«Subasta» Fic de StrangeAngel
Capítulo 3: Lo siento
[Bill]
No tenía idea de lo que estaba pasando, ¿Por qué demonios me estaban subastando a mi? ¡Se suponía que yo solo fuera como apoyo!
—Empezaremos la subasta con cinco euros, ¿Quién da cinco? – comenzó la chica rubia del vestido azul
—¡Yo! – gritó otra chica rubia entre el publico
—Van cinco, ¿alguien da diez? – mi corazón latía rápido
—¡Doy quince! – gritó el chico moreno que había golpeado Tom, aun se veían marcas de la golpiza
—Dan quince, ¿alguien da veinte? – el chico me miró guiñándome un ojo, cosa que me hiso estremecer
—¡Doy treinta! – gritó una chica castaña
—Van treinta, ¿alguien da más? – estaba impresionado por la cantidad de dinero que estaban dispuestos a pagar, pero a la vez preocupado, pues ninguno parecía tener buenas intenciones
—¡Treinta y cinco! – subió la puja el moreno
—Treinta y cinco, ¿algo más?
—¡Cuarenta! – apareció Andreas dejándome a cuadros
—Dan cuarenta, ¿alguien da cuarenta y cinco? – no podía creer que Andy estuviera dispuesto a pagar por mí, pero no podía creer aun mas, que Tom no estuviera aquí
—¡Cuarenta y cinco! – continuó el que había sido agredido por Tom
—Cuarenta y cinco
—¡Cincuenta! – Andy sonaba desesperado
—Cincuenta
—¡Sesenta! – pero el moreno no se quedaba atrás
—Sesenta
—¡Sesenta y cinco!
—Sesenta y cinco
—¡Setenta!
—Setenta
—Doy ciento cincuenta euros por el principito – la grave voz de Tom se escuchó por todo el lugar
—D…dan ciento cincuenta, ¿alguien da más? – se hiso un completo silencio mientras todos los que habían pujado por mi se lamentaban o maldecían – ciento cincuenta…a la una, ciento cincuenta…a las dos, ¡V…vendido por ciento cincuenta a…a Tom! – golpeó con un pequeño mazo en su pódium mientras Regina me ayudaba a bajar del escenario
—¡Bill te amo! – Gritó abrazándome con fuerza — ¡Con ese dinero nuestra obra será grandiosa! ¡Podremos comprar vestuario!
—Regina…
—¡La escenografía será de calidad!
—Regina…
—¡Incluso podemos contratar equipo de luz y sonido!
—¡Regina, carajo cállate! – Me miró asustada — ¡Dijiste que te ayudaría! ¡No que me iba a subastar!
—P…pero, tú te anotaste en la lista de subastas – buscó entre una pila de papeles que se encontraba en una mesa detrás de ella – aquí esta – me extendió la hoja
—Y es así como el tonto principito se vuelve de mi propiedad por un fin de semana – sentí una manos tomarme por la cintura y un par de labios besar mi cuello
—¡Tom! – volteé encontrándome con su malvada sonrisa
—Emm… — supongo que Regina se sentía incomoda con todo esto
—Largo – dijo Tom serio clavándole la mirada por encima de mi hombro
—A…adiós…gracias de nuevo, Bill – salió tan rápido como sus piernas le permitieron
Me zafé rápidamente de las manos de Tom y casi corrí a la salida para desaparecerme. Podía escuchar como continuaban la subasta, obviamente nadie iría a salvar al pobre Bill, por que el pobre Bill se hallaba en las garras de Tom.
—¡Eh, eh! – Me tomó del brazo saliendo ambos del salón – ¿A dónde vas principito?
—Deja de llamarme así y déjame ir – estaba acorralado contra la pared por sus brazos y al ser tan tarde ya no había nadie alrededor
—Que malo eres, Billy – acercó su rostro al mío – después de que salvé la cochina obra de tu amiguita, ¿así es como me tratas?
—Yo no te lo pedí – dije volteando mi rostro a un lado para evadir sus labios que me buscaban
—Pequeño, estoy tratando de ser bueno, así que no abuses – dejó un suave beso en mi mandíbula – además eres mío desde hoy hasta el lunes
—No soy tuyo, ni de nadie – lo miré molesto
—Bueno – se separó repentino – entonces tendré que pedir que me devuelvan mi dinero y la obra de tu amiguita se irá a la mierda
—¡No! – No podía hacerle eso a Regina – por favor…por favor, Tom – sonrió empujándome de nuevo contra la pared
—Te dije que volverías tu solo a mi – plantó sus labios sobre los míos moviéndolos con decisión
Al principio traté de escapar a aquel beso, pero debo admitir que besaba jodidamente bien. Mordió suavemente mi labio inferior haciéndome dejar escapar un pequeño jadeo, el cual aprovecho y penetró en mi boca con su lengua.
Recorrió toda mi cavidad bucal con ella, para al final jugar un poco con la bolita metálica que tenía insertada en la lengua. Mordió por última vez mi labio inferior y se separó con una mirada llena de deseo.
—¿Te llevo a tu casa? – preguntó extendiéndome la mano
—Ah…
—Prometo no hacerte nada…no hoy – sonrió travieso
—De acuerdo – tomé su mano y nos dirigimos a la salida del colegio, estábamos a punto de salir cuando un chico recargado en la puerta llamó mi atención
—¿B…Bill? – preguntó el rubio
—Andy… — Tom apretó mi mano un poco más
—¿Q…qué haces con…? – dejó la obvia pregunta sin terminar
—Yo gané y me llevo al principito – soltó mi mano y me tomó posesivamente por la cintura
—Bill… — me miró con los ojos desmesuradamente abiertos
—Lo siento… — quité las manos de Tom de mi cintura y lo tomé de la mano caminando hacia la salida
Sé que lo que estoy haciendo puede causarme mucho daño, pero no puedo evitar querer estar con él…lo siento Andy…
Continúa…
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