«EL AMO» Fic Toll de Chris_twc
Capítulo 34
By: Thomas
Otra hora sin tenerlo el mis brazos. Las agujas del reloj pasaban tan lento que el tiempo se reía en mi cara. Se burlaba de mí, como si los días y las horas me sobraran, como si la preocupación fuese mínima y como si yo no deseara con todas mis fuerzas encontrarlo. Mi pequeño estaba perdido y a cada segundo que pasaba comenzaba a desesperarme más. El pasar, siquiera, un segundo alejado de él era como una maldita tortura. La peor tortura de todas. Ahora, no solo estaba lejos de mí sino que también podía estar en peligro. Mi bello tesoro, sufriendo en manos de alguien más. No quería imaginar las horribles cosas que debe estar pasando. Ojalá no tuviera que admitir lo mucho que él me importa y me preocupa. Si tan solo supiera quién lo tiene, si tan solo tuviese una mínima pista, aseguraría que él ya estaría en mis brazos en este momento.
Mis nervios estaban matándome. Necesitaba encontrarlo y abrazarlo. Necesitaba saber que estaba bien, necesitaba mantenerlo a salvo y evitar que esto vuelva a suceder. Debo decirlo, fue mi culpa el haberme distraído como un idiota. Me siento como en esos jodidos momentos en que sabes exactamente lo que tienes hacer, pero tomas la decisión incorrecta solo por un impulso incontrolable. Sé que en ese momento debí tomarlo, meterlo en mi auto e irme de allí tan rápido como me fuera posible y así mantenerlo a salvo de todo peligro. Joder, si tan solo me hubiera parado a pensar… esta situación no estaría así.
Es uno de esos malditos momentos en los que deseo dispararme en la cabeza por haber sido tan imbécil. Sé que puedo encontrarlo, puedo ayudarlo, pero es una mierda el saber que no puedo hacerlo en un abrir y cerrar de ojos. Durante toda la noche envié a mi personal a buscarlo, pero no he recibido ni una maldita noticia. Estaba a punto de salir a asesinar a cualquiera que no me diera información de él. Solo necesitaba verlo, saber siquiera que estaba con vida. Sé que si algo le sucediera no podría seguir adelante. Él es lo que mantiene con vida cada partícula de mí. Él es la razón por la cual siento que vale la pena seguir con vida. Mi pequeño es todo lo que necesito.
A mitad de mis pensamientos, oí un golpe en la puerta y alcé la mirada. Me levanté con el corazón en las manos y abrí la puerta. Deseaba que fuera él, deseaba que mi pequeño fuera quien estuviera tocando esa maldita puerta ahora mismo. Pero no sucedió. Por supuesto, ¿cuándo algo iba a salirme bien?
—Espero que no te moleste, me gustaría hablar contigo— solo se trataba Lindemann.
Esperaba que me trajera noticias sobre mi pequeño, pero al parecer solo quería tener una charla—. ¿Puedo pasar?— Solté el más pesado de los suspiros. En verdad no estaba pasándola nada bien. Solo quería a mi pequeño de vuelta, solo ansiaba hablarle a él.
—Escucha, Lindemann, este no es un buen momento— Intenté no ser grosero, por primera vez en mi asquerosa vida.
—Solo tomará un momento, Thomas, lo prometo. No te robaré más tiempo— Al final me hice a un lado y lo invité a pasar. Él así lo hizo— Gracias— Tomó asiento frente a mi escritorio y yo lo hice donde me correspondía.
—Dime que es algo importante, yo no estoy para tonterías— Le dije la pura verdad— ¿Es sobre Bill que quieres hablarme?
—Sí, es sobre Bill. Hay algo que me preocupa sobre toda esta situación y aquello es que esto no se trate de una causalidad.
—¿De qué hablas?
—Hablo exactamente del hecho de que Bill no está aquí. Creo que hay opciones que debes considerar y no lo estoy diciendo porque crea que no haces lo correcto al buscarlo, sino porque no quiero que lo hagas en vano.
—¿Qué estás tratando de decirme?— él estuvo incómodo al intentar responder aquella pregunta. Como si estuviera ocultando algo importante— Se un poco más claro.
