«Subasta» Fic de StrangeAngel

Capítulo 5: Los juegos de Tom

[Tom]

¡¿Qué cojones acabo de hacer?! – Solo habían pasado dos minutos de haber escapado de casa de Bill y este ya se estaba arrepintiendo — ¡Me matará!

¡Debemos volver! ¡Soy hombre muerto!

¡Bill, ya cállate! – debo admitir que jamás pensé que el Principito se atreviera a fugarse y en cuanto lo vi tomar la iniciativa no dudé en apoyarlo.

Yo, por mi parte, sabía que su madre no me recibiría con los brazos abiertos, y mucho menos le agradaría la idea de que saliera con Bill el fin de semana. Había planeado algo así como secuestrarlo y dejar una nota para tranquilizarla o incluso entrar en la casa y llevármelo sin dar explicación alguna. Pero ya que el Principito se la había hecho de valiente, no iba a desperdiciar la oportunidad.

No vamos a volver – dije más tranquilo una vez que dejó de gritar.

P…pero…mi madre…

Sabe que estás conmigo

Ah claro – dijo sarcástico – eso le dará mucha tranquilidad

Al menos sabe que te fuiste por cuenta propia

¡Y por eso mismo va a matarme! – Comenzó a gritar de nuevo — ¡Tenemos que volver, Tom! – paré el auto a la orilla de la autopista

Principito juro que si no cierras esa boca tuya, yo te la cerraré a mordidas – me miro con los ojos muy abiertos llevando sus manos a su boca — ¿entendido?

… — no respondió y siguió mirándome tapándose la boca

¿Entendido? – remarqué

… — nada

¡Te estoy hablando! – comenzó a reír bajo aun con las manos en la boca

Me has dicho que cierre la boca – quitó sus manos para hablar pero volvió a dirigirlas a sus labios al terminar

Hijo de… — me lancé sobre el haciendo que se golpeara levemente la cabeza contra la ventana – muy bien Principito, vamos a jugar un juego – eché su asiento para atrás quedando el recostado y yo sobre de él

Tom…

Shhh – lo interrumpí – en este juego no debes abrir la boca, no importa lo que pasa…o lo que haga – reí bajo – no debes abrir la boca por nada del mundo

¿Qué pasa si no te hago caso? – me retó enarcando una ceja

Si no me obedeces, temo que sufrirás un duro castigo – advertí malicioso —

¿listo?

El solo asintió y yo comencé con el juego…

.

[Bill]

Tomó mis manos y las colocó por encima de mi cabeza, pasó sus labios sobre los míos sin besarlos, simplemente dejándome sentir un leve contacto entre ambos. Después los cambió a mi cuello y empezó a esparcir suevas besos húmedos, abría sus labios sobre mi piel, estremeciéndome con el contacto, de vez en cuando daba pequeños mordiscos que me incitaban a gemir. Soltó mis muñecas

de su agarre pero yo preferí dejarles arriba, aferrándome a la parte superior del respaldo. Lentamente comenzó a acariciar mi cuerpo por encima de la tela de mi ropa, desde mi pecho hasta lograr dar con mis pantalones. Pasó su palma bien extendida por arriba del bulto que ya se había formado en estos, para al final presionar con algo de fuerza.

¡Hmm! – eso de no abrir la boca se estaba volviendo más difícil de lo que creía

Desabrochó hábilmente mis pantalones mientras con su lengua serpenteaba mi lóbulo derecho. Una vez que hubo logrado su cometido, metió su fría mano dentro de mis bóxers y se topó con el duro problema que tenia dentro.

Vaya, el Principito está dotado – sentí mis mejillas arder y mordí mi labio conteniendo un gemido — ¿Qué pasa? ¿No se siente bien? – comenzó a masturbarme dentro de mis bóxers verdes

¡Hmm! – mordía mis labios con tanta fuerza que creí que me los perforaría

Aumentó la velocidad de sus movimientos haciéndome arquear la espalda y bajar los brazos a ms costados para aferrarme al asiento, intentando contener mis jadeos que se avecinaban inminentemente. De pronto, un espasmo enorme se apoderó de mí ser, haciéndome arquear la espalda aun más, si es que eso se podía, y soltar un fuerte gemido.

Principito, ¿no escuchaste las reglas del juego? – preguntó divertido mientras yo intentaba controlar mi respiración

Eres…

Shhh – llevó la mano que tenia dentro de mis pantalones a mis labios, manchándolos un poco con mi esencia – es mejor que nos vayamos – se incorporó de nuevo en el asiento del piloto y puso el auto en marcha.

&

En el camino no habíamos hablado mucho, no porque no quisiéramos o algo así, simplemente es que me había quedado dormido. Un par de horas después estábamos llegando a un gran edificio que, a juzgar por su apariencia era un cine. Después de despertarme solo como él podía, serpenteando mi cuello con su lengua, bajamos del lujoso auto y nos dirigimos a la entrada.

