¿Verde o rojo?

Notas de la autora: Primero que todo, quiero agradecer a Mono por su valiosa asesoría, dado que mis conocimientos en BDSM se quedaron cortos al enfrentar esta historia.
Debo aclarar que esta serie de viñetas esta llena de spoliers sobre los próximos capis de Basorexia.
Este capi es Val/Nick, BotVal.
Disfrutenlo y si, hay un ligero lemon.

Resumen: El viaje de Val enfrentó innumerables obstáculos, los que no se acabaron al llegar a casa.

«Basorexia» Capítulo especial

¿Verde o rojo?

-21 de diciembre-

El chorrito de aceite se extendía gota a gota por su espalda descubierta,  con demasiada parsimonia para gusto de Val, un pequeño jadeo de frustración se coló entre los ruiditos de placer que le provocaba el fluido caliente al caer sobre su piel.

Apretó los dientes y efectuó los consabidos ejercicios respiratorios, sin embargo el dolor en sus testículos estaba alcanzado un nivel imposible de soslayar.

~Más temprano ese día~

Val tenía grandes planes para sus vacaciones de Navidad, ideas traviesas y otras un tanto mas osadas que se fueron acumulando durante los meses pasados, por desgracia su porfía  por prescindir de doble de cuerpo, aun en las escenas de mayor exigencia física lo tenían a un tris del colapso. Y es que no es lo mismo rodar un video clip o un cortometraje que una película.

Bob, David, inclusive Isabella parecían confabulados en su contra para obligarlo a ceder, pero él permanecía inflexible.

No obstante, luego de un vuelo de once horas se encontraba tan extenuado por el viaje y las extensas jornadas de rodaje pasadas que su voluntad comenzaba finalmente a resquebrajarse.

Aun un perfeccionista obsesivo con el trabajo, como él, sabía reconocer cuando había alcanzado el límite de sus fuerzas, no poder seguirle el ritmo a su poco experimentado —pero cada vez mas entusiasta— novio era el suyo.

Cuando le propuso permanecer junto a él en la cama, en lo que «descansaba sus ojos por un momento» Nick sólo sonrió comprensivo y lo besó en la frente, aunque el suspiro que se le escapó al acomodarse en la cama estaba teñido de frustración.

El «momento» duró cerca de siete horas, tiempo en que Nick no aflojó el agarre de su brazo sobre su cintura, como si temiera que el modelo se escabullera lejos de él en medio de su duermevela.

~*~

Al veterinario no le agradaban las mentiras, tenían un acuerdo sobre el particular que Val había respetado a raja tabla, hasta ahora. Menos aun le agradó enterarse que este involucró a los chicos en la red de embustes que se fueron acumulando con el paso de los días.

Por ello, aunque el modelo tenía razones de peso para actuar a sus espaldas (Aun con sus pasajes de avión comprados no tenía la menor certeza de poder celebrar navidad en familia, Bob no dio luz verde al receso en las grabaciones hasta la tarde del día 19, y únicamente debido a que a Val se le agotó la paciencia y amenazó con marcharse a casa a como diera lugar), no pudo salvarse del castigo que le esperaba en casa…

—¿Color? —le interrogó una voz calma, probablemente debido a que frunció el ceño con aparente incomodidad

—Ver…—musitó, debiendo aclararse la garganta dos veces antes de agregar con inseguridad— Verde, Mi Amo.

Un suave beso en su hombro precedió a la repetición de la pregunta: «¿Color?».

Aun con la venda puesta distinguió el cambio en el tono usualmente juguetón del otro hombre. No precisó verlo para saber que una arruguita de preocupación se estaba formando en medio de su amplia frente.

Abrió la boca, dudando un instante antes de responder.

Su Amo era cariñoso pero estricto, no correrse hasta que él considerara que su afrenta había sido borrada fue el castigo impuesto. Tras una hora de profusos mimos y carantoñas en la bañera trasladó su dulce tortura al lecho. Sus masajes había mejorado considerablemente pese a las escasa ocasiones que tenía para ponerlos en práctica.

Val tragó grueso, el par de dedos aceitados que estimulaba su próstata lo estaban enloqueciendo y aunque con un poco de voluntad lograría resistir unos cuantos minutos más, su cuerpo entero pulsaba rogando por liberación.

—Rojo, por favor, Mi Amo. —suplicó, con las mejillas arreboladas y no sólo por el esfuerzo realizado hasta ese momento.

Tan desmadejado se encontraba que se hubiera conformado con que su erección —aplastada entre su cuerpo y el colchón—fuera liberada del confinamiento y acabar con su suplicio por su cuenta. El que Su Amo le ordenara incorporarse sobre sus rodillas y voltear para ser recibido en sus brazos fue un inesperado plus.

Sin quitarle la venda el otro hombre lo desembarazó del ceñidor de cuero que oprimía aquel miembro palpitante y, cogiéndolo de sus muslos, deslizó su propia hombría en el mas que distendido interior.

Manoteó un poco desorientado, buscando un punto de apoyo hasta conseguir asirse de esos fuertes bíceps que sostenían el peso de su cuerpo y guiaban las rápidas embestidas que lo estremecían por completo.

Descansó la cabeza sobre el hombro de Su Amo, respirando con dificultad. Deseó prolongar la sensación de volver a estar unidos de esa forma tan concreta pero sus testículos, resentidos por la larga dilación, no aguantaron mas.

Se corrió con un largo y vergonzoso gimoteo, cuidando de no arañar la piel a su disposición y ganarse con ello una nueva reprimenda y su consiguiente castigo.

~*~

—¿Un baño?

Val entonó los ojos y se apartó del capullo formado por los brazos de Nick, dando un rápido vistazo a ambos cuerpos, luego sonrió y meneó la cabeza de forma negativa

Luego de la sesión, Nick se había encargado de retirar con celo hasta el mas pequeño vestigio de ambas corridas, intercalando besos de mariposa y palabras de cariño con preguntas estratégicas.

Cuando Nick le sugirió entre balbuceos que ambos se iniciaran en el BDSM (en parte para combatir su timidez crónica y en parte para fortalecer su relación a distancia) Val pensó que se habían cruzado las líneas, no podía tratarse de una inocentada puesto que estaban a mediados de octubre. Pero su pareja insistió, colorado hasta las orejas: «Cr-creo que nos v-vendría bien, a a-ambos».

Lo que en principio le pareció una disparatada idea —dadas las peculiares características de su pareja— iba cobrando sentido a cada palabra que este pronunciaba.

Val había prometido hacer lo que estuviera en su poder para fomentar su decaída autoestima, él se veía tan entusiasmado y dispuesto que no encontró motivos reales para objetar.

Habiendo transcurrido apenas un par de meses los progresos de su pareja eran notorios.

—Tal vez mas tarde. —afirmó, regresando a su cálido refugio, la voz un poco pastosa producto de la modorra.

La sensación pringosa del aceite, al igual que el olor a sexo que impregnaba la piel de ambos, no le molestaba en realidad. La cursilería afloraba en él durante cada minuto compartido con Nick, porque en su fuero interno el penetrante olor a fluidos corporales producto de la cópula, al igual que el aroma de café recién preparado estaba indefectiblemente asociado al olor del amor.

Cerró los ojos, avergonzado de sus propios pensamientos. Era un hombre adulto, racional, de cabeza fría, pero en momentos como esos su corazón ardiente era quien tomaba el control.

F I N

Gracias por la visita.

por Haruxita

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!