—¿Cuánto tiempo ha estado Bill aquí? Mucho, ¿no es cierto? Más de dos años. Dos largos años— moví afirmativamente la cabeza—. En el tiempo en el que no he estado al lado de ustedes, he notado que ese muchacho no ha pasado por buenos momentos. De hecho, creo que su último deseo hubiera sido quedarse en esta casa, soportando tus abusos.
—Ya te lo había dicho, él intentó escapar, pero solo ha sido una vez. Prometió que no lo haría de nuevo.
—¿Y crees en sus promesas? Thomas, Bill es solo un muchacho que ni siquiera sabe lo que quiere. Puede engañarte fácilmente, así como puede engañarse a sí mismo.
—Yo confío en él. Confío más en él que en ti o en cada maldita persona que me haya cruzado en mi asquerosa vida. Bill es auténtico y no me mentiría si no fuera por mi bien.
—¿Cómo estás tan seguro de eso?
—Porque Bill me ama y es la única persona que me importa lo suficiente como para luchar por encontrarlo. Creo en sus palabras y sé que él no me mentiría. Yo me iré de aquí a su lado, tendré un futuro con él y seré feliz. Nadie puede arrebatarme lo único que me ha importado en la vida. Nadie me va a quitar a mi pequeño.
—¿Y qué tal si nadie quiere arrebatártelo? ¿Qué tal si él decidió irse por su propia cuenta? ¿Qué te asegura que él no está enamorado realmente de alguien más?
—Eso es imposible. Estás loco— ¡No! ¡Maldita sea, pensar eso no podía oírse más ridículo! Mi pequeño me ama y me prometió quedarse a mi lado. Nada de lo que diga este tipo podía ser cierto. Si Bill no me ama prefiero oírlo de sus labios, sino nunca lo creería. Es imposible, una completa locura.
—¿Y si te mintió? ¿Y si Bill no corre ningún peligro?— Aquello había retumbado en mi mente, logrando marearme. Nunca hubiese considerado aquello. Para mí, nunca fue un problema olvidar mis errores, pero para él era diferente. Él era quien debía perdonarme, ¿y si no lo hizo?
¿Y si todo esto significa algo diferente a lo que yo pienso?— ¿Qué pasaría si todo esto no fuese una casualidad y Bill ya esté lejos de aquí, viviendo una feliz vida con alguien más?
—No. Sé que eso no es posible. Bill me ama, ¿comprendes eso? Me ama y yo he aprendido a amarlo también. Él me ha hecho la persona más feliz de este jodido mundo y nadie me lo va a arrebatar. Mi pequeño no se iría sin decírmelo.
—Thomas, no estoy seguro de que Bill no haya querido escapar y tampoco lo estoy de que te quiera tanto como lo dice. Tú has sido un monstruo con ese pobre muchacho, has marcado su vida para mal. Le has dejado cicatrices imborrables. Sé que si es que ese niño tiene algo de sentido común, se iría de aquí. Te dejaría solo.
—No, no lo haría— suspiré y apreté mis puños. Le di un fuerte golpe al escritorio— ¿¡Tienes una puta idea de cuándo fue la última vez que me sentí realmente vivo!? ¿Tienes una puta idea de cuándo fue la última vez que alguien me dijo que me ama? Estuve toda mi vida sintiéndome vacío, solo, herido y él… él ha hecho más por mí de lo que te imaginas. Yo no me imagino el resto de mi vida sin su presencia. Me ha hecho sentir tan bien conmigo mismo. Sí, le he hecho daño, le he hecho tanto daño que ni siquiera yo puedo comprender por qué me quiere de la manera en la que lo hace. Si ha sido capaz de perdonar mis errores es capaz de amarme y yo confío en sus palabras. Yo sé que él me ama, Lindemann.
—¿Y si no es así? Tal vez ya era hora de que Bill tenga una vida digna, sin maltratos, sin dolor y sin ti. Tú no sabes lo que es amar. Tú solo lo quieres porque sabes que cualquiera podría tenerlo. Él no es más que un juguete y esto no es más que un juego para ti. Si no fuese así, ni siquiera le darías importancia. No creo que Bill te importe lo suficiente y tampoco creo que tú le importes a él. Creo que es hora de que dejes pasar esto.
