XVI: El peor amante del mundo

«Basorexia» Fic de Haruxita

Capítulo 16: El peor amante del mundo

Permaneció al menos una hora más en la casa de los Kaulitz, autonombrándose «asesor de estilo» de su pareja.

Valentino de verdad adoraba combinar prendas para crear estilos únicos, la ropa decía mucho de una persona y él ponía especial atención en los detalles. Que el proceso incluyera la desnudez parcial de su amado sólo era un apetecible agregado.

La puerta del baño se abrió con un ligero chirrido, dejando escapar una pequeña nube de vapor de entre la que se asomó el cuerpo aun mojado de Nick. El hombre llevaba una toalla alrededor de la cintura y la otra sobre su cabeza, al parecer Nick era de los caminan a tientas mientras se secan el cabello. Esa fue la razón por la que no vio el sutil gesto de avidez con que el modelo le dio la bienvenida a su habitación. 

Val había dejado la ropa escogida dispuesta de forma ordenada sobre la cama, incluyendo los bóxers y calcetines.

Debió morderse el puño para no saltarle encima cuando este pasó a su lado y con un entusiasta «te lo agradezco mucho, cariño. Yo no soy bueno para estas cosas» le dio la espalda y se agachó para coger la ropa interior.

Por motivos profesionales Val había visto mas cuerpos de hombres atractivos que un chico gay promedio, musculatura marcada, mirada seductora y pectorales de hierro. El cuerpo de Nick no salía muy bien parado con la comparación. Pero ninguno de esos maniquies presuntuosos era capaz de provocarle una erección sólo con ver la forma en que la toalla se ajustaba a las curvas de su trasero.

Nick se incorporó inopinadamente, ajustándose su ropa interior bajo la toalla. Val espiaba cada uno de sus movimientos con languidez, de no haber oído el relato de aquella infausta historia de amor continuaría sin comprender cómo alguien que derrochaba esa sensualidad en bruto, sin artificios, era dueño de una de las personalidades mas retraidas que conocía.

Por desesperantes minutos se obligó a tener paciencia, tres días más de espera y él sería todo suyo, sin prisas ni nadie alrededor que los molestara.

Pero Nick se encontraba semi desnudo bajo esa toalla. ¿Cómo podría resistirse?

Incapaz de aguantar mas tiempo sin tocar esa piel caliente que lo llamaba en silencio, cogió la toalla pequeña, que yacía abandonada a un lado de la cama y con ella le secó la espalda.

Apenas una mala excusa para tocarlo sin hacer tan descaradamente evidente su deseo.

Nick espió por sobre su hombro y le sonrió, permitiéndole proseguir, completamente ajeno a la mirada turbia de Val y a la forma en que este se relamía de deseo. 

El cuerpo de Nick era delgado —desde luego no al extremo de su pareja—, pero con una espalda amplia que se vió mas que beneficiada por su rutina diaria de ejercicios.

Una vez acabó con la espalda Val continuó con los hombros y luego se deslizó con un suspiro soñador hasta los biceps. En su fértil imaginación despertaba cada mañana acurrucado al cuerpo de Nick, la cabeza reclinada sobre su torso y sus brazos rodeándolo con cariño.

Hablando de torsos, sus manos no tardaron en dirigirse hacia el frente.

Su pareja reaccionó emitiendo un sonido ahogado —como si reprimiera un jadeo— en el momento en que sus verdaderas intenciones se revelaron. Despacio pero con decisión, sus manos bajaron por su abdomen, siguiendo el camino que trazaba esa rala línea de vello que conducía directamente al sur.

Reclamándole mentalmente a su peor enemigo —el tiempo— por no permitirle recorrer toda la extensión de esa piel con sus labios, Val dejó un beso en medio de los omóplatos y apoyó el resto del cuerpo contra la amplia espalda de Nick. Anhelante por mas contacto, se preguntó que tan desesperado parecería si se desnudaba de prisa, con una sola mano. 

Otro sonido reprimido.

¿Era suyo ese gimoteo? ¿En que punto perdió los papeles y comenzó a frotarse suavemente contra ese cuerpo apenas cubierto por un par de delgadas capas de tela?

Tampoco supo en que momento la toalla pequeña fue a dar al piso.

Con su última brizna de pensamiento racional recordó que su pareja tenía una cita y que, lo que fuera que planeaba hacer, debía darse prisa.

