Dice un refrán muy popular «Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma», así que si la «vida real» no me da cosas con ternura, pues yo las hago Está pequeña historia surgió después de estar con mis pequeños sobrinos cantando y bailando «Baby Shark»
, sino sabes cuál es, ve a YouTube, es una canción infantil divertida y contagiosa. No me queda más que decir ..muchas gracias por leer y comentar !
«Family Time» (Por Ady)
—¿Están preparados?.
¿Lo estaba? ¡Claro que no! No importaba el paso de los años nunca superaría el estar frente al publico. En su momento, su madre lo había inscrito en clases de teatro para ayudarle con la timidez, nerviosismo y la inseguridad; sin embargo él sentía que las clases había sido en vano, porque esos rasgos de su personalidad de una u otra manera se hacían presentes cuando se trataba de dirigirse a multitudes; y aunque la situación que hoy se le planteaba era diferente a cuando tenía que presentar un proyecto en su trabajo a posibles clientes, la realidad es que no había mucha diferencia con las inseguridades que en este instante ya estaba presentando.
—¡Sí, lo estamos! —la voz enérgica y llena de vida del rubio le hizo salir de sus pensamientos. Le vio sonreír al tiempo que aplaudía y de reojo miraba al escenario y al peculiar auditorio que los esperaba del otro lado de las bambalinas incrementando con ello su emoción —Estamos listos ¿verdad Tom?.
Quedó hipnotizado por la hermosa sonrisa de su esposo y por la mirada cargada de ilusión que le estaba regresando…pero por otro lado, también pudo descifrar cierta arrogancia en el arquear de su ceja izquierda y en el tono de su voz al decir lo último, porque se sabía victorioso, pues había logrado que Tom aceptara lo que en breves minutos iban a realizar sobre el escenario… “¡Maldito Bill manipulador!” Se lamentó mentalmente, pero ¿Qué no haría él por ver siempre a su pareja feliz?. Bill lo sabía y se aprovechaba de ello, jugando muy bien sus cartas para que Tom accediera a casi todo lo que el rubio le pidiera, claro, nunca atentando contra la integridad de su esposo.
—Eh…yo, yo —sintió un suave apretón de manos y dirigió su mirada de Bill a la suave y pequeña mano que le sostenía con un agarre fuerte, que también estaba buscando en él, en ese agarre una seguridad que tampoco poseía del todo. Había encontrado su kriptonita, su talón de Aquiles no sólo en el rubio, sino también en la dueña de esos preciosos y grandes ojos azul profundo que le miraban con mucha ternura e ilusión. La pequeña Charlotte “Charlie”, nuevamente le apretó la mano y le sonrió, y fue en ese momento que Tom supo que era tiempo de vencer sus miedos y dar el todo por su hija.
Era la muestra anual de talentos que cada año organizaba el Kínder donde la pequeña Charlie ahora asistía El requisito para esta ocasión había sido que tenían que mostrar un talento pero en familia. Cuando les dieron el memo, el más feliz fue Bill, porque de ellos era él quien poseía la vena artística e inmediatamente junto con su hija empezaron a planear el acto que presentarían, así como a diseñar su vestuario. Tom no tenía escapatoria a las “locuras” de sus grandes amores, y lo sabía muy bien, pero por la felicidad de las personas que más amaba haría cualquier cosa….hasta cantar y bailar “Baby Shark”.. Se observó así mismo enfundado en un traje caricaturesco de un tiburón color rojo, para luego posar su vista al tierno tiburón azul que estaba agachado acomodando el cabello a su hija. —Tom carraspeó, “tierno”no era precisamente lo que él pensaba de su esposo. Si vivieran en el mar, Bill sería como el “gran tiburón blanco”, el gran depredador de todos los mares que acechaba a sus presas para luego devorarlas, , no que a Tom eso último le disgustara sino todo lo contrario.…— y como si de telepatía se tratase, Bill alzó su vista justo para enfrentarse a la mirada de Tom, quien después de unos segundos bajo la vista tímidamente porque al parecer Bill pudo leer sus pensamientos y no pudo aguantar la mirada tan penetrante y brillante de Bill al repasar su cuerpo de arriba hacia abajo, mientras se mordía el labio inferior de manera lenta y sensual. Tom sabía que ese movimiento era la señal de que en la noche le esperaría, sería su gran recompensa por haber aceptado a participar en el performance con su hija, y por un instante se sintió cohibido, atrapado como un pequeño pez antes de ser devorado por ese depredador marino. Tragó saliva y ajustó el cuello alto de su traje, tratando de no obviar más en el rojo que se habían tornado sus mejillas. Decidió desviar su mirada a la pequeña que tarareaba una canción, quien también iba vestida a juego con los trajes de sus padres, solo que en un color fucsia, que no hacía más que resaltar la blancura de su piel, el rubio oscuro de sus cabellos y el azul de sus ojos, tan profundo como el mar. —¡Al diablo con mis nervios, vamos a cantar!.
