«Subasta» Fic de StrangeAngel

Capítulo 7: Mío

[Bill]

De camino al colegio no dejaba de pensar en Andy, había dicho que iría a verme al día siguiente pero en lugar de eso solo me llamó y dijo que algo se había presentado y no podría ir. Me quedé no muy tranquilo pues no sonaba del todo bien, pero tras asegurarme que lo estaba y hacer un par de bromas, decidí olvidarlo…o al menos tratar. Porque ahora de camino al colegio la idea había surgido de nuevo, aunque debo decir que me preocupaba más el hecho de ver a Tom.

Entré en el gran edificio infestado de chicos y chicas que iban de un lado a otro, charlaban y muchos, quizá la mayoría, me miraban con distintas expresiones en el rostro. Caminé entre la gente sin darle importancia, intentando llegar a mi salón para mi primera clase, pero antes de poder llegar divisé unos cabellos rubios que salían debajo de una gorra y caminaban en dirección a nuestro salón.

¡Andy! – le llamé haciendo que volteara

Bill – me acerqué a el

Llevaba puesta una gorra azul muy inclinada a su rostro tapándole la frente y un par de lentes oscuros como los de los motociclistas de las películas de antaño. Fuera de eso se veía sumamente normal, jeans azules algo ajustados pero jamás como los míos y una playera verde militar.

¿Qué hay con el atuendo? – pregunté divertido

Esto… nada… — sonaba preocupado – vamos a clase

¡Andreas! – Lo jalé del brazo llevándolo a un corredor sin gente – no me mientas, ¿ha pasado algo? – el pareció buscar una salida tras los cristales negros de sus ojos, pero se rindió y suspiró resignado

No quería que te preocuparas – se apartó los lentes del rostro y levantó su gorra dejándome ver un gran moretón que se extendía de su pómulo izquierdo hasta la mitad de su frente

¡Andy! – Solté un gritillo — ¿Qué ha pasado? ¿Quién te hizo eso?

¿Quién? ¿De verdad que no adivinas Bill? – sonrió adolorido

¿T…Tom? – Articulé, el solo asintió colocándose los accesorios de nuevo – pero, ¿Por qué?

La verdad que no lo recuerdo bien, dijo algo de no tocar al Principito y luego me desmayé – bromeó

¿Cómo podía bromear tras lo que le había pasado? A pesar de que quisiera ser fuerte y protegerme, podía ver cómo le dolía, no solo los golpes y las marcas en él, sino que le dolía que el chico que me gustaba le hubiera hecho eso, porque sabía que no dejaría de gustarme.

Lo siento, Andy – dije abrazándolo

Está bien – acarició mi espalda – las marcas se irán y podré dejar de usar esta fea gorra – reímos quedo

Te queda bien

¿En serio? – Sonrió ampliamente – pensándolo bien, me quedo con la gorra fea

La clase estaba por iniciar, así que nos dirigimos al salón y entramos temiendo por la presencia de Tom. Andy se acercó a la profesora y le explicó la razón de su atuendo para que esta no le obligase a quitárselo, tras mirarse sorprendida y algo preocupada la maestra aceptó y lo dejó ir.

Tom aun no llegaba al salón y, ya que Betty, la compañera de equipo de Andy, se había reportado enferma, decidí que lo mejor sería tomar su lugar. Me senté junto a él, observando una pequeña marca entre morada y verde en la comisura de su labio inferior. La marca parecía a punto de desaparecer, pero la razón de esta no lo haría.

Deja de preocuparte – dijo, mirándome repentinamente

No lo estoy – quise convencerlo en vano

Si claro, y yo vivo en Jamaica – reímos

Vale, es que no puedo vitarlo

No creas que no me encanta la idea de que te preocupes por mi – me sonrojé – es solo que si lo haces demasiado te saldrán canas – se acercó a mi – o peor – susurró – te quedarás calvo

¡Hey, no digas eso! – reí golpeando levemente su hombro

Chicos – nos llamó la profesora – debo salir un momento, díganle a sus compañeros que no tardo – y sin dejarnos decir otra palabra, desapareció por la puerta

Vale… — dijo Andy

Todo iba bien hasta que, como enviado del diablo, entró Tom con una cara de muy pocos amigos. Instintivamente tomé la mano de Andreas por debajo de la mesa y la apreté con fuerza; el solo la acarició con su pulgar como intentando calmarme, cosa que fue completamente inútil en cuanto Tom fijó su vista en nosotros.

