¿Qué necesidad de ver porno?

(One-Shot de GorgeousNightmare) 

El día estaba bastante aburrido para ambos gemelos.

Habían comenzado con su rutina temprano por la mañana, buscando un lugar cálido y campestre en donde Bill quisiera escribir su libro –dado que el menor siempre buscaba el mejor escenario para grabar los Tokio Hotel TV semanalmente–, y así pasar escazas dos horas intentando escribir más de quinientas palabras que no sonaran lo demasiado clichés y describieran cada segmento de su vida.

Por supuesto, ambos únicamente escribieron ridículos dos renglones y decidieron que por el día había sido suficiente, no debatiendo más sobre cuán tardado sería el lanzamiento de su libro y optaron por pasar a un Starbucks a pedir una soda para el calor infernal que se estaba desatando ese día.

Evidentemente por la enorme fila que se toparon, no fueron los únicos que decidieron ir por una soda a un Starbucks y al cabo de cuarenta minutos de espera, salían con un bocadillo y sus bebidas en mano, enfilando para abordar el auto de Tom, y regresar a casa a falta de buenas ideas de lugares a los cuales ir a perder el tiempo.

Una vez en su hogar, desparramados en el sillón, con unas bermudas que sólo usaban en casa y habiendo quitado sus estorbosas playeras, se dispusieron a ver un poco de televisión, con la mala suerte de encontrar un programa de MTV de años pasados en repetición.

—Mierda —murmuró Tom al cabo de dos horas viendo Catfish, un antiguo programa en donde juntaban a parejas cibernéticas, no obstante, la mayoría habían sido un fracaso por robo de identidad y únicamente el sexto capítulo carecía de drama. Obviamente, Tom esperaba más conflictos que le alegraran el día.

Ambos estaban acostados en el sofá más grande, Bill estaba apoyado al costado del abdomen de su hermano mientras Tom apoyaba su cabeza en el reposabrazos.

El menor estaba cayendo dormido, puesto que levantarse temprano para grabar, no era lo suyo, sin embargo, Tom no estaba dispuesto a ser el único –no incluyendo a las mascotas– despierto y aburrido en la casa por lo que golpear el abdomen de su gemelo con el tobillo, era el único movimiento que hacía cada cinco minutos, obteniendo un apretón en los muslos por parte del otro.

—No te duermas —gruñó, pateando nuevamente el abdomen de Bill.

—No-etoy-urmiendo —murmuró Bill con los ojos cerrados, apretando el muslo de Tom y reposando su mano ahí, deslizándola hasta su rodilla, en señal de ya no soportar estar con los ojos abiertos.

—Vamos, Bill. —Tom zarandeó su pierna, provocando que Bill se levantara de su cómoda postura y lo mirara terriblemente mal —. No quiero estar solo. Hagamos algo.

—Bien, hagamos algo. —Bostezó y se rascó la cabeza, despeinando su cabello rubio —. Mmhm… ¿Qué?

—Veamos una porno. —Propuso Tom y casi al instante, dio un brinco levantándose del sofá, corriendo hacía la habitación que ambos compartían y rebuscando entre los cajones de la cómoda, sacó una de sus películas favoritas.

Indiscutiblemente era una hétero, ya que a pesar de todo, Tom Kaulitz jamás compraría una película gay para masturbarse. Aunque de igual forma, no era como que lo necesitara mucho. Su vida sexual era bastante activa, por lo que solo recurría a las películas cuando su hermano gemelo tenía que salir de la ciudad.

En una ocasión, Bill tuvo que salir a Nueva York por dos semanas por claros motivos de trabajo. Solo fue cuestión de horas para que el celular de Bill estuviera infestado de mensajes y llamadas de Tom extrañándolo e instándole a mandarle desnudos y masturbarse en su habitación de hotel.

Siendo que Bill solo le mandó una fotografía con un escueto “Confórmate con esto, Tomi”, Tom tuvo que ir a una sex shop a surtirse de películas porno. Claro que no se compró diez, ya que cuatro fueron suficientes, debido a que una de las actrices había llamado su atención y pronto, se volvió su favorita.

