Y fueron felices 14

Fic M-preg de lyra. Temporada III

Capítulo 14: Esta noche y el resto de mi vida

Sonreía con los ojos cerrados, así era como siempre se lo había imaginado, Tom de rodillas jurándole amor eterno… Suspiró y llevándose una mano a las mejillas se limpió las lágrimas que aún le caían sin poder reprimirlas. ¿Habría terminado todo? ¿Podrían ser felices de una vez?

Cuando por fin recuperó el habla y pudo dejar de besar emocionado el vientre de Bill, Tom se puso de pie y sin darle tiempo a reaccionar, se apoderó de sus labios suspirando.

—Te amo—susurró contra ellos.

—Tom…espera, por favor…—pidió Bill separándose un poco.

Se le quedó mirando con los ojos llenos de lágrimas, recuperando el aliento perdido tras esa maravillosa noticia.

—Lo he vuelto a hacer, ¿verdad?—preguntó Tom jadeando—Me he vuelto a precipitar.

—No, no es eso—respondió Bill sonriendo—Nos hemos olvidado de Sarah, está en el salón sola. Bajemos y lo hablamos con más calma.

Tom asintió, y cogiendo su mano bajaron juntos las escaleras. Entraron en el salón y sonrieron al ver la sonrisa que les dedicaba su hija. Tom se adelantó y la cogió en sus brazos, sentándose con ella en su regazo y esperando a que Bill le imitara.

— ¿Sabes que vas a tener un hermanito?—le dijo muy ilusionado a su hija—Está creciendo dentro de la barriga de papá, ahora es muy pequeñito y tenemos que cuidar muy bien a los dos.

Miró a Bill tras decir esas palabras, aún no le había dicho que podía volver a casa. Lo deseaba, más sabiendo lo del bebé. Si le pedía más tiempo, no le quedaría más remedio que concedérselo, tragándose el dolor como siempre.

— ¿Quieres volver?—preguntó Bill a Tom.

—Sí, quiero—contestó Tom sonriendo—Si me dejas, claro.

— ¿Vuelves por mí, o por el bebé?—insistió Bill, lamentando sonar tan duro.

—Vuelvo por los dos—dijo Tom con firmeza—Porque mi hijo me necesita a su lado, y porque te amo con todo mi corazón.

Ahí estaba, esa era su tercera declaración de amor. No podía seguir negándole el lugar que le correspondía, a su lado, con los hijos de ambos. Asintió con la cabeza y se echó a reír imitando a Tom, más al ver como su hija aplaudía emocionada, sintiéndose aliviada por la reconciliación de sus padres.

Levantando un brazo, Tom rodeó a Bill por los hombros y le atrajo más hacia él, besándole dulcemente en la frente.

—Eres muy valiente—murmuró contra su piel.

—No creas, he pasado mucho miedo—confesó Bill en un susurro—Ayer me hicieron una amniocentesis.

— ¿Por qué? ¿Va todo bien?—preguntó Tom con miedo.

—Claudia quería asegurarse.—contestó Bill—Me tiene muy vigilado, voy todas las semanas, y…

—Y Andreas te acompaña—terminó Tom la frase por él.

—No quería ir solo, y a ti aún no te lo podía contar—se disculpó Bill suspirando.

—Eso ya no importa. Pero habrá que decirle a Andreas que ya no hace falta que se quede. Ahora estoy yo para cuidarte y mimarte—dijo Tom sonriendo.

—Eso espero, necesito muchos mimos—rio Bill abrazándole por la cintura.

—Pues en cuanto me mude aquí de nuevo, comenzaré a mimarte todas las noches—sentenció Tom acomodándose en el sofá.

— ¿Cómo?—preguntó Bill levantando la cara— ¿No te vas a quedar esta noche?

—Estará Andreas, no le vamos a echar de casa en mitad de la noche, y no me apetece hacerlo con él escuchando en la habitación de al lado— dijo Tom avergonzado.

“No sería la primera vez”—pensó Bill resoplando.

Miró fijamente a Tom. No sabía cómo decirle lo mucho, pero mucho que le necesitaba. Desde que se quedó embarazado sus hormonas se habían disparado, vuelto locas…si no hacía el amor pronto, le iba a dar uh ataque al corazón. Decidió ir directo al grano y dejarse en paz de rodeos, usar las palabras adecuadas para que Tom le tirara al sofá y le hiciera el amor con una sola mano, como ya el insinuara en una ocasión.

—Tom Kaulitz—dijo poniéndose muy serio—Quiero que me hagas el amor esta misma noche, o si no te juro que como tenga un niño le llamo Andreas.

