Solos los tres 3

Fic M-preg de lyra. Temporada II

Capítulo 3: Vuelta a la normalidad

Los días fueron pasando y Bill notaba que su madre se comportaba de otra manera, dejando que él mismo se encargara de su hija, que la bañara y acostara todas las noches a pesar de sentirse muy agotado, pero ver como una sonrisa iluminaba la cara de su hija todas las mañanas era su mejor recompensa.

— ¿Qué hacemos esta tarde?—preguntó Tom.

—Iba a salir a pasear con Sarah, vienes ¿verdad?—contestó Bill mientras vestía a su rebelde hija.

Sonrió al ver como protestaba al ponerle la camiseta. No paraba quieta y no se dejaba vestir. Al ver que le costaba, enseguida se le acercó Tom y cogiéndola con cuidado la terminó de vestir sin perder la sonrisa.

—Papá no sabe vestirte—dijo Tom a una sonriente Sarah.

—Es que es muy pequeña…me da miedo hacerla daño—se excusó Bill en voz baja.

Con la niña ya vestida en brazos, se giró y miró a Bill. No debió haber dicho eso, se estaba esforzando y se le veía muy agotado.

— ¿Por qué no dejamos que la saque mamá a pasear? Así podíamos disfrutar de la casa por una hora…los dos solos—susurró Tom con una pícara sonrisa.

—Es pronto, todavía no han pasado ni dos semanas. Además—dijo Bill quitándole a Sarah—Quiero llevarla yo, si no quieres venir no vengas.

Vio como Bill salía de la habitación con la niña en brazos. Se había enfadado, y con razón. Solo pensaba en volver a tenerle en sus brazos, sin tener en cuenta de que aún no estaba recuperado.

Echó a correr tras él y le alcanzó en el recibidor, donde acostó a Sarah en su coche con delicadeza.

—Perdóname,…deja que te acompañe—susurró inclinándose cobre el coche.

— ¿Vais a salir? –preguntó Simone dese la cocina—Abrígala bien Bill, se está levantando aire.

— ¡Eso hago!—contestó Bill de malas maneras.

¿Por qué estaba siempre encima de él? Vigilando por si hacía algo mal, sin dejarle disfrutar de su hija ahora que podía, antes de volver a trabajar y dejarla en sus expertas manos.

Cogió su cazadora y abriendo la puerta salió de la casa sin preocuparse de si Tom le seguía o no, pero cuando atravesó el jardín y llegó a la acera sintió como le rodeaba la cintura con el brazo y le atraía.

—No te enfades, por favor—suplicó Tom besándole en la mejilla.

—No lo puedo evitar, parece que todos estáis en mi contra—susurró Bill a punto de llorar.

—Todavía tienes las hormonas disparadas, y estás bajo mucho estrés. Mamá solo te quiso ayudar, no robarte a Sarah—explicó Tom adivinando sus pensamientos.

—Pues lo parece-estalló al fin Bill-No me deja estar a solas con ella. Enseguida viene a ver si no la he roto….

No pudo evitar reír ante sus palabras, logrando que Bill le imitase y no se enfadase.

—Estoy exagerando, lo sé—dijo Bill sonriendo.

—Un poco—contestó Tom de igual manera.

Entraron en el parque cercano a casa, vacío a esas horas. Siempre salían tras la hora de la comida, cuando todos estaban en sus casas reposándola y podían disfrutar de algo de intimidad, poder comportarse como una feliz familia.

Tras dar una vuelta se sentaron en un banco alejado, viendo como su hija dormía plácidamente ajena a las preocupaciones de sus padres.

—David llamó esta mañana—dijo Tom con miedo.

Esperaba a que Bill dijera algo, pero solo recibió un resoplido como respuesta.

—Solo quiso saber si ya te encuentras bien, y con ánimos para salir en un programa-explicó Tom.

— ¿Y por qué no me lo preguntó a mí directamente?—preguntó Bill enfadado.

—Porque sabe que estás ocupado, pero le gustaría que regresaras a los escenarios, solo por una noche—contestó Tom con cansancio.

Escuchó el tono de Tom y le miró arrepentido. Siempre estallaba con él, quien no tenía la culpa de nada, solo una gran paciencia que estaba a punto de agotarse.

—Perdona, no te mereces que te hable así—se disculpó.

Tom logró sonreír y tras comprobar que estaban solos, se acercó y le besó brevemente en los labios.

—Te perdono, sé cómo te sientes, y me gustaría poder ayudarte-dijo Tom suspirando.

—Ya lo haces—susurró Bill recostándose contra su pecho.

Se quedaron en silencio, disfrutando de su compañía, viendo como su hija dormía plácidamente bien arropada.