Y esa era la que ahora estaba siendo transportada en su mano a la habitación a la sala.

Bill seguía en la misma posición en la que fue dejado y tallándose un ojo, tronó los labios.

—No sé qué necesidad hay de esto. —Suspiró levantándose del sofá, yendo al baño a remojar su rostro.

—Te recuerdo que son las dos de la tarde y nos aburrimos como ostras. Vamos, será divertido.

—Oh, sí. Demasiado divertido ¡Yay! —Dijo Bill desde el baño, sin un ápice de diversión en la voz.

Para cuando Bill volvió a la sala, Tom estaba sentando en el sofá con las piernas abiertas. Afortunadamente llevaba las bermudas puestas, infortunadamente, parecía que no duraría mucho puesto que ya comenzaba a masajearse sobre ellos.

—¿Es en serio, Tom? ¿Vas a jalártela en MI sala mientras vez un poco de porno hétero? —Gruñó Bill, dándole un manotazo en el antebrazo a su alcance.

— Bájale a tu tonito hermanito, que te he invitado a verla. Deja de quejarte y ven aquí. —Palmeó el asiento libre a su lado y le guiñó un ojo.

Bill gruñó, vaciló un momento pero finalmente accedió, tomando asiento junto a su hermano, mientras la música de la típica película porno comenzaba a sonar. A fin de cuentas no sonaba tan mal, es decir, no era como que nunca se hubieran masturbado uno frente al otro, pero tenía que admitir que con las cortinas corridas y el sol entrando por la ventana, se sentía un poco al descubierto, como si en cualquier momento un conjunto de paparazzi fueran a asomarse por su ventana y a fotografiarlos en pelotas.

Tan concentrado estaba en eso que no advirtió que las primeras escenas ya habían comenzado a correr. Para cuando regresó su vista a la televisión, pudo notar algo bastante peculiar.

La chica, protagonista de la película, tenía un parecido exagerado a él cuando tenía diecisiete, de no ser porque ella era castaña por supuesto. En realidad, eran iguales, y casi se colapsa sobre la alfombra al ver que su nombre en dicha cinta era “Bella”.

Sintiéndose un poco ofendido, se giró para encarar a Tom por su mala broma, no esperando ver a su gemelo con su falo al descubierto, masajeándolo sin descaro y acariciando con la yema de sus dedos el glande.

Tom soltó un jadeo al ver cómo el hombre de la cinta tomó una de las nalgas de la chica y se la apretó, dando a la cámara una gran vista de su intimidad.

Bill no sentía asco por las zonas intimas femeninas, de hecho, le gustaban y no podía negar que había visto porno antes, pero sintió las mejillas calientes al no saber las verdaderas intenciones de Tom con ese film.

Ladeó la cabeza al ver cómo incluso la chica tenía una marca debajo de los labios, solo que de lado contrario al suyo.

Sintiéndose un poco halagado al percibir lo prendido que estaba su gemelo a su lado, se acomodó mejor en el sillón y esperó tranquilamente a que la película comenzara a tener efecto en él.

Casi al instante Tom comenzó a jadear como si estuviera hambriento de sexo, y Bill pensó que estaba exagerando, de no ser por la enorme vena que sobresalía en su frente. Fue solo cuestión de segundos para que comenzara a gemir.

—Joder —gruñó y cerró los ojos, dejándose llevar por el placer, echando la cabeza hacía atrás, reposándola en el respaldo del sofá —. Bill, mh.

El menor no pudo negar que sintió una enorme necesidad de gemir cuando Tom lo nombró, y la cálida sensación que se instaló en su vientre le hizo estremecerse y morderse el labio con fuerza.

—Bill, Bill. — Tom, quien se había mantenido frente a la televisión observando cómo el hombre en el film introducía algunos dígitos en la vagina de la chica, se giró, subiendo una de sus piernas al sofá, dando amplio panorama a su gemelo de su falo y sus testículos —. ¡Bill! Ven acá, mierda.

Bill miró el pene de su gemelo y dando un rápido vistazo a la pantalla, rápidamente se dio cuenta que por mucho, la película sólo había sido una forma poco original, por parte de Tom, para comenzar su encuentro casual.

