
(One-Shot de Scarlett Engel)
“Hospital”
Ser el cirujano más famoso de tu país, es algo que, en lo personal, no me interesa. Y mucho menos cuando te llaman de otro país porque te necesitan. Como recomendación, siempre investiguen que lugar van a visitar. No les vaya pasar como a mí. Les narrare un poco de mi experiencia… créanme, investiguen los lugares antes de ir.
Llegue al hospital como siempre, salude a la recepcionista, mientras me dirigía al ascensor para poder llegar a mi oficina, ahí me encontré con Kristian.
— ¿Cómo anda el cirujano más famoso del mundo?
—Hay, tampoco exageres. —reímos.
Antes de que se cerraran las puertas, entro Ashley. Traía un semblante serio y a la vez triste. Le sonreí como saludo, pero ni siquiera me miro. Durante el trayecto hacia el quinto piso, hubo un silencio muy incómodo. Kristian solo miraba al piso y yo con el.
Después de llegar a mi piso, salí del ascensor. Me despedí de Kris y de Ashley, pero seguía sin dirigirme la palabra. Me encogí de hombros y me dirigí a mi oficina, para mi sorpresa estaba mi jefe esperándome con algunos documentos en mano.
— Buenas tardes señor
— Muy buenas Trumper. Qué bueno que llegas, necesito que cheques estos documentos.
—Muy bien.
Me senté en mi lugar y el enfrente de mí. Me entrego el folder. Quede como gatito asustado al enterarme que me iban a trasladar a Zurtag. Y me dijo:
—Las doctoras, Ashley y Natalie ya están enteradas, solo falta tu compañero Kristian, en un momento le voy a informar.
— Pero… Señor. Yo no estoy de acuerdo con mi traslado.
—Lo sé. Pero es una buena forma de que cruces fronteras. Tómalo con calma, serán como unas largas vacaciones. Dentro del sobre, está tu boleto. Mañana sales y no quiero ningún comentario. Hasta luego Trumper.
No me dejo ni decir pio. Creo que ahora se, porque Ashley estaba tan seria. ¡Pero no es posible que no me preguntaran primero! ¡No soy muñeco de nadie!
Golpee fuertemente mi escritorio, en eso momento iba entrando Kristian, quien me miro con un semblante de confusión.
—¿Qué te sucede Tom?
— ¿Aún no te han dicho?—. Negó y rápidamente se sentó frente a mí.
—Es algo malo, ¿Cierto?
— No es que sea malo, Kris. Te cuento: Cuando llegue a mi oficina, estaba Anthony. Traía unos documentos en la mano, y me dijo que me estaba esperando. Me dio los dichosos documentos y ¡oh, sorpresa! Era nada más y nada menos, que mi traslado a Zurtag. No estoy de acuerdo, pero me lo dejo bien claro.
— ¡Te van a separar de mí! ¿Cuando sales?
—Mañana por la mañana
—Y no puedes hablar con el. No pueden obligarte a hacer algo que tu no quieres.
— No hay vuelta atrás, Kris—. Lo mire con semblante triste.
— Supongo, que ya lo saben Ashley y Natalie. ¿Sabes a que hospital vas a ir?
— No
—Investiga, no vaya ser de malas y te me pierdas—. Sonreímos
—No me importa a dónde diablos me van a mandar, pero no te preocupes, no va a ser tan lejos.
***
.::Al día siguiente::.
Desperté exactamente a las 7:00 de la mañana, mi vuelo saldría dentro de una hora, así que tenía el tiempo contado. Me levante y fui directo a la ducha. No tenía ánimos de hacer nada y mucho menos de salir de viaje. ¿Quién cuidara de mis hermosas flores? No pensaba dejarlas con la vecina, las mataría en un instante, no es porque fuese mala, sino que no tenía tacto con ellas. Y mientras pensaba en mis plantas, recordé que no podía tardar demasiado.
Busque en mi closet algo “decente” era un cirujano con estilo rapero, y nunca tuve ningún inconveniente, pero por ser Zurtag, me vestiría formal. Tome una camisa blanca no tan holgada, y un pantalón negro de mezclilla, igual, no tan holgado.
Tantee un poco debajo de mi cama y ahí estaba mi maleta. No llevaría muchas cosas, solo lo necesario. Un poco de ropa, algunos aparatos, que me son de gran ayuda cuando se me complica algo.
Mire el reloj que estaba en la mesita de noche, eran las 7:25, tenía exactamente 35 minutos para llegar al aeropuerto. 5 para encargar mis plantas y 30 para mi destino final.
Encargue mis plantas a mi vecina y amiga Itzel, sabía que las cuidaría con su propia vida. Durante el trayecto, iba pensando sobre mi desarrollo en el nuevo hospital. No sería tan complicado. Si me llamaron fue porque conocen mis éxitos, Zurtag no es cualquier país “x”, tienen la más alta tecnología, y aparatos de ultimo nivel. Mi país no se quedaba atrás, pero nada en comparación.
Cuando llegue al aeropuerto, me dirigí a mi sala, pero antes de llegar fui a una máquina de alimentos. Teclee el número 5 y 4 para pedir un platito de ensalada de frutas y un jugo de naranja. Tome mis alimentos, y ahora sí, me fui directo a mi sala.
