«Subasta» Fic de StrangeAngel
Capítulo 8: Sin pensar
[Bill]
—¿Qué? — ¿había oído bien? ¿No era mi cabeza jugándome malas pasadas? —¿Qué dijiste, Tom? — él aun tenía sus labios en mi cuello
—Te quiero, Principito – pasó su boca a mis labios – te quiero solo para mí…
Así que eso era, no era un querer de cariño, sino un querer de posesión… Le separé bruscamente de mí y lo miré con ojos llenos de dolor y enojo.
—No quiero ser un juguete – le espeté sin más – no pienso ser otro más en tu lista de conquistas – sentí mis ojos aguarse pero luché contra mis instintos
—Vamos Bill, sabes que eres más que un juguete – se acercó nuevamente acariciando mi mejilla
—Pero menos que un novio – dije con tristeza
—Lo siento – le miré quitando su mano con delicadeza
—Una disculpa no basta
Y así, sin más que decir salí solo por donde antes habíamos entrado juntos, las lágrimas que había reprimido ahora brotaban sin ningún obstáculo. Me dirigí a mi siguiente clase sin importarme que me vieran en ese estado y encontré conforte cuando vi esa cabellera rubia que me hacía sentir protegido.
—¡Bill! – Saltó hacia mi Andy estrechándome en sus brazos — ¿Qué ha pasado? ¿Te hizo algo? – preguntó guiándonos a nuestros lugares
—No – sollocé – no me ha hecho nada
—Pero le quieres – dijo con tristeza
—Perdón, Andy – sollocé algo más fuerte
Me tranquilicé y arreglé un poco antes de que la clase acabara, Andy haya pasado la mayor parte de la clase haciendo chistes tontos y comentarios fuera de lugar sacándome una que otra sonrisa, lo cual parecía ser su objetivo.
En el transcurso del día pude ver a Tom varias veces a lo lejos, mirándome de una forma extraña que aun no lograba descifrar. Sin embargo, no tuvo oportunidad de acercarse pues en cuanto lo intentaba salía corriendo de ahí con ayuda del rubio que no me dejaba solo.
Cuando fue momento de volver a casa Andreas se ofreció a llevarme, cosa de la cual se tuvo que retractar al recibir una llamada urgente de su padre. No me dijo bien de que trataba pero salió hecho la raya después de clases despidiéndose con un corto beso en los labios que me dejó sin habla.
Si bien era cierto que trataría de borrar a Tom de mi mente, eso no quería decir que ya lo hubiera logrado y mucho menos que estuviera buscando un reemplazo para él o algo por el estilo.
—Bill! – una voz demasiado familiar me llamó mientras me encaminaba a mi casa
—Vete – dije sin siquiera mirarle y apresurando mas mis pasos
—¡Eh, Bill espera! – caminé algo mas rápido aun
—¡Tom! – Escuché una voz femenina llamarle — ¡Tommy, espérame!
Me giré boquiabierto ante la imagen que se plantaba frente a mis ojos, una rubia de ojos color miel se colgaba del cuello de Tom restregándose cariñosamente contra el susodicho. Sentí mi sangre hervir y mis ojos estallar en lagrimas cuando esta pegó sus finos labios contra los de él y por lo visto el gilipollas no hacía nada para detenerla.
Volví a girar sobre mis talones para dirigirme a mi casa, pero esta vez en lugar de caminar o casi trotar, corrí, corrí lo más rápido que pude alejándome de aquel lugar donde se encontraba el causante de todas mis penas.
—¡Desearía jamás haberte conocido, Tom! – grité estrellando la puerta principal detrás de mí.
.
[Tom]
Ni siquiera tuve tiempo de reaccionar después de escuchar que alguien llamaba mi nombre. Lo único que fui capaz de percibir fue una suave melena rubia que ondulaba hacia mí y estampaba sus labios con los míos, y para cuando me di cuenta de quién era de Bill ya no estaba ni el polvo.
—¡¿Qué carajos haces, Melissa?! – espeté furioso contra la rubia sonriente
—¿No te dije que me las ibas a pagar, Tommy? – alargó aquella última palabra – después de que no pareció hacer efecto eso de cortarte a todas las tías creí que había perdido – rió bajo – pero no, me di cuenta de que te habías aferrado a ese niño y bueno, el resto es historia
—¡Estás loca! – Estaba que me quería volver león — ¡jamás volverá a hablarme!
—Que pena – dijo fingiendo remordimiento – bueno yo ya hice lo mío, adiós
Se despidió ondeando su mano mientras caminaba en dirección opuesta a la que había llegado, dejándome a mí solo con un problema del tamaño del universo, no solo había peleado con Bill ese día, si no que ahora esta tía llega y decide tomar venganza en el día menos oportuno de todos.
Caminé o mejor dicho corrí en dirección a casa de Bill y gracias a que mi memoria no me fallaba logré dar con esta en menos de 5 minutos. Escudriñé un árbol que daba hacia la única ventana con luz de la casa y recé por que fuera la de Bill mientras trepaba por las ásperas ramas de aquel árbol. Al llegar a una altura decente entre el árbol y la ventana pude divisar a mi Principito tirado sobre la cama sollozando.
Por alguna extraña razón sentí que mi corazón se partía en mil pedazos, ya que era más que obvio que la razón de sus lagrimas no era otra más que yo, aunque lo que había pasado antes no era del todo mi culpa.
—¡Bill! – Susurré desde la rama que amenazaba con quebrarse — ¡Bill, coño ábreme!
.
[Bill]
Esa voz tan familiar me sacó de mis pensamientos nuevamente, miré hacia mi ventana entre lágrimas y manchas de delineador y le vi trepado sobre una rama del árbol que crecía junto a mi ventana. Me acerqué rápidamente y abrí el vidrio de golpe.
—¡¿Qué carajos haces aquí?! – espeté molesto
—Bill, lo siento, no fue mi culpa…
—¡No me importa, Tom! ¡Solo vete! – intenté cerrar la ventana pero me lo impidió
—¡Bill escúchame!
—¡No, no quiero! ¡Fuera de mi vida! – forcejeamos
—¡Alto! ¡Carajo que me harás caer!
—¡No me importa!
—¡Bill! ¡Que me voy a matar!
—¡Me da igual! ¡Por mi muerte!
Y tal y como si te hubiera dado una orden a él de dejarse caer y al árbol de romper la rama que le sostenía, Tom cayó al vacío ante mis ojos. Dejando como ultimo recuerdo el simple roce de sus dedos contra mi brazo.
—¡TOM! – grité aterrado mientras su cuerpo caía y se estrellaba contra el duro suelo
Corrí escaleras abajo y salí a toda velocidad de la casa acercándome al cuerpo inmóvil de él. No sabía cómo tomarle, quería abrazarle y llevarle al hospital pero temía moverlo de algún modo que le lastimara, así que saqué mi teléfono y marqué el numero de los paramédicos que después de unos minutos que a mi parecer fueron horas, estuvieron ahí llevándose a Tom.
Lo último que vi fue a Tom desaparecer dentro de la ambulancia y como esta se alejaba con la sirena apagada.
Continúa…
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