Maldijo por lo bajo. Si no tuviera a su hija sobre su regazo, haría que Bill se tragase las palabras.

—De acuerdo—accedió Tom resoplando—Esta noche te haré el amor como nunca antes te lo he hecho, te vas a enterar.

—Bah….promesas, promesas….—susurró Bill sonriendo apoderándose de sus labios.

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Pasaron el resto de la tarde haciéndose carantoñas, incluyendo a Sarah, que reía encantada por las atenciones de sus padres. Cuando llegó al noche, se presentó Andreas, que al verlos tan acaramelados supo lo que había pasado de inmediato…hasta un ciego lo vería…

—No me esperéis despiertos, he quedado—mintió resignado.

— ¿No vas a estar?—casi gritó de alegría Tom.

—Pásalo bien—dijo Bill dando un ligero codazo a su hermano.

Siguió con los preparativos de la cena de Sarah con ayuda de Tom, mientras que Andreas subía a la que fue su habitación y recogía algunas de sus pertenencias. Bajó a la cocina y observó desde la puerta como entre los dos daba la cena a la pequeña Sarah, que sonreía encantada de ver juntos de nuevo a sus padres.

—Mañana nos vemos—dijo a modo de despedida.

Dio media vuelta, pero antes de que alcanzara la puerta Tom el tocó en el brazo.

— ¿Tienes dónde ir? En el apartamento de los muchachos hay un sofá libre—explicó Tom.

—Gracias, iré a casa de un amigo—contestó Andreas con frialdad.

—Andreas, ya sé lo que piensas…

—No le vuelvas a hacer daño—cortó Andreas—Ha sufrido mucho, y te necesita a su lado.

—Lo estaré—dijo Tom con firmeza.

Asintió y salió del apartamento, dejando que los dos hermanos se amaran en secreto.

Una vez “deshechos” de su amigo, terminaron de dar la cena a Sarah mientras comían ellos también, luego la bañaron y como en los viejos tiempos, la durmieron entre los dos y acostaron, corriendo luego por el pasillo como dos enamorados, desnudándose por el camino y cayendo ya sin ropa en la gran cama.

Sin parar de reír en voz baja, comenzaron a recorrer con las manos el cuerpo de su contrario, deteniéndose Tom en la curva del vientre de Bill, bajando la cara y besando al bebé que crecía dentro.

—Tom…por favor…—le urgió Bill entre jadeos.

Sentía como la lengua de Tom lamía su piel, erizándosela, tenía las manos enredadas entre sus largas rastas, tirando de ellas con suavidad para que le hiciera caso. Lo consiguió cuando tras un suspiro resignado Tom se acomodó mejor entre sus piernas y alzándole las caderas entró en su cuerpo despacio. Comenzó a embestirle con suavidad, apoderándose de sus labios hasta que pasados unos minutos sintió que le llegaba el orgasmo y bajando una mano hizo que los dos terminaran a la vez.

Una vez saciados, salió de su cuerpo y se metieron en la cama. Se taparon con la sábana y durmieron abrazados, hasta que la risa de Sarah les anunció que comenzaba un nuevo día.

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Se trasladó de nuevo al apartamento ese mismo día, con ayuda de sus compañeros que se morían por saber lo ocurrido. Los hermanos se miraron y asintieron.

— ¿Qué…qué?—preguntaron los dos a la vez.

Bill rio y en vez de contestar se levantó la camiseta que llevaba, exponiendo ante los ojos de sus amigos la verdad.

— ¡Bill!—gritaron a la vez Georg y Gustav.

Corrieron a abrazarle entre los dos, riendo como locos por el nuevo embarazo de Bill.

—Hey, que me los vais a asfixiar—intervino Tom riendo.

Cogió a Bill con suavidad por la cintura y le separó de sus amigos, haciéndole girar en sus brazos y apoderándose de sus labios.

— ¿Y cuando pasó?—preguntó Georg.

Recibió un codazo de Gustav, al mismo tiempo que le veía poner los ojos en blancos y resoplar.

—Solo es curiosidad, no les pido detalles—dijo Georg encogiéndose de hombros.

—Fue tras la fiesta—les explicó Tom—Me temo que bebimos demasiado los dos, porque yo no me acuerdo de nada.

—Ni yo—corroboró Bill—Pero eso ya no importa, ya pasó.

—Sí, ahora nuestro hijo es lo que importa—asintió Tom poniendo una mano en el vientre de Bill.

—Habrá que hacer planes, decirle a David que no nos programe aún la agenda…—empezó a decir Gustav.

