
«La llama de Dionisio»
One-Shot de Skuld
Tokio Hotel tiene la manía de desaparecer en verano. No sabemos ni cómo ni por qué, simplemente desaparecen y aunque las razones de su ausencia sean entendibles, es bastante molesto entrar cada día a tus páginas preferidas de TH y no encontrar nada… ¡Nada! Absolutamente nada. Entonces es cuando decides irte una semana al norte, a disfrutar del verano a la sombra de las nubes, y olvidarte por siete días del fandom y de tu banda con todo lo que ello implica.
¡Ah! Pero qué sorpresa la mía cuando regresé de mis vacaciones, entré en Tumblr y como siempre Tokio Hotel había vuelto, habían hecho algo deseado pero jamás imaginado que puso a los fans y a los medios de comunicación por los aires, arrancando palpitaciones, delirios y asombros por parte de todo el mundo que podía poner cara al famoso apellido Kaulitz.
Tal y como sucedió el año de la sobredosis de viagra, los fans estaban histéricos ante el ordenador, haciendo gif, vídeos, fanfics y comentando sobre lo sucedido. Pero yo no entendía nada. Solo podía entrar en los blogs de confianza para intentar comprender qué me había perdido. Y lo que vi fue más perturbador que cualquier exceso de viagra, fanfics twincest, tomstav, billstav, GxG o Torg, cualquier imagen de las novias de los miembros de la banda o rumor sobre la sexualidad del cantante, pues lo que tenía ante mis ojos era a Tom Kaulitz desnudo en un video viral que estaba recorriendo todo Internet, en el que él mismo, con dos cojones (y nunca mejor dicho), decía lo siguiente:
—Tú, que durante tantos años te has quedado tras la pantalla alimentando tus ojos de imágenes y que has mirado vídeos y fotografías buscando el más leve atisbo del contorno de nuestro trasero, pectoral o miembro… Yo, Tom Kaulitz, os regalo lo que más deseáis y que durante tanto tiempo ha sido vuestro anhelo: mi cuerpo—. He hizo una pausa mirando a la cámara con una mirada felina e inquietante que a más de uno o una nos arrancó un suspiró—. Sí, sin trampas, hoy día primero de agosto hago entrega a vosotros, mis feligreses, de mis músculos torneados y mi miembro erecto. ¿Por qué? preguntará el más listillo, pues porque puedo y quiero, ¿acaso hay otra razón mejor? Sí, la hay, me considero muy piadoso, y en mi infinita piedad os quiero curar de vuestra zozobra, alimentar vuestro fuego con mi cuerpo y hacer trabajar vuestras mentes hambrientas de carne que desde años llevan implorando que os sacie con mis propias manos. Pues bien, ¡aquí me tenéis! soy todo vuestro, mi cuerpo os pertenece, pero solo a cambio de vuestras manos moviéndose alrededor de vuestro palpitante sexo. ¿Acaso pensabais que yo, Dios del Sexo, me iba a entregar a vosotros por nada? No, eso jamás, todo tiene un precio y yo exijo que os masturbéis, que gimáis como perras mi nombre, que alimentéis mi ego con vuestros orgasmos… ¿Soy justo, verdad? Bien, comencemos.
Aquellos que sigan ahí, tras estas palabras de un guitarrista un tanto tocado, se preguntarán con los ojos dilatados y la boca entreabierta qué llevaba puesto. Se hallaba con solo una camisa de cuadros roja abotonada hasta la mitad superior del pecho y unos pantalones amplios, como tanto le gustan, de un color azul oscuro…
—Pero nunca se está tan a gusto como vistiendo nuestra propia piel sin nada encima —aclaró frente a la cámara relamiéndose los labios, haciendo vibrar su piercing ahora humedecido por su lengua caliente.
Comienza a desabrocharse lentamente los botones de la camisa de cuadros, desde el más próximo al cuello hasta el último. A cada botón que deshace, su pecho está más cerca de sentir el frío que inunda la estancia. Acaba con el último botón y deja caer la camisa sobre el suelo azulejado. El espejo está detrás de él y me devuelve una espalda definida, pero lo que mejor se aprecia es su torso esculpido con pectorales definidos y pezones morenos erizados…
Los abdominales han perdido forma dado que el tiempo se le escurre entre los dedos cuando hace música, pero poco me importa, sigue estando bueno.
