Fic M-preg de lyra. Temporada III
Capítulo 17: Por siempre y para siempre
Sabiendo que Bill se iría directo al apartamento, Tom no paraba de mirar la hora en su móvil. La reunión se estaba alargando con temas que desde su punto de vista eran innecesarios. Hablaban de lo que iban a hacer en un par de meses, cuando él sabía que estarían ocupados en otro asunto mucho más importante: el nacimiento de su hijo.
—Tom, por favor—llamó David por enésima vez—No te distraigas. Iba diciendo que el nuevo disco se empezará a grabar la próxima semana y cuando esté listo empezaremos a promocionarlo, actuaciones en diversos programas, viajar a Estados Unidos,…
Los chicos miraron al guitarrista. Solo ellos sabían que no iban a hacer ese viaje. Cuando antes se lo dijeran al productor, mejor.
—David, no sabemos si…—empezó a decir Gustav.
Pero una mirada de Tom le hizo callar. La comprendió al momento, debían hablar con Bill primero.
— ¿No sabéis, que?—insistió David.
—Nada, continúa por favor—pidió Gustav.
—Ya he terminado. Decidle a Bill que una semana empezaremos a grabar el disco, que se cuide mucho la voz para entonces—les despidió David.
Los chicos asintieron en silencio y salieron del despacho del productor. Bajaron a recepción y allí les llamaron dos taxis.
—Hablaré con Bill esta noche—prometió Tom a sus compañeros.
—Dile que le apoyamos, que el disco puede esperar—dijo Gustav sonriendo.
—Si, por un par de meses no va a pasar nada. Cuando sepan el porqué, las fans lo entenderán—apoyó Georg.
Tom suspiró resignado. Si, las fans eran más comprensivas que su propia madre. No habían vuelto a tener noticias de ella, ni llamaba ni iba a ver a su nieta.
Se despidió de sus amigos y subió al taxi que le esperaba. Llegó al apartamento y subió las escaleras corriendo. Entró en la habitación que compartía con Bill y sonrió al verle durmiendo. A su lado estaba la pequeña Sarah, dormidita también a su lado como si nada.
En una de sus manos tenía un mechón de pelo de Bill, que apretaba con fuerza como si tuviera miedo de que les separasen. Suspiró y descalzándose por el camino se tumbó en la cama con cuidado de no despertarlos a ambos.
Pero desde que Sarah naciera, el oído de Bill se había vuelto muy fino. Escuchaba hasta si su hija suspiraba…
— ¿Tom?—llamó Bill con voz ronca.
—Estoy aquí, mi amor—dijo Tom sonriendo—¿Qué tal en el médico?
—Bien, todo va muy bien—contestó Bill entre bostezos.
Se frotó los ojos con una mano y se tumbó de costado, mirando fijamente a Tom con gesto preocupado.
— ¿Ha pasado algo?—preguntó Tom poniéndose en alerta.
—Tuve que decirle a Claudia que tú eres el padre—confesó Bill en voz baja—Me aseguró que todo iba bien, pero aún tengo miedo de que pase lo mismo que con Hannah, nos dijo que se debió a algo genético y pensé que tal vez….tal vez…
—Tal vez nunca debimos amarnos siendo hermanos—terminó Tom la frase por él.
—Lo siento—susurrón Bill.
—Haré lo que sea por nuestro hijo—prometió Tom con firmeza poniendo una mano sobre su vientre—Y por los que vengan…si tenemos más. No quiero que nada malo os pase a ti y al bebé, si hace faltan que me examinen en profundidad….
—No, Claudia ya desechó esa idea—dijo Bill bajando una mano y entrelazando los dedos con los de Tom—Dijo que pudo ser muchas cosas, que nadie lo sabía con certeza. Yo solo sé lo mucho que te amo, y que quiero pasar el resto de mi vida contigo…cuidando de todos los hijos que me quieras dar….pero mucho más adelante…
—Yo también te amo con toda mi alma—respondió Tom sonriendo por la última frase—Y prometo que hasta que Nathan no cumpla 5 años, no…
— ¿Nathan?—repitió Bill extrañado.
— ¿No te gusta? Para nuestro hijo—preguntó Tom.
—No sé,…es bonito, pero….
— ¿Pero?—le animo a seguir Tom levantando un dedo.
Lo acercó al rostro de Bill delineando sus suaves labios con la yema, sonriendo cuando le dejó en ella un cálido beso.
