.

—Está agotado, lo quiere hacer todo solo y está pudiendo con él—explicó a su amigo.

—Os puedo echar una mano, solo me tenéis que llamar y vengo volando—se ofreció Andreas sonriendo.

—Gracias, pero mi madre ya vuela cuando oye a Sarah suspirar—exageró Tom riendo.

Decidieron dejarlos dormir tranquilos y bajaron a la cocina en donde encontraron a la sonriente abuela haciendo la comida.

— ¿Se lo ha tomado todo?—preguntó Simone cogiendo el biberón para lavarlo.

—Sí, ambos están durmiendo como angelitos—contestó Tom sonriendo.

—Se ha vuelto a quedar dormido en la mecedora, como si lo viera. Luego dirá que le duele la espalda y que se encuentra mal—murmuró resoplando Simone.

—Mamá, solo quiere pasar el mayor tiempo posible con Sarah…—le defendió Tom.

—Necesita descansar para recuperarse—cortó Simone poniéndose muy seria.

—Esto…ya se ha hecho tarde—dijo Andreas incómodo por la discusión—Mañana volveré y entre los dos convenceremos a Bill para que salga a dar un paseo.

—Me parece una buena idea, mientras me quedo cuidando de la niña—dijo Simone asintiendo con la cabeza.

Tom acompañó a su amigo a la puerta y se despidió de él, sabiendo lo que iba a decir Bill al respecto, que se confirmó al día siguiente cuando Andreas fue a buscarlos.

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— ¿Por qué no me la puedo llevar?—preguntó Bill a su madre.

—Cariño, sal con tus amigos, diviértete un poco—contestó Simone sin perder la paciencia—Yo me quedo con Sarah y la sacó a pasear cerca de la casa. Eres muy joven, necesitas estar con gente de tu edad, no irte a un parque y sentarte en un banco.

Estaba a punto de replicar cuando una mirada de Tom le hizo callar. Decidió dejarlo, que su madre se saliera con la suya…de momento. Era su hija, no de su madre.

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— ¿Quieres pedir algo más?—preguntó Tom a su hermano.

—No, no tengo muchas ganas—contestó Bill distraído.

—Vamos Bill… ¡anímate un poco! Hace semanas que no sales y lo necesitas—le dijo Andreas sonriendo.

Le devolvió la sonrisa con esfuerzo, pensando que su hija también le necesitaba. Pero como había decidido dejar las cosas claras, se acomodó en el asiento y cogiendo la carta de nuevo pidió algo más para acompañar su ensalada.

— ¿Una hamburguesa?—dijo en voz alta.

—Así se habla—rio Andreas aplaudiendo.

Los hermanos rieron con él y tras hacer el pedido a la nerviosa camarera que los había reconocido comenzó a hablar sobre salir una noche de fiesta.

—No sé…. —empezó a decir Bill.

—Por favor….antes de que regreséis a vuestras vidas—rogó Andreas.

Se le quedaron mirando sin comprender. Su vida era su hija, la otra se quedó en segundo plano cuando nació. ¿O es que también pensaba que su madre se encargaría de su hija cuando la “abandonara” para irse de gira?

—Una noche de estas, cuando Bill se encuentre mejor—contestó Tom por su hermano al sentirle ponerse tenso.

—Por supuesto, será como en los viejos tiempos….

Y hablando de ellos se pasaron toda la tarde, hasta que Bill decidió volver a casa a tiempo de acostar a Sarah. Pero cuando fue a entrar en la habitación su madre le detuvo antes de que abriera la puerta.

—Se quedó dormida hace media hora—explicó Simone cogiéndole del brazo.

—Quiero darle las buenas noches—insistió Bill soltándose.

—Mamá—llamó Tom.

Antes de que su madre dijera algo más, abrió la puerta y entró en la habitación de su hija, escuchando como Tom hablaba en voz baja con su madre. Les ignoró y se aceró a la cuna en la que su hija dormía plácidamente, sonriendo en sueños y consiguiendo que él la imitara.

—Mi niña…—susurró rozando su mejilla.

Al poco sintió un brazo en su cintura y un beso en su mejilla.

—Está soñando con los angelitos—susurró Tom a su oído.

Sonrió al escucharlo y se apoyó en su pecho, sin dejar de observarla, pensando en lo mucho que le había echado de menos, yacer en sus brazos por las noches, hacer el amor sin esconderse….

Había renunciado a muchas cosas desde que decidió seguir con el embarazo. Tal vez debería aceptar la ayuda que le ofrecía su madre y recuperar el tiempo perdido con Tom.

Decidieron dejarla dormir y salieron de su habitación, separándose con pena y entrando cada uno en la suya.

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Acostado en su cama, Bill se dio la vuelta y miró por la ventana suspirando. ¡Echaba de menos a Tom! No pudo evitarlo y bajó una mano, comenzando a acariciarse con suavidad…pero decidió frenar antes de ir a más. Si no se levantaría y correría a su cama… y todavía era pronto.

Estaba tardando en recuperarse del parto, y sabía de sobra que Tom estaba igual que él. Tenía que recuperarse pronto, se lo debía a él, y a su hija también.

Necesitaba pasar con ella el mayor tiempo posible. Sabía que tarde o temprano sus vidas retomarían su curso, volvería a meterse de lleno en la gira, a dar concierto tras concierto….

Entonces sí que echaría de menos a su hija….

Continúa…

Gracias por la visita.

por lyra

Escritora del fandom

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