—Hoy, a petición de mis fans, me he rasurado un poco la barba, no vayan a quejarse mis mujeres que tan quisquillosas se me ponen por el estado de mi afeitado —aclara con una sonrisa socarrona.
El pelo le cae en la nuca anudado en una coleta baja que está por deshacer, pero todavía no…
Se palpa sus abdominales y siento que casi puedo palparlos bajo la palma de mi mano, pero él no está aquí conmigo y me contento con ver cómo su pulgar se entretiene en el ombligo bordeado por pelusa oscura.
Su mano se cansa de acariciar su pecho, desciende ambas manos por su abdomen y se quita la hebilla del cinturón lentamente, entreteniéndose en sacar la correa, quitar la hebilla del agujero y dejar que se suelte entre sus manos, para por último quitárselo y tirarlo al suelo donde emite un sonido metálico cuando impacta. Luego se desabrocha el primer botón y hace bajar la cremallera. El pantalón cae rápidamente por sus piernas.
Me estremezco al ver sus piernas coronadas de vello pero centro mí vista en su ajustado bóxer que da rienda suelta a la imaginación de cualquiera al verse la silueta de su miembro prensado bajo la tela blanca. Lo acaricia por encima de la fina tela, momento en el que siento como una especie de relámpago recorrer mis genitales, lo cual hace que me lama los labios. Siempre he querido palpar sus pectorales, sentir su piel morena bajo mis manos, apreciar como su piel se hunde bajo mis dedos, acariciar sus pezones erectos, para que luego me abrace y me haga sentir en mis mejillas la tibieza de su piel. No me atrevería a rodearle con mis brazos porque estaría inmerso en el placer de tocarle, convirtiéndome en uno de sus “queridos feligreses” porque me entregaría a él humildemente, otorgándole todo mi amor y devoción, ya que le permitiría ser poseedor de mi cuerpo durante una noche, alimentarse del calor de mi cuerpo y dominarme como la bestia hambrienta de sexo que es.
De repente ya no tenemos el fondo con el espejo, sino que ha alzado la cámara y se ve borroso por un momento. Me quedo expectante, añorando la visión anterior. Entonces avanza hacia la ducha y dice:
—Tendréis que perdonarme pero es que tengo demasiado calor y la idea de refrescarme con agua templada me seduce más que el sudor que cae por mi pecho.
Uff… si alguno de nosotros le pillase desnudo tras aquella mampara transparente… nadie diría que no a ese cuerpo. Cualquiera saltaría sobre sus abdominales ligeramente bronceados y lamería sus pezones apoyando la cara en su pecho tallado por el mismísimo Miguel Ángel… ¡y sé perfectamente que no exagero! Bueno… puede que sí, a lo mejor demasiada sangre me ha bajado a la entrepierna.
Entonces abre el grifo y deja que el agua baje por su espalda y empape su ropa interior, acentuando su miembro, que se ha transparentado bajo la única prenda que residía sobre él, haciendo más apetitoso su cuerpo.
Se apoya contra la mampara. Todos sabemos que es hora de jugar… Sus labios húmedos se abren esperando a un beso que no llega, una lengua que no se funde con la suya…
Deseo que se desfogue con mi cuerpo, carne contra carne, sexo contra sexo. ¡Ah! ¿Por qué no puedo estar ahí con él para entregarme en cuerpo y alma a ti, mi señor?
Mientras el agua templada cae sobre él, enfoca su mitad inferior mientras agarra el elástico de sus calzoncillos y comienza a deslizarlos sobre sus muslos húmedos.
La imagen de su miembro erecto recubierto por una tela blanca prensada alrededor de su prepucio es sustituida por otra más cómoda: la de su gloriosa lanza en ristre.
Termina de deslizar la prenda por sus húmedos muslos… casi puedo imaginarme el frío cristal sobre sus glúteos y espalda sobre la que caen gotas de agua que recorren su cuerpo como dulces gotas de miel.
Se posa contra la pared azulejada y toma aire mientras sus manos de guitarrista acarician su miembro desde la punta hasta la base, rozando casualmente sus testículos.