—Es que, mientras estuvimos separados me pasaba las noches viendo la tele, daban “Charmed” y ya sabes cómo me encanta esa serie—le explicó Bill sonriendo.
— ¿La serie o uno de los protagonistas?—picó Tom guiñándole un ojo.
—Drew Fuller está de muerte—se le escapó a Bill entre risas.
— ¿Quieres llamar Drew a nuestro hijo?—preguntó Tom arrugando la frente.
— Pensaba más bien en Chris—contestó Bill suspirando.
—Chris…—repitió Tom pensativo—No sé…me tendrás que convencer.
— ¿Y qué debo hacer para convencerte?—preguntó Bill alzando una ceja.
Tom se puso tenso. Sentía como una de sus manos se perdía por entre sus pantalones, y mucho más abajo. Sonrió cuando logró alcanzar su objetivo, pero un gorgorito de Sarah les hizo detenerse a ambos.
Bajaron la vista y la vieron despertarse, fijando la mirada en ellos y sonriendo ampliamente.
—Alguien tiene hambre—murmuró Tom sonriendo.
—Y no es la única. Recuerda que como por dos—dijo Bill frotándose las manos.
—Pues parece que comes por 20—bromeó Tom levantándose.
— ¿Qué?—dijo Bill incorporándose.
—Que te haré un buen filete—rectificó Tom mordiéndose los labios para no reír.
Salió corriendo de la habitación antes de que Bill consiguiera levantarse de la cama y vengarse, sonriendo al escucharle decir a Sarah que su padre era un vil cobarde.
Bajó a la cocina y se puso a preparar la comida. Esperaría a la noche para contarle las noticias, como ya había quedado con sus compañeros. Disfrutarían de ese día solos los tres, sin nadie que hiciera que se borrara la sonrisa que lucía su hermano en los labios.
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Y así lo hicieron. Tras una larga comida, salieron a dar un paseo llevando a Sarah cogida de sus manos, aprovechando para hacer algunos recados. Entraron en el supermercado y compraron pañales y potitos, aprovechando que a esa hora apenas había nadie y no eran reconocidos y “molestados”.
Tom se hizo cargo de las bolsas mientras que Bill cogía a Sarah en brazos mientras se comía un trozo de pan que le dio una de las dependientas que les atendieron, más encantada de ver una niña muy espabilada que a dos estrellas famosas.
Regresaron al apartamento, encontrándose con una sorpresa…
—Mamá…papá—dijeron los dos hermanos a la vez.
Gordon estaba con ellos, pero se mantuvo en un segundo plano. Entraron todos en el apartamento y dejaron la compra en la cocina sin colocarla, pasando al salón para escuchar la charla que sus padres les tenían preparados.
Se sentaron los dos en el sofá bien juntos, con Sarah en el regazo del menor, tapando así su nuevo embarazo, aunque era obvio que ya lo sabía su padre.
—Vuestra madre me ha contado….me ha contado que esperáis un nuevo hijo—dijo Jörg mirando fijamente a sus hijos.
—Va a ser un niño—dijo Tom muy orgulloso.
— ¿Va todo bien? ¿Tienes nauseas? ¿Algún antojo?—preguntó Jörg sonriendo ampliamente.
Los hermanos se miraron y le imitaron. Su padre era muy distinto a su madre. Siempre les apoyaba en todo, cuando quisieron fundar el grupo se encargó de buscarles las personas adecuadas, no dejar que nadie les timara. Les dio su incondicional apoyo, y en esas circunstancias lo haría de nuevo.
Le vieron levantarse de la silla en la que estaba, al lado de su callada madre, y abrazar a su hijo pequeño, besándole en la mejilla para felicitarle por su estado.
—Sabes que cuentas con mi apoyo, los dos—susurró Jörg al oído de su hijo—Y con el de tu madre…aunque le cuesta decirlo…
Bill asintió en silencio. Cuando su padre se incorporó, se levantó del sofá y dio un gran paso. Tendió a su madre a la pequeña Sarah y le pidió por favor que cuidara de ella mientras guardaba la compra con la ayuda de Tom.
Sonrió por el camino a su padrastro y entró en la cocina, donde un minuto después se reunió Tom con él.
— ¿Qué pasa?—preguntó en voz baja.
—Dejemos que Sarah consuele a mamá—dijo Bill pasándole una caja de cereales.