¿Qué pasa aquí? – Preguntó molesto acercándose al escritorio que compartía con el rubio – eh Andreas, ¿no te quedó claro lo de antes? – preguntó mirándolo desafiante y pude sentir a Andy estremecerse en su silla

Déjalo, Tom – hablé

No te metas, Principito – no se molestó en mirarme, parecía que trataba de matar al otro con la mirada

Mira rubio, yo no sé si eres idiota o solo no valoras tu vida, pero ten por seguro que no dudaré en dejarte en el hospital si te le acercas de nuevo – comenzó a caminar rumbo a su lugar…nuestro lugar – vámonos, Bill

No – me estremecí con mis propias palabras

¿No? – me miró aun más molesto

No puedes obligarlo, Tom – me defendió el agredido

Escucha, Bill – se acercó a mi rostro colocando sus labios sobre mi oído – si no quieres que este imbécil acabe en el hospital o peor, te sugiero que hagas lo que digo

Al parecer Andy también había escuchado pues intentó detenerme, pero sabiendo de lo que Tom era capaz decidí resignarme y seguirlo, bajo la atenta y dolida mirada del rubio.

Buen chico – dijo acariciando mi mejilla

Mas personas comenzaron a entrar, entre ellas la maestra, a quien maldije por no haber llegado unos minutos antes.

La clase transcurrió lenta, podía sentir como Tom me observaba y de vez en cuando jugaba con mi cabello relamiéndose los labios.

No me dijiste ¿Por qué te fuiste así aquel día? – preguntó

No importa… — suspiré

Anda, ¿Por qué no me miras?

— …

Bill, mírame – dijo tierno haciendo a mi corazón partirse en dos

Eres un monstruo – dije con lágrimas en los ojos

El rostro de Tom era de sorpresa y cambió rápidamente a dolor, la campana sonó y todos comenzaron a ponerse de pie. Divisé a Andy esperándome en el marco de la puerta y caminé hasta él, pero antes de que pudiese notar mis lágrimas una mano fuerte me tomó del brazo arrastrándome al interior de un tumulto de gente.

¡Tom! ¿Qué haces? – pregunté tropezando con algunas personas

Me dirigió hasta un salón que se me hacía muy familiar, pues fue ahí donde mi pesadilla comenzó, donde por un error fui subastado y terminé en manos de un psicópata que golpea gente y me secuestra en el colegio. Cerró la puerta y le puso seguro, ¿y Andy? Creo que a él le habíamos dejado muy atrás.

¿Por qué soy un monstruo? – preguntó acorralándome contra la pared

Déjame ir – volteé a verlo sorprendido al encontrar un par de ojos dolidos

¿Por qué? – se dejó caer al suelo dejando salir un largo suspiro

¿Cómo podía cambiar tanto de un segundo a otro? ¿Por qué podía herir tan fácilmente a las personas, pero en cuanto le dije que era un monstruo se desarmó? Pero lo más importante, ¿Por qué no dejaba de amarlo?

¿Cómo puedes ser así? – deje caer al piso al igual que él, aun recargado en la pared

Así soy – sonrió algo triste

Y aun así, me gustas – suspiré sin darme cuenta de lo que había dicho

¿Qué?

Nada – me agité poniéndome de pie para salir

Dijiste algo – me tomó del brazo — ¿te gusto?

No importa, ¿vale? – esquivé su mirada

A mi me importa – dijo a centímetros de mi rostro

No – lo miré dolido – a ti te importa follarme, pasártela bien unos días y luego buscar a alguien mas

Principito – pareció ignorar mis palabras y pegó sus labios a los míos

Como muchas otras veces no pude resistir, sabía que no le interesaba más que follarme, que me haría a un lado cuando hubiese terminado conmigo. Pero quería sentir que me amaba como yo a él, aun fuera solo por unos instantes, por unos segundos, sentir que no era otro culo que se tiraba.

Eres mío – pasó sus labios a mi cuello

Tom…

Mío… mi Principito – mordió levemente mi clavícula – nadie te toca… solo yo

Ah… Tom, no…

Te quiero, Bill…

Continúa… 

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