Cualquiera que le viese desde el marco de la puerta vería sobre la mampara translucida a un guapo joven de espaldas con las nalgas empapadas posadas sobre el cristal, recostado en una genuina pose en la que había comenzado a tratar con cariño pero premura su inflamado miembro.
Pero la cámara no graba nada de esto, nosotros solo podemos escuchar sus gemidos, el sonido de la piel siendo frotada y su mano entorno a su miembro recorriéndolo completamente, cada vez más hinchado. Falta poco para acabar.
Me imagino arrodillado ante él, sustituyendo sus manos por mi boca. Comenzaría por la punta, ya húmeda, la presionaría entre mis labios y me separaría de ella para mirarle a los ojos, ya casi veo sus ojos marrones brillantes, la boca entreabierta, la lengua posada en el piercing. Entonces volvería a introducirme su miembro, él intentaría agarrarme por la cabeza y me dejaría hacer, me gusta que me folle la boca. Yo intentaría oponer resistencia moviendo la cabeza hacia atrás, al mismo tiempo que él haría lo contrario, porque le gusta jugar, pero al final cedería, y me dejaría vencer, se la chuparía desde la punta hasta la raíz, masajeando sus testículos, y mientras los sujeto dócilmente, me sacaría su miembro, le miraría con los labios rojos y las comisuras irritadas, y empezaría a lamérsela desde sus dídimos hasta la punta, roja, brillante de líquido preseminal, listo para terminar.
Un quejido ronco me saca de mi fantasía homosexual. Miró la pantalla y le veo al borde del orgasmo. Su abdomen se contrae, su mano cada vez más veloz hace cada vez más difícil ver bien su miembro, además, la calidad del video ha bajado. Miro instintivamente la conectividad y maldigo a mi compañía telefónica por esto. Mis mejillas arden, no sé si por vergüenza o por el calor que me invade. Estoy duro como un animal. Siento que mi respiración y mi ritmo cardiaco se acompasan con el de Tom que cada vez gimotea con más intensidad. Estoy deseando que llegue el final. Muevo el cursor casi de un manotazo y me señala que quedan diez segundos. Poso mi mano sobre mis pantalones pero no me atrevo a meter la mano dentro. Trago saliva.
Me quedo hipnotizado ante la pantalla, acaba. Y me lo pierdo. Estoy atónito ante la pantalla porque no entiendo por qué de repente está el video en negro, pulso F5 y vuelve al momento previo al súmmum del placer. Jadeo. Miro la hora… en realidad mi novia debería llegar en quince minutos. Me da igual, quiero volver a ver el video, quiero imaginarme como sería conmigo, los dos, en su ducha porque me encantaría que me pusiese contra la mampara. Llega de nuevo el momento culmen, los jadeos se hacen más intensos al igual que los movimientos con su mano, entonces su abdomen se contrae al mismo tiempo que un gemido intenso y profundo de garganta sale de su boca. En ese momento se le va el pulso y es difícil saber hacia dónde ha eyaculado pero como es consciente de su involuntario error, se filma el rostro ligeramente sonrosado y sudoroso, por su frente caen mechones de su cabello castaño oscuro que se le juntan con los de la barba. Nos deleita con un plano picado de él, en el que se observa todo su cuerpo desnudo perfectamente…
Después de esto difícilmente podrá decir que ha sido un montaje.
Su mano derecha asciende hasta su rostro, pienso que se va a quitar los mechones de la cara, pero entonces retira la vista de la cámara, se mira los dedos manchados de semen, se los lleva a la boca, los lame ligeramente, luego se pasa la lengua, moviendo su piercing en el acto y sonríe sin mostrar los dientes, casi de soslayo con una fresca marca de gusto en la cara, entonces se mete los dedos en el pelo y se retira las hebras de la cara. Y ahí acaba el video.
Me quedo un momento delante de la pantalla del ordenador. Con la mente en aquellas últimas imágenes. Aquella sonrisa socarrona, aquel gesto, su lengua granate y húmeda lamiendo su propio esperma.
Cojo el teléfono, busco su número, le llamo. Seguramente no lo vaya a coger, después de esto tiene que tener el móvil en silencio. Como he predicho no lo coge. Entonces comienzo a buscar todo lo relacionado sobre el video que salió hace ocho días y todavía la noticia está dando vuelta al mundo.