Lamiéndose los labios, se giró para enfrentar a Tom, ignorando completamente la película, a sabiendas de que sería mejor el sexo que simplemente masturbarse. Y eso era algo que ambos sabían. Ver porno entre ambos resultaba un poco más incómodo por obvias razones si no planeaban terminar acostándose juntos, por lo que optaban pasar de las películas e ir directo al grano.

Masturbarse en un inicio, había sido parte de su adolescencia, e incluso en aquellos años, optaban por hacerlo mientras estaban a solas, ya fuera en la ducha, o por la noche, cuando alguno de los dos dormía.

La privacidad era algo que buscaban, pero resultaba tan incómodo comenzando porque al salir del baño, luego de una larga ducha en donde fácil alguno de los dos se corría dos veces, salían con las mejillas calientes fingiendo aburrición y pereza. No era difícil para el otro adivinar lo que había estado haciendo.

Por las noches, el problema resultaba doblemente embarazoso debido a que Simone, al verse como madre soltera, optó por comprarles una cama de tamaño matrimonial, en donde ambos pudieran dormir hasta que fueran lo suficientemente mayores.

Masturbarse mientras alguno de los dos dormía, resultaba tan patético que el sentimiento de culpa les albergaba y el horror de sentir que abusaban del contrario, incrementaba.

Todo resultó más fácil, a partir de su salto a la fama como Tokio Hotel. Ambos tenían su propia habitación en los hoteles y eso les caía como anillo al dedo. Aunque sólo fue cuestión de tiempo para que ambos terminaran acostándose juntos, y masturbarse ya no estuviera dentro de sus planes.

Como fuera, con un asunto importante entre sus manos, literalmente, Bill se acomodó mejor sobre el poco espacio disponible en el sofá e inclinó su rostro para besar el glande del pene de su gemelo, saboreando el sabor salado del líquido pre seminal.

—Alguien parece muy feliz de verme —dijo Bill, riéndose burlonamente.

—Sabes que siempre está feliz de verte. —Cortó Tom embistiendo suavemente.

Bill sacó la lengua y lamió el orificio en la punta, como si quisiera adentrar su húmedo músculo en ella, mientras masajeaba distraídamente con una mano, lo largo del falo. Tom gimió ruidosamente y se acomodó mejor, recostando su cuerpo sobre el reposabrazos y colocó ambas manos sobre su nuca mientras observaba el film de reojo y daba ligeras estocadas en dirección a la boca de su gemelo.

Bill aprovechó una las embestidas, y tragó el miembro lo más profundo que pudo, sintiendo cómo la punta llegaba hasta su campanilla y el líquido pegajoso bajaba por su garganta. Su reflejo de vómito pareció querer activarse, pero dándose un tiempo y respirando profundamente por la nariz, pudo controlarlo y comenzó a sacar el pene de Tom de su boca para volver a adentrarlo tan profundo como podía.

Tom gemía sin pudor, una de sus manos fue hasta su frente para limpiarse el sudor mientras que Bill, con la mano libre que tenía, trataba de bajar sus pantalones para liberar su erección, que se mantenía apretada entre la tela de su ropa interior.

—Mierda, síiii —murmuró Tom, embistiendo rápidamente la boca de Bill, sintiendo su vientre flamear de excitación.

Bill rápidamente bajó más las bermudas de su gemelo y tuvo que sostenerse de sus muslos, puesto que las embestidas, pese a ser igual de profundas, aumentaron la velocidad, logrando que una arcada lo atacara y comenzara a salivar de forma excesiva, además de hacer sonidos húmedos que excitaron mucho más a Tom.

Empujando una vez más, Tom descargó su espesa semilla en la garganta de Bill, sintiendo cómo toda la boca del menor se llenaba de aquel líquido lechoso, y salió de ella para terminar de correrse sobre su lengua, salpicando parte de sus labios y nariz en el proceso.

Bill frunció el ceño y miró a su gemelo retadoramente mientras tragaba los residuos en su boca y terminaba masturbando suavemente el pene de Tom, entretanto el glande chocaba suavemente con su mejilla rasposa.

