Y fueron felices 12

Fic M-preg de lyra. Temporada III

Capítulo 12: No estas solo

Sentado a solas en la cocina, se masajeaba con una mano la mejilla que con toda su rabia le había abofeteado Bill antes de tener que ir corriendo al baño preso de una arcada. Esperó unos minutos, escuchando desde donde estaba como gemía y lloraba. Suspiró y se levantó. Cogió un paño de la cocina y lo humedeció. Salió con el de la mano y entró en el baño del piso inferior en el que estaba Bill inclinado sobre el inodoro.

Sin decir nada, pasó un brazo por su revuelto estómago y le ayudó a incorporarse. Tapó el inodoro y le ayudó asentarse en el al mismo tiempo que tiraba de la cadena y le ofrecía la improvisada toalla.

Al ver que no al cogía, él mismo se la pasó por la sudada cara, arrastrando de paso las lágrimas derramadas.

— ¿Por qué me mentiste? Me has hecho ser muy cruel con Tom, llegar a pensar que lo nuestro se había terminado—dijo Bill entre lágrimas.

Suspiró y dio un paso atrás, apoyándose en el lavabo con los brazos cruzados.

—Lo que te conté era verdad, en parte—comenzó a decir Andreas—Tenía que estar pendiente de ti, se lo prometí a Tom. Dejé abierta la puerta de mi habitación, te escuche gemir y me levante corriendo a ver si necesitabas algo. Entre en tu habitación y os vi. Tom y tú haciendo el amor, gimiendo…

—Para—suplicó Bill con voz ahogada.

Ya se hacía una idea de lo que había pasado. Tom se había aprovechado de la situación, creyó que estando borracho no se enteraría. Y él también bebió, y por eso volvieron a cometer el mismo error: no usaron la debida protección y las consecuencias era un nuevo bebé en camino.

— ¿Cómo pudo hacerlo?—se preguntó Bill en un susurro.

—No le culpo. Si te ama lo mismo que yo, más diría…

—Después de lo ocurrido no debió hacerlo—corto Bill cubriéndose la cara—Le pedí tiempo, para volver a confiar en él y a la primera de cambio me falla de nuevo.

No le quería oír decir eso. Por mucho que deseara tenerle a su lado, cuando supo que estaba embarazado le contó la verdad sin perder tiempo. Debía volver con Tom. Los dos se amaban con toda su alma. Y él solo se había interpuesto.

Dio un paso y se arrodilló. Le apartó las manos de la cara y le hizo que le mirada con las mejillas bañadas en lágrimas.

—Sé que lo que hizo no estuvo bien, pero tenéis una hija en común, y otro en camino. Cuando se lo digas, él…

—No se lo pienso decir—dijo Bill con firmeza.

— ¿No? ¿Por qué?—preguntó Andreas.

—En una cosa tienes razón. Por el bien de Sarah y del nuevo bebé, le daré otra oportunidad, la última de hecho—dijo Bill con firmeza—Si lo vuelve a estropear, veré que no es el hermano del que me enamoré.

—Te entiendo, pero ¿por qué no le vas a decir lo del bebé? Además, en un par de meses será un secreto a voces—murmuró Andreas logrando esbozar una sonrisa.

—Quiero que vuelva conmigo porque me sigue amando y me echa de menos tanto como yo a él. No quiero que vuelva solo porque vayamos a tener otro bebé—dejó Bill bien claro.

—Puedes contar conmigo para lo que sea, te lo debo—se ofreció Andreas levantándose—Hasta podíamos darle celos a Tom, que vea que si no va con cuidado puede venir otro y conseguirte delante de sus ojos.

—Tú estate quieto, que bastante has hecho ya—dijo Bill logrando sonreír—Pero te tomo la palabra, me debes una y te vas a quedar con Sarah todas las veces que haga falta hasta que Tom y yo volvamos.

Andreas aceptó encantado. Había logrado que se le pasara el enfado y luciera una amplia sonrisa en los labios. Le tendió una mano y le ayudó a ponerse en pie, rozando sin poderse contener la suave piel de su estómago, donde una nueva vida crecía para satisfacción de muchos.

—Tengo miedo—susurró Bill de repente.

Andreas esperó en silencio, mientras no dejaba de acariciarle el vientre. Le vio bajar una temblorosa mano y entrelazar los dedos con los suyos suspirando.