Descargo el video por miedo a que lo retiren. Luego me siento sucio por ello. Pienso en Tom, pienso en Bill mirando a Tom con desagrado ¿lo habrá subido él? Estaba claro que lo había hecho para que lo vieran pero… no sé… ¿Tom haría eso? No parecía estar borracho. De repente escucho la vibración de mi móvil, lo miro con desgana y veo que es él.
—Hola —digo serio.
—Hola, Georg.
Suspiro.
—Acabo de verlo. ¿Qué tal estás?
— Ya me lo imaginaba… has tardado… ¿Te fuiste de vacaciones al final? Bueno… mi madre no entiende por qué lo he hecho y mi hermano no me habla.
—Ya se les pasará. Pero, ¿tú estás bien?
—Yo tampoco sé por qué lo he hecho.
Sonrió. Pero no le digo en lo que he pensado.
—Si te sirve de consuelo… sales muy sensual…
Tom se ríe. Y yo sonrió por mi proeza.
—Al final me vas a decir que te ha puesto cachondo y todo.
Me rio histéricamente.
—No, no, no… tampoco es para tanto.
Ninguno de los dos habla. El silencio se pronuncia mientras yo asisto a los comentarios que han dejado en todos los lugares donde se habla de la noticia. La descarga del video ha finalizado. Lo copio y guardo inmediatamente en el pendrive.
—Si fuese gay, a lo mejor —contesto para quitarle hierro al asunto, pero hemos pasado demasiado tiempo en silencio como para que mi respuesta suene natural y ambos lo sabemos.
—Ya, Georg, lo sé. Era una broma… ¿Sabes? Mi hermano me dice siempre que soy demasiado heterosexual como para plantearme si quiera que pueda gustarme un hombre… todo esto me lo dice porque esta sociedad está podrida, la religión nos oprime sexualmente y bla, bla, bla…
No le respondo. Acabo de quitar el audio y estoy viendo el vídeo de nuevo.
—Yo solo quiero saber que estás bien contigo mismo.
—No me suelo arrepentir de nada, Georg, pero… ese vídeo, sobraba.
—¿Qué dices? ¡Has hecho feliz a nuestras fans!
Él ríe y esta vez de verdad.
—¡Vaya que lo he hecho! —Y suspira—. Pero… no sé… me siento demasiado despreocupado para lo que he hecho…
—¿Y qué has hecho realmente? ¡Nada! Enseñar a los niños cómo masturbarse y a las niñas les has dado inspiración para tocarse, fin…
»En realidad lo que has hecho es lo más normal del mundo. Los hijos de puta son los otros por ver en lo que has hecho algo malo.
—No se trata de hacer algo mal o bien… soy famoso, con lo que ello implica, y no puedo permitirme hacer estas chorradas.
Suspiré sin saber qué decirle.
—¡Pues a mí me ha encantado! Si esto es un video amateur no quiero saber lo que harías en uno más profesional. ¡Me parece que como actor porno tienes talento porque el final es genial!
—¡Hijo de puta! —dice entre risas—. ¡Nadie lo ha visto entero salvo tú!
Me sonrojo.
—Bueno… por eso… está tan bien hecho que engancha.
—Sí, sí, hazte el loco ahora. Estás cachondo y lo sé.
Lo niego como un perro.
—Solo dime una cosa… ¿por qué?
—Me parecía divertido —contestó—. Pero no lo subí yo… no sé quién fue el hijo de puta que lo hizo… —aclaró—. Oye, no entiendo por qué lo has visto entero…
—En verdad, lo iba saltando de vez en cuando —mentí mientras cerraba la ventanilla cuando escuché la puerta principal abrirse.
—Ahora tendrás que pasarme tú a mí un vídeo de esos… o lo subes directamente, para que todos lo veamos… y así vendemos un par de copias más.
Y terminamos la conversación entre bromas. Para cuando colgué, mi novia estaba ya había entrado en nuestro dormitorio. Cerré el ordenador y fui a su encuentro. Ella esperaría el casto beso que siempre le daba en los labios pero esta vez y por razones obvias, no fue así, por lo que la tomé por la cintura y la besé con furia hambrienta,
F I N
Espero les haya gustado.