—Sería la semana que viene—siguió diciendo Tom—Podríamos ir por la mañana y regresar al día siguiente. Solo estaríamos una noche lejos de Sarah.

¿Y le parecía poco? Se revolvió en sus brazos mientras pensaba en cómo decirle que no está preparado, todavía. Sabía que tarde o temprano llegaría el día en que tendría que dejar a su hija sola por unas semanas, pero en esos momentos era demasiado pronto.

Levantó la cara, pero vio en sus ojos como se lo suplicaba en silencio. Que aceptase, más que nada porque así tendrían que pasar la noche en el apartamento, y así podrían dormir juntos, algo que ambos echaban de menos y que en casa con su madre y Gordon no se atrevían por miedo.

—De acuerdo—accedió para gran felicidad de su hermano.

Tom rompió a reír y estrechándole con fuerza en sus brazos comenzó a besarle por toda la cara, llegando a sus labios para apoderarse de ellos y comenzar a besarle más profundamente que la vez anterior.

El llanto de su hija les hizo separase jadeando. Tom la cogió en sus brazos y comenzó a mecer bajo la atenta mirada de Bill, quien no pudo evitar sonreír ante tan tierna escena.

—Ya verás cómo ni se entera de que nos hemos ido—dijo Tom mirando a su hija.

Eso hizo que dejase de sonreír. ¿Tenía razón? Si se separaba mucho tiempo de su hija, ¿llegaría el día en el que no le reconocería? ¿Qué lloraría cada vez que la cogiera en brazos porque le era desconocido?

—Va haciendo frío….volvamos a casa—susurró Bill con la voz entre cortada.

— ¿Tienes frío?—preguntó Tom al escuchar su tono.

—Mucho—mintió Bill.

Solo quería volver a casa con su hija, estar con ella el mayor tiempo posible para que reconociera su cara, para que jamás se olvidara de su dulce voz con la que todas las noches la dormía cantando muy bajito.

Acostaron de nuevo a Sarah en el coche y se pusieron en pie, regresando a la casa con paso rápido.

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—Habéis vuelto pronto—dijo Simone al verles entrar por la puerta.

—Bill tenía frío—dijo Tom cerrando la puerta.

—Sube a abrigarte, yo me encargo de Sarah—ordenó Simone cogiendo a su nieta.

Quiso negarse, decirle que primero la acostaría y luego ya se preocuparía de su bienestar, pero su madre ya estaba en mitad de las escaleras. Suspiró resignado y subió tras ella, llegando a su habitación y encerrándose en ella.

Se quitó la delgada cazadora y se puso una gruesa sudadera. Se sentó ante el escritorio y abriendo el primer cajón sacó la libreta en donde escribía las canciones que pasaban por su mente. La ojeó distraído, viendo algunas de ellas que había dejado a medias, pero en esos momentos no se sentía inspirado para seguirlas. O más bien el cansancio se lo impedía.

Sintió como le pesaban los párpados, y guardando la libreta en el fondo del cajón donde estaba caminó con paso lento hasta la cama y se dejó caer boca abajo en ella. Enterró la cara en la almohada, ahogando así los gemidos de frustración que sintió subir por su garganta.

No debía seguir así. Viendo como su madre le manipulaba, porque esa era la palabra, aunque dijera que lo hacía por su bien, o por el de su hija.

Suspiró pensando que un día alejado de su madre le iba a venir muy bien, así podría disfrutar de la compañía de Tom, a pesar del dolor de separase de su pequeña.

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Tres días después se despedía de su hija con gran pesar. La estrechó en sus brazos con suavidad y la besó en la frente, dejando los labios sobre su suave piel, sonriendo cuando le cogió un mechón de pelo entre sus dedos y tira de el, como si le estuviera pidiendo que no se fuera…

Tom no dejaba de observar esa dura escena, viendo como Bill arrugaba la frente, sabiendo que se iba a echar a llorar de un momento a otro.

Un bocinazo procedente del coche que la discográfica les mandaba hacía que todos dieran un salto y la dulce Sarah rompiera a llorar. La echó contra su hombro y la meció hasta que cesó el llanto mientras entre Gordon y Tom metían el equipaje en el maletero.

—Bill—llamó Tom cuando terminaron.

Separó a su hija con cuidado, viendo el puchero que formaban sus labios. ¡Cómo le estaba costando decirle adiós!

—Adiós, cariño—se despidió Tom de su hija besándola en la mejilla.

Bill le imitó y se la pasó a su madre, quien ya la esperaba impaciente.

—Bájala al salón cuando den la entrevista, que oiga mi voz—pidió Bill a su madre.