—¡Papi dijiste una mala palabra! —la pequeña Charlie abrió enormemente sus ojos y se llevó una mano a su boca a modo de asombro. Bill sonrió y Miss Caroline, la maestra de Charlotte solo negó con la cabeza.
—Muy bien familia Kaulitz ahora es su turno, síganme por favor. —y detrás de la maestra iba una familia de tres graciosos tiburones que tomados de la mano subieron al escenario, dejándose escuchar al instante varios aplausos acompañados de muchas risas.
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La presentación había sido un éxito, y aunque en el principio Tom se había equivocado en un movimiento pues tenía que girar a la izquierda en lugar de la derecha y abrir sus brazos ampliamente en lugar de cerrarlos, rápido rectificó, y la contagiosa coreografía siguió su curso. Todo rasgo de pena fue borrado en él, cuando vio la alegría de su hija cantando y bailando, cuando vio a Bill que le sonreía a ambos porque lo estaban haciendo muy bien y cuando al final pudo levantar la mirada de su familia al auditorio, se dio cuenta que la mayoría de los compañeros de Charlie, junto a varios padres de familia también cantaban y bailaban con ellos, fue entonces que empezó a disfrutar de su presentación. Y entre sonrisas, gritos y aplausos para la pequeña familia Kaulitz finalizó su actuación.
Ahora Tom conducía de regreso a casa. Bill había dejado su habitual sitio de copiloto para ir al asiento de atrás y acompañar a su pequeña hija que después de un día emocionante y agotador, ahora dormía profundamente sosteniendo un hipopótamo de felpa azul que Bill había ganado en un juego de dardos para ella. Después del festival de la escuela, pasaron una hora en el parque acompañando a la niña en los juegos. Finalizaron esa tarde familiar comiendo hamburguesas, papas fritas y malteadas. Tom observaba de reojo por el espejo retrovisor a su esposo e hija; Bill seguía revisando las fotos y el video que la maestra le había enviando sobre su actuación, haciendo esfuerzos para no estallar en carcajadas y despertar a Charlie. Le mostraba las fotos a Tom y este también sonreía. Al final Bill eligió varías fotos y con la aprobación de Tom las subió a su Instagram donde colocó la leyenda “family shark” colocó algunos emojis y cerró su celular. Se encontró con la enamorada y profunda mirada de su Tom y le sonrió. Un quedo “te amo” salió de sus labios y se acomodó más cerca de la pequeña Charlie. Minutos después y con el arrullo de “Mozart para niños” que sonaba del celular de Tom, Bill también cayó dormido. Aprovechando el alto en un semáforo, Tom se desabrochó el cinturón de seguridad, se quitó su amplia chamarra y con ella cubrió a sus dos tiburones —se habían negado a quitar el disfraz— los contemplo con infinito amor. Volvió a colocarse el cinturón de seguridad justo cuando la señal de tránsito cambio de rojo a verde y emprendió el camino de regreso a casa.
Un hermoso cielo violáceo que parecía un inmenso coral le dio la bienvenida. “Corales y tiburones, vaya ironía”. Sonrió divertido.
Mientras tanto una tenue sonrisa se dibujó en el rostro apacible y durmiente de su pequeña hija, quien en ese instante soñaba con la profundidad del mar y con cientos de corales de brillantes colores que les rodeaban. También habían muchos peces multicolores que junto a una pequeña familia de tres tiburones nadaban y cantaban felizmente.
FIN