Lo giró bruscamente, quedando embelezado ante las gotitas que escurrían de su cabello y resbalaban por su torso. 

~*~ 

Nick debió sostenerse con una mano de la pared al no tener mejor punto de apoyo, Val besaba su pecho con tal devoción que él no conseguía lidiar con el caudal de sensaciones que lo invadieron de pronto.

Su cerebro gritaba «¡No hay tiempo!». Pero su cabeza —aquella que no solía pensar con claridad— murmuraba «¡Quiero! ¡Por favor, déjalo continuar!»

Un delicioso escalofrío recorrió su cuerpo silenciando ambas voces: Val arañaba sutilmente sus costados.

Nick sabía que, de desearlo, su novio bien podría hacerle real daño con esas uñas afiladas, pero estas apenas dejaron ligeras líneas sonrosadas en su piel y un persistente cosquilleo en sus genitales, de esos que no se aliviaban con rascarse.

Con tanto ajetreo las dificultades para respirar no tardaron a presentarse.

Val lo guió como las anteriores veces que había hiperventilado, con su ayuda se recobró en poco tiempo. 

—Patético, ¿verdad?—Se excusó abochornado

—¿Que pierdas el aliento por mi causa? Yo diría halagador, mas bien. —aseguró el modelo, en un tono ronco que no empleaba con frecuencia, antes de arremeter nuevamente.

Nick terminó de espaldas contra la pared, sorprendido por la fuerza de su pareja, respondiendo de la mejor forma que pudo a sus apasionados besos. 

No era sencillo dejarse ir mientras era despojado de la toalla y los boxers deslizados con facilidad muslos abajo.

Esta no era como las ocasiones anteriores en que estaba casi completamente vestido y él reciprocaba las atenciones de su pareja. 

No, esta vez había perdido por completo el control sobre su cuerpo, sabía que la urbanidad y galantería dictaban procurar el placer de su compañero en la misma medida, pero sus brazos caían laxos a los costados de su cuerpo, sus manos apenas conseguían sostenerse de los pantalones de Val mientras su miembro era estimulado sin tregua.

Las placenteras caricias que Val le proveía lo habían llevado a una suerte de estado catatónico, sin la menor chance de reaccionar.

Sin embargo, aquella excitante burbuja de lujuria y desenfreno en que Val los envolvió tenía un punto negro. Nick no pudo quitarse de su cabeza el pensamiento de que su dócil actitud corroboraba la etiqueta de «El peor amante del mundo». 

Cachondo por la situación y la hábil diestra de su pareja, no le tomó mucho tiempo correrse, Val no cesó de masturbarlo hasta que su miembro reposó inerme y flácido entre sus piernas.

Cerró los ojos, con el rostro encendido, jadeando de forma audible al notar que su semilla había manchado el antebrazo de la camisa de Val. 

Le llevó un par de minutos reponerse lo suficiente para escabullirse al baño, no tenía tiempo para otra ducha, apenas alcanzó a limpiar el desastre y lavarse la cara para despejarse.

Deseaba compensar a su pareja por el explosivo orgasmo que le acababa de obsequiar, aunque su disminuida autoestima le impedía creerse capaz de producir en Val siquiera una mínima reacción.

~*~

Apoyó la frente en la pared, respirando grandes bocanadas de aire, necesitaba un momento para recobrar su serenidad. Su miembro pulsaba y dolía, escondido en sus ajustados pantalones, lo acomodó con un rápido apretón de su mano. Su urgencia tendría que aguardar hasta llegar a casa para ser saciada, pero había recopilado material suficiente para tres o cuatro pajas. 

Rió, dando media vuelta. ¿Que diría Andy si lo viera en ese estado? Sudoroso y probablemente despeinado, tras haber arrojado todo recato y mesura por la ventana. ¿Continuaría pensando que era «insípido»?

No importaba, ninguno de ellos, ni Andy ni Isobel, ni siquiera Olfie Joop. 

Nunca imaginó que liberar sus impulsos de los convencionalismos se sentiría tan gratificante, tan… poderoso. 

Recordó con ternura la tarde en que un abochornado Nick —en la forma mas adorablemente torpe que pudiera existir— dejó a un lado su orgullo de macho y confesó cuánto deseaba que él asumiera un rol activo en la relación. 

«Nick, mi dulce, tímido e inexperto Nick. ¿Cómo podría no amarte?» 

~*~ 

Tom sabía a lima. 

La ducha se llevó los vestigios de su encuentro, así como todo lo que vino después, pero el pobre chico debió enjuagarse la boca tres veces luego de ducharse para quitar la desagradable acritud de su boca. 

Desde ese día en adelante el sabor de su enjuague bucal le recordaría su primera vez juntos, y ese beso perezoso que «su Tomi» le dio en el recibidor antes de marcharse y que lo dejó pisando sobre nubecitas. 

~*~ 

Cuando Tom perdió la virginidad por primera vez (con una chica) iba borracho como cuba, no recuerda gran cosa del hecho, no obstante a sus amigos de ese tiempo les inventó una historia digna de su incipiente reputación. Habló del tema durante días, agregando morbosos e inverosímiles detalles cada vez.

La tarde en que Tom perdió su virginidad por segunda vez regresó a casa eufórico, el pequeño incidente en el baño de Bill no menguó un ápice su entusiasmo. Tenía unas vergonzosas ganas de gritar y saltar que a duras penas lograba contener, sin embargo cuando su hermano lo interrogó sobre el motivo de su inusual estado de ánimo sólo se encogió de hombros y arguyó «no lo sé, la vida. Hace un lindo día, ¿No crees?».

Nick, que se veía mas distraído que de costumbre, aceptó su vacua respuesta con una sonrisa, le dio un par de palmaditas en la cabeza y lo dejó por la paz. En agradecimiento, Tom no hizo bromas respecto a la llamativa marca en su cuello ni al cigarrillo manchado con gloss en el cenicero de la mesa ratona.

Si bien es cierto el asunto «joder, soy un maricón» aun mantenía su estabilidad mental en vilo, no fue este el motivo principal por el que ocultó lo sucedido con el chico Trümper a su hermano No se arrepentía del hecho, ni sentía vergüenza, —solo un poco de temor, pero en mucho menor grado que al comenzar esa relación—, muy por el contrario, atesoraba ese momento. Bill había sido muy cuidadoso al guiarlo, pero a la vez continuaba siendo Bill, irónico y mordaz. Por una vez Tom comprendió por qué la gente solía usar el término «intimidad» para referirse al acto sexual.

Nick era «su Bro», la persona en quién mas confiaba en el mundo, aun así la primera vez con su Mauschen era algo demasiado personal como para comentarlo. Aun a sabiendas de que de boca de este jamás saldría un comentario grosero o fuera de lugar. 

~*~ 

Aun si Valentino Trümper no hubiera estado al tanto de los planes que su Frijolito tenía para esa tarde, la risita nerviosa que le acometió al adolescente no bien lo vio llegar bastaban para llenar la información faltante.

Su bebé mantuvo la promesa realizada esa misma mañana. No hubo pormenores morbosos sobre la tan anhelada experiencia, algo que el adulto agradeció enormemente. El que Bill debiera morder un cojín para evitar que las palabras escaparan de su boca dejaba bastante que desear sobre su autocontrol. Val rodó los ojos, condescendiente, no todos eran capaces de encerrar sus emociones tras una bóveda de hielo como él.

Su propio corazón palpitaba alocado en su pecho, no había bajado su intensidad desde que puso sus manos sobre el torso de su pareja. Ese torso desnudo, húmedo, cálido y sensual, sólo lamentaba no haber dispuesto de mayor tiempo para adorarlo como deseaba. 

~*~ 

El mayor de los Kaulitz había hecho reservaciones en una agradable Trattoría de ambiente familiar. 

Mas temprano ese día pasó a dejar la tarta que los camareros llevaron a la mesa con dos velitas formando el número «17», mientras le cantaban a Tom «Alles Gute zum Geburtstag».

Aunque Nick hubiera preferido una cena propiamente tal, el festejado insistió en ordenar pizza. Dado que era su celebración— y no era usual que Tom realizara una exigencia caprichosa o egoista— el adulto accedió a su deseos sin poner pegas.

Por algún tiempo Nick albergó el secreto temor de que su hermanito se estuviera convirtiendo en un ser gris y amargado, sin embargo su conducta reciente rebatía tales apreciaciones. Cada vez que Tom regresaba de verse con Bill traía con él una sonrisa que aunque se esmerara por ocultar siempre salía a flote, Nick lo comprendía bien, Val lograba lo mismo en él.

La explicación de su retraimiento y pasividad podía deberse a un motivo mucho mas edificante. 

Tom estaba madurando.

Continuará…

por Haruxita

Escritora del Fandom

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