Señor Trümper, que alegría verle por aquí – saludó con una amable sonrisa una chica que cuidaba la entrada

Gracias – se acercó a su oído y comenzó a susurrarle algo que me fue imposible escuchar — ¿Qué deseas ver? – se dirigió a mi

Uh… — me tomó por sorpresa con la pregunta ya que ni siquiera sabía que había en exhibición – lo que sea estaría bien – sonreí nervioso

El simplemente le hizo una seña a la joven antes de que desapareciera, literalmente, corriendo y dando instrucciones casi a gritos. Tom no dijo nada más y simplemente me guió a la zona de dulces dándome rienda suelte para que comprase lo que quisiera, ya que no me sentía muy cómodo con la situación opté por tomar una pequeña bolsa de osos de goma. Al ver mi decisión simplemente frunció el sueño y, con más ademanes que no lograba comprender, mandó pedir toneladas de cosas.

De verdad que todo esto no es necesario – me quejé camino a la sala

Mi padre es el dueño, no hay problema – dijo con aquella sonrisa tan suya

Vale, lo entiendo – miré a mi alrededor a toda la gente que nos observaba – pero has dejado a medio cine sin nada

Sin contar que nuestra función será privada – se burló

¡¿Qué?! ¡N…no! ¡Pero…! – me calló con un simple beso

¿Qué te dije de gritar? – rodé los ojos y continuamos caminando.

.

[Tom]

Creo que escoger una película de terror no ha sido mi idea más brillante… Bill temblaba en su asiento, se abrazaba a sus piernas y cubría su rostro con sus rodillas. Pude notar como miraba por entre ellas y en cuanto algún zombi salía en la pantalla volvía a esconder el rostro.

¿Quieres ver otra cosa? – susurré acercándome a el

No, estoy bien – respondió con una sonrisa infantil

No lo pareces – quizá podría sacar ventaja de esta situación

Soy masoquista – rió bajo – de hecho me encantan las películas de terror

No podía verle bien, lo único visible eran sus brillantes y enormes ojos marrón que destellaban aun mas por la luz del proyecto. Sin dudarlo un segundo me acerqué a él tomando posesión de esos carnosos labios que me orillaban a la locura. Recorrí su boca con mi lengua y pude sentir como él no se resistía al beso en lo absoluto, quería pasar a más, y sabia que no sería problema, ni por parte de él, ni por parte del cine, ya que muchas veces había traído invitados especiales, no tanto como Bill claro. Estaba a punto de ir más allá cuando un fuerte rugido por parte de de uno de los monstruos en la pantalla, hizo a Bill saltar y separarse de mí con brusquedad.

Vamos Principito, no fue nada – acerqué mis labios a los suyos de nuevo

Ah…no… — retiró su rostro.

.

[Bill]

No me sentía cómodo con la situación, no es que me incomodara besarlo ni mucho menos, creo que eso estaba más que claro, pero hacer algo así en el cine, por mas privado que fuera todo, simplemente no me gustaba la idea.

—No, Tom – intentó besarme de nuevo – aquí no…

Anda Principito, lo he hecho muchas veces, no pasará nada – por alguna razón sus palabras me lastimaron

¿Ya lo has hecho antes? – intenté no sonar molesto

Muchas veces – pude ver su sonrisa iluminada por la luz del proyector

Así que soy como todos los demás – dije sin pensar, mas para mí que para el

No, tu eres diferente – una luz de esperanza brilló dentro de mi – tu me costaste bastante – rió apagando con un pisotón aquella luz

Me sentía como un completo idiota por haber pensado que él me quería por ser yo, que me quería más allá de algo meramente físico, que le interesaba conocerme…

Hmm…creo que deberíamos irnos, se hace tarde y mi casa está justo… — no pude terminar mi oración porque Tom había tirado fuerte de mi cintura pegando nuestros labios en un beso desenfrenado por su parte y algo torpe por la mía – ah…Tom… — logré articular entre el beso – dijiste…

Que no te haría nada, lo sé – se separó solo milímetros para hablar – pero es tu jodida culpa, Bill – lamió descaradamente mi labio superior – te ves tan inocente y sensual a la vez, que me dan ganas de follarte detrás de esos arbustos —

¡¿Follarme?! ¡A mí nadie me dijo nada sobre follar!

Que tonto eres Bill, el mismo te lo dijo, el jamás te hizo creer que le interesabas mas allá de lo físico. Fuiste tú y solo tú, el único que quiso creer aquí fuiste tú, y ahora el único lastimado aquí eres tú…

No dije nada mas, simplemente reí bajo, pero no había alegría en aquella risa, solo tristeza y amargura. Lo miré a los ojos y sin más me puse en pie dispuesto a salir corriendo por la puerta de la sala. En lugar de eso logré contenerme y caminé tranquilamente hasta ella.

¿Principito? – Le oí llamarme pero no paré — ¿Bill? – caminé más rápido al escucharle seguirme

¿Por qué no hice caso a Andy?

Continúa… 

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