«Sólo abrázame» Fic Toll de Bethy
Cap. 9: El comienzo (P.2)
Arribamos a nuestra casa en mi automóvil. Bill estaba callado, lo cual me extrañó. Le acaricié el dorso de su mano y salí para abrirle y sacar las maletas de la cajuela. Cerré la cajuela y seguía parado frente al auto, me le acerqué y bajó la mirada. ¿Qué ocurría?
— ¿Bill?
— Aún no arreglamos todo…–me miró a través de sus gafas y entendí.
— Te prometo que mañana temprano, eso terminará…–prometí aferrando su rostro y le besé con ganas.
Él asintió colgándose de mi cuello riendo por lo bajo, me contagié e ingresamos a casa.
— ¡Esther!…–llamó a nuestra empleada pero no apareció– Esther, querida…–insistió pero nada.
— Tal vez salió de compras –dije tirando de su playera hacia mí. No era un buen comienzo después de la casi ruptura, pero… quería más de él.
— Estate quieto…–dijo poniendo resistencia.
— Juguemos a la violación…–pedí tirando con más fuerza.
— ¡No! –logró zafarse corriendo como niño por encima de los sillones.
— Pues te va muy bien el papel de víctima –bromeé y él sólo regresó para abrazarme.
— Te he extrañado tanto… que tuve que dormir con almohadones a mi lado—
— Perdóname…–le apreté contra mí buscando sus labios.
Sin planearlo, esta vez, sin planearlo llegamos a nuestra habitación, si, nuestra habitación, entre besos y caricias. ¿Cómo subimos las escaleras? No lo sé, no lo cargué, él no me cargó. Sólo llegamos y ya. Le tumbé en la cama mirándolo hambriento. Hambriento de él.
Uniendo nuestros labios, demostrando de esta forma nuestro amor, fuimos despojándonos de las prendas inservibles.
Acaricié su piel desnuda, su cuerpo al natural frente a mí. Él acariciaba mi torso con delicadeza, con ternura. Besó mi piel ardiente y cerré los ojos tratando de contener las ganas de continuar. Quería darle tiempo, darnos tiempo para volver a amarnos como antes.
Delineé su silueta, sus tatuajes, deslicé por toda su piel mis dedos. Intentando abarcar poco a poco su ser. Besé su cuello, marcando con manchas rojizas mi propiedad. Mordí sus hombros, lamí su cuello y devoré su boca.
Trataba de arrancar de poco en poco todo lo que él me daba, quería disfrutarlo yo y sólo yo. Nadie más.
—Tom…–gimió en mi oído y le sujeté con fuerza, estábamos por terminar.
Enterró sus uñas en mi espalda, haciéndome apretar con fuerza su cuerpo, arqueó la espalda restregando aún más su piel con la mía y jadeó por lo bajo.
Me dejé caer sobre las almohadas sin soltarle, él volvió a unir nuestros labios para finalizar nuestro primer encuentro. Claro, el primero, porque nos hemos reconciliado.
— Te amo…–dije sin aliento y él sonrió. Le miré preocupado por las lágrimas que caían por sus mejillas– ¿Qué te pasa, amor?—
— N-nada… Es solo que… –negó embarrándose la cara– Me propuse no perderte… y lo logré.
— Lo lograste…–confirmé permitiendo que se bajara de mí y salió de la cama tomando su bata.
— Tom…–me llamó dándome la espalda.
— ¿Qué?
— ¿Por qué no me dejaste ir? –preguntó mirándome frente a la cama.
Me enderecé sentándome para verle fijamente– Porque me di cuenta de que eres lo más valioso que he tenido en la vida…
— ¿Sólo eso?
— Bill…–me rasqué la nuca– Sé que fui un imbécil contigo, un maldito malnacido que te hirió y sobre todo que creyó haberse hastiado de ti. Un estúpido que te engañó con alguien más –le miré totalmente avergonzado– Perdóname…
— No, mi amor… ya no hay nada que perdonar. Todo lo que hiciste se ha ido. Menos lo último –enfatizó sosteniendo mi mentón– Pero… hay algo que olvidas…
— ¿Qué?
— Playa Cristal…–le miré confundido pidiendo respuesta alguna.
— ¿Qué tiene que ver….? –Callé de inmediato– Playa Cristal…–susurré comprendiendo.
— Sí…
Le miré recordando tan maravilloso momento– Un “Amor Eterno”…–pronuncié sus mismas palabras. Bufé divertido, vaya que pase a desapercibido eso.
— ¿Señor Bill? –llamó Esther tras la puerta, nos miramos y asentí. Cubrí mi cuerpo con las sabanas, él se ajustó su bata.
— Pasa Esther…–la puerta se abrió y Esther entró con una bolsa de papel. Seguramente artículos para Bill– Aquí esta lo que me pidió, hoy en la mañana.
— Muchas gracias, querida…
Carraspeé cruzándome de brazos, ella no se había dado cuenta de mi presencia.
— ¡Señor Tom! –Exclamó sorprendida y reí– ¿Está de vuelta? –asentí haciéndole sonreír de oreja a oreja feliz. Bill y ella se miraron cómplices. Esther con una mirada llena de emoción abandonó la habitación.
— Jamás me dejó solo…–dijo mirándome por el espejo– Tom… hay algo que quiero decirte –jugó con su cabello alborotado y mordió su labio.