—No quiero que le pase lo mismo que a Hannah—dijo Bill con un hilo de voz—No lo podría soportar.

—No le va a pasar nada—le aseguró Andreas con firmeza—Crecerá sano dentro de ti y cuando nazca verá que es muy afortunado por tener dos padres tan enamorados.

—No me dejes solo, por favor—suplicó Bill.

—No lo haré—prometió Andreas con firmeza—Esta misma mañana vamos a que te vea un médico, él seguirá todo tu embarazo y si algo va mal estaremos preparados.

—Voy a llamar a Claudia, me trató muy bien la otra vez—dijo Bill algo más animado.

—Te acompaño, y luego nos vamos de compras. Necesitarás una nueva cuna y algo más de ropa…

—No hay que precipitarse—le frenó Bill —Estoy de pocas semanas, ya habrá tiempo de compra lo necesario.

Asintió en silencio. Sabía que esas cosas las quería comprar con Tom, no con quien había estado a punto de separarlos.

.

—Bill, estás de dos semanas—anunció Claudia sonriendo.

Un suspiro recorrió la consulta. Sentado al lado de Andreas, al que no había podido evitar coger con fuerza de la mano, el cantante sonreía ampliamente si apartar la vista de su vientre.

—Me alegra de que esta vez te acompañe el padre—siguió diciendo Claudia.

— ¿Cómo?—preguntó Bill alzando la mirada.

—No os quiero dar la charla, pero me alegro de que hayas dado al fin la cara—dijo mirando a Andreas.

—Él no es el padre—se apresuró a desmentir Bill.

— ¿No?—preguntó Claudia algo confusa.

—No, es un buen amigo que ha acompañado—explicó Bill.

—No ha podido venir tu hermano, ¿no?—preguntó de nuevo Claudia.

Negó con la cabeza. Tom no había ido porque no se lo había dicho. Tendría que pasar un tiempo antes de que los dos se presentaran juntos en la consulta.

—Bueno, dejando a un lado al padre…quiero tenerte más controlado—empezó a decir Claudia poniéndose muy seria—Quiero que te tomes unas vitaminas, te veo muy delgado, y que vengas cada semana. Y si sientes algo por muy raro que te parezca, me llamas sea la hora que sea.

—Lo haré—prometió Bill con firmeza—¿Hay alguna prueba que me puedas hacer? Ya sabes, para que no….que no pase lo mismo que la otra vez…

Claudia se recostó en su sillón, mirando firmemente a su joven paciente. En sus ojos brillaba el miedo, y con mucha razón. Perder un hijo cuando ya casi le faltaba poco para venir al mundo, tener que pasar por un parto para nada….y siendo tan joven…

—Te podría hacer una amniocentesis cuando te encuentres en tu segundo trimestre, pero debo advertirte de que hay ciertos riesgos—le explicó muy seria.

— ¿Qué riesgos?—preguntó Bill tragando con esfuerzo.

—Un posible aborto, pero si sigues mis indicaciones no debes preocuparte de nada—aseguró Claudia.

—Lo haré, todo lo que me pida—prometió Bill—Incluso dejaré de cantar.

—No hace falta ser tan drásticos, solo descansarás cuando te lo diga y te vea muy estresado. Nada de viajes ni giras, solo pequeñas actuaciones y cuando estés a punto de dar a luz reposo absoluto en casa, no quiero que traigas a tu hijo en mitad del escenario—rio Claudia.

—Con eso venderías millones de entradas—apuntó entre risas Andreas.

—En serio, Bill. Esta vez todo saldrá bien—dijo Claudia con firmeza.

Asintió suspirando, tendría que confiar en su palabra y dejarlo todo en sus manos. Él no podía hacer nada, solo cuidarse lo justo y necesario, y rezar todas las noches para poder tener la oportunidad de estrechar en sus brazos a ese bebé.

.

Salieron de la consulta más animados y regresaron al apartamento caminando. Habían dejado a la pequeña Sarah con los muchachos, en vista de que Tom no estaba en casa.

Llegaron al apartamento y les recibió Gustav con la niña en brazos, que pasó a su padre de inmediato.

—Está algo rabiosa, creo que es por un diente que le está saliendo—le explicó.