— ¿Necesita consuelo?—preguntó Tom extrañado.
—La hemos defraudado Tom. Somos sus hijos y la hemos dado un buen disgusto. Nosotros estamos bien, pero mamá…
—Necesitará tiempo para asimilarlo—terminó Tom la frase por él.
—Mucho tiempo…pero Sarah y Chris la ayudarán—dijo Bill sonriendo.
—Ya estamos con lo de Chris….aún no me he decidido, quizás lo haga esta noche…o mañana…
Trató de huir, pero Tom le cogió por la cintura para impedirlo. Dejó caer la caja de cereales al suelo y se apoderó de sus labios, olvidándose de las visitas que tenían a escasos metros, riendo en voz alta sin pensar en ellos.
— ¿Los oyes, Simone?—preguntó Jörg a su ex mujer—Los niños son felices.
—Sí, lo son—dijo Simone cediendo—Y ya no son tan niños. Están creando su propia familia, han crecido delante de mis ojos, y yo me negaba a aceptarlo…
—Necesitan todo nuestro apoyo, Simone—intervino Gordon—La gente sabrán lo del nuevo bebé en breve.
—Sí, son pequeños para enfrentarse al mundo. Pero no para cuidar de dos niños, les echaré una mano, si aún me dejan…
—Claro que te dejamos, mamá—dijo Bill desde la puerta.
Había conseguido soltarse del agarre de Tom, logrado separar sus labios de los suyos y recordando que no estaban solo fue al salón a ver si alguien quería tomar algo. Se acercó a donde estaba su madre y se arrodilló en el suelo con cuidado, besando la mejilla de su sonriente hija.
—Tus nietos te necesitan…yo te necesito, y Tom también. Siento mucho no habértelo contado en su momento, decirte lo mucho que amo a Tom…
— ¿Os amáis?—repitió Simone en voz baja.
—No podemos evitarlo—intervino Tom desde la puerta—Miro a Bill y veo a la persona con la que quiero compartir el resto de mi vida.
Entró del todo en el salón y se arrodilló al lado de Bill. Miró fijamente a su madre, hasta que la vio asentir con la cabeza. No podía impedir que se amaran, que quisieran formar una familia juntos.
Si sus destinos estaban entrelazados, ¿quién era ella para separarlos?
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Esa noche pudieron dormir más tranquilos. Al final su madre había entrado en razón, sus padres les apoyaban como siempre habían hecho y sabían que ese embarazo iba a ser perfecto. Tumbados en la cama, se abrazaban con los ojos abiertos. Aún no conciliaban el sueño, las emociones vividas ese día se lo impedían.
Pero entonces Tom se acordó de que no le había contado a Bill lo que había pasado esa mañana en la discográfica. Y tenía que hacerlo, no podía posponerlo por más tiempo.
—Bill—llamó en voz baja.
—¿Mmmmm…?—contestó Bill acomodándose mejor en su pecho.
—Bill, se lo tenemos que decir ya a David—dijo Tom aliento.
—Lo sé—susurró Bill cerrando los ojos.
—Esta mañana hablaba del próximo disco, de que íbamos a empezar a grabarlo ya—explicó Tom—Hacía planes para la promoción, organizaba viajes largos…a Estados Unidos ni más ni menos…
—No podré viajar en unos 3 meses, y tampoco me quiero exceder—dijo Bill con firmeza.
—No, se lo tenemos que decir cuanto antes, posponer la publicación del disco para cuando haya nacido Nathan….
—Chris—corrigió Bill logrando sonreír.
—Nathan—insistió Tom con firmeza.
Se mordió los labios para no reírse en la cara de Bill, había conseguido lo que deseaba, que se le subiera más encima y se restregara apoderándose de sus labios. Dejaría que le convenciera, esa noche y las que hicieran faltan. Bill sabía que era muy cabezota, que no se conformaba con palabras.
Como ya dijo en el salón, le amaba, y en esos momentos se lo estaba demostrando, entregándose con toda su alma,…suspirando en su oído cuando le hizo rodar y con mucho cuidado le amó con todo su corazón.
Continúa…
La historia del nombre del bebé es cierta, lo elegi en honor a Chris Halliwell, ¿a quien no le gustaba Drew Fuller? ¿Quien no lloro cuando murio en ese episodio de Embrujadas? Gracias por la visita.