Tres más uno = Café

Administración: Y continuamos buscando respaldos de estas bellas historias para ser rescatadas en esta web que no tiene censura. Gracias a la autora por su obra y ahora disfruten de la lectura.

Fic Toll de Miss Anunnaki

Prólogo

En otoño del año siguiente al cual le conoció, en ese frío y bastardo otoño fue en el que él decidió terminar con todo el sufrimiento, con todas las idas y vueltas, con todos los prejuicios, con todas las causas y consecuencias de esa descabellada relación. Aun perduraban esos malditos recuerdos, aún podía sentir el sabor agrio de sus labios la última vez que los probó. Se encontraba desolado, caminando bajo el abrigo de la noche, transitando como quién alma lleva al diablo.

Hacía apenas unas horas él lo había dejado, le había dicho que era el final, y que por más que él intentara arreglar las cosas siempre iban a dar con lo mismo, siempre se iban a dar la cabeza contra la pared.

Sollozó, y nadie lo oyó. Se barrió la cálida lágrima que intentaba dar calor una parte de su rostro. Alzó la vista y se encontró con una ciudad vacía, con las calles abandonadas.

A las tres y veinte de la madrugada se le ocurrió dar un paseo nocturno, y no tenía miedo de que le robaran, le golpearan o le hicieran alguna otra cosa macabra, ya no tenía razones para seguir de pie si el chico de sus sueños no estaba más a su lado.

No sabía cómo o por qué, llegó a la cuadra dónde él, su chico, vivía. Dónde su amor fue consumado por primera vez, dónde se demostraron que entre ellos había algo realmente fuerte, y no eran simples ganas de tener sexo, era mucho, muchísimo más. Quería llorar, echarse al suelo y abrazarse las piernas, quería acostarse en el medio de la calle y que cualquier vehículo le pasara por encima. No podía aguantar tanto dolor en su pecho, no podía medir el grado del mismo, pero sabía que pasaba el número diez.

Como toda persona masoquista, fue hacia las escaleras del departamento del tipo que le terminó de romper el último trozo de su corazón pegado con cinta adhesiva. Se sentó en el segundo escalón y se abrazó, dándose calor. El muy idiota solo tenía puesto una chaqueta de cuero, debajo de ésta tenía una remera de tela delgada, no cubría tanto que digamos.

Pasó sus dedos por el tercer escalón, y sollozó, ahora las lágrimas caían sin control, ahora los recuerdos eran más intensos, más fuertes.

Se relamió los labios al sentir la gota de sal pasarse por los mismos. Era demasiado dolor, demasiada tristeza, que Tom terminara con él definitivamente le ponía tan mal. Y nadie podía entender eso, nadie, ni siquiera sus ex podían entenderlo, porque con él sentía esas sensaciones que estaban limitadas, o que no había terminado de sentir con otros amores.

—Estúpido Tom. —Decía entre dientes. —Estúpido, idiota, imbécil, eres una bomba de tiempo, un caso perdido, un… un… Un amor no correspondido.

Entre lágrimas, suspiros, sollozos y lamentos, Bill se aguantaba las ganas de tirarse bajo las vías del tren.

Los momentos previos, todos ellos antes de que sucediera el final más horrible, se hacían presentes en su cabeza, era como si se proyectara una película con los momentos más claves de lo que iban pasando juntos, o por separado.

— ¿qué haces aquí? —Al escuchar esa voz, dejó de efectuar cualquier movimiento, contuvo la respiración y se quedó observando las escaleras.

— ¿Viniste a molestar otra vez? —Insistió.

Bill tomó una bocanada de aire, sabía que esa persona, en cierto modo, les había jodido la existencia.

—No. —Respondió él seco. —Solo quería descansar un rato, ya me iba.

Despacio, tomándose todo el tiempo del mundo, se puso de pie. Su argumento podría ser válido, y si la persona no lo conocía, tal vez no le habría dicho nada. Pero para su desgracia, esa persona le conocía muy bien, de hecho, esa persona participó un poco en todo lo que le estaba sucediendo ahora.

—Sabes que no puedes venir aquí —Le retó la otra persona.

—Cállate, preferiría a tu padre, él es mucho mejor que tu —Le dio una mirada fulminante.

Se sacudió el pantalón con sus manos, limpiándose de la suciedad que había en las escaleras y que ahora se le había pegado en su pantalón. Movió sus hombros de manera circular, se dignó a seguir su camino, a continuar lamentándose en silencio.

Tal vez, solo tal vez, si hubiera pensado mejor las cosas, si hubiera seguido el consejo de su mejor amiga, si se hubiera detenido y hubiera analizado muy bien la situación por la que estaba atravesando, no estaría así: desolado, abatido; no estaría con el corazón roto.

Se preguntarán por qué Bill pensaba que era el fin del mundo, aunque creo que ya debían tener algún indicio con todo eso que venía acotando. Debía agradecer que pudiera acompañarlo, no solo a él, sino a todos, y poder comentar cómo se sentían en las situaciones.

Debemos retroceder un tiempo, mucho tiempo atrás, y podremos entender este momento, van a poder comprender, al igual que yo, por qué Bill esta de esa manera, por qué la historia empieza así.

Continúa…

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

3 comentario en “Tres más uno = Café”

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