«Subasta» Fic de StrangeAngel

Capítulo 4: Escapada

[Bill]

Caminábamos rumbo a mi casa sumergidos en un silencio algo incomodo, Tom no había soltado mi mano ni un segundo desde que salimos y yo me moría por preguntarle ¿de dónde cojones había sacado tanto dinero? Estábamos a punto de llegar a nuestro destino, así que tomé valor para hablar.

Tom – llamé con la voz más tranquila que pude fingir

Hmm – fue lo único que conseguí como respuesta

Uh…bueno – me miró arqueando una ceja – es simple curiosidad – sonreí nervioso – pero, ¿de dónde sacaste tanto dinero?

¿Eso? – Hizo una media sonrisa – se lo pedí a mi padre – dijo restándole importancia

¿Así nada mas? – pregunté sorprendido

¿Por qué la sorpresa?

Bueno es que si yo llego con mi padre y le pido apenas 100 euros, primero se descojona de la risa antes de dármelos – reímos

Pues al mío no le importa, así que se los pedí para ganarme al principito – paramos por un momento y me tomó de la cintura

Uh… ¿en qué trabaja tu padre? – traté de desviar la conversación

Nada interesante – juntó mas nuestros cuerpos – es dueño de unas cuantas cosas, un centro comercial, un banco, la escuelita pija a la que vamos y otras cosas

¿Qué? – no podía contener mi asombro

Vale, no abras tanto los ojos que se te saldrán – se burló

¡Es que me dices que no hace nada interesante y eso si que es interesante! – sin darme cuenta recargué mis manos sobre sus hombros

No es nada del otro mundo – rió

Nada del otro mundo lo que hacen mis padres – bufé

¿Pues qué hacen?

Dentista y abogada – dije haciendo una mueca que pareció darle gracia

Vaya si eso es aburrido – se burló de nuevo, yo simplemente lo fulminé con la mirada – vale, no te enojes – juntó su frente con la mía

Hmm…creo que deberíamos irnos, se hace tarde y mi casa está justo… — no pude terminar mi oración porque Tom había tirado fuerte de mi cintura pegando nuestros labios en un beso desenfrenado por su parte y algo torpe por la mía – ah…Tom… — logré articular entre el beso – dijiste…

Que no te haría nada, lo sé – se separó solo milímetros para hablar – pero es tu jodida culpa, Bill – lamió descaradamente mi labio superior – te ves tan inocente y sensual a la vez, que me dan ganas de follarte detrás de esos arbustos.

¡¿Follarme?! ¡A mí nadie me dijo nada sobre follar!

Ah… — restregó su rodilla contra mi entrepierna – Tom…en serio…mamá…mi mamá estará preocupada

¡BILL KAULITZ! – muy tarde…

¡Mamá! – Grité separándome de un brinco de Tom – ah… ¿Qué…qué haces aquí?

¡Me preocupé de que no llegaras, creí que habrías tenido algún problema en la escuela! ¡Pero mira nada más lo que me voy encontrando! – miré a Tom buscando algún tipo de apoyo en el pero ¿Qué cree? ¡El muy gilipollas se estaba descojonando de la risa! — ¡¿Qué es tan gracioso, muchachito?! – le gritó mi madre

Ay – intentó parar de reír – es que Bill se ve tan gracioso cuando está asustado – mi madre y yo nos quedamos de a cuadros, me miró como pidiendo una explicación pero en mi solo encontró más confusión – bueno principito, te dejo – me tomó de la mano – paso por ti mañana por la mañana – plantó un simple beso en mis labios y se fue caminando muy despreocupado

¡Serás cabrón! – fue todo lo que pude decir antes de que mi madre me arrastrara a la casa

&

Estaba acostado en mi cama tras haber recibido el sermón más grande de mi vida, impartido claro está por mi madre, sobre porque a los “niños” les gustan las “niñas”

y viceversa. Yo tenía muy claras mis preferencias sexuales, a mi me gustan tanto los tíos como las tías, pero preferí que mi mamá creyera que había “comprendido” su discurso moral. Gracias al cielo, mi padre había salido de viaje a una convención de dentistas, que interesante, y no se había unido al sermón de mamá.

¡Hijo! ¿Quieres cenar? — me preguntó desde la cocina

¡No, gracias! – tenia mas sueño por todas las emociones vividas en un solo día, que hambre alguna

Poco a poco fui quedándome dormido, cediendo sin resistencia alguna a los brazos de Morfeo. Lo último que recuerdo es mi teléfono sonando con una tonadita bastante irritante en aquellos momentos, que preferí solo ignorar para seguir durmiendo.

&

A la mañana siguiente me desperté por la misma tonadita molesta y, ya que mi cansancio se había ido, no me quedó de otra más que revisarlo…

Llamadas perdidas (19)

¡¿Quién cojones llamó tan insistentemente?! Revisé las llamadas pero todas eran de un número desconocido. Me percaté de que tenía un mensaje nuevo, así que me dispuse a leerlo.

¡Principito contesta tu puto celular! Pasaré por ti a las 10 am y no me hagas esperar o entro por ti y te saco a la fuerza.

Atentamente Tom

¿Pero quién se creía? Aventé el teléfono sobre mi cama y me dejé caer de espaldas sobre la misma, entonces giré la cabeza hacia mi mesa de trabajo percatándome de que el reloj decía 9:35. Pegué un brinco fuera de la cama y me metí a toda velocidad al baño para ducharme y cambiarme de ropa a una velocidad inhumana. Mientras lo hacía pensaba en que excusa seria buena para darle a mi madre. Después de todo, ayer me había hecho prometerle que no vería a Tom nunca más, y no era como que me muriera por verlo, pero un trato era un trato y no podía fallarle. Pero, ¿era solo un trato?

9:57 ¡Joder! ¡¿Por qué el tiempo pasa tan rápido?! Corrí escaleras abajo para meterme lo primero que encontrara a la boca, mientras terminaba de colocarme los accesorios. No me di cuenta cuando mi madre salió de la cocina y entre mi desesperación por llegar a esta y mi distracción en ponerme los accesorios, fue suficiente para que chocáramos haciendo que algunos de mis anillos cayeran al suelo.

¡Hijo cuidado! – me reclamó

¡Ah, lo siento! – comencé a levantar los anillos y me dirigí a la cocina

¡Eh, Bill! – me llamó cuando estaba a punto de abrir la puerta de la casa — ¿A dónde vas?

Ah… — a pesar de haber pensado que algo así pasaría… ¡No se me ocurría nada! – a la biblioteca…tengo que buscar unos libros y eso – giré el pomo intentando huir

¡A mí no me engañas, Bill Kaulitz! ¡No me digas que vas a salir con el chico de ayer! — me miró molesta, pero antes de que pudiera contestar “el chico de ayer” ya estaba empujando la puerta que yo había dejado entreabierta

¿Nos vamos? – me preguntó sonriente

¡Bill! – oí a mi madre gritar

No sé si fue impulso, o que de verdad quería ir con Tom, pero por primera vez en mi vida, desobedecí a una firme orden de mi madre. Tomé la mano de Tom y corrí en dirección opuesta a la de ella, tres pasos después del umbral era él quien me dirigía, guiándonos hacia un Cadillac negro. Me introduje en el asiento del copiloto mientras el corría hacia el del piloto. Puso el auto en marcha y los gritos de mamá quedaron kilómetros atrás de nosotros.

Continúa… 

Gracias por la visita, te invitamos a comentar y te esperamos en el siguiente capítulo.

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