Tom soltó un último suspiro mirando a su gemelo, observando cuan hermoso se veía, con esa mirada llena de lujuria y su cuerpo casi desnudo buscando una posición más cómoda. Sin contenerse más, se levantó, tomándolo de las mejillas y jalándolo en un desesperado beso.

Pudo sentir el sabor de su esencia en la lengua de Bill, pero poco le importó y lo jaló para posicionarlo sobre su cuerpo, bajando las manos para terminar de quitarle la bermuda, encontrando que Bill se había corrido con fuerza de igual manera sobre su vientre.

Masajeó suavemente su miembro semi erecto y antes de proseguir, pateó fuera la única prenda de ropa que yacía enredada en sus tobillos y jaló para desprender a Bill de la misma.

Una vez desnudos, Bill enrolló sus brazos alrededor del cuello de su gemelo y comenzó a besar su mejilla suavemente mientras que Tom tomaba los muslos del menor y los acomodaba a cada lado de su cuerpo. Su virilidad, levantándose nuevamente, chocó con la del contrario, provocando un ligero gemido en ambos.

Bill arqueó su espalda y comenzó un vaivén sobre los muslos de su hermano, logrando que ambos miembros se deslizaran juntos, pegajosos y chorreantes. Tom ascendió sus palmas y apretó las nalgas de Bill, incitándole a moverse con más vehemencia e ímpetu, y casi con tortuosa lentitud, deslizó una mano entre las nalgas de Bill y acarició suavemente su agujero antes de finalmente, meter uno de sus dedos hasta el fondo, hasta que sus nudillos chocaron con las nalgas de Bill.

El gemido que el menor de los gemelos soltó, fue tan suave y tortuoso que excitó de sobremanera a Tom, incitándole a sacarlo hasta la punta y casi de inmediato, empujarlo hasta adentro nuevamente.

Bill abrió la boca en un silencioso grito y echó la cabeza hacía atrás, haciendo que Tom se inclinara hacia él y besara su cuello con suavidad, al momento de añadir un segundo dedo dentro de él.

Tom lamió con lentitud su pecho, llegando así hasta sus pezones y los mordió suavemente, logrando que una corriente de excitación viajara por todo el cuerpo de Bill, para posicionarse en su ligeramente abierto agujero, haciendo que se contrajera casi de forma imperceptible. Aunque Tom, apenas sintiendo la presión, abrió sus dedos logrando que el esfínter de Bill se expandiera y una ola de calor golpeara su vientre.

Añadiendo un dedo más a su preparación. Tom tomó la barbilla de Bill con la mano libre y a diferencia del beso anterior, lo besó con suavidad, mordiendo su labio inferior, tironeando de él y colando su lengua y haciéndole gemir suavemente mientras que con un último par de embestidas por parte de sus dedos, salía de él, para introducir su miembro.

Bill se estiró suavemente y escabullendo una mano detrás de los cojines, sacó un tubito de lubricante que escondían por si acaso, y se lo entregó a Tom, quien siguiendo con el lento beso que le prodigaba a Bill, empapó su falo, tirando sin descuido el pequeño tubo al suelo regando el líquido en el proceso, y lo dirigió a la entrada de Bill que se contraía ansiosa de sentirlo dentro.

Con una mano en la cabeza de su falo, tanteó la zona y empujó tan solo un poco, consiguiendo que la punta de su pene entrara en tan estrecho agujero. Observó cómo la pierna de Bill tembló ligeramente y, situando una mano sobre su cintura y otra debajo de sus muslos, levantó la pelvis, adentrándose en el cuerpo de su hermano, quien cerrando los ojos, apretó los labios y soltó un ligero jadeo, sintiendo abrirse paso en su interior.

Bien, no es como si no hubieran tenido sexo en días, pero ambos estaban seguros de que en cada ocasión, solían mejorar lo suficiente. Estaban orgullosos de ellos mismos.

Las manos de Bill, que habían estado sobre los hombros contrarios, bajaron, buscando su camino hacia las manos de su gemelo y entrelazó sus dedos para luego comenzar a moverse en círculos, meciéndose; sintiendo cómo el pene de Tom ligeramente salía de su cavidad y se enterraba de nuevo, acariciando sus paredes internas, manchándolas de lubricante y semen.