—No sé si podré con todo. El grupo, otro hijo…—enumeró Bill.

—Pero la otra vez se te veía ilusionado—dijo Georg sin acordarse.

Vio como los ojos de Bill se llenaban de lágrimas y maldijo por lo bajo.

—Bill, lo siento, yo no…

—No pasa nada, es que hasta que no le tenga en mis brazos no quiero planear nada—dijo Bill pestañeando para alejar las lágrimas.

—Pues yo tengo un plan que me gustaría poner en marcha—dijo Tom guiñándole un ojo.

Bill le miró sin entender. Tom era muy enigmático cuando quería.

— ¿Os importa quedaros unos minutos con Sarah?—les pidió a sus amigos—Tengo que hablar a solas con Bill.

Gustav asintió por los dos y se quedaron en el salón donde la niña veía una serie de dibujos animados, mientras que sus padres subían a su habitación a hablar a solas.

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— ¿Qué has planeado?—preguntó Bill sentándose en la cama.

—No creas que se me ocurrió ayer, llevo con esto hace semanas—dijo Tom arrodillándose en el suelo.

—Ya me tienes en ascuas—dijo Bill sonriendo.

Esperó en silencio, viendo como Tom sacaba la cartera del bolsillo de sus pantalones y extraía de ellas un papel doblado. Lo extendió ante sus ojos y sonrió ampliamente.

—Dos billetes de avión para las Maldivas, para dentro de una semana—explicó Tom en voz baja.

Los cogió en sus manos y los estudió mordiéndose los labios. Había sido todo un detalle de, tras lo ocurrido le apetecía más que nunca estar a solas con él, recuperar el tiempo perdido, más si era en una isla desierta, pero…

— ¿Y Sarah?—susurró Bill.

—Mamá estará encantada de quedarse con ella unos días—contestó Tom con rapidez.

—Pero…no sé si podré volar en mi estado, habrá que consultarlo con Claudia—siguió sin ceder Bill.

—Se lo preguntaremos en tu próxima revisión, a la que iré encantado—dijo Tom sonriendo.

Asintió con la cabeza suspirando, Tom lo tenía todo bien planeado. No le gustaba dejar a su hija, pero tampoco se la podían llevar. Así no….”disfrutarían”.

Tom sonrió al verle ceder y cogiendo su cara con ambas manos le besó en los labios.

—Gracias por hacerlo—susurró contra ellos.

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Dos días después Claudia les daba permiso para viajar.

—De hecho, te vendrá muy bien—le dijo a Bill sonriendo—Estos días te he visto muy apagado, y mírate ahora. Hay una sonrisa que no abandona tus labios.

—Es que soy muy feliz—contestó Bill sin poder reprimirse.

—Y tu hermano y tú habéis hecho las paces—siguió diciendo Claudia—Me extrañaba no verte, Tom. Siempre al lado de tu hermano, si os veía separados sabía que era porque había pasado algo. Espero que no haya sido grave.

—Ya está todo solucionado, y en este viaje terminaremos de hacer las paces—dijo Tom guiñándole un ojo a Bill.

—Cuando volváis ya tendré los resultados de la amniocentesis, pero a lo mejor os gustaría iros sabiendo ya el sexo del bebé—dijo Claudia sonriendo.

Los hermanos se miraron sin saber que decir. Esa vez no presentían si iba a ser niño o niña.

— ¿Lo quieres saber?—preguntó Tom a Bill.

—No lo sé….me da miedo—confesó Bill en voz baja.

—No va a pasarle nada malo—le aseguró Tom cogiéndole la mano.

Asintió sonriendo con esfuerzo, y miró a Claudia esperando.

—Enhorabuena….esta vez es un niño—les dijo Claudia riendo.

—Un…niño….—dijo Bill casi sin voz.

No se lo habría imaginado ni aunque le dieran un millón de euros, en su mente se veía siempre rodeado por dulces niñas que le querían tanto como él a ellas, y de repente iba a tener un hijo,…un pequeño Tomi…

—Ni se te ocurra ponerle Andreas—murmuró Tom apretándole con fuerza la mano.

Estalló en carcajadas y olvidándose de Claudia se fundió en un cálido abrazo con Bill, susurrándole al oído que le amaba más si se podía.

—Bueno, como os iba diciendo—intervino Claudia carraspeando—Procura descansar en estas vacaciones, no cojas peso y sigue tomando las vitaminas que te receté. Por lo demás, nos vemos a la vuelta y espero verte algo más gordito, últimamente apenas has ganado peso y recuerda…

—Que mi hijo depende de mí—terminó Bill la frase por ella.