Simone asintió en silencio, para no decirle que sería muy tarde y Sarah llevaría dormida un buen rato, pero recordando que su hijo mayor le pidió paciencia con el pequeño, se calló.

Subieron al coche y tal y como pensó Tom, Bill se derrumbó en el asiento de atrás. Chasqueando la lengua, le atrajo con un brazo y le ofreció el hombro para que llorase sobre él, aguantándose las ganas de hacerlo él también.

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El coche les llevó directamente a la discográfica, en donde se reunieron con sus compañeros de grupo a los que saludaron con entusiasmo.

—Se te ve estupendo, y muy recuperado—apuntó Gustav tras abrazarle.

—Te hemos echado de menos,…a los dos…—dijo Georg nervioso.

—Y nosotros, ¿verdad Bill?—dijo Tom dándole un ligero codazo.

—Sí, es verdad—contestó Bill en voz baja.

—Antes de que nos contéis lo guapa y grande que está Sarah, os pondré al corriente—dijo David abriendo la agenda.

Pasaron casi una hora en la al de reuniones, de la que salieron para ir al apartamento a arreglarse y descasar un poco.

Ya a solas en su habitación, se dio una ducha rápida y comenzó la dura tarea de alisar su rebelde pelo y maquillarse, viendo que le costaba hacerlo tras tantos días metido en casa donde cómo mucho se cepillaba el pelo y daba brillo a los labios. Se estaba aplicando el rímel a las pestañas cuando Tom apareció de pronto en su baño y se le acercó por la espalda, poniendo las manos en su cintura y apretando con suavidad.

—Te he echado de menos—susurró Tom comenzando a besarle el cuello.

— ¡Tom….!—gimió sin poderlo evitar.

Cerró los ojos y se dejó llevar, olvidándose de pensar. Se sentía muy libre en el apartamento, sin tener que vigilar para darse un simple beso. Y eso era algo que echaba de menos…y mucho. Gozar de un instante de intimidad con Tom.

—Esta noche podíamos dormir juntos—dijo Tom tras un último beso.

—Solo dormir—dejó Bill claro.

Tom asintió satisfecho y le dejó que siguiera arreglándose sin soltar su cintura, sin dejar de pensar en la magnífica noche que le esperaba…

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—Bill, permíteme que te diga que se te ve estupendo, la paternidad te sienta muy bien—dijo la entrevistadora con una gran sonrisa.

Asintió agradecido con la cabeza sin dejar de sonreír, con los ojos muy brillantes solo de pensar que en cuanto se terminara la entrevista otra cosa le iba a sentar muy bien.

—Supongo que cuidar de tu hija te debe consumir las energías—continuó la entrevista— ¿Cómo te las apañas tú solo?

—Bueno, está mi hermano. Y mi madre, gracias a ella estoy aquí esta noche—contestó Bill con sinceridad, viendo al fin lo importante que era su madre en esas circunstancias.

—Ya sé que es pronto para pensarlo y más viendo lo joven que te has estrenado como padre…pero ¿piensas darle un hermanito a Sarah?—preguntó la entrevistadora sonriendo.

—Bueno…—comenzó a decir Bill acomodándose mejor en el sofá—No niego que ha sido una experiencia maravillosa, pero de momento no me planteo tener otro hijo. Quiero concentrarme en Sarah, además de que hay que retomar la gira en sonde la dejamos, recompensar a todas las fans que tanto nos apoyan y se lo merecen.

Su respuesta fue acogida con un cariñoso aplauso por parte del público femenino allí congregado, y los chicos rieron encantados ante su reacción.

La entrevista terminó y se despidieron de sus fans hasta el próximo concierto.

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—Espera…Mmm…T-tom…

Jadeando sin control, se retorcía bajo Tom, quien acomodado entre sus piernas cerraba los labios en torno a su miembro y succiona con suavidad sonriendo. Le sintió ponerse duro en su boca, como bajaba las manos y le arañaba la espalda sin evitarlo.

Separó los labios y alzó la cara para ver cómo se derramaba tras pasar la mano por su miembro, viendo como cerraba los ojos y separaba los labios. Sonrió y se apoderó de ellos, ahogando en su boca ese gemido que iba a soltar al aire mientras entre sus dedos escapaba la esencia de Bill.

— ¿Y…que hay…de …ti?—logró Bill decir tras unos minutos.

—Me conformo con verte—contestó Tom tumbándose al lado.

Le atrajo hacia él y cogiendo una esquina de las sábanas de su cama los tapó a ambos, oyendo como suspiraba de cansancio y se acomodaba contra su cuello, dispuesto a dormir entre sus brazos como tantas noches había hecho, sonriendo porque por fin la vida normal había vuelto.

Continúa…

Gracias por la visita.

por lyra

Escritora del fandom

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