El ritmo era lento por parte de Bill, suave y rítmico, parecía estar danzando sobre la pelvis de Tom, y por supuesto, al mayor de los gemelos nada le podía fascinar más que eso, observando como Bill mordía sus labios y los entreabría para dejar escapar suspiros mientras su cintura seguía moviéndose en forma circundante.

—Eres tan bueno en esto, Bill, tan bueno —gruñó Tom haciendo sonreír a Bill.

El menor de los gemelos se inclinó, dando un beso casto a su gemelo, soltando una de sus manos y colocándola en su barbilla, abarcando su cuello. Tom colocó su mano libre en la espalda baja de Bill y lo empujó haciendo que sus pechos se juntaran.

Casi con locura, Tom comenzó a sentir más excitación de la deseada y comenzó a embestir a Bill, dejándolo suspendido en el aire, mientras que el ritmo comenzaba a incrementar, consiguiendo que Bill se impulsara hacia delante por la fuerza y velocidad con la que comenzaba a penetrarlo.

Con un hilo de voz, los gemidos de Bill se fueron acortando hasta solo ser un ligero sonido que se perdía entre el sonido húmedo del choque entre sus nalgas y la pelvis de Tom.

Bill sentía que estaba al borde de correrse, sin embargo, Tom detuvo sus embestidas y como un rayo, Bill se levantó de encima y se echó de rodillas sobre el sofá dejando caer su cuerpo sobre el, y abrió las piernas. Tom se posicionó detrás de él y entró en su cuerpo de una estocada, enterrándose más profundo en sus entrañas.

—Tomíiii —gruño Bill, aferrándose con fuerza del sillón —. Estás tan duro, sí. Fuerte, más fuerte, Tomi.

Tom tomó sus caderas y pegó con fuerza su pelvis en las nalgas de Bill, llegando incluso a empujarlo con fuerza, y repitiendo la acción un par de veces más, se corrió con fuerza dentro de él, vaciándose lentamente mientras veía a Bill masturbándose y manchando el sofá con su semilla.

Arrugó la cara, divertido, sabiendo que más tarde, el menor de los gemelos estaría echando humo al no poder sacar la mancha de su misma corrida.

Tom salió de su cuerpo y Bill se dejó caer por completo, acurrucándose en el material suave que acariciaba su piel. Tom acarició su cintura, de la cual se había sostenido fuertemente y observó cómo había dejado ligeras marcas en ellas.

—No te duermas. —Golpeó suavemente su hombro, para luego besarlo —. Biiiiill.

—Nomeetoyurmiendo —murmuró Bill y soltó un suspiro largo.

Tom sonrió y besó su cabello desordenado para luego virar su mirada hacia la televisión, encontrándola en modo DVDPlayer, con la película totalmente terminada y en espera de retirarla o volverla a poner, cual fuera el caso.

Se sorprendió por lo rápido que le había parecido todo, pero hora y media del film –o quizás más– le comprobaban que los juegos con su hermano no eran tan rápidos como pensaba.

Tan pronto como apagó la TV y regresó su mirada a Bill, comprobó que éste ya se encontraba durmiendo, probablemente tan cansado como para no despertar en al menos cinco horas.

Empujando suavemente su cuerpo, se acomodó a su lado y lo abrazó por la espalda, sintiendo que Bill se acomodaba y se apegaba a su cuerpo en busca de calor, independientemente de que estuviesen a casi veinticinco grados.

Probablemente cuando Bill despertara, le aventaría esa película por la cabeza, ya que sabía bien que había notado cierto detalle que a él le había fascinado mucho. Igual qué importaba; al final del día, siempre terminaba follándose a Bill y no a cualquier chica con sus aires.

F I N

Nos seguimos leyendo <3

por administrador

Publico con autorización del autor

2 comentario en “¿Vemos una porno?”
  1. me ha encantado….madre mia, que buena lectura.
    La verdad, leo poco para que no me influya a la hora de escribir mis fics pero decidí leer esta recomendación de Mizuky y he quedado encantada.
    Felicitaciones a la autora!

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