—¿Dejar pasar esto? Tú en verdad estás loco.
—¡Thomas, tú no lo amas! Bill no te importa en lo absoluto.
—¿Crees que Bill no me importa?— Metí mi mano en mi bolsillo y saqué la pequeña caja roja, la abrí ante sus ojos— ¿Tú crees que yo quería comprar para él una simple joya barata?— Lindemann observó el anillo y luego a mí, pero parecía que jamás se retractaría ante lo dicho.
Joder, me estaba enojando demasiado—. Anoche iba a proponerle matrimonio, iba a pedirle que uniéramos nuestras vidas para siempre y le dije que lo amaba. Yo no estoy mintiendo, tampoco he enloquecido. Amo a Bill. Él me importa y quiero estar a su lado, no importa cuánto me cueste.
—¿Y qué hay de él? ¿Crees que hubiera aceptado estar junto al hombre que lo torturó durante todo este tiempo? ¿Crees que le hubiera gustado vivir para siempre la miserable vida que tú le dabas? Piénsalo, Thomas. Bill sufrió junto a ti, lo hiciste pasar los peores momentos de su vida, ¿y así pretendes que él esté enamorado de ti? Un ser inocente nunca caminará de la mano con un monstruo porque un monstruo no va a amar.
—¡Maldita sea! ¡Yo ya no soy un monstruo! ¡Él me ha hecho cambiar! Ya no soy el mismo de antes, estoy dispuesto a dejarlo todo por él.
—Thomas, tú eres un asesino. Un asesino nunca bajará sus armas por un simple niño perdido. Tú no dejarías de matar solo por él. Te conozco mejor de lo que cualquiera puede conocerte y sé que no estás hablando en serio cuando prometes cambiar. Bill no te hará cambiar.
—Yo mataría por él.
—Pero no dejarías de hacerlo y eso es lo que importa. Bill no puede estar junto a alguien como tú y lo que haces es inútil. Él se irá, lo perderás. Algún día se iba a dar cuenta del peligro que corre mientras esté contigo. Te has hecho de muchos enemigos y cualquiera hubiese escapado de ti en su lugar. Bill corre más peligro mientras esté contigo que fuera de esta casa, abandonado en las calles.
—Nadie nunca va a quitarme a mi pequeño, ¿entiendes eso? ¡Nadie! Bill no se ha ido, ni lo haría. Me ama.
—¿Cómo sabes que ya no lo hizo? ¡Cuando lo encuentres ya estará junto a alguien mejor! ¡Junto a alguien que en verdad sabe amar! ¡Él se habrá alejado de esta mierda para vivir una vida digna! ¿¡Y tú qué!? ¿¡Le vas a arrebatar de las manos la única oportunidad de ser feliz que tiene!? ¡Eso harías!
—Cierra la boca…
—¡Lo harías! ¡Tú solo piensas en ti mismo, nunca te ha importado cuanto Bill sufrió, solo te importa que esté amarrado a ti! Lo quieres solo porque sabes que alguien más lo puede tener y eso no es amor. Eso es demencia pura. Tú eres un egoísta, tú ni siquiera sabes lo que es amar. Tú solo sigues tu instinto.
—¡Maldita sea!— golpeé con mi puño el escritorio frente a mí y me puse de pie. Estaba enojado, sabía que le partiría la cara en cualquier momento y tenía que evitar eso a toda costa— ¡No es mi jodida culpa que tú hayas perdido a tu esposa y a tu hijo! ¿¡Comprendes eso!? ¡No fue mi culpa, yo no quise que las cosas terminaran así! ¿¡Me vas a culpar de tus desgracias también!? ¿¡Me vas a hacer cargar con eso lo que me resta de vida!?
—No, Thomas.
