
“Titanic: el amor nunca muere”Fic Twc / Toll de Scarlett Engel
Capítulo 1
Todos los pasajeros subían al ferri blanco, con sonrisas resplandecientes, todos felices. Bill iba entretenido buscando algo en el bolsillo derecho de su chaqueta, cuando de pronto, chocó con un joven que igualmente iba despistado.
—Lo siento—. Decía Bill
—Fíjate por donde caminas niño— y el joven siguió su camino, no sin antes lanzarle una mirada de molestia hacia Bill.
Este sin moverse de su posición maldecía a aquel individuo que le había llamado: niño, a regañadientes continúo su camino para poder disfrutar de sus merecidas vacaciones.
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Ya instalado en su camarote, miró a los lados buscando un lugar donde poner la fotografía de sus mejores amigos, a quienes iba a extrañar; sus vacaciones serían largas, máximo un mes y tendría que lidiar con gente desconocida. Él era tímido, casi no hablaba con nadie, solo convivía con sus mejores amigos: Georg y Gustav, y si acaso solamente platicaba un rato con chicas lindas porque alguno de sus amigos se las presentaba.
Se sentó en la cama contemplando todo su espacio, pero había algo que le molestaba. En la cama de arriba había otras pertenencias, eso significaba que no iba a estar solo. -¡maldición!- Pensó Bill.
Tan solo la presencia de las otras pertenencias le hacía sentirse molesto pero, ¿por qué? Aún no entendía aquel sentimiento, pero por ahora trataría de lidiar con aquella persona y esperar a que su compañero(a) llegara pero ¿para qué?
Bill seguía sumido en sus propios pensamientos mirando hacia el piso, llegó su compañero sin que él se diera cuenta, cuando sintió la presencia de aquella persona levantó la mirada y cuál fue su sorpresa, que su compañero era el mismo joven con el que había chocado minutos atrás.
—Hola niño— El chico sonreía de medio lado. Bill al oír esa palabra hizo que su amabilidad y buen humor se esfumara.
—¡No soy un niño, maldita sea!
—Mucho gusto, me llamo Tom ¿y tú?— la actitud de Tom, hacía que Bill se saliera de sus cabales. Trató contar hasta diez y contenerse para no gritarle estupideces.
—Tom… mucho gusto, me llamo Bill— trató de ser amable y paciente, pero él sabía que no dudaría mucho su buen humor con Tom.
—¿Cuántos años tienes, Bill?
—¿Eso importa ahora?
—Claro, quiero saber que no eres un niño
Tom volvió a sonreír de medio lado, aquel cinismo lo rebasaba todo, Bill salió de ahí cerrando la puerta con tal odio que el sonido retumbó en todo el camarote. Tom dio un pequeño brinquito y soltó una pequeña risita.
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Bill salió de ahí maldiciendo mentalmente a Tom, no podía creer que por un momento fue “amable” con él, estaba acabando con su paciencia ¿Qué podría hacer? Lo más conveniente sería alejarse pero ahora no se puede está en un barco, en medio del océano. Había una posibilidad poco segura: saltar y nadar hasta la costa, pero la temperatura no le permitiría hacerlo.
Entonces la opción poco agradable era lidiar con aquel chico aunque no le agradara, trató de tranquilizarse y respirar profundo…
—¡Bill!— aquella vocecita la podría reconocer en cualquier lado, era nada más y nada menos que su “amigo” Bushido. Volteó hacia donde se encontraba y sonrío fingidamente.
—¡Hola, Bushido!— Se dieron un apretón de manos y un corto abrazo.
—Por fin se me hizo verte, ¿cómo has estado?
—Muy bien gracias, ¿y tú?— Se recargaron en el barandal de seguridad
—Súper bien, ¿viniste con alguien?
—No ¿y tú?
—Tampoco— sonrieron—. ¿Vas a estar ocupado esta noche?
—Emm… no tengo nada que hacer ¿Por qué?
—¿Qué te parece si te invito a cenar?— Bill pensó en la posibilidad de quedarse en su camarote, pero ahí estaría Tom.
—Está bien.
—Paso por ti a las 8, ¿te parece?
—Claro.
—Oye, por cierto, ¿qué te hiciste en el cabello?
—Quise cambiar de look y pues me hice rastas.
—Te ves bien.
—Gracias.
—Diría que hasta te ves más guapo. Nos vemos en la noche.
Bill no contesto, vio alejarse a Bushido. Toda la sangre se le fue a la cara, sentía un poco de vergüenza, decidió regresar a su camarote, quería olvidar lo que le había dicho Bushido, no le hacía tanta gracia. Toco la puerta y nadie abrió, entonces sacó su llave, abrió la puerta y entró pero no se encontraba nadie. -¡genial!- pensó Bill.
Pero poco le duro el gusto ya que del baño iba saliendo un Tom sonriente. “¡no se cansa de sonreír!” Pensó.
& Continuará &
Notas finales:Este Fan-fic lo escribí hace dos años y por lo que pueden ver, no tenía mucha idea sobre gramática. Pero prometo editar los próximos capítulos para una mejor lectura. Y quiero agradecer a Vicky por la hermosa imagen y por darme inspiración. ¡Besitos! Y gracias por leer c: