Y fueron felices 10

Fic M-preg de lyra. Temporada III

Capítulo 10: Otra clase de sentimientos

A la hora señalada y como un reloj, Tom y sus compañeros aparecieron en el apartamento a las 9 en punto para comenzar a ensayar, quedándose con la boca abierta al ver que era Andreas el que les abría la puerta.

—Adelante, Bill bajará en unos minutos—les dijo sonriendo.

Entraron y sin decir nada, Georg y Gustav se dirigieron a la sala de ensayos dejando que Tom diera los buenos días a su hija. Andreas le dejó pasar, entrando en la cocina en donde había dado de desayunar a Sarah bajo la atenta mirada de Bill, asombrado de lo bien que se le daba.

Subió las escaleras y entró en la habitación de su hija, a la que Bill vestía con ropa abrigada para que no pasara frío en el paseo que iba a dar con Andreas.

— ¿Va todo bien?—preguntó Tom poniéndose a su lado.

—Sí, ¿por qué?—preguntó Bill separándose dos pasos.

—Andreas está abajo, y…—dejó la frase sin terminar.

—¡Ah! Anoche se quedó a dormir y ahora se va a encargar de Sarah—explicó Bill como si nada.

—¿Y qué pasa con…?—empezó a preguntar Tom.

— ¿Con Vanessa? ¿Qué esperabas? ¿Qué la llamara como si no hubiera pasado nada?—cortó Bill enfrentándose a él por primera vez.

—Claro, no—murmuró Tom avergonzado.

—Despídete de Sarah, Andreas se la llevara a dar un paseo y así podremos trabajar sin interrupciones—dijo Bill ofreciéndole a la niña.

Tom se apresuró a besar a su hija en la mejilla y se quedó quieto viendo como Bill daba media vuelta y salía de la habitación.

—Bill—le llamó en voz baja.

Bill se volvió y esperó en silencio a que continuara.

—Me gusta lo que te has hecho en el pelo—confesó Tom en un susurro.

—Gracias—contestó Bill de la misma manera.

Dio de nuevo media vuelta y bajó las escaleras, pensando que Tom andaba un poco retrasado. Habían pasado casi 24 horas desde su cambio de look, y ahora se enteraba. ¿Cuándo se daría cuenta de que le seguía amando y le esperaba?

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Ensayaron duramente durante dos días, los cuales pasó Andreas en el apartamento al cuidado de la niña, que se la veía plácidamente dormida en sus brazos cuando al anochecer ya la había bañado y dado de cenar mientras que sus padres ultimaban detalles de la actuación que tendría lugar al día siguiente.

Paseando por la habitación de Sarah, Andreas la acunaba ya sin falta. Se durmió en cuanto la cogió en sus brazos, sin extrañarle ni nada. Sabía que debía acostarla y abandonar el apartamento, pero se encontraba muy a gusto en el, más sabiendo que cuando Tom se marchara Bill y él dispondrían de algún tiempo a solas.

Quizás lo aprovechase para hablarle de sus sentimientos, quizás….quizás lo empleara para hacer lo que mejor se le daba, mirarle y pensar cómo serían las cosas si Tom no se le hubiera adelantado. En esos momentos, la niña que tendría en sus brazos sería de ambos, y no del hermano…

— ¿Andreas?—llamó Bill en voz baja.

Se volvió sonriendo ampliamente. Suspiró y con mucho cuidado dejó a la pequeña Sarah en su cuna para que descansase. La acostó y se incorporó, dejando en manos de su padre el arroparle y besarla con suavidad en la mejilla como todas las noches hacía.

Salió de la habitación y le esperó en el pasillo hasta que tras cerrar la puerta con suavidad se reunió con él bostezando y frotándose la espalda con ambas manos.

— ¿Cansado?—preguntó Andreas sonriendo.

—Sí, llevo toda la tarde de pie y la espalda me está matando—contestó Bill suspirando.

—Si me dejas, te puedo dar un masaje y aliviarte—se ofreció Andreas alzando una ceja.

Iba a negarse, pero una punzada de dolor le hizo aceptar su ofrecimiento. Entró en su habitación con Andreas pisándole los talones. Quitándose solo la camiseta se tumbó en la cama boca abajo suspirando. Cerró los ojos y se quedó muy quieto esperando, hasta que sintió que el colchón se hundía bajo el peso de otra persona.

Viendo la desnuda espalda de su amigo, Andreas contuvo el aliento y apretando las manos en dos fuertes puños a ambos lados de su cuerpo caminó hasta la cama y se subió en ella cogiendo un tubo de crema que había en la mesilla. Lo abrió y se echó un poco de crema de bebé en sus temblorosas manos, que con mucho cuidado pasó por la suave piel de Bill.

—Mmmm….—gimió Bill por lo bajo.

Sonriendo de placer, Andreas se concentró en hacer desaparecer cualquier rastro de dolor en su amigo. Ese era su trabajo, hacerle olvidar todo el daño que le provocara su maldito hermano…

¿Cómo se le ocurrió tocarle? Para él debería ser sagrado, un cuerpo inmaculado que jamás debió mancillar….

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No supo cuando se quedó dormido. Cuando despertó ya se había ido Andreas y había amanecido. Se encontraba en su cama, tal y como recordaba. Solo llevaba puesto el pantalón del chándal que llevaba la tarde anterior. Andreas le había descalzado y tapado con una manta, dejándole descansar. Se había ido sin despedir, llevándose con él su dolor de espalda.

Se dio la vuelta en la cama dispuesto a seguir durmiendo, pero un gorgorito que le llegó a través del receptor que siempre estaba sobre su mesilla le hizo apretar los ojos con fuerza y gemir por lo bajo.

Su hija reclamaba su presencia….y solo eran las 8 de la mañana…

Se levantó con cansancio y tras ponerse una camiseta se dio prisa en acudir a la habitación de su hija y al momento ya la acunaba en sus brazos. La cambió y dio de desayunar en la cocina entre bostezos incontrolados.

Aún le quedaba una cosa por hacer. La actuación sería a las 8 de la tarde, pero antes habría una entrevista con su sesión de fotos. Y tras la actuación David les había prometido una fiesta en su honor. Quiso negarse desde el primer momento en que lo supo, pero pensando que se lo merecía, y necesitaba, simplemente asintió con la cabeza cuando se lo preguntaron.

Sería la primera a la que acudiría tras mucho tiempo, y tenía pinta de durar hasta las tantas. No le quedaba más remedio que dejar a su hija en manos de alguien. Silke y Dunja quedaban descartadas, ellas también acudirían a la fiesta. Andreas tampoco contaba, le había invitado a acudir con ellos al programa y luego por supuesto que iría también a la fiesta.

Y Vanessa….ni pensarlo. No la volvería a llamar jamás en la vida, por muy apurado que se encontrara….

Así que no le quedó más remedio que acudir a su madre. La llamó por teléfono y Simone aceptó encantada. Gordon y ella se pasarían por el apartamento a la hora de comer y se llevarían a su nieta con ellos.

Había otra parte del plan que debía poner en marcha. Sus padres ni nadie a excepción de sus compañeros y Andreas, sabían que él y Tom ya no vivían juntos. Delante de sus padres debían seguir con la mentira de que compartían apartamento y el cuidado de su hija.

Tenía que llamar a Tom y pedirle que se mudase por un día, hasta que al día siguiente su madre le trajera de nuevo a la niña.

Tras colgar a su madre, llamó a Tom. Se disculpó por despertarle y le contó lo que pasaba. Enseguida Tom aceptó y 2 horas después se presentó en el apartamento y ocupó de nuevo su habitación.

Cuando Gordon y su madre llegaron, no notaron nada raro. Tom tenía a la pequeña Sarah en sus brazos, que reía encantada de ver de nuevo juntos a sus padres. No estaban solos, sus compañeros habían ido para comer juntos y ultimar detalles antes de partir para la entrevista.

Mientras Bill hablaba con su madre de los cuidados de su hija, Simone no apartaba los ojos de su nieta. La veía en los brazos de su hijo mayor, riendo ante los pucheros y muecas que le hacía su hijo pensando que nadie le veía.

— ¡Papi!—exclamó Sarah muy contenta.

— ¿Acaba de llamar Sarah “papá” a Tom?—preguntó Simone extrañada.

Los hermanos se miraron con miedo. Nunca llegaron a pensar que pasaría eso, delatados por su propia hija. Iban a contentar cuando sus compañeros se les adelantaron.

—Eso es culpa nuestra—se apresuró a decir Georg,

—Si, es una broma nuestra….como Bill y Tom viven juntos, llamamos también a Tom papá cuando nos referimos a él…Sarah se habrá hecho un lío al escucharnos—se explicó Gustav tan claro como pudo.

Simone asintió no muy conforme con la respuesta, pero antes de que dijera algo más Bill le siguió explicando que a su hija ahora le había dado por dormir abrazada a un conejito de tela, y que si se despertaba sin él lloraría hasta que se lo pusieran de nuevo en sus brazos.

Tras darle los últimos consejos, cogió a Sarah de los brazos de Tom y se despidió de ella hasta la tarde siguiente. Se la pasó a su madre y se despidió de ella y su padrastro en la puerta, viendo como la acomodaban en la sillita que llevaban en el asiento trasero del coche.

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Una vez a solas, entró en el apartamento de nuevo y tras comer con Tom y compañeros subió a su habitación para ducharse y arreglarse. Como esa noche sería muy especial, su primera fiesta en Dios sabe qué tiempo, se arregló poniendo mucho interés.

Se puso una camiseta de manga larga plateada, unos vaqueros ajustados negros y unas botas altas que llevaba sobre ellos. El pelo se lo dejó liso del todo, con una raya a un lado, haciendo que el flequillo le cayera sobre un ojo.

Tras maquillarse y retocarse el pelo, salió del baño y subió a la limusina que les esperaba en la puerta.

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Llegaron al plató de televisión e hicieron la entrevista entre bastidores. La sesión de fotos duró casi una hora y tras ella salieron al escenario a dar lo mejor de ellos. También tuvieron otra entrevista en directo, donde las preguntas más frecuentes fueron sobre su estado de salud tras lo pasado.

Tragando con esfuerzo, las contestó como bien pudo, con Tom al lado para ayudarle cuando se atascaba por las lágrimas….como en los viejos tiempos…

Tras agradecer a las fans allí reunidas su presencia, el grupo se despidió y subiendo en la limusina de nuevo partieron hacia la sala en donde tendría lugar la fiesta.

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Andreas ya se encontraba en ella. Siguió la entrevista desde el backstage y luego acompaño a Silke y Dunja en otra limusina. Desde la barra en la que se encontraba, veía como los hermanos posaban para la prensa allí reunida, sintiendo algo parecido a celos al verlos tan juntos como si nada.

Esperó con paciencia a que terminaran, pero después de un tiempo y aunque las fotos ya se habían terminado, los hermanos seguían juntos y no parecían dispuestos a separarse.

— ¿Quieres algo de beber?—preguntó Tom.

—Agua, gracias—contestó Bill suspirando.

Estaban cerca de la barra y Tom solo tardó dos minutos, en cuanto le vio una de las camareras corrió a atenderle sonriéndole ampliamente. Pidió una botella de agua para Bill y él se pidió una coca cola, necesitaba estar fresco para lo que tenía planeado: reconquistarle.

Se acercó donde le había dejado y le ofreció el agua.

— ¿Cansado?—preguntó al ver que bostezaba.

Bill asintió sonriendo. Últimamente se acostaba pronto agotado por cuidar de su hija, y ya eran más de las 10. Si estuviera en el apartamento, a las 9 ya estaría durmiendo plácidamente. No sabía si podía aguantar hasta que la fiesta terminara.

—Bill, lo siento…—comenzó a decir Tom.

—No sigas, por favor—suplicó Bill levantando una mano.

—Siento haberlo estropeado todo—siguió disculpándose Tom cogiendo su mano—Os echo mucho de menos, a ti y a Sarah. Me gustaría volver a casa, dar marcha atrás en el tiempo…

—Y yo—susurró Bill—Éramos muy felices los tres, y ya me he cansado del dolor.

— ¿Entonces?—inquirió Tom esbozando una débil sonrisa.

—No quiero ir deprisa, los recuerdos…..lo siento, yo….—susurró Bill arrugando la frente.

—No te disculpes, estás en tu derecho. Déjame volver a conquistarte, tengamos una primera cita—sugirió Tom alzando una ceja.

Bill rio sus palabras. La última “cita”, si se podía llamar así acabó con ellos dos haciendo el amor en la bañera. No es que fuera un mal final, solo que…esa vez las cosas serían más lentas, irían con más calma.

Asintió para deleite de Tom, quien sonrió ampliamente y le arrebató la botella de agua con la que jugaba preso del nerviosismo.

—Celebremos este gran paso—pidió Tom.

Bill asintió de nuevo, y esperó mientras Tom iba a la barra y volvía con algo más fuerte que agua. Aceptó el vaso que le ofrecía y sin apartar las miradas brindaron por la nueva oportunidad que les brindaba la vida.

Desde el rincón en el que estaba, Andreas no podía dejar de observar a los hermanos con el ceño fruncido. Se les veía muy juntos, riendo y sin parar de beber, al menos Bill que tras una primera copa le siguieron varias más.

Casi gritó de alegría cuando David se le acercó y le dijo que la fiesta se terminó para el grupo. Al día siguiente no les tenía nada planeado, pero esperaba que lo dedicaran a ensayar cuando se les hubiera pasado la resaca.

Sin esperarlos, dejó la su bebida en la barra junto a las demás que había tenido que pedir para poder contemplar ese “espectáculo”, se dirigió a la salida y se subió a la limusina. Casi un cuarto de hora después montaron los hermanos con él. A Tom se le veía muy confiado, cogiendo con firmeza el brazo de Bill.

Regresaron al apartamento en silencio, o al menos Andreas. Cruzado de brazos veía como los dos hermanos no paraban de mirarse y sonreírse, murmurando cosas ininteligibles, por culpa del alcohol ingerido.

—Menudo espectáculo—resopló enojado.

Pero nadie le hico caso. Llegaron al apartamento y como sabía que las cosas de Tom estaban en su habitación, se quedó en la limusina. Esa noche le tocaba dormir en su propia cama…solo, al parecer.

—Espérame un momento—pidió Tom a Bill.

Tras asegurarse de que podría quedarse de pie sin mido a caer, entró de nuevo en la limusina y sentó al lado de su malhumorado amigo.

—Tienes que hacerme un favor—pidió Tom en voz baja.

— ¿Quieres que me quede con Sarah mañana?—preguntó Andreas sin poder evitar su enfado—Así tú y Bill tendríais para vosotros solos la casa.

—No, no es eso. Quiero que esta noche te quedes con Bill—dijo Tom para su sorpresa.

— ¿Y eso?—preguntó Andreas extrañado.

—Hemos decidido ir poco a poco, y si esta noche me quedo en el apartamento no creo que pueda cumplirlo. Además, Bill está algo bebido…

—Está borracho—aclaró Andreas resoplando—Y tú también.

—Lo necesitábamos, no nos juzgues. No quiero tomarle en ese estado, y aún es pronto. ¿Puedes quedarte con él?—pidió de nuevo Tom en voz baja.

—Que sí, pesado—aceptó Andreas de mala gana.

Ahora le tocaba ser la niñera de unos de los hermanos, procurar que pasara la noche en la cama y no tirado en mitad de la habitación….

“¿Qué pasara la noche en la cama?”—pensó sonriendo.

—Puedes confiar en mí, Bill no podría estar en mejores manos—dijo Andreas cambiando el tono.

—Lo sé, eres el mejor amigo que podemos tener—dijo Tom sonriendo.

Salió de la limusina y cogió a Bill pasando un brazo por su cintura. Se alejaron de miradas indiscretas y amparados en la oscuridad de la entrada al apartamento, se apoderó de sus labios y le dio un profundo beso.

—Mmmm…—solo pudo gemir Bill con los ojos cerrados.

—Mañana nos vemos, amor mío—se despidió Tom—Te dejo en manos de Andreas.

—Ajá—contestó Bill riendo.

Tom le imitó. Andreas tenía razón, estaba borracho. Le daba mucha pena dejarle en ese estado, más al sentir como le estaba metiendo mano. Se puso tenso cuando los hábiles dedos de Bill frotaron sobre la tela de sus pantalones esa erección que sentía hacerse más dura cada vez.

—Me tengo que ir—suspiró Tom resignado—Mañana nos vemos, y quedamos.

Le dio un último beso y con mucho esfuerzo quitó su mano de donde estaba. Le dejó apoyado contra la puerta del apartamento y volvió a la limusina. Andreas le esperaba fuera y se despidió de él al pasar por su lado. Le dio la dirección al chófer y se recostó en los asientos suspirando.

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Recurriendo a toda su fuerza, Andreas se hizo cargo de Bill. Abrió la puerta y le obligó a subir las escaleras. Entró en su habitación y no le quedó más remedio que desnudarle hasta dejarle en ropa interior. Abrió la cama y le metió bajo las sábanas, dejándole de costado.

—Bill, ¿qué has hecho?—preguntó sentándose a su lado—Tú y yo podíamos ser muy felices juntos, y hoy te he perdido.

Recibiendo solo como respuesta su suave respiración, suspiró resignado y se inclinó. Rozó por unos segundos esos dulces labios que tantas veces le habían llamado la atención y se levantó.

Salió de su habitación y le dejó dormir plácidamente, soñando que en poco tiempo él y Tom estarían juntos de nuevo….

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¿Cómo no resistirse? Le había dejado solo, estando claro lo que necesitaba. Sabiendo que era un error, silenciosamente se coló en su habitación. Sonrió al verle tumbado de costado, con la sábana resbalada y mostrándole su desnuda espalda. Se acercó a la cama, recorriéndole el cuerpo con la mirada, hasta más debajo de su espalda.

Suspiró y se desnudó con rapidez. Estando tan dormido ni se enteraría, o eso pensaba él. Rodeó la cama y se echó a su lado. Le bajó la ropa interior que aún conservaba hasta quitársela y comenzó a frotar contra él su palpitante erección.

Le sintió moverse, responderle y gemir en sueños. Dejando atrás esos pensamientos que le decían que eso que estaba haciendo estaba mal, separó sus nalgas y de una embestida le penetró.

Le escuchó gemir más alto, pero no de dolor. Siguió embistiéndole, apoyando la cara en la curva de su cuello y dejando allí su cálido aliento. Sintió como sus caderas se movían al compás de las embestidas, como su mano fue hacia atrás y cogiéndole con firmeza las nalgas le animaba a continuar.

No frenó el ritmo, lo aceleró al sentir como los espasmos del orgasmos le hacían estremeces. Aferró más sus caderas y con una suave embestida se derramó dentro de él.

Se quedó quieto aún dentro, escuchándole recuperar el aliento tras el orgasmo que le había recorrido a él también por dentro. Cuando pudo moverse salió de su interior y se levantó.

Recuperó la sábana caída con tanta pasión y le tapó. Recuperó sus ropas y tras vestirse abandonó la habitación maldiciéndose por lo bajo. No debió haberlo hecho, pero ¡qué remedio! Él también estaba borracho….de amor….

Continúa…

Gracias por la visita.

por lyra

Escritora del fandom

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