«Subasta» Fic de StrangeAngel
Capítulo 2: Show time
[Bill]
A la mañana siguiente lo único en lo que pensaba era en como haría para escapar a mi acosador personal, que había logrado ganarme desde el primer día de escuela. En cuanto entré al colegio corrí directamente al salón de arte para rodearme de gente y que no volviera a atraparme solo como lo había hecho ayer.
Entré algo agitado mirando a todos lados en busca de Tom, pero para mi sorpresa no aparecía, me senté en el lugar que me había asignado la profesora el día anterior y por unos minutos admiré el lugar vacío de mi atacante constante, aquel lugar no se llenó con su presencia.
—¡Andreas! – Susurré mientras la maestra daba indicaciones – ¡Hey, Andreas!
—¿Bill? – Contestó de la misma manera — ¿Qué pasa?
—¿Sabes dónde está Tom? – la verdad no sé por qué me preocupaba por saber, pero aun así pregunté
—No – sonó muy confundido — ¿Por qué quieres saber?
—Ah… — ni yo sabía por qué – no…simple curiosidad – volví a acomodarme en mi lugar para prestar atención a la clase
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Había salido de clase de música, aun sin saber nada de Tom y decidí brincarme la clase de Química, digamos que nunca se me ha dado esa materia y sobre todo hoy que estaba tan distraído, no haría gran diferencia si iba o no. Caminaba por los jardines del colegio, ya que no había nadie afuera y no podrían castigarme por no estar en clase.
—¡Ni se te ocurra hijo de puta! – escuché del otro lado de unos arbustos
—¿Qué vas a hacer Tom? No puedes impedirme participar en el evento – se reía burlón una voz masculina
—¡No podrás ir si te rompo las piernas imbécil! – Tom sonaba furioso
—¡Hazlo! Pero déjame decirte que tú y yo no somos los únicos que planeamos pagar por él, hay mas Tom, muchos más a los que les ha llamado la atención el pijo ese – me asomé un poco para ver quién era
La escena era completamente nefasta, Tom sostenía por los hombros a un chico de cabellos negros que sangraba por la boca, y a pesar de que parecía que le estaban dando la golpiza de su vida, aquel chico tenía una sonrisa burlona dibujada en el rostro. En cambio Tom, parecía salido del mismo infierno, mostraba los dientes como un perro rabioso a punto de atacar y se veía deseoso de matar a patadas al moreno.
—¡¿Quién más?! ¡Dime! – le espetó en la cara
—Muchos más, muchos, muchos más – articuló burlón antes de recibir el último golpe que lo dejaría inconsciente
—¡Ah! – no pude evitar dejar escapar un quejido de miedo
—¡¿Quién coños está ahí?! – me escuchó Tom dirigiéndose en mi dirección rápidamente
Gracias al miedo que sentí en esos momentos, saqué una fuerza sobre humana de mí ser y corrí a toda velocidad en dirección contraria a la del él. Podía escucharlo correr tras de mí, pero más que eso, podía escuchar mis latidos taladrarme la cabeza, me sorprendía que el resto de la escuela no los escuchara. Corría con todas mis fuerzas pero al no conocer el colegio me vi en un pasillo sin salida, o como mi mente lo tradujo mejor “un puto callejón sin salida”.
Miré hacia atrás esperando verlo aparecer para hacerme quien sabe que cosas, escuchaba sus pasos cada vez más cerca y podía oír su respiración agitada por correr tanto. Sentía unas nauseas impresionantes, quiero decir, es lo mínimo que puedes sentir cuando sabes que tu fin está cerca. Estaba a punto de llegar a ese corredor que se convertiría en mi tumba cuando sonó el timbre, haciendo que todos los que si estaban en clase salieran de los salones.
—¡Bill! – Escuché la familiar voz de Andy — ¿Qué haces aquí? ¿No tenias clase de Química?
—Andy… — me sentí sumamente feliz de verlo y sin pensarlo un segundo más me desvanecí en sus brazos
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Abrí los ojos con dificultad tallándomelos un poco, acostumbrándome a la brillante y blanca luz del lugar en el que me encontraba. Miré a mí alrededor y supuse que estaba en la enfermería por todos los artículos médicos y el nada agradable olor a látex y medicinas.
—Hasta que despertaste – dijo una voz que identifiqué como la de Andreas
—¿Andy? – miré a mi lado derecho y ahí estaba, tan rubio y sonriente como siempre
—Te desmayaste sobre mí, literalmente – rió bajo – así que te traje aquí para que te revisaran
—Oh, gracias – me incorporé lentamente
—Te veías muy agitado, ¿pasó algo? – preguntó esta vez algo consternado
—N…no – suspiré – nada – sonreí intentando convencerlo, cosa que falló rotundamente
—Si claro, y yo soy pelirrojo pero me decoloro el cabello – reímos juntos
—Bueno, no tiene mucha importancia
—Entonces solo dime
—Es que…bueno, Tom – se tensó al oír su nombre – Tom me invitó a salir – solté rápido
—¡¿Qué él qué?! – gritó poniéndose en pie
—Calma, Andy
—¡Es que es Tom! – Comenzó a dar vueltas — ¿Qué le dijiste? – su voz cambió drásticamente
—Obviamente que no – creí que eso lo calmaría pero solo lo puso más nervioso
—Le…le dijiste… ¿Que no?
—Si, digo a mi me van los tíos, pero Tom me da algo de miedo y…
—No entiendes, Bill – me interrumpió – nadie le dice que no a Tom
—Pues yo lo hice – comencé a levantarme
—Y me dirás que no han hablado desde entonces
—Solo un par de veces, pero ya no me ha molestado – aquello era verdad, porque hasta antes de perder la consciencia él no tenía idea de que era yo quien lo había visto golpeando al otro chico — ¡Dios mío! ¡Que tarde es!
—Has dormido todo el día – aun sonaba algo preocupado — ¡La subasta es hoy! – gritó inesperadamente
—¡Se supone que debemos ir a ayudar!
—¡Vamos aun podemos llegar! – me tomó por el brazo y salimos corriendo en dirección al salón de teatro
Corrimos con todas nuestras fuerzas, o mejor dicho, Andy corría con todas sus fuerzas mientras yo era literalmente arrastrado por él. Para nuestra suerte llegamos poco antes de que el evento comenzara. En cuanto entré muchas miradas se posaron sobre mí, tanto chicos como chicas me miraban expectantes y juro que entre la multitud pude ver a varios guiñarme un ojo o morderse el labio.
—¡¿Dónde estaban?! – Gritó una enojada Regina — ¡Agh, ya no importa!
—Regina…
—¡Escucha! – No me dejó continuar — ¡Te paras en el pódium y te quedas quietecito y sonriendo! – me quitó la camisa y los pantalones
—¡Aaa! ¡Regina!
—¡Ponte esto! – Me lanzó una muda de ropa que me puse mas a la fuerza por su ayuda que yo solo — ¡Ve, anda! – me empujó hacia el escenario improvisado que tenían — ¡Suerte! – y ¡PUM! Me encontré frente a cientos de chicos y chicas que se emocionaban y preparaban su dinero
—¿Qué…?
—¡Y ahora para continuar con nuestra subasta, está con nosotros Bill Kaulitz! – Anunció una chica rubia del otro lado del escenario — ¿Quién será el afortunado que pasará todo un fin de semana con el recién llegado?
¡¿QUÉ JODIDOS ESTÁ PASANDO AQUÍ?!
Continúa…
Gracias por la visita, te invitamos a comentar y te esperamos en el siguiente capítulo.