Bill asintió y estrechó con fuerza a su empachosa hija, que solo quería estar en sus brazos. Entraron en la cocina donde Georg lavaba el biberón usado. Se sentó en una silla, la misma de la vez anterior, donde escuchó de labios de Andreas que fue Tom con quien se acostó….y luego le abofeteó…

Andreas le observaba de pie a su lado, sabiendo a ciencia cierta lo que estaba pensando. Se inclinó como si le fuera a hacer una carantoña a la revoltosa Sarah, pero en realidad le quería susurrar una cosa al oído a su amigo.

—Bill…me la tenía bien merecida.

El cantante negó con la cabeza y separó los labios dispuesto a disculparse, pero Sarah rompió a llorar en esos momentos y se tuvo que dedicar a consolarla acunándola entre sus brazos.

—Mejor nos vamos—dijo Gustav—Cuando veamos a Tom le decimos que te llame para ver qué tal se encuentra Sarah.

— ¿Tom no ha vuelto a casa?—no pudo evitar preguntar Andreas.

—Lleva unos días muy raro—dijo Georg negando.

—Sí, desde la noche de la fiesta. Cuando nos levantamos al día siguiente nos lo encontramos dormido en el rellano, ni pudo abrir la puerta de lo borracho que estaba—les explicó Gustav.

Bill y Andreas intercambiaron una mirada. ¿Tan borracho estaba que no lo recordaba? Porque desde entonces, ni había mencionado nada ni pedido disculpas.

Se despidieron de sus amigos y subieron a tratar de dormir a la niña, que en brazos de su padre se había quedado más calmada.

—En serio Bill, necesitas ayuda—dijo Andreas suspirando—En tu estado y solo con la niña…mírala, casi no la has podido calmar y vas a necesitar mucho descanso y reposo.

— ¿Qué me sugieres? Porque a Vanessa no la pienso llamar—dijo Bill con firmeza.

—Estoy yo —se ofreció Andreas con una sonrisa—Puedo mudarme los días que hagan falta hasta que tú y Tom volváis a estar juntos. Prometo no salir de noche de mi habitación.

—Aún no me puedo creer que nos estuvieras espiando…—se le escapó a Bill con dolor.

—Ni yo, lo siento mucho. Además, no os espié. Os vi y al segundo me marché—juró Andreas.

— ¿Y por qué estabas en mi cama a la mañana siguiente?—preguntó Bill de repente.

—No pude pegar ojo en toda la noche. Le escuché salir del apartamento y cuando estaba amaneciendo no aguanté más en mi cama y me tumbé a tu lado. Al rato despertaste y la mentira salió de mis labios—explicó Andreas incómodo.

—Andreas…

—Calla, he aceptado que solo amas a Tom. Pero acepta mi ayuda, por favor. Este bebé debe crecer sano y salvo.—dijo Andreas señalando su vientre.

Suspiró dándose por vencido. Asintió y permitió que se mudara al apartamento y le ayudara, solo hasta que consiguiera que Tom volviera a su lado.

.

Los días siguientes fueron algo confusos. Debía actuar de manera que no se delatara, tratar por todos los medios de dejar de acariciar ese vientre en el que crecía una nueva vida.

Andreas estuvo a su lado todo el momento. Se mudó al día siguiente y se encargaba de la pequeña Sarah cada vez que sus padres tenían ensayos. Y cuidaba muy bien del embarazado. Todas las mañanas le preparaba un rico desayuno que le llevaba a la cama en vista de que no la podía dejar hasta que se le pasasen las náuseas.

—Me estás malcriando—susurró Bill frotándose el revuelto estómago.

—Te mereces lo mejor—dijo Andreas firmemente—Ahora calla y tómate las vitaminas que Claudia te ha recetado. Recuerda que debes comer por dos, no dejes que se enfríen las tortitas que te he preparado.

— ¿Hay caramelo?—preguntó Bill incorporándose en la cama.

—Claro, ¿ya estamos de antojos?—rio Andreas pasándoselo.

—Con Sarah me dio por comer hasta chocolate—recordó Bill suspirando.

Con Hannah…no hubo tiempo para antojos…

Vio que se ponía triste y enseguida cambió de doloroso tema.

— ¿Has hablado con Tom?—preguntó Andreas.