— ¿Qué?
— Lo del divorcio –asentí– Yo… no te entregué el documento real.
— ¿Qué? –le miré sin entender.
— El original esta abajo –señaló mirando a la puerta, me dejé caer de espaldas y suspiré cerrando los ojos– El papel que rompiste fue una copia.
Asentí– ¿Me estabas probando?
— Sí… además, el departamento que mencioné, no existe –jadeé totalmente divertido.
— Bill… Bill… Bill…–corrí hasta el desnudo, las sabanas se me cayeron al momento de levantarme– Maldito cabrón –le abracé con ganas– Me has timado de una forma única.
— Quería ver sí realmente ya no te importaba –susurró pegado a mí– Nunca me vuelvas a hacer esto…
— Jamás –mecí nuestros cuerpos y recordé su anillo– Ponte el anillo –asintió buscándolo, cuando lo tuvo en manos se lo arrebaté.
— ¿No querías que me lo pusiera? –preguntó cruzándose de brazos, asentí sonriente arrodillándome frente a él.
— Este anillo es tuyo, el cual nos une…–se lo puse y sonrió iluminando la habitación, me erguí dejando que se lanzara sobre mí.
— ¡Señor Bill! –Llamó Esther con golpes insistentes, corrí a ocultarme y entró– Hay una muchacha que exige hablar con usted.
— ¿Cómo se llama?
— No me quiso decir, pero entendí algo de que es la Prometida del señor Tom…–Bill me miró buscando una explicación, yo negué rogándole que no creyera eso.
— En un momento bajo… –Esther asintió– Y por favor, no menciones al señor Tom…
— Sí, señor.
Cerró la puerta con lentitud mirándome furioso. Me acerqué a él pero me empujó.
— Van dos veces, Tom. Nada más me entero que es verdad y te mato –sentenció clavando una uña en mi pecho, encogí mi cara en una mueca y se alejó. Se puso su vaquero y una camisa sin mangas y salió.
Suspiré angustiado y me dispuse a buscar mi ropa, estuve dando de vueltas por la habitación y encontré todo.
Abrí despacito la puerta, ya que sí Ria me veía haría más grande el show. Salí lentamente pegándome lo más que podía a la pared. Llegué a unos metros del pasamano, que esta junto a las escaleras, asomándome con cuidado. Pude ver los pies de Bill y escuchar la voz de Ria.
— Mierda…–susurré acercándome más.
— ¡Me has quitado lo que es mío!
— ¿Tuyo? No me hagas reír, estúpida. No te vengas a poner muy digna, porque no te queda…
— ¡Maldito imbécil!
— ¡Dime como quieras! Porque aquí la única imbécil, ladrona, descarada, poco mujer y una mierda, ¡Eres tú!
— ¡Cállate! –un golpe seco se escuchó abajo, me asomé para ver qué pasaba. Valía un cacahuate sí Ria me veía.
En cuanto enfoqué noté como Bill se iba sobre ella, estaba seguro de que la golpearía, Bill no es de quedarse con las ganas. Ya sea hombre o mujer. Él termina hasta que esté satisfecho.
Bajé por las escaleras y antes de llegar a la sala Esther mi miró apenada, le acaricié un hombro y salí por la puerta de servicio. No haría mi entrada desde la escalera.
Llegué a la puerta principal y ahí estaba su carro, ingresé con tranquilidad, sí Bill estaba golpeándola… pues… me meteré cuando vaya ganando.
Llegué a la sala y Ria se levantaba frente a mí, Bill me miró sorprendido pero volvió a fijarse en ella.
— Tu maldito marica, no sabes perder.
— Mira, aquí la única que no sabe perder eres tú… ¿Por qué sabes qué? –Sacó un folder negro aventándoselo– Ya le di el bendito divorcio a Tom, ya está firmado. Firmado.
— Ya era hora, tanto tiempo le estuviste rogando como vil miseria que fuera a verte. Eres patético.
— Quizá, sí lo soy. Pero te aseguro una cosa –alzó un dedo y me miró– A ti lo único que te interesa es el dinero.
— Pues claro, lo perdiste y… lo disfrutaré.
— ¡Anda! ¡Hazlo! ¡No te detengas! –la empujó y nos miramos. Ria se soltó de un brusco movimiento, corrió a mí y me besó.
— Ya mi amor, eres libre –no dije nada, bajé la mirada al folder. ¿Será el papel original?– ¿Qué esperas? Vamos a terminar con esto –dijo con tono meloso y asentí.
Le tomé de la mano e hice que saliera con una sonrisa victoriosa, ella me miraba y le miraba a él. Era obvio que disfrutaba esto.
— ¿T-Tom? –Me llamó pero no me giré– ¡Tom! –paré a medio camino. ¿Qué hacer?
Ya tenía el divorcio. Ya lo había firmado.
Suspiré girando sobre mi eje, él estaba parado a mitad de la sala, tenía los puños totalmente apretados. Estaba herido nuevamente, lo herí otra vez porque no rechace a Ria. Ella apretó mi mano jalándome a la puerta.
— ¡Tom! –Gritó y me viré a verlo– Sí cruzas esa puerta… me pierdes…–Amenazó decidido, yo miré a Ria y al folder, luego a él y negué por lo bajo.
Continúa…
D: D: D: ¿Qué creen que pasará?
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Gracias por leer!
😭😭 pinshe tom