—¡Oh sí que lo harás! ¡Si lo que a mí me consume es el egoísmo tú te estás pudriendo en la envidia! ¡Si tú no pudiste volver a amar no significa que yo no pueda hacerlo! ¡Amo a Bill, lo amo y te cerraré la puta boca cuando lo tenga en mis brazos de nuevo! ¡Yo no voy a perderlo y nada de lo que digas me va a hacer cambiar de opinión!
—No te atrevas a hablar de mi esposa. Mi familia siempre te ha respetado, yo lo he hecho. Ni siquiera pienses en decir algo sobre aquello. Yo la he amado como tú nunca amarás a nadie, la he perdido por ayudarte.
—Tú eres quien no debería hablar de Bill. Ni siquiera deberías meter tus narices en mis asuntos. Ya no tengo doce años, Lindemann. Así como asesiné a mi padre, puedo hacerlo contigo. A estas alturas, soy capaz de cualquier cosa— aquello lo dejó sin palabras, pero por más amenazante que sonaran mis palabras, yo sería incapaz de hacerlo.
—¡Jefe!— la puerta de la oficina se abrió rápidamente. Aquello me disgustaba, pero ni siquiera le di importancia a en ese momento. Solo Bill estaba en mi cabeza, pidiendo ayuda— ¡Hemos encontrado esto!— El tipo me entregó un gran sobre de cartón— No tiene remitente, pero acaban de traerlo.
—¿Qué es eso?— Preguntó Lindemann— ¿Es algo sobre Bill?— abrí el paquete y de allí saqué dos fotografías. Las dos fotografías eran de él. Era mi pequeño en condiciones más que deplorables. Era mi pequeño herido, sufriendo… era la persona que amaba siendo torturada por alguien más.
—Sí, es Bill— Una de ellas sacada desde arriba. Mi pequeño miraba hacia la cámara, estaba empapado, tirado en un el suelo, en medio de un inmundo charco de agua. Lastimado, solo y sucio. Estaba pidiendo auxilio con su mirada, sus ojos llorosos y llenos de sufrimiento. Le dolía aquello y yo, más que nadie pude sentirlo. Como si fuese yo en aquella situación, me destrozaba en cada rincón de mi interior—. Lo tienen encerrado como un maldito perro— le extendí la primera fotografía. Lindemann soltó un suspiro y me la devolvió sin haberla visto ni diez segundos seguidos.
—¿Saben quién trajo esto? Debe haber alguna pista, deben haber visto a alguien— En la segunda fotografía, estaba desnudo, solo le colgaban pedazos de tela de las muñecas y los tobillos. Telas que correspondían a ese precioso traje que yo le había comprado. Estaba amarrado como un jodido animal. Se esforzaba por no llorar, pero era inútil. Yo pude ver sus lágrimas y sentir todo el dolor que estaba pasando. Mi dulce pequeño, mi inocente niño en manos de quién sabe qué clase de personas.
—Este sobre apareció en el estacionamiento, debajo de su auto, señor— alcé la mirada—. Hay cámaras de seguridad, podríamos tener pistas. Podríamos saber quién fue, investigaremos más a fondo todo esto.
—Me importa más saber en dónde está, mientras más rápido consiga esa información más conforme estaré. Analicen el lugar de las fotografías hasta el último detalle y revisen lugares similares en toda el área.
—Sí, jefe— El hombre tomó las fotografías y salió de la oficina rápidamente.
—¿Estás bien?— Saqué del sobre algo más, una nota. Un pequeño pedazo de papel sucio— ¿Qué es eso?
«El pequeño extraña a su amo»
—Es su letra y también su firma— alcé la mirada—. Bill está en peligro. Ya puedes meterte tu inmunda teoría por el culo, Lindemann— Dejé la nota sobre el escritorio y salí de allí.
Ayudaría a mis hombres a encontrar a Bill, no importa cómo, pero él volvería a mí. Nadie me arrebataría lo que es mío, ni mucho menos a la persona que amo. Nadie se iba a meter con mi pequeño. Nadie. Si tuviera que enfrentarme al mismo diablo por él, lo haría y le demostraría que soy cien veces peor.
Continúa…
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otro cap🙏, me muero si le pasa algo a bill😭😭