Después de 10 minutos se oyó un: “pasajeros con destino a Zurtag, favor de abordar el avión, gracias”. Me levante un poco pesaroso, no había tanta gente en la fila así que pase rápido, mi número de asiento era el 48B. Me fui directo a los asientos de los “ricos” y si, ahí estaba mi lugar. Acomode mi maleta en su lugar, me acomode en mi asiento, cerré mis ojos y caí en los brazos de Morfeo.
.:3 horas después:.
Desperté debido a que la azafata nos informaba que faltaba poco para llegar. Mire por la ventanilla y se veía una enorme y ajetreada ciudad, por fin empezaría mi carrera como el gran cirujano…
..::Un año después::..
Me adapte con éxito a mi nuevo hospital, pero había algo raro. Desde que entre, se sentía un ambiente pesado y legumbre. Mis compañeros Georg, Gustav y Frank me apoyaban en todo. Hicimos una relación de amistad muy estrecha.
Frank, se la pasaba contándonos historias de terror y que supuestamente pasaban en ese hospital. Geo, Gus y yo siempre nos reíamos de él. A veces solo se encogía de hombros y no decía nada, pero otras veces, su semblante cambiaba y nos decía: “hay de ustedes, no quiero que pasen por lo que pase yo”, lo tomábamos de loco, pero seguía siendo nuestro amigo.
.:Una semana después:.
Hoy tenía una importante cirugía, no podía faltar. Desde que llegue todos mis pacientes y sin excepción fallecían. Empezaba a preocuparme, jamás me había pasado esto.
A veces Kristian me llamaba y preguntaba cómo me iba. No podía mentirle, cada vez que le daba una noticia de que un paciente mío, había fallecido, se preocupaba al igual que yo.
Mi carrera como el “mejor cirujano” había terminado aquí, en Zurtag.
Entre a la sala para que me informaran sobre lo que tenía el paciente.
— El paciente se llama Bill Kaulitz, tiene 23 años, está aquí por complicaciones en la apéndice. Los demás doctores, no le damos esperanza… Tom. —me detuve cuando note su cambio de voz,— el paciente… ¿Es pariente tuyo?
— ¿Por qué lo dices Georg? ¡No me asustes y habla!
— Es idéntico a ti… nació… el mismo día y año que tu… y… dice que te conoce.
— Georg… mi madre me juro que era hijo único.— mis ojos comenzaron a aguarse,— y si dice que me conoce… no quiero imaginarme que mi madre dio en adopción a mi hermano… Solo entremos y dios decidirá el destino.
Nos encaminamos hacia donde estaba el paciente pariente mío, al verlo, me quede como estatua. Tal como lo dijo Geo, era idéntico a mí. No… no podía ser mi… mi hermano…
—Trumper cuando quieras comenzar, pero sería mejor ahora.
— Cla… claro, adelante, comencemos.
Me pusieron mis guantes y comenzamos con la acción. Una cirugía del apéndice era pan comido para mí, pero comenzaba a complicarse porque se empezaba a desangrar.
—Sus latidos comienzan a bajar, sugiero parar la hemorragia.
Comencé a ponerme nervioso, si en verdad era mi hermano, nunca me perdonaría que falleciera en mis propias manos. Todos nos concentramos en parar la hemorragia, pero no podíamos.
“97… 78… 58… cada vez que Gustav decía un número, mi corazón comenzaba a apretarse y un par de lágrimas amenazaban mis ojos. El típico sonido, del aparato que nunca desearía escuchar, resonó en toda la sala. Detuvimos cualquier intento de resucitar al hermoso ser que se encontraba en la camilla.
— No podemos hacer más… De la noticia a sus familiares y llévelo a donde siempre.
Dijo Frank y todos los demás nos retiramos. Solo se quedó Alfred, el más viejo en el hospital. Yo me dirigí a mi oficina, En mi escritorio estaban los papeles del paciente, vi su historial, ya tenía tiempo viniendo a que lo revisaran. Había una fotografía, sin duda, tenía un gran parecido a mí. No quise investigar más, de por si me sentía mal, y enterarme de que fuese mi hermano, me mataría.
.:2 horas después:.
Entro un tipo a la sala de operaciones, intentamos operarlo con éxito y justo cuando pensamos que por fin algo nos saldría bien, todo se vino abajo, el señor comenzó a desangrarse y convulsionarse. Intentamos de todo, pero al final… murió… como todos los demás.
Me quite los guantes y la bata. Salí del quirófano y tome el ascensor, dentro de el había un joven, alto, delgado, tez morena, cabello corto y negro, sus facciones algo toscas. Traía puesta una bata blanca, quizás era un paciente de Frank. Comenzamos a charlar hasta que el ascensor se detuvo, la puerta se abrió y un hombre se encontraba parado frente a nosotros, rápidamente presione el botón y las puertas volvieron a cerrarse, el joven me dijo:
—¡Oye, que maleducado!
—No, espera. Lo que pasa es que ese hombre, fue al que le practique la cirugía y… y murió… ¿No viste la pulsera negra que traía? Se las colocamos a todos los fallecidos.
—Ah— levanto la mano —Una pulsera negra… ¿como esta?…
& FIN &
OH POR DIOS! Me encanto y no tengo más que decir por el final….