Notas de Maggot: Ehmn… escribí esto imaginándome lo que pudo haber pasado. Como leerán, no tiene un final preciso, porque pudo ser sólo un hecho entre muchos, pero no me hagan caso.
One-Shot escrito por Maggot
“Como tú lo desees”
Lo observo una vez más y me convierto en una máquina ruidosa de hacer latidos. Mantengo la mirada y le ofrezco una sonrisa, me la corresponde junto con un inconsciente gesto de confusión en su rostro.
Llevo ‘bloqueándolo’ de mí desde hace un tiempo. Ya no permito que me lea, no compartimos nuestros pensamientos, ahora somos dos seres distintos. Es claramente un acto egoísta, no obstante, lo soy, y es por eso que no quiero perderlo. Si llegara a leerme, comprendería que mis ojos y mi ser en su totalidad han cambiado su percepción hasta el punto de perderme en sus palabras, gestos, cada cosa suya me altera por completo dejándome en una deliciosa tortura que estoy dispuesto a pasar las veces que sean correspondientes.
Es incómodo lo sé. El estar tan cerca de él y no poder actuar en sincronización pudiendo tomar de la mano al contrario o saber en qué momento lo hará este. Me nubla, me limita, me conecta a ese mundo ajeno al nuestro, y sé que él también lo hace, cada vez que puedo lo ayudo, así el resto nos mire mal. Ellos no entienden lo que significa ver a tantas personas y solo sentir a una, solo importarle una, solo vivir por una, y que luego estés solo, no, ellos nacen solos, no tienen esa conexión desde un mundo más allá de la vida y de la muerte, no comprenderían esto. Por eso lo protejo aunque no pueda conectarme a él, le doy miradas que lo incentiven, aunque dentro de mí me esté quemando; dejo que entre primero a algún transporte, para evitar que alguien más lo roce, que pase por alguna incomodidad, o un maldito accidente.
Me he permitido abandonar las gollerías de nuestra relación única. Parecería absurdo el perderlo todo por un simple ‘capricho’ pero sé que no es así. Esto que siento, que se queda bajo mi piel, que remece mis entrañas, me corta la respiración y hace mi vello erizarse, todo esto no es ese amor de la gente, no; lo que siento es algo que inundará mi ser por siempre, que calcinará mis huesos y atravesará mi corazón, es amor sí, sin embargo no es uno cualquiera, eso lo hace aún más doloroso.
Sé que puede verse como una abominación, como algo enfermo, que va contra la moral. También sé que han existido casos anteriores mas no me interesa. No me importa así me digan que intento camuflar algo asqueroso con un manto de unicidad, no, porque no pienso en los demás cuando siento todo esto.
Es que no pienso en nada, ni en nadie, solo en él. En lo tibio de su piel que contrasta con la mía, en sus sonrojos, las expresiones que tiene para todo, sus ocurrencias, la forma de mirar a las personas, temeroso, aunque prefiero que solo me vea a mí así como yo solo lo hago con él.
Siento miedo. Cuando toma mi mano antes de un concierto, cuando me abraza y nos volvemos tan compactos.
Siento miedo, de arruinar todo, de perderlo sin más por mis deseos egoístas, que aunque laceran, queman y me llenan la piel, son eso. Tengo temor de que no me quiera volver a verme a los ojos.
—Bill —dijo con voz un tanto alta.
Giré el rostro y automáticamente fruncí el ceño, una de las cosas que más detestaba ahora es que no pudiera sentir su presencia por estar ensimismado.
Tom me miró confuso e intentó decir algo, pero luego cerró la boca, era incómodo el exteriorizar lo que queríamos decirnos.
—¿Qué sucede? —le pregunté para instarlo a que hablase, negó con la cabeza y salió por donde vino.
Esto debía terminar.
&
Había terminado el concierto, ya habíamos dado la rueda de prensa, y ahora nos instalábamos en el hotel. Y como costumbre habíamos ido al cuarto de Gustav hasta que tuviésemos un sueño incontrolable que nos haga ir a rastras a dormir.
Me eché, con toda la insolencia del mundo, sobre la cama de Gustav, mis cabellos caían hasta el suelo al estar con los pies en la cabecera y mi mirada estaba sobre Tom. Cada movimiento que hacía me lo memorizaba, y sabía que él sentía mi mirada, porque se rascaba la nuca y evitaba a toda costa verme. Hablaba banalidades con Georg, sobre sinsentidos que él fingía interesarse por completo.
—Hey… —masculló Gustav. No me molesté de dejar de mirar a Tom y gruñí haciéndole saber que tenía mi atención—. Creo que deberías hablar con él.
Arrugué la nariz y encogí mi cuello, ahora mirándole. —¿A qué te refieres? —pregunté en un murmullo.
—Estás con una actitud rara, y rara a nivel Kaulitz, que eso ya es mucho —respondió buscando amenizar el momento no obstante entendía a la perfección el fondo de su expresión.
No volvimos a cruzar palabra hasta que el ‘hasta mañana’ que soltamos en grupo.
&
Sabía que él estaba detrás de mí, así que al abrir la puerta de mi habitación del hotel le dije que pasara.
Escuché sus pasos y me lancé sobre la cama. Cerré los ojos, estaba agotado, pero nunca para él.
Sentí un peso hundirse en mi cama, y abrí un ojo, se había sentado a mi costado y miraba con fascinación sus manos. Me apoyé en mis palmas para también sentarme. Todo estaba en silencio pero nunca este había sido incómodo para nosotros.
—Bill —dijo mi nombre sin embargo no me llamaba, solo hacía constancia de que estaba junto a él.
Le sujeté la mano y sonrió, con más confianza, me vio a los ojos.
—Yo… te extraño —soltó con voz segura.
Me extraña. Este es mi límite, ha hecho acopio de valor para decirme esto, para por fin pedirme que volvamos a ser lo de antes. Porque no es el culpable, el egoísta soy yo.
Siento que mi pecho podría romperse con la fuerza que golpetea mi corazón. Lo observo, de nuevo, porque eso será lo que me quede. Deberé comportarme como antes, permitir que me lea y leerlo, ser lo mismo de nuevo, no obstante, ahora quiero verlo, ya que nadie puede negarme eso.
Mi pecho se hincha, lo siento pesado, cierro los ojos y acaricio su mano. Está aquí, y yo también. Pero eso no es lo que busco, quiero que no estemos por separado sino juntos.
Frunzo el ceño, aún no te siento. ¿Estás junto a mí?
‘Siempre estoy junto a ti y para ti’
Sonrío y al instante en que abro los ojos siento esa presión en mi mejilla. Un beso corto e inesperado.
Inesperado, aún no estamos unidos por completo.
‘Tienes la capacidad de sorprenderme y voltear mi mundo’
Le digo entre pensamientos y con una risa boba en el rostro.
‘Nuestro mundo’
Somos un nosotros ahora. Me lo recuerda y sonríe. Eso me basta, una sonrisa suya y el saber que siempre lo tendré junto a mí. Ahogaré mis sentimientos para que se mantengan en lo más recóndito de mi ser. Por ahora me doy por servido con lo que tenga, porque hasta lo más ínfimo, me causa el más grande de los placeres, tortuosos, pero placeres al fin y al cabo.
F I N
