“Titanic: el amor nunca muere”Fic Twc / Toll de Scarlett Engel
Capítulo 2
—¿Pensé que ya no ibas a volver?
—Piensas mal, Thomas
—Tom… dime Tom
—Como sea, tengo el tiempo contado así que no estorbes ¿quieres?
Tom sonrió de medio lado. Mientras tanto Bill entraba al baño para darse una ducha, no quería ir, pero tener que soportar a Tom se le hacía imposible. Terminó y se dirigió a su maleta para sacar algo adecuado para la velada. Sin embargo, Tom también asistiría a la velada, invitado por una chica linda; Chantelle era su nombre.
Bill terminaba de retocarse el maquillaje y se miró al espejo murmurando: “sin duda Trumper, eres hermoso” sonrió. Guardó todo en su lugar y solo esperaba que Bushido pasara por él.
El reloj marcó las ocho con diez minutos y tocaron a la puerta, Bill se levantó con algo de pereza y abrió.
—Perdón por ser algo impuntual— se justificó Bushido
—No te preocupes. ¿Qué tiene retrasarse 10 minutos?— sonrieron
Bill tomó su abrigo y salieron directo a la planta baja del ferri. Todos los miraban y murmuraban cosas, Bill le restaba importancia. Llegaron y Bushido pidió su mesa, tomaron asiento y les entregaron la carta.
—¿Puedo tomarles su orden?— dijo el mozo
Bushido fue el primero en responder. —Yo quiero una pechuga suprema, por favor. ¿Y tú Bill?
—Amm… unos camarones sésamo, por favor
—¿Qué van a querer de tomar?
—A mi tráeme el mejor de los vinos que tengan aquí, si eres tan amable
—¿Y usted?— Preguntó amablemente el mozo a Bill
—Lo mismo— sonrió
—¿Algo más?
—Sí. Quisiera una ensalada oriental, por favor
—¿Sería todo?
—Sí. Gracias— respondió Bill, mientras veía todo a su alrededor.
De repente volteó a la derecha y a lo lejos pudo divisar a Tom. Bushido se percató de aquello. —¿Lo conoces, Bill?
—Lamentablemente sí. Es mi compañero— bufó, Bushido rió divertido. —¿Qué te causa gracia?— Dijo molesto
—Tu cara…— y siguió riendo, unos segundos después se calmó. —Perdón Bill, pero eres demasiado gracioso
—Pero si no dije nada… ¡Ahh! ¡Ya sé! La cara que puse ¿cierto?— Lo miró esperando su respuesta
—Sí. Oye por cierto ¿a qué se deben tus vacaciones?
—Bueno, como en mi trabajo ya nos dieron vacaciones no tenía ni idea a donde ir. Y pues me decidí por esto y disfrutar de la agradable vista. Pero creo que estas vacaciones estarán amargadas, gracias a mi agradable compañero. ¿Y tú?
—Pues solo vine por diversión, tú sabes… chicas… citas, y jamás pensé que te encontraría a ti. Cuando llegaste, ¿dónde estabas?
El mozo había llegado con la comida, y miraba fijamente a Bill, Bushido se dio cuenta de aquello y le dijo: —oye ¿él te gusta?— El chico no supo cómo reaccionar, negó y se disculpó. Dejó los platillos y se fue, pero antes Bushido le dio una advertencia. —Él es mío. No quiero que lo vuelvas a ver, o si no te pateare el trasero. ¿Entendido?— El chico se retiró; Bill estaba ausente de todo aquello y comenzó a comer.
—No tenías que hacer eso, Bushido— lo miró fijamente
—Pero ¿no viste como te veía?— Asintió
—Sí. Pero sabes que no le tomo demasiada importancia. Y contestándote a la pregunta inicial, estaba caminando por ahí esperando a que el capitán gritara: “¡todos a bordo!”
Siguieron comiendo tranquilos, con conversaciones cortas, preguntando lo básico. Tom ya había visto a Bill y aquella escenita con el mozo. Sin embargo no despegaba la mirada de Bushido. ¿Quién es él? Se preguntaba.
Después de la cena, los músicos comenzaron a tocar varias sonatas y preludios tranquilos. Pero la gente no quería eso, entonces uno de los chelistas comenzó a tocar algo más alegre y las personas se levantaron a bailar. Bushido vio a toda esa gente divertido. -¿quieres bailar?- levantó una ceja
—N-no, no se me da el baile.
—¡Oh vamos! Yo te enseño— se levantó, tomó a Bill del brazo levantándolo a regañadientes.
Bill no se movía, se sentía ridículo, más cuando cierta personita conocida lo miraba fijamente con una sonrisa en los labios. Sus mejillas se tornaron de un color rosado. No sabía si por la vergüenza que le causaba Bushido, o porque se sentía intimidado.
Bushido bailaba y animaba a Bill. Varias señoritas se les acercaban y una de ellas miraba fieramente a Bill, lo sacó a bailar y cambiaron la música por algo lento, nuevamente.
Bill y la chica bailaban sensualmente, Bushido tragándose sus celos, y Tom no sabía que pensar. Después del baile, Bill se separó de ella y se disculpó. Salía a fumar un poco, detrás de él venía Bushido.
—Y según el señor Bill no sabía bailar ¡eh!— Bill sonrió ante aquel comentario
—Solo no me gusta bailar frente a tantas personas, solo eso. ¿Qué hora es?
Bushido miró su reloj. —Las dos y media. ¿Tienes otras cosas que hacer?
—No. Solo que ya tengo sueño, y lo único que espero es llegar a mi camarote y dormir. Y esperar que Tom no esté.
—Vamos a mi camarote, estoy solo.
—¿Seguro?— Frunció el seño
—Muy seguro, anda vamos.
Bill se dejó guiar por Bushido, se sentía cansado, el baile y el vino le afectaron demasiado. Bushido pensaba divertirse con Bill, y aprovecharse de su estado físico, y tratar de conquistarlo, tendría a Bill de cualquier manera, seria suyo.
& Continuará &