—Le veo todos los días, pero siempre es lo mismo. Ensayamos, pasa su tiempo con Sarah y luego…nada—explicó Bill encogiéndose de hombros.

—Es pronto, te está dando el tiempo que le pediste—le consoló Andreas cogiéndole una mano.

—Lo sé, solo que….

—Llámale esta noche—sugirió Andreas sonriendo—Cuando te hayas acostado, él también lo estará y fijo que se pone a pensar que estarás haciendo en esos momentos, que ropa llevaras…

—Vale, vale…ya me hago una idea—cortó Bill sonriendo.

Eso haría. Si Tom no empezaba a conquistarle, se lanzaría él.

Decidió empezar esa misma noche. El ensayo de la tarde se realizó con normalidad y cuando estuvieron a solas no le trató de agobiar. Se quedó de pie en un rincón viéndole jugar con la niña, hasta que Tom se volvió y le dedicó una sonrisa. Entonces se sentó a su lado en el suelo y jugaron los 3 juntos como en los viejos tiempos. Llegada la hora de la cena se la dieron entre los dos a su hija entre risas, y luego la acostaron al verla ya medio dormida en los brazos de Tom.

Se despidió de él en la puerta y subió a su habitación. Le daría tiempo para que llegara al apartamento de los muchachos y se acostara. Entonces, pondría su plan en práctica.

Esa noche no estaba Andreas. Era el primer día que “se lo ligaría” y lo comprendió. Tras el ensayo puso la disculpa de que se iba a cenar a casa de sus padres y ya se quedaría a dormir allí, prometiéndole no volver tarde al día siguiente y levantar él mismo a la niña.

Así que se desnudó y se puso una camiseta de Tom para dormir. Se metió en la cama y tras comprobar por el receptor que su hija estaba profundamente dormida, cogió el móvil y llamó a Tom.

— ¿Bill? ¿Ha pasado algo?—contestó Tom muy asustado.

—No, lo siento. Solo me apetecía hablar con alguien—dijo Bill sonriendo—¿Te he despertado?

—No, me acabo de acostar. Tranquilo—dijo Tom estirándose en el sofá.

—Yo también—susurró Bill cerrando los ojos.

Si Tom era tan listo como él pensaba, se lo estaría imaginando desnudo en la cama, cubierto con una fina sábana….

—Si tienes sueño, ya hablamos mañana—dijo Tom.

Soltó una maldición, que fue escuchada al otro lado de la línea. Tom era demasiado extremista. Si le pedía que le amara, lo hacía con toda su alma. Si por el contrario le pedía tiempo…Tom ni se lo imaginaba desnudo en la cama.

— ¿Bill?—llamó Tom.

—Tengo que dejarte, me ha parecido escuchar a Sarah—mintió Bill resoplando.

—Ve a verla, te espero y luego me cuentas—dijo Tom preocupado.

¡Genial! Ahora le hacía creer que a su hija le pasaba algo. Dejó el móvil sobre la almohada y esperó 5 minutos mirando la hora en el reloj de la mesilla. Entonces cogió de nuevo el móvil y siguió hablando como si nada.

—Se había despertado, pero la acuné en mis brazos y se durmió de inmediato—explicó Bill suspirando.

—Quien no lo haría en tan dulce sitio—suspiró Tom a su vez.

Logró sonreír. Ahí estaba el hermano del que se había enamorado. Siguieron hablando de lo alta que estaba ya su hija y cuando se quisieron dar cuenta llevaban casi una hora.

—Ya verás cuando te llegué la factura del móvil—bromeó Tom bostezando.

—No me importa—respondió Bill de inmediato—Pero se te ve cansado. Mañana seguimos hablando.

—Me toca llamarte a mí—dijo Tom sonriendo—Dulces sueños, hermanito.

Soñaré contigo”—pensó suspirando.

—Lo mismo digo—susurró Bill sonriendo.

Sueña conmigo…”

Colgó muy satisfecho y tumbándose de costado se quedó dormido con una sonrisa en los labios. Su plan funcionaba….bueno, el de Andreas…pero no importaba, solo que las cosas entre Tom y él mejoraban, y ya no estaba tan solo como pensaba.

Continúa…

Gracias por la visita.

por lyra

Escritora del fandom

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