Se levantaron agradeciéndola sus cuidados y abandonaron la consulta con una amplia sonrisa en los labios. Pasearon de camino al apartamento, cogiéndose de la mano cuando no miraba nadie y mirándose a los ojos suspirando sin poder evitarlo. Estaban deseando llegar a casa, coger a su hija en brazos y contarla que iba a tener un hermanito.

— ¿No te da pena que no sean gemelos?—preguntó Tom alzando una ceja.

— ¿Dos de golpe? Me daba miedo que lo fueran. Traer uno al mundo ya me deja fatigado, imagínate dos seguidos—dijo Bill con un hilo de voz.

—Repito, eres muy valiente. El próximo ya me encargo yo de tenerlo—se ofreció Tom sonriendo.

—No te imagino embarazado. Pasar 9 meses con nauseas constantes, ver como cada día estás más gordo, como tus tobillos se hinchan, sentir como te dan pataditas que te dejan sin aliento,…—enumeró Bill riendo.

—Daría lo que fuera por sentir una de esas pataditas—dijo Tom imitándole.

Siguieron caminando hasta que al final llegaron al apartamento. Los salió a recibir Gustav llevando a la pequeña Sarah fuertemente cogida de su mano, de la que soltó y fue tambaleándose hacia sus papás, cogiéndola Tom en brazos para hacerla volar entre risas.

—Se os ve muy contentos—dijo Gustav haciéndose escuchar por encima de tanto alboroto.

—Es que voy a tener un niño—dijo Bill sin poderse contener.

Enseguida se vio de nuevo abrazado por su amigo, abrazo al que se unió Georg cuando salió de la cocina llevando una bolsa de patatas fritas en las manos.

—Tenemos que celebrarlo, con una cena o algo—dijo Georg.

—Tú con tal de comer, celebras lo que sea—se burló Gustav.

—Es una buena idea, podemos invitar a David, Silke, Dunja,…—comenzó a decir Tom muy pensativo.

—Mejor solo nuestros amigos—negó Bill tras coger una de las patatas que le ofrecía Georg.

Sintiendo que querían hablarlo a solas, sus amigos se despidieron con otro abrazo y prometieron ayudar con lo de la cena. Una vez a solas, subieron a su habitación y se tumbaron a descansar en la cama, con la pequeña Sarah medio dormida entre ellos.

—Me gustaría mantenerlo unos días más en secreto—se explicó Bill—Disfrutar de estas vacaciones antes de que mamá se entere y se enfade.

—Se la vio muy arrepentida tras lo de Hannah—dijo Tom, mordiéndose los labios al mencionar a su otra hija—Ha cambiado, seguro que le hace mucha ilusión saber que va a ser niño.

—Aún recuerdo sus duras palabras, lo que dijo de ti, pesando que yo me traía hombres a mi cama y a saber si era el mismo padre de Sarah—siguió Bill sin ceder.

—No sabía lo que decía…—comenzó a defenderla Tom.

—Se lo contamos a la vuelta, ¿vale?—cortó Bill levantado una mano.

—Sí, se hará como tú quieras—le tranquilizó Tom besándosela.

—Y a saber que dice David—murmuró Bill recostándose contra él—A este paso, vamos a tener que instalar una guardería en el autobús.

—Si hiciera falta, David no pondría ninguna pega—dijo Tom con firmeza—Quiere lo mejor para nosotros, y más para ti. Ya no por ser la voz más dulce del planeta, sino porque eres el mejor padre que mis hijos puedan tener.

Sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas tras sus hermosas palabras, alzó la cara para que Tom bajase la suya y le besase en sus temblorosos labios.

—No pensemos más en eso—dijo Tom suspirando tras el beso—Solo en lo que tenemos por delante, estos días que pasaremos a solas en una isla desierta,…como si fuera nuestra luna de miel…

—Nuestra luna de miel—repitió Bill suspirando.

—Puede que a los ojos del mundo nunca estemos casados, pero para mí eres la persona con la que pasaré el resto de mi vida, te amaré en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza,… hasta que la muerte nos separe.

Tras esa promesa, Bill no pudo más que volver a suspirar con los ojos llenos de lágrimas, asentir con la cabeza y con un profundo beso sellar así la promesa. Él también le amaría hasta que la muerte se lo llevase de su lado irremediablemente, llevando en su vientre todos los hijos que la vida le quisiera dar.

Continúa…

Gracias por la visita.

por lyra

Escritora del fandom

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