«Subasta» Fic de StrangeAngel

Capítulo 9: Jamás

[Bill]

Habían sido ya dos semanas desde que Tom ingresó al hospital, a pesar de que los doctores lograron estabilizarle, su condición aun era delicada y parecía que no despertaría jamás. La primera semana de su estancia ahí iba a visitarle todos los días, de hecho, era la única persona que le visitaba. Ya que sus padres ni siquiera tuvieron la decencia de ir a verle en persona.

Sin embargo, había dejado de ir a partir de la segunda semana. Ya nada era igual, su rostro no tenía la misma chispa que cuando le conocí, sus ojos ya no me miraban con deseo ni ternura, su cuerpo estaba pero su alma no. No tenia caso ir a ver un cuerpo vacío que solo me recordaba la culpa que cargaba todos los días.

Señor Kaulitz, podría poner atención por favor – me recriminó el profesor

Lo siento – suspiré

Bill – me llamó Andy en un susurro — ¿estás bien?

Fingí que no le oía, francamente no quería pasar por la misma conversación que teníamos siempre, en la que él me reprochaba por estar triste tras el ingreso de Tom al hospital, recordándome todo lo que me había hecho y haciéndome sentir aun peor.

La clase pasó lenta, al igual que todo el día. Ya no estaba todo el tiempo con Andreas, por más que él me buscara a mí y debo decir que desde el incidente de Tom me había ganado el odio de la mayor parte de la escuela.

¡Eh, marica! — ¿ven de lo que hablo?

Déjenme en paz – dije sin despegar la vista de mi camino rumbo a casa

¡Oh, pero si la nena va a llorar! – se burló uno de los 3 chicos que me seguían

Yo solo bufé y continué caminando cada vez más rápido, pero como era de esperarse en menos de 5 segundos los matones ya me habían dado alcance y ahora solo me preparaba para recibir una de mis ya acostumbradas palizas. El primer golpe se alojó en mi estómago, haciéndome caer al suelo de golpe y nublando un poco mi vista.

¡Vale ya! – Apareció Andreas furioso — ¿quieren que les reporte?

No te van a cuidar siempre, puta – me amenazó el más grande alejándose con sus amigos

¿Estás bien, Bill? – me ayudó a levantarme

No importa – sonreí con amargura – me voy a casa

Bill – me detuvo por el brazo – de verdad que trato de ayudarte, pero no me dejas

Lo siento – dije mientras un par de lagrimas se escapaban de mis ojos

&

Hijo, ¿Qué te ha pasado? – Preguntó mi madre examinando mi pómulo izquierdo¿te han golpeado de nuevo?

No importa, mamá – dije jugando con mi cena

Cariño esto tiene que parar – me miró seria – se que te sientes mal por lo que pasó, pero no es tu culpa

¡Si lo es mamá! – grité histérico

Bill…

¡¿Cuántas veces has tirado a alguien por la ventana?! ¡¿Cuántas le has dejado en el hospital?! ¡¿Cuántas ha sido la persona a la que amas?!

Me levanté de golpe y corrí hacia la puerta de la casa, escuché a mi madre gritar mi nombre pero no miré hacia atrás. Quería verle, aunque me doliese que él no me viera a mí, aunque mi corazón se partiera en pedazos por su ausencia y provocada indiferencia. Solo pedía estrechar sus manos en las mías una vez más, solo sentir su vago calor transmitiéndome nada más que dolor.

Corrí por todas las calles que dividían mi casa del hospital donde el yacía en cama Tom, empujé a algunas personas a mi paso y caí varias veces al suelo, pero nada me detuvo de levantarme y seguir adelante. Al llegar divisé el blanco edificio a través de mis ojos empapados de lagrimas y entré tal y como había llegado ahí.

¿Puedo ayudarle? – preguntó una recepcionista algo preocupada

Necesito… — me faltaba el aire – Tom…ver a Tom… — sollozaba mientras hablaba

Calma, cariño – tomó mi mano con la suya – la hora de visita ya pasó

¡No lo entiende! – Grité llorando – necesito verle…

Eso fue lo último que pude decir antes de salir corriendo en dirección al elevador que para mi suerte se abrió en cuanto presioné el botón que lo llamaba. Sabía bien donde se encontraba la habitación 135, la habitación de Tom. Al llegar al piso corrí con todas mis fuerzas y me detuve en seco frente a la puerta que resguardaba a mi amor. Abrí temeroso de que sus ojos decidieran despertar y odiarme por lastimarle, pero no fue así, ningunos ojos me miraban, porque no había nadie en esa habitación.

Miré en la puerta buscando la tablilla donde se encontraba el nombre de Tom y su estado, pero solo me encontré con una tabla de madera vacía, anunciando la ausencia de mi amado.

No podía ser… no podía haber perdido a Tom…

Me dejé caer al piso sollozando hasta que perdí la conciencia por completo…

Tu voz, tu aroma, tu tacto y tus ojos jamás volveré a percibir…

Continúa… 

No me mateeeeeeen! Este es el último capítulo del fic, lo único que me falta subir es el epílogo, no se lo pierdan porque habrá sorpresas gratas o no tanto, como ustedes quieran verlo =P Les quiero!

por administrador

Publico con autorización del autor

2 comentario en “Subasta 9”

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